Fue gracias a los contactos de mi padre, un prominente hombre de negocios en mi natal Ginebra, que finalmente logré conseguir una entrevista de trabajo en el laboratorio del afamado Víctor Frankenstein, conocido entre sus amistades como “El moderno Prometeo” o “Vicky”, y que en aquellos años se había vuelto un personaje célebre y controversial por haber descubierto la técnica para dar vida a todo tipo de objetos inanimados y muertos; desde pequeños organismos hasta personalidades y carreras artísticas.
Se cuenta que San Petersburgo fue fundada como ciudad por el zar Pedro el Grande un 16 de mayo de 1703, buscando que se convirtiera rápidamente en la «ventana del imperio ruso hacia el mundo occidental».