Velasco, Kahlo, Tamayo, Rivera, Varo y Orozco son algunos de los nombres que nos hemos acostumbrado a escuchar y a relacionar con lo mejor y más destacado de la pintura y el muralismo mexicano del último siglo.
En términos económicos, se sabe que publicar libros de literatura —sobre todo de manera independiente— resulta un negocio escasamente redituable aunque pueda acarrear satisfacciones de otra índole.
¿Alguien pone en tela de juicio al calentamiento global? Al menos en el centro de México el invierno fue breve y el calor ha tomado por asalto las calles.
La semana pasada se difundió una nota publicada en redes sociales donde trabajadores del comedor del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, bajo la mirada aprobatoria de Francisco Toledo, colgaron el menú del día en una estatua (del también artista plástico) Luis Fernando Andriacci.