Ilustración realizada por Mildreth Reyes
El 23 de febrero de 2022, en un discurso televisado, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, comunicó al país y al mundo entero la decisión de iniciar una operación militar en Ucrania, previo reconocimiento de los gobiernos de las Repúblicas de Donetsk y Lugansk (región de la cuenca del Donets ), las cuales se levantaron en armas luego del golpe de Estado en 2014 contra el presidente Víctor Yanukovich, y los poco claros procedimientos políticos que llevaron al poder a Petro Poroshenko y Vladimir Zelensky.
Lo anterior con el objetivo principal de desmilitarizar al gobierno de Kiev y proteger a la población de dichas repúblicas, y a la del resto del territorio ucraniano. De forma paralela, fuerzas rusas comenzaron el ataque aéreo, terrestre y marítimo contra Ucrania, iniciando el primer conflicto militar importante en Europa desde la desintegración de Yugoslavia (1991-2001).
En un modesto pero decidido esfuerzo, y lo más objetivamente posible dentro de la cantidad de “información” que genera paradójicamente más desinformación, incertidumbre y miedo, con el objetivo de ubicar a nuestros lectores en el contexto histórico de la región, haremos un muy breve recuento de la situación poco antes del 2014, y de ese año hasta la actualidad; para luego presentar un panorama actual del conflicto (23 de marzo de 2022, 1 mes del conflicto); sus posibles desarrollos y reflexiones a partir de uno de los principales teóricos de la Guerra moderna en Europa, Carl Von Clausewitz.
Y, finalmente, estableceremos una serie de recordatorios a la sociedad internacional e individuos pertenecientes a ella, y un claro llamamiento a los medios de comunicación a renunciar a su ominoso papel propagandístico que parece ser su única razón de subsistencia hoy en día.
Recuento exprés de las relaciones ruso-ucranianas
Leonid Kravchuk (1991-1994), primer presidente de Ucrania, se encargó de afianzar la independencia ucraniana con la firma de los Acuerdos Belovezh el 26 de diciembre de 1991; también se encargó de establecer un modo de comunicación bastante suspicaz con la igualmente recién nacida Federación Rusa, el cual se mantendría hasta fechas recientes, con resultados positivos, como la firma del Memorando de Budapest (5 de diciembre de 1994) en el que Bielorrusia, Kazajistán y Ucrania renunciaban a mantener y poseer armas nucleares heredadas de la Unión Soviética a cambio del respeto territorial y no agresión por parte de Rusia, esto bajo auspicios estadounidenses y con la observación de las otras tres potencias nucleares importantes: Francia, Reino Unido y China.
En 1997, durante la presidencia de Leonid Kuchma (1994-2005), se concedió a Rusia el arrendamiento por 20 años de la base naval de Sebastopol (Crimea) a cambio de perdonar la gran deuda energética ucraniana. Lo anterior, previo acuerdo (por Kravchuk) de la división de la flota naval soviética del Mar Negro entre Rusia y Ucrania que posteriormente le venderían al gobierno de Yeltsin a cambio de prebendas energéticas.
Sin embargo comenzaron a levantarse asperezas en la relación bilateral, ya que muchos nacionalistas rusos (encabezados por V. Zhirinovsky y G. Zyuganov) reclamaron la posesión ucraniana de Crimea al ser e“regalada” en 1954 por Khrushchev en la conmemoración del 300 aniversario de la unificación de Rusia con Ucrania; pero esto fue pronto archivado por el gobierno de Yeltsin .
Desde entonces tres elementos serían determinantes para medir la calidad de las relaciones entre ambas naciones: Crimea y Sebastopol , el tema energético como arma política y la probable incorporación de Ucrania a la OTAN, que provocó varios dolores de cabeza al Kremlin. Todo esto condicionado por la orientación pro-rusa o pro-europea por parte de los líderes ucranianos, que se convirtió en el balance de este país ubicado entre la espada y la pared.
Rescatamos dos ejemplos de la desconfianza general en las relaciones del período Kuchma:
A) hacia 1997 todo parecía ir bien con la firma del tratado sobre el arrendamiento de Sebastopol, pero la Rada Suprema (parlamento ucraniano) tardaría año y medio en ratificarlo. En represalia a lo anterior, el Consejo de la Federación esperó hasta 1999 para ratificar el tratado de 1997 en el que abandonaba las reclamaciones territoriales sobre Ucrania, a reserva de que éste último gobierno ratificara el tratado de la flota del Mar Negro .
B) Mientras las relaciones económicas hacia fines de los 90 y principios del siglo XXI se fortalecían, Kuchma presidió el 23 de marzo de 2002 una junta en el Consejo Nacional de Defensa y Seguridad de Ucrania, en el que se inició el proceso de incorporación a la OTAN. Ante este acto de deslealtad geopolítica, Moscú ejerció presión económica aunque dicha membresía no se lograría dado el nivel de corrupción y poca apertura política del país.
Pero las repercusiones rusas no terminarían ahí, en 2003 se comenzó a construir un dique en el estrecho de Kerch (entre la parte sureste de Crimea y territorio ruso) que amenazaba con separar la isla de Tulza de territorio ucraniano, pero esto fue suspendido gracias a la disposición de Ucrania de participar en el “espacio económico único” .
En resumen, al final de la presidencia de Kuchma, Ucrania no parecía estar más cerca de una unión económico-política (más política aún, según deseos del Kremlin) con Rusia que como al principio.
Por ello, el gobierno ruso apostó por el sucesor designado de Kuchma: Víctor Yanukovich brindándole apoyo abierto en las elecciones presidenciales de Ucrania en 2005, aunque esto no le rendiría los frutos esperados ya que en medio de acusaciones de fraude electoral hubo de celebrarse una segunda vuelta en la cual saldría vencedor el rival político e ideológico de Yanukovich, Víctor Yushchenko, esto dentro del margen de la Revolución Naranja (y a su vez dentro de las revoluciones de colores en todo el espacio post-soviético).
Ante aquel triunfo inesperado, Rusia tuvo que aceptar al nuevo sucesor de manera amarga y prepararse para cualquier eventualidad ideológica-política que decidiera emprender para salvaguardar el interés primordial ruso de control ucraniano.
Durante la presidencia de Yushchenko (2005-2010) las relaciones se harían un tanto más difíciles, pues él buscaría mantener la cercanía con Moscú sin afectar la tendencia de acercamiento de Kiev hacia las instituciones euro-occidentales (UE, OMC y OTAN principalmente) y también regionales como el grupo GUAM (Georgia, Ucrania, Azerbaiyán y Moldavia) para la Democracia y el Desarrollo Económico, que tuvo como finalidad principal el desarrollo fuera de la órbita rusa; aunque éste último no tuvo resultados concretos más que la celebración de una cumbre en 2005 y el abandono del grupo de Uzbekistán para reincorporarse a la influencia rusa.
Todo lo anterior evidentemente no fue bien visto por el Kremlin, por lo que decidió ocupar como instrumento político al gigante energético Gazprom para tratar de corregir el rumbo político interno de Ucrania, ante lo cual se generarían dos cosas:
A) El deterioro y tensión de las relaciones bilaterales durante el gobierno de Yushchenko ya que éste ante la subida intempestiva de precios en el gas amenazaría con cortar los suministros del energético ruso, aunque; luego de arduas negociaciones entre Putin (ya como Primer Ministro) y Julia Timoshenko (Primer Ministro, líder regional y magnate energética ucraniana) se estableció el 18 de enero de 2009 que Ucrania pagaría en 2010 el precio establecido por el mercado del gas ruso .
B) El impacto económico nacional en Ucrania por la subida de los precios del gas frenarían en cierta medida los logros de reorientación de Yushchenko, y permitirían que Yanukovich en calidad de opositor político los aprovechara para ganar las elecciones presidenciales de 2010.
Hacia fines de la administración de Yushchenko las relaciones volvieron a un punto bajo, puesto que el gobierno ucraniano interfirió con la flota rusa en el Mar Negro al apoyar a Georgia durante el conflicto del 2008 al controlar el flujo de barcos rusos en aguas territoriales ucranianas y se establecieron sistemas de alerta anti-misiles en Crimea; varios inversionistas rusos fueron maltratados e incluso se glorificaron a personajes históricos (como Stepan Bandera) que colaboraron con los Nazis en la invasión a la URSS, lo cual denotaría una tendencia ideológica peligrosa que desgraciadamente habría de diseminarse y colarse hasta la Rada Suprema, posterior a la reconfiguración política después de las protestas en 2014 que desembocarían en la Guerra Civil Ucraniana.
Al asumir Víctor Yanukovich la presidencia (febrero de 2010) el sueño de un aliado pro ruso aparecía al fin ante las puertas del Kremlin, para abril de 2010 Dimitri Medvedev (presidente de Rusia en 2008 y 2021) y su homólogo ucraniano firmaron un acuerdo para extender el arrendamiento de 1997 sobre la base naval de Sebastopol por 25 años a partir de 2017, y para junio de 2010 la Rada ucraniana decidió abandonar las aspiraciones a incorporarse a la OTAN de manera formal .
Este último hecho calmaba una de las principales preocupaciones rusas dentro de todo el espacio post-soviético, y por lo tanto solamente quedaba una sola para estrechar y determinar totalmente el destino ucraniano al de Rusia: la unión económica por medio de la incorporación de dicha nación eslava a la Unión Económica Euroasiática, esto frente a la propuesta formulada anteriormente por la UE y apoyada por diversos sectores de la élite política ucraniana.
Ante una respuesta poco favorable a este último punto por parte de la administración de Yanukovich, el gobierno ruso a principios de 2012 comenzó a impacientarse y ejercer presión económica (por medio de los precios del gas) para tomar una decisión rápida, esto aunado al encarcelamiento de Julia Timoshenko por “haber negociado un acuerdo energético desfavorable” y la negativa presidencial para comprar acciones de una gasera ucraniana por parte de Rusia.
Así, poco a poco hacia el final del periodo Yanukovich, las relaciones entre Rusia y la UE hacia Ucrania se tensaban y la opinión pública nacional comenzaba a dividirse principalmente entre pro europeos (este del país mayoritariamente) y pro rusos (oeste del país mayoritariamente).
Finalmente, entre coqueteos entre la órbita europea y rusa para sacar mayor provecho económico (por medio de préstamos que le aseguraban cada parte en caso de unirse) de la coyuntura en la que se ubicaba Ucrania, Yanukovich decidió en noviembre de 2013 no firmar el Acuerdo de asociación con la UE e incorporarse al proyecto económico encabezado por Rusia.
Ello inmediatamente tuvo repercusiones internas ya que protestas de la oposición pro europea no se hicieron esperar, la más notable aquella en la plaza de la Independencia en Kiev que se mantendrían hasta el 23 de febrero de 2014.
Dichas protestas fueron recibidas con fuerte represión por parte del gobierno ucraniano, lo cual volvió cada vez más inestable su poder, legitimidad y popularidad; y hacia finales de febrero de 2014 el presidente Yanukovich optaría por huir del país hacia Rusia dejándolo al borde de una Guerra Civil que estallaría al poco tiempo.
El 22 de febrero, de manera inmediata y con Oleksandr Turchynov el calidad de presidente provisional, la Rada Ucraniana por poco menos de dos terceras partes (ilegal de acuerdo al artículo 11 de la constitución ucraniana de ese entonces) de sus miembros decidió remover a Yanukovich de su puesto y convocar a nuevas elecciones para el 25 de mayo de 2014, de las cuales resultaría vencedor Petro Poroshenko.
La respuesta rusa, ante este conflicto inminente no se haría esperar, y el 16 de marzo de 2014 desplazó tropas hacia la península de Crimea ocupándola de facto y celebrando ese mismo día un referéndum entre la población de dicha república que arrojaría un resultado abrumador (96% sí) hacia su adhesión a Rusia. Posterior a ello se celebró un tratado de accesión el 18 de marzo de 2014 para incorporar a Crimea y a Sebastopol como República y Ciudad Federal respectivamente dentro del territorio de la Federación Rusa.
En el plano interno, se llegó a un punto de ruptura entre las facciones pro rusas y pro europeas al grado de surgir un movimiento separatista armado en las regiones de Donetsk y Lugansk (sureste de Ucrania) en abril de 2014, las cuales demandaban una mayor autonomía política ante el cambio de rumbo del nuevo gobierno central; la respuesta en un principio fue de combate abierto entre el ejército y los rebeldes.
Sin embargo, al no haber resultados militares decisivos para ninguno de los bandos, en septiembre de 2014 se firmaron los Acuerdos de Minsk I entre las principales partes implicadas, bajo los auspicios de los gobiernos Bielorruso, Ruso y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).
Y, ante el colapso de dicho arreglo en enero de 2015 se relanzaron los puntos principales de dicho acuerdo en febrero de 2015, nombrados Acuerdos de Minsk II bajo la negociación de Ucrania, Rusia, Francia, Alemania y Bielorrusia. En dichos acuerdos se enfatiza un alto al fuego de ambas partes, el establecimiento de una zona desmilitarizada en la región de la cuenca del Donetsk, la reapropiación del control de todo el territorio ucraniano por parte del gobierno y la descentralización del mismo; concediendo un mayor margen de autonomía y autodeterminación a las regiones inconformes con la actual administración principalmente.
A pesar de todo, dichos acuerdos se mantuvieron bajo una muy frágil estabilidad, se estableció un combate asimétrico entre las fuerzas rebeldes de Donetsk y Lugansk frente a los constantes bombardeos hacia población civil y militar por parte del ejército de Ucrania, la situación económica no pudo mejorarse porque el régimen de Poroshenko jamás le interesó establecer un alto al fuego, y lo más importante, la UE y Estados Unidos lejos de dedicar préstamos y apoyos para el desarrollo económico nacional , optaron por abastecer de manera ininterrumpida de material y recursos financieros para el gasto militar en contra de las zonas rebeldes, prolongando el conflicto hasta nuestros días.
En 2019, el abogado, actor y comediante, Vladimir Zelensky, bajo una mediática campaña a favor de normalizar las relaciones con Rusia, Europa y Estados Unidos, terminar el conflicto en el Este del país y lograr una verdadera recuperación económica e independencia para evitar ser un país oprimido entre la expansión irrestricta de la OTAN alimentada por el gobierno de Washington y el deseo geopolítico desde tiempos imperiales y soviéticos, asumido como máxima de gobierno en Moscú de tener un cinturón de países amortiguadores entre ellos y Europa occidental en términos militares.
Desafortunadamente, nada de eso ocurrió, de manera contraria, el conflicto siguió, las bajas civiles hasta 2021 sumaban 3,393 personas heridas y más de 30,0000 heridos, el 79% de ellas en las zonas que trató todo este tiempo de tomar el régimen de Kiev en términos totalmente desiguales (ejército frente a grupo armado de oposición).
Ante la negativa de cumplir los acuerdos de Minsk II, la reiterada ayuda militar de Estados Unidos y la Unión Europea, una declaración de Zelensky el 19 de febrero donde sugería una conferencia especial de los firmantes del Memorando de Budapest para probablemente adquirir arsenal nuclear fue el pretexto perfecto, y la “evidencia de armas de destrucción masiva” como en el caso estadounidense en Iraq, para que la guerra comenzara, 4 días después, un nuevo evento bélico se desataba en Europa.
Situación actual de la Guerra en Ucrania
La postura fundamental de Rusia en este conflicto es el desarme completo del ejército Ucraniano; mientras que su contraparte pasó de un día severo de confusión y pérdidas intensas por parte de los ataques constantes del ejército ruso a una posición reactiva y defensiva que ha permitido el mantenimiento de las dos ciudades más importantes del país: Kiev, la capital, y Kharkov, la cual se encuentra muy cerca de la zona original del conflicto en el 2014.
Por lo reportado de acuerdo a medios oficiales de occidente y otros, la ofensiva militar rusa parece partir de tres frentes principales y uno secundario: uno norte que parte desde Bielorrusia y tiene el principal objetivo de capturar la capital ucraniana, uno noreste que pretende tomar la ciudad de Kharkov, y uno tercero, que comprende toda la costa sur de Ucrania y que tiene como principales objetivos todo el bloqueo naval del país pero la toma de ciudades importantes como Odessa (principal puerto del país) y Mariupol; respecto al cuarto frente secundario, este pretende liberar toda la región de Donetsk y Lugansk para generar un cerco a la mayoría de las tropas estacionadas ahí desde 2014, para luego establecer un gran frente este con dirección oeste que ocupe de manera general el territorio ucraniano.
Posterior a constante verificación y contraste entre medios de comunicación nacionales, internacionales, agencias de noticias e incluso gracias al interesante trabajo y actividad de profesionales académicos y reporteros en la red social de Twitter, me encontré con un mapa bastante interesante que explica lo anteriormente expuesto:
Mapa 1. Líneas ofensivas generales del conflicto
Crédito:@MichaelKofman director del programa de estudios rusos de CNA, una AC dedicada al análisis e investigación sobre Seguridad Nacional.
Además de lo anterior, es necesario mencionar que la estrategia general de Rusia ha sido ataques nocturnos contra instalaciones militares e infraestructura secundaria que inutilice el sector terrestre y aéreo y anti-aéreo ucraniano, mientras que en el día el avance sobre el territorio de tropas, tanques, artillería móvil y diversas escaramuzas alrededor de las ciudades objetivo en territorio ucraniano han sido la constante en las primeras dos semanas de invasión.
Conforme el territorio tomado por fuerzas rusas ha ido en aumento, también el frente se ha ido consolidando en las tres direcciones que mencionamos, sin embargo, es de notar que en estas dos últimas semanas, el avance ruso se ha concentrado principalmente en establecer un eje transversal de control entre Kharkov y Zaporizhzhia (este de Ucrania), esto para cercar a todas las tropas concentradas en la línea de fuego original establecida desde el 2014 en las regiones de Donetsk y Lugansk e impedir su traslado hacia el oeste para reabastecerse y defender otras ciudades clave como Kiev y Mariupol.
Respecto a ésta última población en el eje este de ataque ruso, las fuerzas militares han sido apoyadas por ataques aéreos y terrestres de artillería que bloque por bloque de la ciudad han ido cayendo bajo control de Rusia, esto parece indicar que la siguiente ciudad importante, después de Kherson, en caer dentro del territorio Ucraniano será Mariupol, con lo cual toda la conexión costera (previamente bloqueada por barcos militares rusos) hacia el Mar Negro será perdida en su totalidad durante este conflicto.
Por otro lado, existe otro gran avance que ha partido del sur de Bielorrusia, el cual busca cercar Kiev para que igual que en el caso probable de Mariupol, su caída y control a manos de Moscú sea bloque por bloque de metrópoli, aunque a este respecto se han desarrollado avances rusos más cautelosos y las únicas contraofensivas del ejército ucraniano al día de hoy .
Finalmente, dentro del sector este de la ofensiva rusa, una ciudad clave, pues es la segunda más poblada después de Kiev, se encuentra bajo cerco y ataque constante por las fuerzas rusas, nos referimos a Kharkov, la cual de caer en manos del enemigo supondrá un duro revés para la moral y el ímpetu defensivo de Kiev, aunque también la superabundancia de la información confiable y sin sesgo nos permite establecer escenarios más claros al respecto.
Antes de pasar al último apartado, queremos presentar dos últimos mapas que demuestran el avance y control ruso sobre Ucrania, el primero a dos días de iniciado el conflicto, y el segundo del día de hoy, para que con ello el lector pueda contrastar y determinar la magnitud del problema:
Mapa 2 Situación del conflicto a dos días de inicio (25 de febrero de 2022)
Map by George Barros, Kathryn Tyson, and Thomas Bergeron Institute for the study of war ©2022
Mapa 3 Situación del conflicto a un mes de inicio (23 de marzo de 2022)
Map by George Barros, Kateryna Stepanenko, and Thomas Bergeron Institute for the study of war and AEI’s Critical Threats Project ©2022
Clausewitz y Ucrania: posibles desarrollos a futuro
Sin embargo, creemos que lo anterior no es suficiente para dar seguridad a nuestro lector sobre el posible desarrollo de este conflicto regional , pero para ello, ocuparemos la obra fundamental de Carl Von Clausewitz, “Sobre la Guerra” (1832) que desafortunadamente su autor no logró terminar, pero que nos permite con sus claros enunciados enlazarlos a la realidad de éste conflicto Europeo, pues su pensamiento moldeó a generaciones de estrategas militares posteriores y sus ejemplos no solamente aplican para esta Guerra, sino que el autor explica campañas tan decisivas para la historia de Europa como las Guerras Napoleónicas (1803-1815) o la Guerra de los Treinta años (1618-1648) entre otras.
Como elemento inicial define a la guerra como un acto de violencia para obligar a un enemigo a cumplir la voluntad del agresor , para que esto se realice, el enemigo debe de estar totalmente desarmado. En este sentido, el objetivo ruso que previamente expusimos es más que claro en su operación militar y el propósito fundamental de ella, pues incluso los ataques, han estado dirigidos principalmente a destruir todo el aparato e infraestructura militar de Ucrania.
Sin embargo, este acto de violencia no puede darse de un solo golpe , aunque las armas nucleares actualmente lo permitan, como el caso de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki en la Segunda Guerra Mundial. Actualizando ello al conflicto en Ucrania, los ataques han estado seguidos de ciertas pausas, pero el avance de tropas rusas se mantiene.
En el aspecto de inteligencia , esto es bastante necesario para saber la ubicación del enemigo, sus recursos y capacidades, y a partir de ello diseñar un plan de batalla. Esto parece ser considerablemente bien sabido por las fuerzas rusas, pues los videos difundidos, y verificados que hemos podido constatar muestran que los ataques aéreos y terrestres se concentran principalmente en elementos militares ucranianos.
No obstante, también existe inteligencia externa, la cual es canalizada por los medios de información oficial y no oficial, desde comunicados de departamentos de defensa de otros países, hasta videos de videojuegos en twitter que aseguran ser tropas ucranianas o rusas derribando a contrarios.
Ello también la mayoría de los medios de comunicación lo han ocupado para declarar en un foro público global a Rusia como el único responsable del conflicto y nadie más, ya que los grandes conglomerados mediáticos siguen una tónica y buscan generar presión en la convicción militar rusa.
Pero, y aquí de nuevo nos dice Clausewitz, si la convicción y firmeza en el objetivo del triunfo y desarme del enemigo es certera y coincide con la realidad de sus avances, al final los resultados en el terreno serán lo único que importe . Esto parece ser casi cierto en el caso de Rusia, pues a pesar del gran revuelo internacional y repudio mediático occidental que ha causado en las personas, Putin parece no estar dispuesto a abandonar esta operación militar hasta el triunfo.
Y también un poco en parte para el caso ucraniano, pues Zelensky ha mostrado una activa participación en mantener el aspecto defensivo constante de las fuerzas ucranianas que de acuerdo a dicho teórico prusiano también ayuda a resistir los embates del invasor.
Otro elemento que aborda Clausewitz en su texto y que es bastante innovador respecto a teóricos anteriores es el aspecto moral en la guerra, los cuales son tres: las habilidades de los comandantes, la experiencia y el coraje de las tropas, y su espíritu patriótico.
En este campo, a mi parecer tienen la ventaja las fuerzas rusas pues desde la constitución del ejército soviético, su caída y rehabilitación desde 2008, junto con la modernización y relanzamiento de un nacionalismo en el gobierno y la sociedad característicos del gobierno de Putin (2000-), las fuerzas armadas y sus dirigentes han tenido la posibilidad de participar en campañas relativamente pequeñas, como Chechenia (1999-2000), Georgia (2008) y en pleno inicio de la Crisis Económica mundial triunfaron con un aparato militar bastante obsoleto heredado de la URSS con severos problemas de comunicación, logísticos etc. Y ahora parece no ser el caso.
Adicionalmente, la campaña militar en Siria (2015) le ha permitido mejorar su armamento y probar los recientes desarrollos que su complejo industrial ha generado.
Para ambos casos, y dado que existe mucha desinformación al respecto, es casi imposible saber a nivel de frente de batalla el carácter y coraje de las tropas desplegadas; lo único que podría decir al respecto es que el nacionalismo e imperialismo impregnado a los soldados rusos desde tiempos soviéticos, y rehabilitado por Putin puede ser un factor que choque de frente al nacionalismo Ucraniano, que comenzó a desarrollarse hasta extremos puntuales como el caso del batallón azov y otras fuerzas paramilitares en aquel país.
Ahora, en el caso de la defensa, la cual es clave para entender el punto que podrán resistir las fuerzas ucranianas y civiles/paramilitares en esta guerra, Clausewitz establece que para resultar aquello efectivo:
La guerra debe pelearse en el interior del país.
No puede enfocarse a ganar con un simple ataque.
El teatro de operaciones debe ser considerablemente amplio.
El carácter nacional debe estar habituado para la guerra de guerrillas.
El país debe de tener un relieve irregular e inaccesible, esto debido a las montañas, bosques, pantanos o las áreas agrícolas.
De acuerdo a lo visto en estas semanas, la guerra se concentra en los bordes del país y con el objetivo de atacar únicamente a las fuerzas militares y paramilitares, no a los civiles armados; el punto dos es favorable a la resistencia ucraniana, ya que han repelido diversos ataques de las fuerzas rusas sobre todo en las ciudades clave de Kiev y Kharkov; el teatro de operaciones puede considerarse puntual, pues hasta la fecha el conflicto se ha concentrado en derrotar a las fuerzas militares ucranianas y tomar ciudades clave; realizándose avances y defensa en ambos lados, sin embargo, esto no ayuda mucho a una posible contraofensiva ucraniana por el tamaño y las capacidades de su ejército ni ante los constantes ataques rusos por tierra y aire.
Por lo que respecta al punto 4, y ya que la nación jamás se forjó por medio de batallas o acontecimientos históricos como actor principal, ya que para el caso de la Segunda Guerra Mundial, Ucrania formaba parte de la URSS como república unitaria y actor secundario, por ello, no podemos asegurar que dichos valores hayan permeado realmente en su configuración post-soviética.
En cuanto al último punto, la única resistencia geográfica real posible, de acuerdo al mapa orográfico ucraniano, la verdadera complicación para la ofensiva rusa sería en las áreas fronterizas con Bielorrusia, Hungría y Rumania del suroeste nacional, pues ahí se encuentran la mayoría de los bosques. Mientras que el resto del territorio son planicies con un río principal, el Dnieper, que divide al territorio, y en el cual conforme avance el conflicto podría resultar interesante ver su influencia a favor o en contra de la defensa ucraniana.
Siguiendo el tema defensivo, el autor nos menciona que si el atacante mantiene sus esfuerzos ofensivos mientras el oponente no hace nada más que repelerlos, éste último no puede hacer nada para neutralizar el peligro que tarde o temprano un ataque ofensivo lo derrote ; por lo tanto, para que el esfuerzo de protección sea exitoso, el defensor debe mantener la integridad del territorio sin avances para el enemigo lo más largo que sea posible para reorganizar una posición ofensiva en contra del invasor .
Sobre lo anterior, el avance ruso sobre el territorio ucraniano se mantiene y sobre todo en el sector sureste, ciudades y pueblos continúan cayendo bajo su control, mientras la resistencia en las ciudades clave se mantiene, aunque más fuerzas rusas siguen movilizándose hacia esas direcciones y todas las líneas generales de avance para ofrecer un mayor nivel de fuego que agilice su captura .
Lo último sin duda no pinta bien para la defensa ucraniana, pues el ejército ruso ha reabastecido sus fuerzas al contrario de los primeros días de combate (24 y 25 de febrero) y durante toda la campaña militar, esto en franca consonancia con el postulado de Clausewitz sobre ajustar el esfuerzo y unidades militares para superar en fuerza y armas al enemigo con el objetivo de desarmarlo pero ello en estricta sintonía con las constantes modificaciones en la práctica, pues entre ella y la teoría existe un gran trecho que es la ejecución .
Para finalizar este apartado, el teórico prusiano expone que los elementos más importantes para derrotar a un enemigo en la guerra son:
Destrucción de su ejército, total o en su mayoría.
Toma de su capital, junto con la actividad central administrativa y la actividad social, política y profesional.
Ejecución de un golpe efectivo contra su principal aliado, si ese aliado es más poderoso que el enemigo.
Respecto a todos los puntos, y por las escasas cuatro semanas que han pasado desde su inicio, no podemos llegar a conclusiones definitivas, pues las guerras son, sobre todo hacia finales del siglo XX y principios del XXI, un fenómeno aún más complejo que en anteriores siglos, con múltiples aristas e interconexiones entre no solamente los actores principales involucrados, sino en los aliados que apoyan directa o indirectamente a cada uno.
Por lo tanto, trataré, específicamente en este punto de establecer algunos probables desenlaces al respecto:
A pesar de las sanciones rápidas y escaladas en respuesta —y en contraste mayor con el caso de Crimea en 2014—, de Estados Unidos y la Unión Europea hacia la operación militar rusa, el Kremlin parece no desviarse de su objetivo principal, la completa destrucción del aparato militar ucraniano, y mientras la resistencia en las ciudades de Kiev y Kharkov se mantenga, el nivel de ataques serán cada vez más intensos.
Desafortunadamente, mientras el poder de fuego aumente por parte del lado ruso al tomar aquellos sitios clave, la posibilidad de pérdida de vidas aumentará en ambos lados (civil y militar) de la población ucraniana.
Por otro lado, y a pesar de la resistencia militar y paramilitar de Ucrania hacia los embates de fuerzas rusas, ningún retroceso considerable se ha llevado a cabo para recuperar franjas de territorio ocupadas y tomadas por el enemigo, el cual al elevar su potencial de unidades y armamento destinado a triunfar en la guerra, continúa avanzando a paso lento, pero constante, ello gracias a la renovada reconfiguración de la estrategia de ataque.
Esto parece generar la siguiente tendencia: desde el sur, en donde las fuerzas rusas han tenido mayor avance , éstas están tratando de cercar a la ciudad de Mariupol para generar un frente unido que avance de manera constante hacia el noroeste; por otro lado, la misma situación se presenta para los casos de Kiev y Kharkov, las cuales en el caso de caer, generará un avance más rápido hacia el sur para juntar las fuerzas sureñas rusas con las del norte, y así en una estrategia de pinza cercar la mayoría del territorio en Ucrania y cortando cualquier línea de reabastecimiento por parte de países Europeos que envían ayuda militar al país vía terrestre.
Aquel último punto del cerco ruso entre Kiev y Odesa, es una prospectiva muy a futuro y con altas probabilidades de modificarse sobre la marcha, pero de acuerdo a como los reportes siguen fluyendo, junto con las declaraciones de los gobiernos sobre triunfos y retrocesos, y aunado a la gran cantidad de información generada por medios de comunicación, esto depende totalmente de los avances reales en el campo de batalla.
En resumen, hacia delante las cosas no pintan bien para el ejército ucraniano, sin embargo, gran parte de ello consistirá en las mejoras estratégicas y triunfos militares que sigan acumulando las fuerzas armadas rusas.
Conclusión: Un gran exhorto
Ya expuesto todo lo anterior, y en aras de haber ofrecido una nueva perspectiva sobre el conflicto a nuestros lectores queremos hacer unas breves consideraciones finales.
En primer lugar me gustaría invitar a todos los medios de información a establecer mecanismos de control y verificación de fuentes, los cuales permitan reportar los hechos de manera coincidente con la realidad, por supuesto esto es difícil dada la naturaleza de vulnerabilidad en la que se encuentran sus corresponsales, sin embargo no es la primera vez que cubren este tipo de acontecimientos, y ello de ser exitoso probará ser de suma utilidad para toda la población mundial, pues la incertidumbre y sobreinformación no verificada no ayuda para nada, y solamente genera más angustia en las sociedades interesadas por este problema.
En segundo lugar, y desgraciadamente por acontecimientos tan nefastos para el mundo como las guerras, el público debe de salir de una zona de confort y buscar generar una reflexión en torno a este y otros conflictos globales para generar una opinión crítica al respecto y no conformarse con lo que los medios distribuyen ya editado.
Esto seguramente nos será de gran utilidad en el futuro, pues una sociedad informada es más crítica y dispuesta a participar en las decisiones de sus gobiernos, incluidos el caso de los conflictos armados.
Ello parte de una esencia humana más valiosa que la autodestructiva, la creadora, imaginativa y colaborativa, que nos permita volvernos personas más solidarias, conscientes de nuestro entorno, pues de lo contrario, asumir una actitud pasiva nos hace olvidar esta gran característica que nos ha llevado a disfrutar niveles de vida, tecnología y todo lo que ello conlleva en la actualidad.
En tercer lugar, el mecanismo de disuasión (al presente y al futuro) por medio de sanciones apuntadas a dificultar y producir pérdidas comerciales a Rusia dentro del comercio internacional son efectivas por su inmediatez, pero ello no quiere decir que pueda aislarse de manera total al país de la economía internacional.
Ello por consecuencia de la interdependencia derivada de la globalización, la cual vino a configurar a todo el mundo como toda una fábrica dependiente de los energéticos, de los cuales Europa, China y Estados Unidos son los mayores consumidores, y que Rusia sola, es el segundo productor en el mundo de petróleo y de gas natural del cual dependen en gran medida los primeros dos países antes mencionados
Y que junto con otras naciones, se encargan de sustentar y desarrollar todo el interconectado aparato manufacturero, doméstico, industrial, de transporte, eléctrico, comercial y de telecomunicaciones a nivel global, por lo tanto, la subida de precios en los energéticos por el conflicto y las sanciones respectivas impactará a todos, generando inflación ante temores de una interrupción de suministro, sobre todo a Europa oriental, de tan vital recurso.
Es entonces que se vuelve necesario una reformulación y la intención verdadera de los gobiernos de todo el mundo, de establecer un mecanismo de solución de problemas que se comprometan en los hechos con un seguimiento constante y puntual respecto a su desarrollo, o podemos volver al viejo ejercicio del imperialismo militar y ultranacionalista que por los resultados históricos vistos, ha generado ya dos guerras mundiales y que en palabras del gran Albert Einstein, en el caso de una tercera y una cuarta, ésta última se pelearía con “lanzas de piedra” , ello en clara alusión al empleo indiscriminado de las armas nucleares.
Fuentes consultadas
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Clark, Mason, et.al., Russian Offensive Campaign Assessment en org , 25 de febrero de 2022, disponible en: https://www.understandingwar.org/sites/default/files/Russian%20Operations%20Assessments%20February%2025%202022.pdf , consultado el 27 de febrero de 2022.
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Autores
Internacionalista por la UNAM-FCPyS. Interesado y en constante estudio de temas del Espacio Post Soviético y Política Internacional.
Ilustrador
Mildreth Reyes
(Martínez de la Torre, 1999) Estudió la Licenciatura en Arte y Diseño en la Escuela Nacional de Estudios Superiores, UNAM campus Morelia. Dicha formación le ha permitido reflexionar sobre distintos aspectos de la comunicación visual. Ilustra y escribe para anclar vivencias, pensamientos y convicciones a su mente, tenerlas presentes en su propio proceso y guardarlas a través de la forma.
Ilustración realizada por Mariana G
Llamémoslo Joaquín Butler. Lo conocí en una fiesta atiborrada de chiquillos pálidos cuya ebriedad era patrocinada por la burguesía académica de Guadalajara. Recuerdo que pasé la noche teniendo conversaciones ocasionales con universitarios embarcados en la defensa de toda causa defendible, financiados por los cien mil pesos que cada semestre salían de los bolsillos de sus papás. Joaquín bailaba, vestido con la pobreza y el descuido que sólo se critica en la gente morena. De vez en vez se le acercaba a todo el mundo para deslizar un chiste y alguna cita de Durkheim. Por ese entonces era la gran promesa de la política estudiantil. Tuvo el mal gusto de agregarme en redes.
Bastó un rato para que me diera cuenta de que Joaquín tenía fama de tuitero woke . Valiéndose de la indignación de quien mienta madres con rosario en mano, el chico se la pasaba tecleando en contra de la irresponsabilidad afectiva y de las masculinidades tóxicas. Ante la mínima falla moral, el mínimo desliz reaccionario, desenvainaba su espada evangelizante y te deseaba de soslayo: Pronta deconstrucción, amigx.
Así vivía Joaquín, incapaz de cerrar su virtual hocico.
Hasta que por fin lo cerró.
La mañana en cuestión me recibió con los ladridos de mi perrita. Mientras le daba de comer, me puse a deslizarme por Facebook . Apareció en mi inicio, compartida por la mitad de mis contactos, la publicación de una chica que relataba cómo Joaquín había tratado de violarla la noche previa, acabada una fiesta a la que fueron juntos. Pasaron las horas y al menos otras tres chicas, motivadas por la denuncia previa, publicaron anécdotas similares que involucraban acoso o abuso llano.
De Joaquín no se supo más. Cerró sus redes y se fue de Guadalajara.
*
La deconstrucción es un concepto que ha sido revolcado teóricamente por manos como las de Heidegger y Derrida. Sistematizada como un mecanismo de re-lectura de distintos procesos de formación de identidad, sus alcances han transitado entre la ontología y la literatura. No planteo ─ni siquiera me interesa─ una reivindicación del término a partir de su uso en el análisis fenoménico de la filosofía contemporánea. No planteo ─de verdad, me faltan ganas─ una reconciliación del enfoque deconstruccionista con el estudio de la significación lingüística. Y mucho menos planteo un texto serio acerca de las implicaciones de la deconstrucción en la investigación sexo-genérica.
Hablaré, pues, de la misma deconstrucción de la que hablan todos en Twitter .
La deconstrucción con brillitos, empacada en celofán.
*
El Feminismo-BuzzFeed© y sus aliados se han encargado de presentar a la deconstrucción ─o lo que sea que entienden por ella─ como la gran panacea de las luchas políticas de nuestro siglo. Sin definirla nunca, los tuiteros se refieren a ella como un proceso incansable de cuestionamiento. Deconstruir implica, desde estos presupuestos nunca dichos, transitar el camino del abandono de distintas costumbres, posturas y dinámicas enraizadas en la reafirmación de la desigualdad sexo-genérica, de clase, etcétera.
A la luz de lo anterior, la deconstrucción pareciera ser una rotunda maravilla: es una invitación a la reforma sistemática, a la crítica de valores sombríos. Sin embargo, secuestrada por la charlatanería, la deconstrucción adquirió la inocuidad de los placebos. Es homeopatía sociológica.
No se necesita ser un erudito del materialismo para comprender que existen estructuras que rebasan todos los alcances del individuo. Sin tener la decencia de admitirlo ─quizá sin darse cuenta siquiera─, los influencers regañones de Twitter le están delegando al individuo la concreción de cambios que por sí solo no será capaz de alcanzar. Una correcta deconstrucción implica dimensionar las dinámicas de poder y socialización que deben ser modificadas para mermar a la desigualdad y la violencia que enfrentan ciertos grupos de la población.
*
Vale la pena, entonces, preguntarse cuáles son los verdaderos alcances de esa deconstrucción performativa que inunda los nichos progresistas de internet. Sí: performativa.
En la dinámica digital, recientemente trasladada a las aulas universitarias, estar deconstruido implica interpretar un personaje. Basta seguir un guion repleto de lugares comunes y de frasecitas cómodas, suaves al oído. Los tuiteros llevan años fingiendo radicalidad en las mismas tres o cuatro ideas que en sus propios círculos ya se han asimilado sin mayores aspavientos: los padres deberían participar activamente en la crianza de los hijos, los hombres deberían encargarse de la mitad de las labores domésticas, los hombres deberían dejar de acaparar la voz en juntas de trabajo…
Sí, claro, deberían.
Pero ¿eso es todo para lo que nos alcanza tanta deconstrucción? ¿Para pararnos el cuello ante los demás con un simple ejercicio de reafirmación discursiva? ¿Para gritarle al mundo “miren lo woke que soy”?
Río ahora al pensar en una historieta lamentable salida de los dedos de un aliado feminista argentino (de dónde más). El cuadro es protagonizado por dos noviecitos tirados en el pasto. Güero y chapeteado (de qué otra forma) el hombre toma la cara de la mujer mientras le dice: ¡Deconstruime a besos!
He ahí el problema fundamental que expongo. La acción primaria ─besar a la pareja, enamoradísimos los dos como becerritos febriles─ no se modifica en lo absoluto. Las dinámicas de conducta sexual entre los dos sujetos, tampoco. ¿Qué es lo único que cambia? Que ahora hay un elemento simbólico entrometido en el acto: el beso ya no es un simple beso, es un beso deconstruido. El amor heterosexual de toda la vida ya no es simple amor heterosexual de toda la maldita vida, ¡ahora está deconstruido!
Presumir la deconstrucción propia es como vender un producto chatarra en el mercado con la tranquilidad de que es Gluten-Free .
*
Naturalmente, la deconstrucción fue aprovechada por los violentadores para maquillarse y así ganar no solo la aceptación social unánime, sino también la admiración de varios.
Es reciente el caso de plagio intelectual que sufrieron Carmina Warden y Cynthia Híjar, creadoras del personaje Nacho Progre. Con él parodian las conductas y dichos de los “machos progres” del mundo, tipos colgados de luchas que ellos mismos traicionan a cada rato con sus acciones. En 2019, Miguel de la Rosa usó directamente el personaje para crear otro, al que llamó Ignacio en Deconstrucción . Cuando Cynthia reclamó el reconocimiento de su legitimidad creativa, Miguel se limitó a cambiar su nombre de usuario. No dio créditos. No se disculpó. Las cuentas de Cynthia recibieron ataques de bots y sus videos de TikTok comenzaron a ser bajados por denuncias infantilísimas. Miguel, teniendo la oportunidad de ser el ejemplo encarnado de los valores que pregonaba en redes, decidió convertirse en un Nacho Progre.
Otros no usan a la deconstrucción para robar ideas. A veces les basta como escudo, como amnesia. Rescato las palabras de Rafael Villegas al respecto: “Hay un escritor al que llamamos Bob el Deconstructor por la forma tan efectiva, creativa, deslumbrante y meteórica de pasar del MeToo a alide honoris causa” (@villegas, 05 de abril de 2021)
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Existe una manera sencillísima de disminuir la charlatanería progre de internet, cada vez más filtrada en la vida diaria: dejar de ser tan apantallables. Tu tuitero woke favorito, ávido de derramar teoría, no tiene más de doce libros encima de la mollera. Tu narradora de podcasts feministas que se la pasa regañándote por las desigualdades que perpetras, casi siempre, viene de una familia con más dinero y poder del que eres capaz de imaginar.
¿Personas deconstruidas?
Más bien en obra negra.
Autores
Nació el 16 de octubre de 2000, en Guadalajara. Es narrador, ensayista y divulgador científico. Ha sido ganador de los concursos “Creadores Literarios FIL Joven” (en las categorías de cuento y microcuento), “Luvina Joven” (en las categorías de cuento y ensayo) y del Premio Nacional de Ensayo Carlos Fuentes, que otorga la Universidad Veracruzana. Algunos de sus textos han sido publicados en las revistas Luvina, Punto de Partida, Pirocromo, Vaivén, Catálisis y GATA QUE LADRA.
Ilustrador
Mariana G
Resido y dibujo desde CDMX. Soy Diseñadora de la Comunicación Gráfica por parte de la UAM Azcapotzalco e ilustradora por parte del azar. Hace un par de años estudié Ilustración Experimental en la Escuela de Diseño del INBA. He colaborado de manera independiente con distintas agencias de publicidad y estudios creativos, sin embargo, mayormente mi trabajo ha estado presente en proyectos editoriales y animados. Actualmente, junto con una amiga, editamos MALA, un fanzine colaborativo hecho por mujeres.