Tierra Adentro

Poesía

0 2870

Primera noche I Nada hay más que desastre: llena está la sangre de luz ¿Es el sistema solar o el circulatorio el que ilumina día a día? El tiempo, el aire se consume las ciudades, las penínsulas la realidad inmóvil, su figura animal que andando se acabó.
0 5076

  Parque Morelos, territorio inhóspito.
0 2494

  No acerté con el tema, quería sobre el amor quería sobre eso, quería sobre sus cejas, hablar sobre sus cejas delgadas, sobre ese lugar impreciso el momento, en que mi rostro fue al encuentro del suyo, no acerté con el tema, me decido por la orquesta ambulante del comedor asistencial, por la grasa del antojo por las palabrotas de la valla de seguridad, no acerté con el tema, quería sobre el amor, sobre displaced people el amor, no acerté con el tema, la plática bajo una rama del amor, es la charla bajo una excrecencia la observo abajo y sobre mí, la observo convencida por el destello, no acerté con el tema, el sitio de más iluminado   Traducción de Daniel Bencomo.
0 7040

En la página inicial de Leer poesía, el gran lector que es Gabriel Zaid se pregunta cómo puede o debe o cabe leerse ese género.
0 2455

  crónica roja pasada por té de jazmín o farándula de un autor que carece de amigos, vida o lana para la terapia –que en todo caso, de nada sirve o tráfico de citas avant la lettre que incitan al público a tocarse el mentón con cara de católicos en misa de latín: polaroid certera de un país anoréxico –no olvidar que la onda de remos de la Niña la Pinta o la Sancta María sigue arrasando nuestras costas: de verdad quisiera comenzar esto diciendo en el principio está mi fin, pero en el paisaje de acá, no hay espacio para llorar sobre los hilos de la hoja porque en las costas de Isla Negra yacen cuerpos esperando sus nombres junto a jeringas restos de afiches presidenciales o metales pesados –no poemas–.
0 2636

Mi pollo abre la boca y no salen muchas cosas Porque Él es Muy Ocupado Y él me gusta Y yo Lo llevo para arriba y para abajo Para el huesito Para Carlón Para Teatro del Parque Y él se queda quietecito quietecito Sólo Esperando la hora de que yo libere mi pleigraund Y él Juega y yo juego Y después el tranca la boca y no sale mucha cosa NingunaGota Ni el humo Ni un descuido, una tos, un asco, una barriga llena El grifo Flojo Él queda con la piel de quien tiene la piel como la piel de una persona que vive en el sertón Después Él me mira vuelto un joto Vuelto un perro Sudado Que observa un pollo rostizado después de ver un pollo vivo Y yo lo miro y doy Gracias a Dios porque lo que no falta es comida Ni hambre Ni Poesía Traducción de Sergio Ernesto Ríos.
0 3052

Flavio Valerio Aurelio Constantino Estaba naciendo en un momento preciso: El astrágalo de una columna corintia se sacudía con los pasos del Restaurador del Este y las hojas de acanto soplaban con tanta, Tantísima fuerza que se confundían con el aliento de un nabateo a punto de morir, ese que alzaba sus plegarias a un toro joven llamado Baal y no dejaba de mirar, con pena y amor, a su reina Zenobia y no dejaba de mirar tampoco, con pena y disgusto, a Vabalato, el joven desobediente que los llevó a la perdición.
0 2227

La poesía de Luis Felipe Fabre (Ciudad de México, 1974) fue un respiro, una bocanada de aire fresco en la rígida poesía mexicana, su ironía recordaba a la que en su momento, a finales de los años noventa, produjo José Eugenio Sánchez, de manera que resultó novedosa, ingeniosa, principalmente en sus libros anteriores: Vida quieta (ICCM, 2000), Una temporada en el Mictlán (Mantarraya ediciones, 2003) pero sobre todo en Cabaret Provenza (FCE, 2007) y La sodomía en la Nueva España (Pretextos, 2010).