Tierra Adentro

Poesía

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PRIMERA MASTURBACIÓN Husmea no sin temor un joven  entre aquella ropa que arrinconó su primo  y al hallar la evidencia oscura  los textiles de una prenda usada estruja en su pecho la hebra endurecida de algodón con elástico   En la privacidad de esta alcoba  que ha quedado a merced del polvo de atronadores murmullos en una casa vacía los destellos del sol azuzan  estos minutos de pureza y crimen la urgencia por irse aproximando la trusa   No ahonda él en razones sino  en la agitación amasando su cuerpo vecindad de una carne desvanecida  cierta calidez en el aire y esa erección floreciendo con premura  bajo la mano que entumece   No apura el ritmo de la sangre en expansión  la bestia que no para de crecer en su pecho sino el deseo escurriéndose con lentitud como herida  para cubrir su nombre bajo el silencio acumulado entre la estera   Puede pensar después en excusas  justificaciones que resanen  las grietas de su coartada  ahora se engancha sin más en sí mismo  el placer una ventana al recuerdo  los días que el otro le enseñó a jugar fútbol   Y en un par de minutos  luego de recrear en la memoria los brazos el pecho los muslos más grandes  descubrirá en los ojos  mudos de su primo  que éste olvidó al salir    su trabajo de biología en la mesa de enfrente.
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Ojo de agua  II Fuimos al ojo de agua con la mano probamos un poco qué dulce era en la boca había rumor de piedras en su húmeda orilla  nos penetramos fue dulce igualmente  en tiempo cálido plumaje había no viento la boca se me resbalaba  en tus labios se reunieron sus pedazos fue ligera luz sobre mis párpados parecías  hoja de ocote  tendida en los guijarros bebiendo directo del afluente sobre el día  con la corriente de plumas piedras cálidas tiempo de tierra rumor de luz qué claro fue para mí que a eso le llamáramos el amor.
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Fútbol Siempre me gustó quedarme atrás ser el corredor de fondo cuando el balón se deshacía pasando en el asfalto de la rodilla al pie quedarme a la orilla del mundo de la cancha mientras los demás gritaban gol y se alzaban las playeras dejando descubiertas sus espaldas mirar la lluvia resbalar y las rodillas empapadas los charcos como reflejos del cielo y las nubes un pase perfecto que hace llegar de nuevo al gol su redondez de pecho de bola que salta bardas y toca puertas de reloj y medio tiempo y el tú no puedes jugar cruel de los equipos que dividen en dos y el yo juego en mi casa todo el tiempo pero tu casa no es el parque ni la calle ni el patio ni la escuela a veces ni la casa solo el cuarto secreto o el ropero a veces una llave pintada de amarillo un tragaluz de los deseos no sigues las reglas ni entiendes tampoco posiciones el centro de todo para ti es otro centro aún sin nombre y futuro dicen que para saber de fútbol primero hay que entender el fuera de lugar y yo y mi cuerpo sabíamos de eso mirando a los chicos pasarse la pelota   Municiones Todas las tardes salimos por el patio cruzando el alambrado de púas un pie el otro por el terreno baldío descalzos y el rifle de postas al hombro y la soga con la que intentamos una vez más lazar la yegua aunque.
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Los cerillitos no salen de la caja traen poco más que la cabeza encendida de nubes cirros entre la noche, como un nenúfar blanco flotando sobre aguas tranquilas.
Fotografía de Ignacio Ferre, 2017. Recuperada de Flickr. CC BY-NC-ND 2.0
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Hipólito   Soy Hipólito, enjuto, casi viejo a los 40; el cañaveral me llama para que vuelva, pero el mundo está hueco y me atrevo a clamar que la carne y el dinero pasaron de largo ante mis ojos.
Guadalajara, Jalisco, 2015. Fotografía de JosEnrique. Recuperada de Flickr. CC BY-NC-ND 2.0
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No me juzgues tan pronto, cuando me veas orinando los bustos de piedra y te parezca fácil.
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Conjuro una promesa rota al empezar el día   con el café adelgazado en el agua de plástico peino con las uñas la cabeza de mi hija   mi mano tiembla siete punto cuatro grados          en la escala de Richter después de una jornada abierta de doce horas cosiendo bolsillos marcaje ochocientos y aún falta           para completar el mes de renta.
Portada de "Fuera del reino", Julia Melissa Rivas Hernández. UACAM, 2025.
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a razón de la liturgia del color,  la ruina de aquel sitio es posible en la imagen   todo pigmento pierde ímpetu frente al ojo,  incienso que se consume  y el observador desiste  (finalmente)  dominio de maravillas corruptibles,  bella imitación y artificio de la creación:     ocultos en el color  —igualdad y origen—  desde el interior nacen los ojos cansados de ver   formas que deja el oro sobre figuras que crean la  santidad  —canción aprendida desde la infancia—  formas que persuaden a unir las manos:     ungir de óleos, señal de las obras,  señal de la ceremonia,  símbolo del color que perfuma   un frasco de alabastro puede ser un templo,  reposo de arena,  reposo de piedra   mas el olor fragante de la ofrenda  en todo tiempo es derramado mediante instrumentos de  orfebre,  dispersando la luz por doquier:   Portada de "Fuera del reino", Julia Melissa Rivas Hernández.