Tierra Adentro

Como parte del ciclo de conferencias Escribir mañana, el filosofo, crítico y ensayista Néstor García Canclini estará hoy, 14 de noviembre, en el Museo del Chopo, para refelxionar sobre la escritura en la actualidad, su relación con las nuevas tecnologías, su papel subversivo y su difusión.

El ciclo cierra el próximo 4 de diciembre con la conferencia de la poeta francesa Emmanuelle Pireye.

Museo Universitario del Chopo
Dr. Enrique González Martínez 10
Col. Santa María la Ribera
México, DF

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Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.

Sobre el milenario territorio de Siria han desfilado los egipcios, babilonios, persas, turcos, kurdos, sarracenos, además de los pobladores originales y muchos más. No fue hasta 1941 que obtuvieron la independencia para intentar convertirse en un país democrático. No lo han logrado, existe una velada dictadura. Durante años han llevado a cabo una vida pública que le pone mala cara a Occidente y que contribuye a dificultar la comprensión de su sociedad al resto del mundo.

Cuando nos referimos a Siria parece que no podemos evitar el cliché que nos remonta a Las mil y una noches. El mundo árabe se muestra como un enigma casi incomprensible. No ha sido sino hasta los momentos álgidos de la guerra civil de los últimos meses que hemos visto imágenes de Damasco —su capital— y otras regiones devastadas por la guerra. Nos ofrecen la visión de un entorno polarizado en el que priva la violencia, la transgresión de los derechos humanos y la sinrazón expresada de diversas maneras.

No podemos negar estas evidencias, pero también es cierto que aun en momentos de conflicto el arte saca la cara para mostrar otros rostros de un pueblo que posee una cultura milenaria. Omar Souleyman, nacido en 1966, lleva años siendo un embajador del canto árabe en Occidente, la figura más preminente de la música siria y un arrojado explorador de otras tradiciones.

Ni siquiera en una sociedad cerrada como la siria —arisca, reacia— se puede bloquear la llegada de la tecnología. Omar aprovecho el tener acceso a teclados que cuentan con cajas de ritmo y secuenciadores sencillos para poder montar “shows” de bajo costo y producción. Con un acompañamiento básico se podía presentar en bodas y otros acontecimientos sociales.  Allí la costumbre consiste en grabar la actuación del artista en un cd y regalar el producto a los novios. Pero el material no se queda allí; la gente lo hace rolar y termina siendo ofrecido para venta en kioskos y puestos.

Activo desde el arranque de los noventa, se dice que este cantante tiene en circulación más de 500 grabaciones en directo —en solitario y con grupo—, que no hacen sino hablar en nombre de un artista incansable y dispuesto a forjarse una carrera. Siendo ya una figura nacional buscó proyectarse en el extranjero y a la postre ha colaborado con figuras tan reputadas como Damon Albarn (Blur), Caribou y, especialmente, Bjork (su aparición en los remixes del Biophilia terminó por catapultarlo).

Su fama ha crecido intensamente, debido sobre todo a su presencia en los grandes festivales del mundo. Su palmarés incluye el Sónar, Glastonbury, Primavera Sound, South By Southwest, Paredes de Coura (Portugal) y hace unos meses una candente presentación en la Red Bull Music Academy Weekender de Madrid, entre tantos otros.

En cada cita —grande o pequeña— no falta la presencia del tecladista Rizan Sa’id, el hombre que ha obtenido su característico sonido —repetitivo, hipnótico— y que se pertrecha detrás del aparataje mientras Omar canta y arenga a la gente (por su look no podemos olvidarnos del militar libio Muamar El Gadafi, lo que son las cosas).

El resultado consiste en una música ancestral pasada por el tamiz de la actualidad. No falta quien subraya su aparente simplicidad, pese a las complejas formas melódicas. Tal vez por eso, y por la gran reputación entre la prensa especializada, decidieron dar continuidad a los trabajos dados a conocer por el sello norteamericano Sublime Frecuencies, como Dabke 2020 (2009) y Jazeera Nights (2010), trabajando con una de las figuras más reputadas de la más visionaria electrónica contemporánea; nada menos que el británico Four Tet.

A todo tren aparece Wenu Wenu (Ribbon Music, 2013), igual de festivo que su material anterior pero más sofisticado, lleno de aristas refrescantes. Pop electrónico cantado en árabe que trata de abordar de forma positiva la existencia. Souleyman no olvida de donde viene y la parte terapéutica y alegre de su oficio. Sabe de la atroz realidad de su país, por lo que prefiere decantarse por el placer de estar vivo, exaltar la grandeza del amor y la seducción y algunas historias de fracasos sentimentales. Su arte no hace sino subrayar la grandeza que existe en las cosas sencillas de todos los días.

Al iniciar la promoción del álbum, el sirio tiene muy en claro cuál es el mensaje que quiere transmitir: paz y solidaridad —nada más, nada menos—. Omar da cuenta de una cultura viva y en desarrollo; no le basta quedarse en la época de las fábulas a propósito de emires y doncellas, aquí lo que hay son 7 canciones árabes del presente, a las que Kieran  Hebden (Four Tet) suma matices que le abrirán mayor aprecio en el circuito internacional de clubes.

Omar Souleyman quiere que su arte se conozca en el mundo entero; así lo deja ver en el video de “Warni Warni”, que lo coloca en diversas geografías planetarias. En resumen, Wenu Wenu es una oda al baile que parte del dabke, una danza folclórica que se practica en colectividad, es un pronunciamiento de que la vida sigue más allá de la guerra y la política. El arte y la cultura como vehículos para el diálogo y el entendimiento entre pueblos, sociedades y personas. La realidad más allá de los designios de CNN. Música verité.


Autores
De los años sesenta tomó la inconformidad recalcitrante; de los ochenta una pasión crónica por la música; de los noventa la pasión literaria. Durante la década de los dosmil buscó la manera de hacer eclosionar todas sus filias. Explorando la poesía ha publicado: Loop traicionero (2008), Suave como el peligro (2010) y Combustión espontánea (2011). Rutas para entrar y salir del Nirvana (2012) es su primera novela. Es colaborador de las revistas Marvin, La mosca, Variopinto e Indie-rocks y los diarios Milenio Hidalgo y Reforma, entre otras publicaciones.
Elena Medel. Brücke2010

Elena Medel ganó el Premio a la Creación Joven 2013, de la Fundación Loewe, con el libro titulado Chatterton, el cual será publicado por la editorial Visor, el próximo 2014.

El jurado de la XXVI emisión del premio fue presidido por Víctor García de la Concha e integrado por José Manuel Caballero Bonald, Francisco Brines,  Antonio Colinas, Soledad Puértolas y Clara Janés.

¡La redacción de Tierra Adentro felicita a esta joven poeta!

 

Escribiré quinientas veces el nombre de mi madre…

Escribiré quinientas veces el nombre de mi madre. Con un vestido blanco trazaré cada una de sus letras por las paredes de mi dormitorio, por el suelo del patio del colegio, por el pasillo de la casa más antigua. Para recordar mi origen cada vez que yo viva. En todos los lugares podré besar sus mejillas limpias de cristal, aunque ella duerma lejos: sus mejillas cercanas que me dolerán allá donde acaricie su nombre escrito. Tantos días, tantas noches habrá de alimentarme amorosamente con su parábola descalza; vendrá mi madre a arroparme, mujer de humo, con los ojos tiritando de suerte, y en cada sueño mis apellidos dolerán como un cartel de bienvenida a un hogar diferente. Sobre mi cabello, rubio como el de mi madre, la corona que me ciño como hija primogénita de Dinamarca. Me llamaré Vacía, en honor a mis muertos; miraré cómo retozan de acrílico las palmas de mis manos, sangrará mi lengua a disposici6n de mis muertos. Gritaré quinientas veces el nombre de mi madre para quien quiera escucharlo, y escribiré que bendigo este medio corazón en huelga mío, pues no olvido: nací para llorar la muerte de otros.


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.
Granero. Px

Quizá me he equivocado no saliendo de casa. Caminar hacia el lugar donde estarías con esa voz que desconozco, ese gimoteo, esa ave que imitarán tus manos en el aire. Justo hoy se cumple una semana de ti en esta ciudad y de tu partida.

Ya no son mis veinticuatro y la primera vez que te leí. Ir a la biblioteca y hojear pavorosamente tu libro; siempre el mismo.

Estos días salí al trabajo, preparé la comida de costumbre, jugué con el gato. Leí y miré un par de horas la televisión. Escribí cartas a gente que me he esforzado en querer.

Conservo tu Casa de misericordia en el bolso. Cargo contigo como si pudieras escucharme. A veces hago de ti un escudo para que nadie se atreva a preguntarme dónde queda tal calle o cuántas estaciones faltan para su destino. También te aprieto contra mí si los pasillos o las calles se estrechan. Aún te huelo y me duelen las manos cuando leo esas líneas donde dices que las chicas ya están viejas o han muerto.

El hombre con quien vivo no pregunta qué hago con el mismo libro todos los días. Por qué no me deshago de él; por qué he tardado tantos meses en leer apenas setenta páginas. Me mira y se iluminan sus ojos cuando te acerco a mí y salgo de prisa. Tal vez piense que no voy sola, que siempre estás conmigo.

Me niego a desmentirte, a contradecirte. Nuestra relación tiene algo de dependencia y fanatismo. Cómo negarlo, la poesía es esa casa de misericordia que te deja helado a mitad de la calle; inmóvil estatua de mármol. Quieta vida en días idénticos.

Por qué no quise verte. Sencillo. ¿De qué forma podría pagar esta ilusión/ de sentirte en la brisa de un instante? Después de estos años, no tenía el más mínimo sentido.

Qué insufrible estar en un recital de poesía. Seguro eres igual de aburrido que todos los autores con sus tonos afectados al leer sus textos. Para qué; concluir que sólo eres viejo, lento y reservado.

Sin embargo, todos los días de ti en calles donde he transitado; puertas y ventanas donde quizá he visto mi reflejo, fueron una tortura. Pensar que quizá cometí un error.  Que sí, sin duda leeré en un tiempo, no sé cuándo, que has muerto.

Me negué a preguntarte ¿aún el mañana hace ráfagas de luces?

***

Joan Margarit (Sanaüja, Lleida,  1938) es poeta y arquitecto. Decidió utilizar el catalán como lengua literaria. Ha publicado Mar d’hivern, Llum de pluja, Edat, Els motius del llop, Aiguaforts. También ha publicado ediciones bilingües Estación de Francia, Cien poemas, Poesía amorosa completa y Joana, en memoria de su hija, muerta a la edad de treinta años. Su obra más reciente Casa de misericordia (Proa, 2008) obtuvo el Premio Nacional de Poesía,  Rosalía de Castro; también el de Poesía de Catalunya.

 

Historia en un ático

La vida convirtiéndose -¿recuerdas?- en viajes y trabajo. La terraza, las vistas, y nosotros mirando hacia otra parte: así acostumbra a iniciarse el error: Pero al final, hacía tanto frío que una tarde cerramos la terraza de aquel ático. Sabes lo que te ofrezco: un viejo buitre a quien el miedo hace volar más alto y que prepara su vertiginoso descenso hacia las últimas carroñas. Del confuso negocio del amor quedan sólo las últimas monedas de un tesoro saqueado. Conversemos, ya que nosotros siempre hemos hablado, y la conversación tiene el calor que desea quien sube a un tren nocturno como el que se me lleva: mi pasado se borra y el futuro ya no es nadie. Es otra clase de felicidad.

No te volveré a ver

Es esta piel violeta de una noche que dejamos pendiente. Y tu silencio suena como un saxo de oro negro en el fondo de los días sin ti. En tu pecho jadea el contrabajo, y en tu flanco, tan cálido de sombra que siempre soñaré cuando mi mano lenta avance hacia ti. Músicos en penumbra, los instrumentos de oro en sus bocas lilosas: ya, la vida no me devolverá la que aposté a tu cuerpo desnudo cuando eras una fiesta. No queda más que -al piano- un negro ciego, nuestro amor: toca solo en la sombra y mi sueño se duerme entre sus dedos.

Faros en la noche

Intento seducirte en el pasado. Las manos al volante y esta luz de club nocturno del tablier me dejan -fantasía invernal- bailar contigo. Detrás de mí, igual que un gran camión, el mañana hace ráfagas de luces. No lo conduce nadie y me adelanta, pero ahora tú y yo viajamos juntos y el coche puede ser el dos caballos de los años sesenta hacia París. “Je ne regrette rien” canta Edith Piaf. Bajo la ventanilla, entra la noche fría de la autopista, y el pasado se aproxima de cara, velozmente: cruza y me ciega sin bajar las luces.


Autores
(ciudad de México, 1984). Poeta, narradora y editora. Ha publicado en diversas revistas literarias como Casa del TiempoDédaloSíncopeEste PaísPalestraMaldoror (Uruguay); la revista digital Valderrama y el suplemento cultural Guardagujas, de la Jornada Aguascalientes. Su primera obra poética Cosas que nunca dije antes de que estallaran las bombas fue publicada en 2012 por el sello editorial catalán Foc. Fue becaria en el área de narrativa por la Fundación para las Letras Mexicanas (2009-2010).
Fotografía Amaranta Caballero Prado.

Durante los días del 6 al 9 de noviembre se llevó a cabo la XI edición del Festival de Literatura del Noroeste (FELINO) en las instalaciones del Centro Cultural Tijuana (CECUT), bajo la dirección de Pedro Ochoa Palacio.

La colaboración del Cecut con el Fondo regional para la cultura y las artes del noroeste (FORCA), la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) y el Fondo editorial Tierra Adentro hace posible la realización del festival con el afán por dar a conocer el trabajo literario de la región noroeste del país

Poetas, narradores, editores, periodistas, gestores culturales, traductores y estudiantes se reunieron en las diversas áreas e instalaciones del Cecut, y en sedes alternas como: Estación experimental, de la Universidad de California, en San Diego (UCSD), la Universidad Iberoamericana o la Facultad de Humanidades de la UABC.

Aproximadamente  80 participantes fueron convocados: Olga Gutiérrez García, Jorge Ortega, Mónica Nepote, Carlos Altamirano, Rocío Cerón, Roberto Cruz Arzábal, José Ángel Leyva, Ana Clavel, Daniel Saldaña Paris, Ernestina Yépiz, Amaranta Leyva, Anthony Seidman, Javier Norambuena, Antonio León, Paty Blake, Aurelio Meza, Mauricio Bares, Sidharta Ochoa, Pepe Rojo, Sergio Brown, Javier Fernández, Vivian Abenshushan, Martin Camps, Rafael Vargas, Bibiana Padilla, Diego Rabasa, Jorge Humberto Chávez, Kendall Grady, Cristina Rascón, Elizabeth Algrávez, Hilario Peña, Patricia Binôme, Omar Pimienta, Yohanna Jaramillo, Néstor Robles, Roberto Castillo, Dillon Scalzo, Cecilia Rojas, Keith Ross, Carlos Velázquez, Gidi Loza, entre muchos otros autores.

En el marco de actividades del festival se presentó la obra ganadora del Premio Binacional de Novela Joven 2013 Frontera de Palabras / Border of words, titulada: Cuando todo el mar escrita por Gabriel Ledón Flores, quien durante la premiación contextualizó y abundó sobre su proceso creativo: una coreografía y una serie de pinturas con el tema que finalmente desembocó en la novela galardonada.

Durante las actividades, fue relevante el hecho de las participaciones de múltiples editoriales independientes locales y de otras ciudades; ediciones institucionales o proyectos alternos. Con hincapié en relación a la importancia de la producción y materialización de revistas y libros. Entre los participantes estuvieron La Otra, Letrarte, Tijuaneo, Diez 4, Sexto Piso, Timonel, Desliz y Pubooteca; Nitro/press, Kodama, Resistencia, Piedracuervo, El lobo y el Cordero, Ojo de Pez, Grafógrafo ediciones y Tierra Adentro.

La lectura realizada por los alumnos de los diversos talleres de creación literaria para jóvenes fue interesante. Estuvimos presentes los organizadores de esta actividad, Antonio León, Claudia Solórzano, Julio Álvarez y la que esto escribe. Los jóvenes lectores son miembros del taller 2036 de la Preparatoria Ibero Tijuana, Talentos Artísticos de Baja California, CEAL (Centro de Escritura y Apreciación Literaria) de la UABC y tres alumnas de secundaria del Colegio Calmécac Tijuana con sede en Santa Fe.

Fotografía Oralia Rodríguez.

Fotografía Oralia Rodríguez.

Sin duda, la importancia que tiene para los más jóvenes participar y compartir en un marco de actividades como FeLiNo, puede ser un catalizador para sus textos futuros. Y puede también situarlos en un amplio panorama donde la literatura, los libros y la creatividad son los personajes más importantes entre los lectores y la audiencia.

Un festival de esta naturaleza tiene ecos y consecuencias. Es celebratorio que en una ciudad fronteriza, las posibilidades sean cada vez más horizontales, diversas y factibles, en correspondencia con su crecimiento cultural. El trabajo de Mara Maciel (gerente del Departamento de Literatura del Centro Cultural Tijuana) en la coordinación de talleres, conferencias, lecturas, obras de teatro y mesas de análisis fue pensado en el público en general, en los invitados participantes y en Tijuana.

¡Enhorabuena!

Fotografía Oralia Rodríguez.

Fotografía Oralia Rodríguez.


Autores
(Guanajuato, 1973). Realizó estudios de licenciatura en Diseño Gráfico y la maestría en Estudios Socioculturales. Ha publicado los siguientes libros: Libro del Aire (Editorial De la Esquina, 2011), Okupas (Letras de Pasto Verde, 2009), Todas estas puertas (Tierra Adentro, 2008), Entre las líneas de las manos (en el libro Tres tristes tigras, Conaculta, 2005) y Bravísimas Bravérrimas. Aforismos (Editorial De la Esquina, 2005). Participó en el Laboratorio Fronterizo de Escritores/Writing Lab on the Border (2006), participó en el Festival de Poesía Latinoamericana LATINALE 2007 con sede en Berlín. Recibió la beca del FONCA para escritores en 2007. En Mayo de 2012, participó en las jornadas literarias “Los límites del lenguaje” con sede en Moscú. Su trabajo escrito y gráfico ha sido incluido en varias antologías así como en revistas nacionales e internacionales. Desde el año 2001 vive en Tijuana. Ama la música y ama dibujar.
Mariana Gandara

A principio de este año, la Dirección de Literatura de la UNAM  editó, Grafías contra el planisferio paginado: Antología de dramaturgos nacidos en los años ochenta,  con Alberto Villareal como antologador.

El libro llamó rápidamente la atención por ser uno de los primeros intentos por recopilar esta generación de escritores que poco a poco llenan la programación de  los teatros del país. Sin embargo, sobresale la directora, dramaturga, actriz, artista interdisciplinaria, gestora y docente, Mariana Gandara (1984), no sólo por el lenguaje fresco que maneja y la construcción de personajes peculiares que logra, sino  por el concepto teatral que con paso seguro construye.

garfias

En 2014, la también fundadora del colectivo  Macramé, tendrá en escena una serie de obras cortas tituladas El último arrecife en tercera dimensión, la cual se presentará con temporadas en el Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque y el Foro la Gruta, del Centro Cultural Helénico.

También se presentará Sasquatch que forma parte de la colección, de dichos textos  que veremos en el siguiente año. 2014. Sin duda es un ejemplo representativo  de la propuesta que Gandara ofrece. Vale la pena seguirle la pista a esta joven dramaturga.

Agradezco la generosidad de la autora por compartir muestra de esta obra.

SASQUATCH[1]

 


Personaje:

Chelsea.

Espacio:

Un Datsun.

Acto único


Chelsea se estaciona frente a nosotros. Come una hamburguesa con calma, la muerde lento y sin disfrutarlo. Se embarra de cátsup y mayonesa, con el dedo sucio de condimentos dibuja en el vidrio una carita feliz. Baja la ventana y nos mira.

Chelsea: Desde la segunda semana de febrero sospechabas que ya nada iba a suceder por el resto de tu vida. Nada. Estabas teniendo uno de esos años. Compraste un colchón ortopédico y te echaste a dormir. ¿Después de cuántas horas ya no puedas llamarle siesta? En los restaurantes ordenabas el pastel más gordo. Uno mórbido de tan gordo. Luego te sentabas con las manos debajo de los muslos y lo mirabas. Lo mirabas con ganas. Con todas las ganas del mundo.

Saca un vaso de refresco de litro y medio. Sorbe sonoramente.

Chelsea: Me hubiera gustado que este coche fuera azul, pero papá no quiso. (Pausa.)¿Es el cielo el que refleja el color del mar o al revés? (Al parecer esperaba una respuesta.) ¿Qué importa, verdad? (Se acaba el refresco.) Siempre fue mi favorito: azul.

Algo llama su atención, deja su vista fija en algún punto, como si escuchara algo a lo lejos.

Chelsea: Yo te he visto. He visto la cara que pones cuando presientes que tu angustia seguirá creciendo, ascendiendo por una escalera eléctrica infinita.

Le quita la tapa al vaso. Trata de comerse los hielos, le caen en la cara, su camisa es una revoltijo de sazonadores viscosos.

Chelsea: Hay teorías que dicen que es posible aventar un plátano contra la pared y que el plátano la atraviese. Es en serio, ciencia moderna. (Toma un hielo, lo mira derretirse en la palma de su mano.) También hay un rumor que dice que nosotros no somos quienes creemos ser. Que en realidad somos una de esas personas que se niegan a tomar sus antidepresivos, que no pueden tener un trabajo, que terminan durmiendo en una zanja, que esa persona eres tú. (Se seca la mano en la camisa.) ¿Ustedes creen?

Silencio, estaba cediendo la palabra pero nadie la tomó.

Chelsea: Ojalá no sea cierto. A lo mejor sí hay mundos paralelos. ¿Qué tal que son miles? (Las cuenta.) Chelsea, Chelsea, Chelsea, Chelsea, chel, seachel, seachel, seashell, seashell, seashell… (Se ríe.) Perdón, pensé en una ostra. (Pausa.) ¿Pero entonces qué más da? Porque al final si te tiras de un puente o te pones a ver Indiana Jones es lo mismo.

Mira el parabrisas, sonríe antes de agarrar el vaso.

Chelsea: ¡Física cuántica para todos!

Hielo y líquido chocan contra el vidrio mojando el tablero. Chelsea se quita las gotas de la cara con las manos sucias. Se toca como se toca a un mueble. Baja del coche con torpeza, vestida con un uniforme de McDonald’s. Del interior del auto caen envoltorios de comida rápida.

Chelsea: Era un chiste. (Mira la basura en el piso.) Pensé… (Trata de recogerla.) Esto no… lo que… lo que yo… (Pausa.) Perdón.

Se mete al coche, pone un casete en el estéreo que recita una técnica clásica de relajación. Poco a poco se calma. Lee algo escrito en su mano y vuelve a salir evitando todo contacto visual.

Chelsea: Hola. Eso fue un error. A veces tienes una idea y te das cuenta de que es mala pero ya está afuera. Luego te das cuenta de que la mala idea eres tú.

Se limpia la mano en el pantalón, la extiende hacia los espectadores.

Chelsea: Creo que ya estoy lista. (Retira la mano.) Este no es mi fuerte. (Muestra la plaquita que dice su nombre.) Yo soy Chelsea. (Se quita la placa de la camisa.) Bernadette dice que la destrucción es buena cuando está justificada. (Con grandes esfuerzos logra romper en dos el plástico barato.) Bernadette es mi supervisora. Bueno, era. (Pausa.) ¿Les dije que hoy es mi cumpleaños? (Avienta la placa dentro del coche.) Felicidades a mí.

Chelsea saca una caja de pizza del asiento trasero de su auto. El cartón está manchado de grasa y pelusa. La pone sobre la cajuela, nos ofrece una rebanada.

Chelsea: ¿Seguros? Me la voy a acabar. (Espera un momento.) Conste.

Habla sin parar mientras come con la boca abierta.

Chelsea: Papá y yo fuimos al boliche por lo de mi cumpleaños. Él quiere que sea feliz. Yo nunca he tenido muchos amigos, no sé cómo hacer esas cosas. Papá se esfuerza demasiado, le preocupa que esté sola. En mi familia no solemos sonreír. Me acuerdo que mamá sonrió antes de subirse al auto. Traía su vestido azul como el mar, se veía bonita. Nos dejó hace mucho, cuando yo estaba en la primaria. Esa vez yo también sonreí. (Lo intenta, muestra los dientes, le sale mal.) En la secundaria papá me regaló unos casetes para el Trastorno de Ansiedad Social. Yo no tengo eso, por eso lloré cuando me los dio. Es que antes era tartamuda, pero ya se me quitó. (Eructa.) Ay, pensé que era un hipo. (Pausa.) Se preocupa mucho por mí.

Empieza a chupar lo que le queda del pedazo de pizza.

Chelsea: Cuando ya se le quitó la salsa de tomate y se hace como una masa húmeda, me gusta. (Observa nuestros rostros, deja de comer.) En el audio-curso decían que es bueno hablar de lo que a una le gusta, que hay que ver a la gente a los ojos y que una buena manera de practicar la conversación es con los del tele-marketing. Yo prefiero los estacionamientos. Camino y platico conmigo. Soy buena haciendo voces. (Carraspea para limpiarse la garganta.) ¡Qué linda señorita… Qué… Que lin… No me salió. (Silencio.) En el curso decían que la pena sólo vive dentro de nuestra cabeza: no es cierto.

Podría ponerse a llorar en cualquier momento, no lo hace.

Chelsea: ¿Les ha pasado? ¿Ese momento en que entiendes que lo único que necesitas es hacer algo, lo que sea y tu vida cambiaría?

Se incorpora, se está acercando.

Chelsea: A veces me despierto segura de que un día volveré a ser feliz. Pero avanza el día y luego pienso que ya nada pasará en diez, veinte, setenta años. Puedo sentir todos esos años acumulándose dentro de mí. (Señala a alguien de nosotros.) ¿Tú también los has escuchado? Están caminando en los pasillos de tus huesos, jugando ping-pong en el cuarto tirado que es tu corazón. Juegan sin raquetas, en un partido absurdo de hándbol. Ni siquiera eso. En realidad todos esos años están ahí parados, esperando suceder. ¿Hasta cuándo?

Se aproxima más, retrocede y vuelve.

Chelsea: ¿De qué me sirve esta mierda?

Se quita el uniforme de McDonald’s. Debajo trae una vieja camiseta interior estampada con un conejito feliz. Sobre su cuerpo la carita se deforma en una mueca extraña. Chelsea abre la cajuela y de su interior saca una caja de regalo.

Chelsea: Pienso en esas cosas cuando me estaciono en un lugar como este. (Sostiene la caja como si fuera un salvavidas.) Imagino mi muerte. Sería como un jadeo. Uno que se alarga para siempre. Sofocándome desde afuera, con su cara de animal que quiere más. Es posible. El 85% de todo lo que nos rodea es antimateria. El pulmón oscuro de la muerte. ¿Qué interesante no? Estamos hechos de la misma cosa. Somos átomos conectados y ahí está todo: la culpa, el miedo, el amor, la muerte. Estás tú y tú eres todo. Te das cuenta de eso cuando ves un árbol o el cielo y algo te pasma. Y podrías llorar, ponerte a llorar como la cosa más simple y hermosa y sin sentido.

 Chelsea abre la caja. Adentro hay un vestido azul. Sonríe.

Chelsea: Él se preocupa mucho por mí.

Su llanto la sorprende. Nos mira entusiasmada. Se mete al coche e intenta ponerse el vestido. Lucha contra la tela. Al salir es evidente que ha perdido la batalla.

Chelsea: Pero en la vida real nada de eso tiene sentido. Eres una persona metida dentro de un cráneo. Hay más gente allá afuera. Y todo eso de la conexión requiere esfuerzo. A algunos les sale mejor que a otros. Yo…

Se acerca a nosotros, a unos pasos de distancia.

Chelsea: Yo quisiera que alguien me diera un abrazo porque me siento más sola de lo que merezco.

Silencio.

Chelsea: Y yo: “Más sola de lo que merezco.” (Da un paso atrás.) ¡Ay sí! Han de haber pensado: “¡Vamos todos a abrazar a la marrana!” Sí cómo no. (Se acerca al automóvil.) “Toda sudada y sucia. Seguro huele bien feo.” A mí también me hubiera dado asco. ¡Mírenme! ¿Me están viendo? (Silencio.)¿Quién la va a querer? Ni siquiera pudo ser una buena hija. (Pausa.) Sí, ya lo sabía. Ustedes también.

Chelsea se sube al coche, cuando arranca la caja de regalos y los envoltorios de comida caen al piso. El sonido del estéreo aumenta mientras las luces de su automóvil se alejan parpadeantes.

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ACOTACIÓN

Granguiñol Psicotrónico

Granguiñol Psicotrónico

El próximo 13 de noviembre, inicia el ciclo de lecturas dramatizadas de Teatro Emergente, en El Milagro.

Abrirá el ciclo con:

Florilegio de Teatro Psicotrónico

Dramaturgia y dirección de Luis Alcocer.

Actores: Miguel Conde, Ernesto García, Medín Villatoro, Sergio Cuéllar y Roberto Eslava
Artefactos creados por Alejandra Vega e Isabel Becerril.

Fecha: 13 de noviembre

Horario: 20:30 hrs.
Lugar: Teatro el Milagro
(Milán 24, casi esquina con Lucerna, Col. Juárez, México, D.F.)

ENTRADA LIBRE.

 


[1] Inspirado en los cuentos Sasquatch e Insomnia for a Better Tomorrow de Tao Lin.


Autores
Ciudad de México, 1980. Dramaturga. Autora de Aún no recuerdo su rostro (FETA 2014). Fue Becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas (2009-2011) y de Jóvenes Creadores, FONCA, (2008-2009). Participó en los talleres de The Royal Court of London y realizó una residencia en la misma institución en marzo del 2013. Su obra Anatomía de la Gastritis, traducida al francés por David Ferré, fue editada por la editorial Le Miroir. Ha publicado Editorial El Milagro; Los Textos de la Capilla, segunda generación; Tierra Adentro, Buena tinta y la revista Este País. Su guion Distancias Cortas fue publicado en co-edición con IMCINE y Editorial Buena tinta, en 2012.
Cártel de la 55 Muestra de Cine Internacional

El jueves pasado arrancó la edición número 55 de la Muestra Internacional de Cine de la Cineteca. He aquí unos breves comentarios de las películas que ya he podido ver y que se proyectarán en los siguientes días.

Distinto amanecer, de Julio Bracho, con Andrea Palma y Pedro Armendáriz, guión del poeta Xavier Villaurrutia y fotografía de Gabriel Figueroa, abrió la Muestra por los 70 años de su estreno en una copia restaurada. Un clásico del Cine de Oro mexicano.

Fotograma de Distinto amanecer, del director Julio Bracho

Fotograma de Distinto amanecer, del director Julio Bracho

Joven y bella, la cinta más reciente de François Ozon, después de la genial En la casa, es la historia de una joven en el despertar de su vida sexual que sin medir las consecuencias de sus actos se ve envuelta en un suceso estremecedor. Sin duda, Ozon ha madurado mucho como cineasta.

Gloria, esta película chilena cuenta la historia de una mujer madura, separada, con dos hijos ya grandes que, no obstante, busca rehacer su vida al lado de un nuevo amor que no cumplirá con sus expectativas.

Jazmín azul, el nuevo filme de Woody Allen es protagonizado por una extraordinaria Cate Blanchett en el papel de una mujer que luego de ser una de las protagonistas del jet set neoyorquino cae en desgracia y tiene que mudarse al pequeño departamento de su hermana en San Francisco donde hará todo lo posible por volver a conseguir su estatus.

La postura del hijo, una cruda y sorprendente cinta rumana que ganó el Oso de Oro en la Berlinale sobre una madre sobreprotectora que hará todo lo posible por hacer que su hijo no pise la cárcel después de un accidente en el que se ha visto envuelto. Uno de los mejores largometrajes que se presentan en esta edición de la Muestra.

De tal padre, tal hijo, al principio es una historia conmovedora a partir de una equivocación: cuando en el hospital, una enfermera cambia a los hijos recién nacidos de dos familias y, luego de seis años, los padres se dan cuenta de que el hijo que han criado no es el suyo. Por desgracia, la película se extiende más de lo debido y acaba en un lamentable melodrama.

Érase una vez yo, Verónica, es la historia de una joven médica recién egresada que es enviada a un hospital saturado de Recife, lo que la hace tener incertidumbres sobre su profesión y, por el otro lado, sobre la relación con su novio; en esa disyuntiva, en una especie de auto psicoanálisis, ella se cuenta sus avatares a sí misma.

La casa de la radio es un interesante documental sobre Radio Francia Internacional cuya narrativa es novedosa: es un documental sin narrador que vaya contando la historia, pues el propio documental se cuenta a través de las personas que trabajan en esa emblemática estación de radio.

Sólo Dios Perdona, esta decepcionante cinta protagonizada por Ryan Gosling bien podría ser una continuación de Drive si no fuera porque se excede en su morbidez, en la violencia gratuita, la venganza en el sórdido mundo de las mafias y la prostitución de Tailandia.

Amor índigo, esta nueva película de Michel Gondry está basada en una novela de Boris Vian. Actuada por Audrey Tatou, es una comedia romántica con dosis de ciencia ficción y paródicas, como las muy evidentes a Jean-Paul Sartre y el 68 francés.

Restan otras 12 películas de la Muestra que comentaré en una siguiente entrada.

 


Autores
(Ciudad de México, 1981) es autor de La síntesis rara de un siglo loco publicado por el FETA.
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Así como Praga, Alemania y Bosnia tienen tours a los sitios de masacres de la II Guerra Mundial, nosotros podríamos ya sacar algún dinerillo de la visita a lugares siniestros en la Ciudad de México. Por ejemplo, los tubos por donde pasan las aguas negras que algún día fueron ríos vivos. No sé cuánto me tardé en entender que Mixcoac, Churubusco, Magdalena, La Piedad, no eran sólo los nombres de avenidas, sino el triste recuerdo de la peor decisión urbanística/política que ha tenido esta ciudad. Allí está París con su Sena, Budapest con el Danubio y si me apuran Buenos Aires con su Río de la Plata. De todas las grandes metrópolis, ésta debe ser una de las pocas por las que no cruza un río. Pero la decisión tiene nombre: el genio gestor del movimiento “Entubemos, total yo ni hijos tengo” se llamaba Carlos Contreras y vivió en los años 30. Pero fue Miguel Alemán en los 50, −que pertenecía a su propio club de “véndelo todo a ver si hacemos que cierre el changarro” que para estas fechas ya debe estar rebasando su cupo−, quien lo implementó. El gallardo presidente mexicano llegó más lejos y bautizó con su nombre a su obra: el Viaducto Miguel Alemán, quizás ignorando que algunos mexicanos encontraríamos una graciosa metáfora en el hecho de que su intento de urbanización llevara un gran tubo lleno de mierda al centro.

Según el recientemente fallecido arquitecto Jorge Legorreta, −gran defensor de los ríos de la ciudad, por cierto− se trataba de resolver, de la manera más fácil e infantil, el problema de los deshechos[1]. No sólo se les escondieron los potenciales como vialidad que podían tener los ríos y el aspecto comercial que representa un río: a nadie se le ocurrió que el agua potable podía hacer falta. Por amor de dios ¿Les cae? Fueron los cretinos obtusos los que poco a poco lograron que todas las demás arterias acuíferas importantes se entubaran también en el paso de dos décadas.

Un buen guía de turista de lo perverso podría ir señalando cosas así, como “aquíenestelugarseñorasyseñores, aquí mismo, sobre el suelo que pisan, pasa un río lleno de caca. ¿Que por qué no lo desviamos antes de que se llene de tal elemento orgánico? No se nos da la gana, señorasyseñores, a nosotros los chilangos nos gusta sabotear otros mantos acuíferos y que nuestra agua viaje muchos kilómetros. Tiene más caché.”

Si lo piensan, una ciudad que entuba los ríos tiene un poco de Kamikaze. Es una ciudad que camina un paso y luego se enreda el otro pie para tropezar; un sitio que espera lívido su propia muerte. No sé si somos tan atractivos como un campo de concentración pero apuesto a que varios europeos pagarían por visitar algunas catástrofes urbanas en México similares a la del agua. El guía podría pararse justo en donde cobran el 2o. piso para reír un poco: “vea, observe señorseñora, aquí es donde los mexicanos pagan por el derecho a cruzar una vía que…¡ya pagaron con sus impuestos! ¿Que si preguntan a dónde va todo ese dinero? ¡No, hombre, cómo cree! Está usted en México.”

El mismo tipo podría llevarlos a ver esos dos caballitos del Centro Histórico, como prueba de que en esta ciudad todo se hace al revés: harían una parada para verificar los daños a la estatua de Manuel Tolsá que representa a Carlos IV (conocida por todos como El Caballito) mientras que se deja intacto el adefesio amarillo (también llamado Caballito) del escultor mexicano más sobrevalorado del que se tenga memoria, Sebastián. Luego podrían ir al Bosque de Chapultepec y verificar por sí mismos la existencia de “La Suavicrema”. Allí mismo el guía les contaría cuánto costó este monumento a la sinrazón (también llamado La Estela de Luz): 1,305 millones de pesos contantes y sonantes, sí señorseñora, además de los 178 mil pesos que consume cada vez que la prenden. Fuu. Qué de ejemplos.

Si en Praga los ciudadanos hacen dinero de las malas decisiones políticas de sus gobernantes (¿o no es eso una guerra?) no veo por qué nosotros debamos guardar el pudor.

 


[1] Entrevista a Legorreta en el periódico El Universal, 27 de septiembre de 2006. http://www.eluniversal.com.mx/notas/377721.html


Autores
nació en un hospital público de Av. Toluca (ciudad de México, 1973) pero creció en la Calzada de Las Águilas, lo que supone una infancia feliz aunque cuesta arriba y llena de topes. Le da un poco de pena decir que estudió Comunicación (pero se la aguanta porque no hizo la tesis en balde). Ha escrito algunos guiones y dirigió un cortometraje premiado por IMCINE. Escribe en muchas revistas pero su comentario mensual sobre cine aparece en Chilango. Este año publicará su primera novela en una editorial catalana. En su cabeza revolotean cómics y canciones de los Flaming Lips todo el tiempo.