Lo normal
Fútbol
Siempre me gustó quedarme atrás
ser el corredor de fondo
cuando el balón
se deshacía
pasando
en el asfalto
de la rodilla al pie
quedarme a la orilla del mundo
de la cancha
mientras los demás gritaban gol
y se alzaban las playeras
dejando descubiertas sus espaldas
mirar la lluvia resbalar
y las rodillas empapadas
los charcos
como reflejos del cielo
y las nubes
un pase perfecto que hace llegar de nuevo al gol
su redondez de pecho
de bola
que salta bardas
y toca puertas
de reloj y medio tiempo
y el tú no puedes jugar
cruel de los equipos
que dividen en dos
y el yo juego en mi casa todo el
tiempo
pero tu casa no es el parque ni la calle
ni el patio ni la escuela
a veces ni la casa
solo el cuarto secreto o el ropero
a veces una llave
pintada de amarillo
un tragaluz de los deseos
no sigues las reglas ni entiendes tampoco posiciones
el centro de todo para ti
es otro centro aún sin nombre
y futuro
dicen que para saber de fútbol
primero hay que entender el fuera de lugar
y yo y mi cuerpo sabíamos de eso mirando a los chicos
pasarse la pelota
Municiones
Todas las tardes salimos por el patio
cruzando el alambrado de púas
un pie el otro
por el terreno baldío descalzos
y el rifle de postas al hombro
y la soga
con la que intentamos una vez más
lazar la yegua
aunque papá dijo que no
brillamos por el sol
como balines redondos de metal
que guardamos aún bajo la lengua
en fila india y animales que pastan
salvaje aún la forma en que el ojo
se tiene que acostumbrar
para ver cómo entre las lechuguillas
corren las codornices
y sobre el agua de la pila
una capa de abejas zumba junto al
membrillo
caminar varios kilómetros
como si no nos hubieran extraído ya
la mitad de la sonrisa
y fuéramos irresponsables
sinvergüenzas
hasta llegar sobre la barda
más cerca donde dicen que abducen a los hombres
y todavía hay vestigios de sus manos
rojas contra los muros
pinturas de cuando cazaban animales
en movimiento más altos que la noche
siguen ahí
junto a la tienda de abarrotes
nos detenemos ya que el sol pardea la tarde
cargamos
la mira triangular y entre el mezquite
escondidos bajo
la luz cercana de tu casa junto al río
te miramos salir al patio
con tus shorts por debajo de los muslos
tu piel blanca correteando a las gallinas para guardarlas en
el corral
tus pechos incipientes
no, aún no redondos
bajo tu blusa
y su estampado de flores
se mueven entre las plumas
y el gorgoreo de las gallinas
tu cabello rojizo maizal
la calidez de la tarde
como un huevo cocido
nos marea ese sopor
tan miel de agave
tus pechos
se abren en el aire
como un par de municiones
por debajo de tu blusa
revoloteando
un asalto
cada tarde para verte salir
volvíamos a disparar a la fachada de tu patio
arriba las manos
los frutos que nunca caen cerca de la boca
arriba las manos
tu vientre lampiño descubierto
Lo normal
Yo tenía un rostro
antiguo como golpe
tras la puerta
bañé mi yo de entonces
y sané su oscura cicatriz
habité de otra forma su costura
la redondez alucinada
de su abrazo
cambié su nombre y medidas
adopté la anchura de su pecho
y de su voz
calqué el acento y las vocales
tracé lo cierto de la infancia
y volví
sobre todo tiempo
para inventar otra forma de los hechos
el qué hubiera sido
até los cordones
el pecho plano
en la brazada mariposa
el pasamanos
el mosquetón cargado
las yeguas rindiéndose a mis manos
el primer beso entre mezquites
la adoración de las abejas
orinar de pie bajo la luna
masticar con la boca abierta
salir al parque
bajar en patineta
lo normal
para un chico de mi clase
hubiera sido lo normal entre la norma
con la sonrisa gastada
en cambio
soy este que aún reconstruye los hechos
de esa infancia jamás vivida
el que desea
este que envejece sin haber crecido




