Comenzaré este post con una obviedad que quizá no lo sea tanto: la literatura no es una abstracción ni un puro acontecimiento lingüístico sino el cruce de una serie de prácticas de escritura, recepción y consumo de objetos relacionados entre sí y con las formas de la textualidad.
“Pase lo que pase, tenga presente que no dejaré de amarla de ese modo que me es propio como lo hice desde que la conocí; un modo que seguirá vivo en mí y, estoy seguro, no morirá”.
Quiero aclarar que fue al otro Jaime al que se le metió en la cabeza la idea de que Borges (o alguien muy parecido a él) había entrado a la casa a robar.
La literatura escrita por jóvenes está en ascenso; sin embargo, en los esfuerzos por promoverla, muy pocas personas creen en estos escritores antes de que obtengan becas y premios.