El recuento de los daños
Creemos que las noticias deberían ser objetivas e imparciales, o que más allá de informarnos sobre lo que acontece a nuestro alrededor, la redacción de titulares, los datos que se deciden publicar y los que se omiten, no afectan nuestra realidad.
Una foto en blanco y negro de Marilyn Monroe, saludando sonriente en el primer número; Pamela Anderson, puro sol, exceso y exuberancia, mostrándolo todo en las páginas interiores; o tus estrellas favoritas, en las portadas de las ediciones locales, sensuales como nunca las habías visto —en Argentina, mi país, es muy recordada la de Dolores Fonzi—, mirándote desde el puesto de diarios cubiertas por esas bandas negras que decían “censurado”: desde los años 50 hasta más o menos los primeros años del siglo XXI, cada generación tuvo su versión de Playboy.
Como sociedad hemos sobrevivido en un país que los últimos doce años ha estado sumergido por una guerra que el grueso de la población ha pagado con sus cuerpos; sin embargo, el fenómeno de la violencia contra las mujeres ha dejado cifras que de acuerdo al Laboratorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe de la Cepal, nos posicionan como el segundo país, luego de Brasil, con mayor número de casos de feminicidios registrados en la región.
Cuando comencé a analizar titulares de periódicos y revistas detecté una herramienta que incluso medios serios usan para publicar frases denigrantes y acusaciones infundadas sin ser responsabilizados por ello: las citas.