Somos cuerpos en el mundo, somos, también, imágenes de esos cuerpos, modos de construirnos en lo público de las representaciones y modos de pensarnos en lo privado de las formas que reproducimos.
Hace tiempo, en una conversación sobre un conocido filántropo, una amiga me preguntó: ¿Y tú qué harías con tanto dinero?
Entonces, como única respuesta, quedé mirándola.
Es por todos sabido que Roma no se construyó en un día —aunque eso es lo que se había prometido en un principio—, y que el proyecto estuvo plagado de irregularidades desde sus inicios, específicamente cuando durante el turbio proceso de licitación, Rómulo terminó asesinando a su hermano Remo para quedarse con el contrato.