Tierra Adentro

Poesía

0 129

Los niños aquí juegan a nombrar las bombas en el cielo, dibujan en el polvo sus mapas de truenos caídos, los del rugido que desgarra los techos y los hombros de la gente.
0 220

soñar en clave astrobarroca escalar pretendiendo las Estrellas Sor Juana Inés de la Cruz cosmonave de rótulos siderales atraviesa la supernova como risa al desafío membranas del universo en contracción en expansión el barroco deseo de cantar la nada en clave de todo: piramidal funesta de la tierra nacida sombrea la estela contemplativa hasta propiciar el éxtasis relativo viñetas gigantes y enanas y su plural mosaico de lo eterno etéreo intervalo de la entrega al vacío en un sueño primigenio   detenerse a mitad de un movimiento flamazo de realidad: un cuerpo el mío inflándose en su pronombre cuántos posesivos texturizan su condición de fragilidad   ser sin bordes ser comisuras de mi lenguaje ser el astro ahogado en mis uñas que descaman mis vacilaciones y su   flamazo de realidad: un globo traspasándome el cuerpo soporífero y mordaz siendo poseyendo las interrogantes que a mi aplomo desairan   hará falta lejía de ceniza lijarme la piel preferir las flamas a las vetas barnizarme con tizne   a esto llamo edad   *   equidistan tres lluvias: el monzón la ducha y mi mente   me entrego desnudo al patio donde llora mi pupitre   él fue mi compañero de celda nos atragantamos con cerillos   le debo más que su restauración por eso dejo que hoy me abrace   somos un trono del mismo tronco   lo abraso me abraza nos abrasamos   *   edad cumplida.
0 265

Esta historia que contaré sobre el mar es mentira.
Santiago de Baney, Guinea Ecuatorial, 2012. Fotografía de Opoelresdente. Recuperada de Wikimedia Commons. CC BY-SA 3.0
0 255

Latido caliente Bailando sentía tu cuerpo abrazado al mío en el viento.
Fotografía de Luciano Rizzello, 2008. Recuperada de Flickr. CC BY-NC-SA 2.0
0 360

Canto final ¡Anda, se desvanece el día Llega la noche, y aún no se hizo nada! Dice la mujer a un marido Sumido en melancólico silencio De años de privación.
Fotografía de Juan Kenwood, 2006. Recuperada de Flickr. CC BY-NC 2.0
0 413

Historia quemada   A Max Liniger-Goumax, que encendió una vela sobre el oscuro rostro de Guinea Ecuatorial   Este fuego que mi cuerpo calentó antaño fuerza vital de mis ancestros, en sus llamas se consume la Historia de mi Pueblo, dolor y sangre.
0 387

Antes de que tú llegaras todo esto era baldío.
0 684

Nuestra jugada   Éramos los últimos quisimos participar pero nos escogían al final cuánto miedo nos dio un simple balón cuando nuestras cabezas eran su portería estúpida pelota se salía de la cancha y llegaba a nuestros pies como pensando por sí misma invitaba enloquecer divina justicia para anotar como los demás pero no la pateamos ni el odio ni la bolita regresamos porque todo el mundo sabía antes que el espejo resplandecimos mientras ustedes se reprimieron extraterrestres heridos devolviendo flores ilógicos creemos poder abrirnos cancha soñamos crecer deprisa para retumbar en festivales nos engañamos tanto que no pasaba nada ese marcador jamás contó nuestras patadas nos quieren en la banca el resto de sus vidas ya no van a tenernos de rodillas sabemos que el árbitro miró hacia otro lado cuando nos estaban matando no tenía que ser así pero sigue pasando llegó el momento de cancelar el partido las movidas snob ya no cuentan ni en la vida hay tiempo extra al final son ustedes quienes consumen nuestros materiales repiten las frases que ya dejamos de usar qué más da si son malos perdedores no esperamos ganar su juego celebramos el orgullo a diario no cada cuatro años escondernos hoy ya está fuera de lugar el viento cambiará de bando se llevará cada palabra de su porra pueden seguir retando mi equipo son mis hermanes protestando hasta el pasto de ustedes se defiende como nuestras alas al ser cortado cuántas marchas caben en un estadio hoy somos los entrenadores paguen su entrada espectadores la goliza de sus vidas está por comenzar.