En este ensayo, Joserra Ortiz asedia Palinuro de México, la novela emblemática de Fernando del Paso sobre el movimiento estudiantil de 1968, y ofrece, con una lectura que se enfoca de lleno en el análisis del uso del lenguaje y del tiempo narrativo, la visión de una obra que repensó los límites de la novela y de la crítica, tan especializada en encumbrar literaturas menos arriesgadas.
En 1939 el poeta francés André Breton realizó una exposición en la galería Renou et Colle (París), que llamó Mexique y estuvo conformada, según afirma Horacio Fernández, por objetos “turísticos” que Bretón había adquirido en su viaje a México durante la primavera de 1938.
Fue gracias a los contactos de mi padre, un prominente hombre de negocios en mi natal Ginebra, que finalmente logré conseguir una entrevista de trabajo en el laboratorio del afamado Víctor Frankenstein, conocido entre sus amistades como “El moderno Prometeo” o “Vicky”, y que en aquellos años se había vuelto un personaje célebre y controversial por haber descubierto la técnica para dar vida a todo tipo de objetos inanimados y muertos; desde pequeños organismos hasta personalidades y carreras artísticas.