El domingo pasado asistí a la última presentación de uno los montajes más bellos del año: Tío Vania, de Antón Chéjov, en el Teatro El Milagro. Obra adaptada y dirigida por el maestro David Olguín.
Olguín es, sin duda, el dramaturgo que conoce y entiende cabalmente el trabajo de Chéjov. La precisión y delicadeza que logró en las imágenes poéticas, dieron como resultado ovaciones de pie.
No es para menos, pues Olguín extrae el corazón chejoviano, lo pone en escena y nos deja a merced de su grandeza, sensibilidad y genio.
Cártel Tío Vania
Al salir del teatro, cerca de las once de la noche, caminé por avenida Reforma con una sola certeza: hay autores de los cuales necesitas para seguir viviendo.
Conmovida al punto del melodrama, no resistí la tentación de llegar a casa y releer algunos de mis pasajes favoritos del doctor ruso; una cosa me llevó a otra y caí indudablemente en La Gaviota, mi obra preferida.
En 1896, Vladimir Nemirovich Dánckenko, dramaturgo ruso y fundador del llamado Teatro de arte de Moscú, recibió el Premio Groboiévod por su obra El valor de la vida; durante la premiación, dicho autor declaró que el verdadero merecedor de tal distinción tendría que ser Chéjov por La Gaviota, quepara esa fecha fracasaba “estrepitosamente” en el teatro donde se representaba.
Antón Chéjov siempre se sintió atraído por el teatro. Su primera obra la escribió alrededor de los veinte años; le siguieron una serie de intentos, llenos de una búsqueda de estilo. La Gaviota deja ver el resultado de esa búsqueda.
Es una obra impregnada de emociones que van por debajo de la obviedad. Treplev vive una desgracia, hasta cierto punto es un visionario, un melancólico que entiende que el teatro debe ir más allá; que precisa nuevas formas. “Son las que hacen falta, y si no las hay, más vale que no haya nada”. Nadie lo escucha. Vive bajo la sombra de su madre, deambula y parece que sólo a Masha le importa. Treplev sale, toca en el piano una melodía y el resto la oye con la distancia, como se oye el sermón del sacerdote un domingo a las siete de la mañana.
Y mientras tanto, lo importante sucede precisamente en lo que no se dice, como diría Marguerite Duras: “…no es contar una historia, sino contar todo a la vez: una historia y la ausencia de esa historia, o contar una historia que pase por al ausencia.”
La desgracia, el verdadero conflicto interno sucede obsceno. Nina sufre afuera, lejos del lago y lejos de Treplev. El cambio no se mira, se resume en lo que dice un par de años después: “casualmente vino un hombre, la vio y por no tener nada que hacer, destruyó su vida” se manifiesta en el diálogo. A mi parecer uno de los diálogos más emotivos que haya leído, vaya al punto en el que si uno se tuviera que hacer un tatuaje sería con esa frase de Nina hacia Treplev: “Yo tengo fe y ya no siento tanto dolor y cuando pienso en mi vocación, no temo a la vida.”
Los temas principales: el fracaso, la insatisfacción, incluso la angustia creadora son abordados “desde ángulos humildes, parciales, no pretendidamente totalizadores.”[1] Y ese enfoque es precisamente lo que le da fuerza al drama.
No en balde, Chéjov recomienda: “permítame que le recuerde un consejo: escribir con mayor frialdad. Cuánto más sentimental es la situación, mayor frialdad se necesita a la hora de escribir; de ese modo el resultado es más conmovedor. No conviene azucarar.[2]
Y con esta frialdad acertada, punzante, resuelve el final de la obra. Nada más desolador que la acción del doctor al hojear una revista. Nada más temido que su último diálogo. Sin alteración. Sin aspavientos. Casi autómata. Como caer en un abismo y ser espectadores de dicho descenso, todo al mismo tiempo.
Obras reunidad de Antón Chejov. Editorial Losada.
Cuando mi primera lectura de La Gaviota sentí ese abismo. Y cada que regreso a ella -sí, es una obra que visito recurrentemente- esa sensación se mantiene intacta.
Hace poco me encontré con la recopilación que hacen de los consejos que Chéjov da en sus cartas. Él asevera que “También en el campo de la psique se requieren detalles. Dios te guarde de los lugares comunes. Lo mejor de todo es no describir el estado de ánimo de los personajes; hay que tratar que se desprenda de sus propias acciones.”[3]
Nada más representativo del estado de ánimo de Treplev que la acción de romper durante varios minutos y en silencio todos sus escritos mientras los arroja al suelo. Acción que no sólo habla del estado anímico del personaje, también de su universo. Esa acción ES el personaje.
La Gaviota es una obra que tiene la semilla de la bandera con la que navegó Beckett -y si queremos seguir la línea, incluso Harold Pinter- de aquello que dice: “lo menos es más”. Pues no es gratuito lo que Chéjov aseguró en 1889: “El tema debe ser nuevo, puede incluso no haber trama.”[4]
Razón suficiente para mantener siempre esta obra muy cerquita del alma.
[1] José Sanchis Sinisterra, Por una teatralidad menor y la dramaturgia de la recepción, México DF,Cuadernos de Ensayo Teatral. Paso de Gato, 2007, pág. 5
[2] Antón Chejov. Sin trama y sin final. 99 Consejos para un escritor. Barcelona. Alba Editorial. 2007. Pág. 78
Lou Reed murió recientemente; muchos hasta le pusimos una vela en nuestra ofrenda de este año. Cada vez que alguien de esa talla muere y ocurre el tuit-lamento y se ven todas esas manifestaciones públicas de dolor pop, a mí me da por pensar el día en que muera el rey de todos los pantheones pasados y presentes, Mr. David Bowie. En mi cabeza, éste es un funeral que debe ser coreografiado como las pompas fúnebres de un soberano, transmitido en cadena por todos y cada uno de los canales de comunicación del mundo. Todo el mundo deberá callar, al menos dos o tres minutos y con ese silencio Bowie construirá su última canción.
En música aún tiene mucho que regalar al mundo, lo dejó clarísimo en marzo de este año cuando sacó su vigésimo cuarto álbum de estudio The Next Day. Pero antes de que se vaya y se organicen misas negras, blancas y marcianas en su nombre, creo que Bowie debería regalarnos otro personaje memorable en cine.
A vista de pájaro, su repertorio como actor es extraordinario: Bowie podrá no ser un gran histrión, pero solía escoger endiabladamente bien papeles en los que sólo tenía que hablar, caminar y ver como David Bowie. Ya pasados los 60, seguramente los ofrecimientos de papeles han disminuido y tenemos que su última aparición fue como un malévolo magnate que va a desmantelar la empresa del joven Josh Hartnett en una película que pasó sin pena ni gloria (August, Chick, 2008). Lejos quedó aquel Nikola Tesla que mantiene su gran halo de misterio en The Prestige, (Nolan, 2006), incluso su cameo celebridad en Zoolander (Stiller, 2001). Vamos, hasta la voz que prestó para un capítulo de Bob Esponja o en la película animada Arthur y los Minimoys (Besson, 2006) era mejor que verlo salir en un papelucho de relleno.
Muchos no lo recordarán, pero Bowie tuvo al menos seis personajes entrañables dentro de películas que parecía seleccionar sin prisas, al estilo Bowie, como queriendo añadir a su intrincada persona llena de capas nunca fijas. El primero de esos personajes es Thomas Jerome Newton, un alien humanoide que llega a la Tierra a buscar agua para su planeta moribundo. No se puede decir que El hombre que cayó a la Tierra (1976) sea una gran película y sin embargo, la sola presencia de Bowie la hace tan extraña, tan sui géneris que se ha convertido en una cinta de culto. Bowie interpreta a T. J. Newton como quien toca un sintetizador viejo. Su atinada distancia y extrañamiento hacia características humanas como la avaricia y el amor lo hacen transitar la película casi sin gesticular, un ejemplo de lo críptico de esa personalidad que tanto le admiramos.
Su siguiente trabajo es El ansia (Scott, 1983). Bowie es John Blaylock el delicado amante de Miriam, la hermosísima Catherine Deneuve. Otro filme de culto, sobre todo por la participación de Bowie y la escena que abre en un club nocturno de Nueva York con la canción de Bauhaus “Bella Lugosi’s dead”. el John Blaylock de Bowie es elegante hasta en su forma de hacerse viejo, quizás una predicción más para la vida de David. Ese mismo año, Bowie apareció en otro filme demoledor, Feliz Navidad Mr. Lawrence (Oshima, 1983), esta vez haciendo al soldado británico Jack Celliers que es llevado prisionero a un campo de concentración japonés. Las dos estrellas del filme son grandes músicos: Bowie y Riuychi Sakamoto, quien además compone e interpreta el soundtrack de la cinta (Forbidden Colours). El amor reprimido que puede expresar Sakamoto es igual de poderoso que la personalidad arrolladora de Bowie como ‘el rebelde’ contenido, mudo ante la represión.
Los 80 es la década en que David logra un pico actoral: después de Feliz Navidad… viene Laberinto de Jim Henson (1986). Pocas cosas se pueden decir de su personaje Jareth The Goblin King que no lo desmerezca. Hay que verlo bailar y cantar ante docenas de muppets y aparecerse ante una adolescente Jennifer Connely para entender que sólo él pudo darle dignidad a este rey. En 1988, Bowie hizo, a mi parecer, el último papel sorprendente: Poncio Pilato en La última tentación de Cristo (Scorsese, 1988). A la hora de lavarse las manos, Bowie es muy breve y sereno, y aunque sale muy poco tiempo su personaje forma parte de una historia contada magistralmente por uno de los más grandes directores de nuestro tiempo. En los noventa vino un singular Andy Warhol en Basquiat, bajo la mano de Julian Schnabel, pero ya nada podía remontar esa gran racha de la década anterior.
Sé que nadie quiere oír esto, pero sí: David Bowie también morirá. Mi deseo es que pudiéramos recordarlo también desde el cine como lo que es, un hombre que está metido en la imaginación de la mitad del planeta. ¿Qué papel me imagino? Quizás Lucien el bibliotecario de los sueños para la inconcebible adaptación del cómic The Sandman a la pantalla. Quizás cada uno de ustedes tenga algún papel perfecto para el Bowie de sesenta y tantos. No cuesta nada imaginar.
Luis Cernuda en Acapulco en 1950. Fotografía: ARCHIVO DE LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES
El poeta andaluz Luis Cernuda murió el 5 de noviembre de 1963 en la Ciudad de México, es decir, hace exactamente 50 años. Llegó a nuestro país en 1952, así que estuvo poco más de 10 años, después de haber salido exiliado de España por la guerra civil a Francia, Inglaterra y Estados Unidos. Gracias a sus primeras visitas a México, escribió una serie de poemas en prosa, Variaciones sobre tema mexicano (Porrúa, 1952), en los que a la manera de José Mariano Larra y Benito Pérez Galdón, poetiza las muchas reminiscencias que de la cultura española encontraba en la mexicana. “Y tras la curiosidad vino el interés; tras el interés la simpatía; tras la simpatía el amor”, escribe en el poema que abre las Variaciones…
Aunque él se quejaba de los años que pasó en Inglaterra y Estados Unidos exiliado dando clases en distintas universidades y soportando el clima frío que detestaba, lo cierto es que esos años le sirvieron para que su poesía tomara una nueva dicción. Aunque él decía que no hablaba bien inglés y se negaba a hablarlo (o al menos así lo recordó en una anécdota el poeta Stephen Spender), la lectura de Browning, en particular, le dio la forma y el estilo para escribir dos magníficos poemas: “Lázaro” y “El joven marino”. Después, escribirá un libro de ensayos sobre esa generación de poetas ingleses, Pensamiento poético en la lírica inglesa (siglo XIX), que publicó la UNAM en 1958.
A diferencia de García Lorca, su compañero de generación, Cernuda no contó con el éxito instantáneo ni del reconocimiento de sus pares a temprana edad. El reconocimiento le llegó ya tarde, en los años cincuenta, cuando un grupo de poetas andaluces reunidos en la revista Cántico (Pablo García Baena, Julio Aumente, entre otros) le dedicó un número, al cual se sumó luego uno de la revista La caña gris, en la que escribieron sobre él poetas más jóvenes como Jaime Gil de Biedma y José Ángel Valente.
En ese sentido es cierto que era necesaria una biografía suya a pesar de los esfuerzos que hicieron Luis Antonio de Villena en su ensayo biográfico Luis Cernuda (Omega, Barcelona, 2000) y James Valender en la cronología del Álbum (Residencia de estudiantes, Madrid, 2002). La biografía la hizo, finalmente, el traductor Antonio Rivero Taravillo en dos tomos: Luis Cernuda. Los años españoles 1902-1938 (Tusquets, Barcelona, 2008) y Luis Cernuda. Años de exilio (1938-1963) (Tusquets, México, 2011). Sin embargo, es una biografía lamentable, llena de paja y divagaciones, deficiente y excedida en sus interpretaciones, por ejemplo, sobre la ausencia del padre y los cuidados de la madre y las hermanas, Rivero Taravillo lanza una teoría fácil y vergonzosa sobre su homosexualidad: “Esta ausencia continuada del padre y un entorno avasalladoramente femenino durante un largo transcurso de meses, coincidiendo con la edad en la que se forja la personalidad, tuvo sin duda que influir en la formación del carácter y la sensibilidad de Cernuda, y contribuiría, como en tantos casos en los que falta una figura paterna como modelo, a su homosexualidad”. Con esas líneas, queda claro que el biógrafo no tiene afinidad con su biografiado y es mejor abandonar el libro.
Para terminar, hay que decir que el edificio donde vivió Cernuda en La Habana (un edificio desvencijado del Vedado en la calle O esquina con 25, si mal no recuerdo) tiene una placa y, claro, en su natal Sevilla, la casa donde vivió, tiene la suya para recordar al paseante que allí habitó uno de los más grandes poetas de la lengua española. En México es lamentable que eso no suceda: ni el edificio en la calle Madrid, de la colonia Tabacalera, el primer lugar donde llegó a vivir, ni la casa de Tres Cruces 11, en Coyoacán, donde murió, tienen una placa que informe y reconozca la estancia del gran poeta sevillano en nuestro país. En 2006 escribí un artículo en el que denuncié el olvido en que se encontraba la tumba de Cernuda en el panteón Jardín, el artículo surtió efecto pues una asociación andaluza me escribió para decirme que no sabían del deterioro de su lápida y que tomarían cartas en el asunto; después supe que, en efecto, había sido remozada. Ahora espero que estas líneas sirvan para que el INBA o la delegación Coyoacán tomen la iniciativa de reconocer con una simple placa la estancia entre nosotros del célebre poeta de Desolación de la quimera, su último libro que publicó en México.
El pasado 1 de noviembre, el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) después de revisar y evaluar las carpetas y la viabilidad de los proyectos presentados, el Comité de Ópera Prima 2013 determinó por unanimidad recomendar el largometraje Distancias cortas, de Alejandro Guzmán, con guión de Itzel Lara, colaboradora del portal web del Programa Cultural Tierra Adentro.
Tierra Adentro felicita a Itzel Lara por esta grata noticia y gran logro.
En mi nota anterior escribí un texto referente al arte y la perspectiva de la violencia en Ciudad Juárez, a través de una pieza experimental, dirigida por Mario Bellatin y musicalizado por Marcela Rodríguez. Hoy me resulta complejo y difícil escribir un texto sobre violencia, luego de haber sido asaltada y golpeada en mi ciudad natal. Lo que puedo escribir por ahora es que la violencia, de género o no, la violencia como tal es un acto común del México de hoy. Cotidiano. La violencia sucede en todas partes, a todas horas. La violencia desde hace años dejó de ser un problema de “las ciudades del norte”. La violencia en todas sus facetas carcome las calles de las ciudades del centro y del sur. De la provincia y de las metrópolis. He aprendido también que el silencio, luego de tales circunstancias, es lo peor.
En esta ocasión presento un texto relacionado con la violencia de género que escribí hace unos meses para la antología titulada Cuerpo + Mente + Lenguaje= Compilación de Feminismos, editada por Editorial Piedracuervo, de Rosarito, Baja California.
MUJER QUE ESCRIBE
(“Frágil NO TOCAR”)
Breve muestra de moridero a través de fichas biográficas.
#1
Nombre: Delmira Agustini.
Ocupación: Poeta y activista feminista.
Nacionalidad: Uruguaya.
Fecha de muerte: 6 de julio, 1914. Edad: 27 años.
Lugar de muerte: Montevideo.
Palabras: “Yo muero extrañamente… No me mata la Vida, no me mata la Muerte, no me mata el Amor; muero de un pensamiento mudo como una herida…”.
Causa de muerte: Asesinada por su ex-esposo.
#2
Nombre: Antonieta Rivas Mercado.
Ocupación: Escritora y promotora cultural. Mecenas importante en el ámbito cultural de inicios del siglo XX. Precursora del feminismo mexicano.
Nacionalidad: Mexicana.
Fecha de muerte: 11 de febrero, 1931. Edad: 31 años.
Lugar de muerte: París.
Últimas palabras: “He decidido acabar… estoy segura de que él no volverá a sentirse ligado con nadie tan íntimamente como lo ha estado conmigo. Sé que no renegará de mí, ni siquiera con motivo de mi suicidio…. Entonces se enternecerá y no podrá olvidarme jamás: me llevará incrustada en su corazón hasta la hora de su muerte. Terminaré mirando a Jesús; frente a su imagen, crucificado… Ya tengo apartado el sitio, en una banca que mira al altar del crucificado, en Notre Dame. Me sentaré para tener la fuerza para disparar. Pero antes será preciso que disimule. Voy a bañarme porque ya empieza a clarear”.
Causa de muerte: Suicidio con el revólver de José Vasconcelos. Luego de haber sido enterrada en México, a los pocos años sus restos fueron arrojados a la fosa común.
#3
Nombre: Marina Tsvietáieva.
Ocupación: Poeta.
Nacionalidad: Rusa.
Fecha de muerte: 31 de agosto, 1941. Edad: 48 años.
Lugar de muerte: Elabuga.
Última palabra: “Mordovia”. (Única palabra escrita en el cuadernito encontrado en su abrigo. Mordovia refiere a la ciudad a donde enviaron a su hija a realizar trabajos forzados.)
Causa de muerte: Suicidio, por ahorcamiento.
#4
Nombre: Virginia Woolf.
Ocupación: Escritora.
Nacionalidad: Inglesa.
Fecha de muerte: 28 de marzo, 1941. Edad: 59 años.
Lugar de muerte: Río Ouse, Susex, Inglaterra.
Últimas palabras: “I feel certain now that. I’m going mad again. I feel we can’t go through another of those terrible times. And I shan’t…I begin to hear voices”.
Causa de muerte: Suicidio, por ahogamiento.
#5
Nombre: Concha Urquiza.
Ocupación: Poeta.
Nacionalidad: Mexicana.
Fecha de muerte: 20 de junio, 1945. Edad: 35 años.
Lugar de muerte: Ensenada, Baja California Norte.
Últimas palabras: “Y…el reino de dios, vino a su boca”.
Causa de muerte: Suicidio, por ahogamiento.
#6
Nombre: Sylvia Plath.
Ocupación: Poeta.
Nacionalidad: Estadounidense.
Fecha de muerte: 11 de febrero de 1963. Edad: 30 años.
Lugar de muerte: Londres.
Últimas palabras: “There should be a ritual for being born twice, patched, repaired and with the okay to return to the road”.
Causa de muerte: Suicidio, con gas butano.
#7
Nombre: Violeta Parra.
Ocupación: Cantautora, compositora, artista.
Nacionalidad: Chilena.
Fecha de muerte: 5 de febrero 1967. Edad: 49 años.
Lugar de muerte: Santiago de Chile.
Palabras en entrevista: “Me falta algo no sé qué es. Lo busco y no lo encuentro. Seguramente no lo hallaré jamás”.
Causa de muerte: Suicidio, con revólver.
#8
Nombre: Alejandra Pizarnik.
Ocupación: Poeta.
Nacionalidad: Argentina.
Fecha de muerte: 25 de septiembre, 1972. Edad: 36 años.
Lugar de muerte: Buenos Aires, Argentina.
Últimas palabras: “No quiero ir nada más que hasta el fondo”.
Causa de muerte: Suicidio, por intoxicación con 50 pastillas de seconal sódico.
#9
Nombre: Eunice Odio.
Ocupación: Poeta.
Nacionalidad: Costarricense, guatemalteca y mexicana.
Fecha de muerte: 23 de marzo, 1974. Edad: 54 años.
Lugar de muerte: Ciudad de México.
Palabras:
“… Cómo voy a ser ya,
niña en tumulto,
Forma mudable y pura,
o simplemente, niña a la ligera,
divergente en colores
y apta para el adiós
a toda hora”.
Causa de muerte: “Incierta”. Fue encontrada en la tina de su departamento nueve días después del deceso.
#10
Nombre: Anne Sexton.
Ocupación: Poeta.
Nacionalidad: Estadounidense.
Fecha de muerte: 4 de octubre, 1974. Edad: 46 años.
Lugar de muerte: Boston.
Palabras: “Balanced there, suicides sometimes meet,/ raging at the fruit, a pumped-up moon,/ leaving the bread they mistook for a kiss,/ leaving the page of the book carelessly open,/ something unsaid, the pone off the hook/ and the love, whatever it was, an infection”.
Causa de muerte: Suicidio con monóxido de carbono.
#11
Nombre: Rosario Castellanos Figueroa.
Ocupación: Escritora, ensayista, diplomática. Símbolo del feminismo latinoamericano.
Nacionalidad: Mexicana.
Fecha de muerte: 7 de agosto, 1974. Edad: 49 años.
Lugar de muerte: Tel Aviv, Israel.
Palabras: “Hombrecito, ¿qué quieres hacer con tu cabeza?
¿Atar al mundo, al loco, loco y furioso mundo?
¿Castrar al potro Dios?
Pero Dios rompe el freno y continua engendrando
magníficas criaturas,
seres salvajes cuyos alaridos
rompen esta campana de cristal”.
Causa de muerte: Se dice que fue un “desafortunado accidente doméstico”. Murió electrocutada en su departamento mientras era embajadora de México en Israel.
#12
Nombre: Nahui Ollin (María del Carmen Mondragón Valseca.)
Ocupación: Poeta, pintora y modelo.
Nacionalidad: Mexicana.
Fecha de muerte: 23 de enero, 1978. Edad: 84 años.
Lugar de muerte: Ciudad de México.
Palabras escritas a los diez años: “Soy dichosa y no lo soy: ¿Por qué no lo soy? No soy feliz porque la vida no ha sido hecha para mí. Porque soy una llama devorada por mí misma y que no se puede apagar; porque no he vencido con libertad la vida teniendo el derecho de gustar los placeres, estando destinada a ser vendida, como antiguamente los esclavos, a un marido. Protesto a pesar de mi edad por estar bajo la tutela de mis padres”.
Causa de muerte: Neumonía por vivir en la indigencia y soledad absoluta.
#13
Nombre: Theresa Hak Kyung Cha.
Ocupación: Escritora y artista.
Nacionalidad: Coreana.
Fecha de muerte: 5 de noviembre, 1982. Edad: 31 años.
Lugar de muerte: Nueva York.
Palabras: “She waits inside the pause. Inside her. Now. This very momento. Now. She takes rapidly the air, in gulfs, in preparation for the distances to come. The pause ends”.
Causa de muerte: Violada y asesinada por Joe Sanza, guarda de seguridad y violador serial. Sucedió justo una semana después de la publicación de “Dictee”, la obra hipertextual más importante de Cha.
#14
Nombre: Ana Mendieta.
Ocupación: Artista, pintora, videoartista, escultora. La violencia de género fue uno de los temas principales en su obra.
Nacionalidad: Cubana.
Fecha de muerte: 8 de septiembre, 1985. Edad: 36 años.
Lugar de muerte: Nueva York.
Palabras: “Mi arte se basa en la creencia de una energía universal que corre a través de todas las cosas […]. Mis obras son las venas de la irrigación de ese fluido universal. A través de ellas asciende la savia ancestral, las creencias originales, la acumulación primordial, los pensamientos inconscientes que animan el mundo. No existe un pasado original que se deba redimir: existe el vacío, la orfandad, la tierra sin bautizo de los inicios, el tiempo que nos observa desde el interior de la tierra. Existe por encima de todo, la búsqueda del origen”.
Causa de muerte: Caída desde su apartamento en un piso 34. Se describe como un “posible accidente”. No hay testigos sin embargo, su esposo el escultor Carl Andre fue juzgado y absuelto del cargo de asesinato. Los vecinos dijeron haber escuchado discutir a la pareja violentamente antes del “suicidio” argumentado por él.
#15
Nombre: Nellie Campobello (Francisca Moya Luna).
Ocupación: Escritora, coreógrafa y bailarina.
Nacionalidad: Mexicana.
Fecha de muerte: 9 de julio, 1986. Edad: 85 años.
Lugar de muerte: Ciudad Hidalgo.
Palabras: “Yo tenía los ojos abiertos, mi espíritu volaba para encontrar imágenes de muertos, de fusilados; me gustaba oír aquellas narraciones de tragedia, me parecía verlo y oírlo todo. Necesitaba tener en mi alma de niña aquellos cuadros de terror, lo único que sentía era que hacían que los ojos de mamá, al contarlo, lloraran.” (De su novela ícono de la revolución mexicana: Cartucho).
Causa de muerte: Secuestro.
#16
Nombre: Digna Ochoa y Plácido.
Ocupación: Abogada defensora de los derechos humanos en México.
Nacionalidad: Mexicana.
Fecha de muerte: 19 de octubre, 2001. Edad: 37 años.
Lugar de muerte: Ciudad de México.
Palabras: “Conozco la realidad, me importa y actúo”.
Causa de muerte: Asesinato. A pesar de las evidentes pruebas de violencia y homicidio con revólver, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal argumentó una tesis de suicidio y dio por terminada la investigación. Cerró el caso.
#17
Nombre: Susana Chávez Castillo.
Ocupación: Poeta, activista y defensora de los Derechos Humanos.
Nacionalidad: Mexicana.
Fecha de muerte: 6 de enero, 2011. Edad: 36 años.
Lugar de muerte: Ciudad Juárez, Chihuahua.
Palabras: “Ni una muerta más”. (Frase de Susana Chávez que utilizan varias organizaciones civiles que luchan por esclarecer los feminicidios en Ciudad Juárez.)
Causa de muerte: Asesinada y mutilada.
#18
Nombre: Regina Martínez.
Ocupación: Periodista.
Nacionalidad: Mexicana.
Fecha de muerte: 28 de abril, 2012. Edad: 48 años.
Lugar de muerte: Jalapa, Veracruz.
Palabras de Guillermo Manzano: “Después de sus exequias supe quiénes la habían matado: […] los editores y dueños de periódicos que confundieron convenios publicitarios con docilidades ante en poder […] los reporteros que extendieron la mano para recibir el chayote”.
Causa de muerte: Asesinato, por golpes y estrangulamiento.
#19
Nombre: Barbara “Bobbi” Salinas Norman.
Ocupación: Escritora, activista chicana, maestra.
Nacionalidad: Estadounidense.
Fecha de muerte: 13 de mayo de 2013, (salió la nota en periódicos.) Edad: 70 años.
Lugar de muerte: Santa Fe, Nuevo México, Estados Unidos.
Imágenes en uno de sus cuentos para niños: “Los tres cerditos vestían trajes, texanas y guayaberas. La forma tradicional de vestir de los hombres en México. Incluía tortillas y maíz asado”.
Causa de muerte: Se dice que fueron causas naturales. Descubrieron su cuerpo momificado entre las pertenencias de su departamento. Se calcula que murió un año antes.
Abigael Bohórquez (1936-1995) es un poeta de culto. También es un “poeta de poderosa y macha poesía”, como se refiriera a él Efraín Huerta. Asimismo, puedo afirmar que Abigael es un poeta poco conocido, si tenemos en cuenta que su obra permanece alejada de las editoriales de mayor prestigio y circulación en México. Además, me queda claro que la obra bohorquiana necesita mayor divulgación, acercarse a más lectores. Hace falta, pues, tomar riesgos por parte de nosotros sus promotores. Sin embargo, veo con agrado que, en los últimos años, han surgido más académicos, poetas, lectores y estudiosos interesados en la obra bohorquiana.
En la actualidad uno puede navegar por la red en busca de tan apreciable obra poética, y seguro encontrará una variedad de sitios dedicados a Bohórquez. Que no son suficientes, es verdad; que no se encontrarán todos los poemas del caborquense, es cierto; pero lo es también el hecho de que hay una cantidad considerable de blogs, revistas electrónicas, videos, fotografías e incluso archivos de audio difundiendo su obra.
En algún momento poetas como Dionicio Morales, Álvaro Solís, Ramón I. Martínez, Mijail Lamas, César Abraham Navarrete, entre otros, se han dedicado a pergeñar un diálogo en torno a la obra del poeta caborquense. Baste mencionar que Dionicio Morales diera entrega de uno de los prólogos más completos acerca de la poesía bohorquiana en la antología titulada Las amarras terrestres (UAM, 2000). Igualmente, es indispensable mencionar que académicos como Miguel Manríquez Durán, Bruno Ríos, Ana Álvarez, Efrén Ortíz Domínguez, Rubén Henríquez Serrano y Christina Karageorgou-Bastea han dedicado sus tesis de grado al estudio de la obra poética de Abigael. A su vez, un servidor tuvo el privilegio de publicar el libro Abigael Bohórquez. La creación como catarsis, gracias al apoyo del Fondo Editorial Tierra Adentro. Lo anterior da muestra del camino que se va trazando alrededor de una obra cotidiana, singular y de una enorme riqueza lírica como la de Abigael Bohórquez. Hay que privilegiar la difusión de su obra, evitar que se pierda en el limbo de la entelequia. Sus poemas son contundentes, y en algunos casos desgarradores, otros más poseen un afilado tono social, pero a fín de cuentas, todos impresionantes. A destacar el ritmo en su obra, el ingenio lingüístico, el ludismo, la intensidad lírica. La de Abigael es una poética cercana al descaro, la ironía y la sátira de Salvador Novo. Al igual que éste, Abigael acentuó una poética por el otro amor con un prodigio inevitable, al tiempo de una entrega por el oficio de poeta. A subrayar la singularidad con la que maneja el doble sentido en sus poemas, por eso Bohórquez aprovecha su orientación sexual, tanto en la vida como en la práctica estética, para decir la verdad, como en muy pocos casos sucedió en su época. Con la intensidad de Novo, la pertinencia de Pellicer y el compromiso de Huerta, Abigael traza una poética propia en donde se propone ser marginal ante una sociedad que moralmente lo desprecia. La escisión social que Abigael encara lo convierte en un poeta de primer nivel que todo lo exhibe, tanto su desprecio social por la hipocresía, el abuso y la explotación, como su imprescindible compromiso con el zaherido, el apestado, el asumido otro.
La obra de Abigael abarca libros fundamentales (Memorias en la Alta Milpa, Desierto Mayor, Navegación en Yoremito, Poesida), es un poeta excepcional, además de un entregado promotor cultural y dramaturgo. Uno de los grandes renovadores de la lírica nacional. A pesar de la copiosa producción poética y dramatúrgica de Bohórquez, como ya he mencionado, difícilmente se tendrá fortuna en encontrar alguno de sus libros. Más allá del reconocimiento constante que hicieran de su obra Pellicer y Huerta, Abigael encontró pura adversidad entre los círculos literarios de su tiempo. Más aún, pareciera que la poesía del sonorense se encontró vetada de las editoriales que pudieron haber difundido su obra.
Poeta solidario y comprometido con las causas sociales, se dedicó a dar testimonio de sus hazañas poéticas: la vida misma. Con genial humildad y sencillez, Abigael atestigua y configura el significado verdadero de poesía, bálsamo que da voz y enciende el espíritu.
Celebro, pues, este espacio que brinda cabida a uno de los más grandes poetas que diera el norte de México. Abigael, poeta íntimo que vivió la vida como quiso. Porque conste aquí que “hubo una vez un hombre: ya es bastante”.
La belleza. Óleo sobre madera, 2003. Pintura de Aurora García.
Desierto infinito. Temperaturas a menos cero grados. Caborca es el escenario perfecto para gritar repentinamente que no te dejen solo, que esperen el futuro. La geografía del olvido y la traición. Maldito marginal que en mitad de la noche enciendes apenas una luz para mirarte las líneas de las manos.
Querido Abigael, te imagino sentado al fondo de la sala deshaciendo un cabello de mujer.
Al redactar esta nota siento y pienso en la desesperación. Abigael Bohórquez (Caborca, 1936 – Hermosillo, 1995) hombre dividido y enjuiciado, es una figura de las letras mexicanas digno de ser mencionado y reconocido. Ausente de toda antología rimbombante, este poeta tuvo oficio y la sensibilidad necesaria para llevar a cabo la noble tarea de ser poeta.
Con motivo de conmemorar el décimo octavo aniversario luctuoso de Bohórquez, Tierra Adentro dedica La poesía de la frontera marginal: Abigael Bohórquez, un dossier especial para recordarlo.
En colaboración con el escritor Ismael Lares, autor intelectual de esta maravillosa idea, me dispuse a construir una compilación de traducciones inéditas (alemán, inglés, catalán y francés) de dos poemas de Abigael, “Llanto por la muerte de un perro” y “Finale”, muestras representativas de la potencia, lucidez y belleza de su trabajo. Gracias a la generosidad y esfuerzo de los traductores Vangelis Robles, Panayota Petroff, Miquel Deya, Robin Myers, Daniel Bencomo y Johanna Schwering, se logró dimensionar a otras lenguas y, conservar el juego retórico y semántico de la poesía de Bohórquez. Los textos entrañables y reveladores de Ana Álvarez y Bruno Ríos contextualizan la obra con el enigmático personaje de Caborca.
La pintora Aurora García (Oaxaca, 1947) llevó a cabo la curaduría del trabajo gráfico para ilustrar los poemas; trabajo hecho en homenaje al poeta caborquense. Dicha muestra pictórica fue pensada y dirigida a complementar la fuerza y vitalidad de la obra de Bohórquez, al igual que dar muestra del excelente trabajo de esta pintora oaxaqueña.
También ilustra los ensayos dedicados a Abigael, el material fotográfico de Alfredo Karam (Hermosillo, 1980). Obras inquietantes; con un gran nivel de refinamiento y belleza.
No te olvidamos, Abigael. No te olvidaremos nunca.
Desolación. Óleo sobre papel, 2013. Pintura de Aurora García.
Avui m’ha arribat la carta de ma marei em diu, entre altres coses: ―besades i paraules―que algú va matar el meu gos.
“Bordant-li a la mort,com abans a la lluna i al silenci,el gos va abandonar la casa del seu cós,―m’explica―,i se’n va anar darrera la seva ànimaamb el seu pas extraviat i generósdimecres passat.No vam saber la causa de la seva sang,va arribar rajant angoixa,trontollant,arrossegant-se gairebé amb el seu udol,com si des de el seu paisatge esquinçat haguésvolgut acomiadar-se de nosaltres;tristament estès va quedar―blanc i trencat―als peus del que abans havia estat el teu llit de ferro.L’hem plorat molt…”
I, per què no?jo també he plorat;la mort del meu gos sense paraulesem dol més que la del gos que parla,i engana, i riu, i assassina.El meu gos essent gos no mossegava.El meu gos no envejava ni mossegava.
El meu gos era corrent,humil ciutadà del lladruc-carrera,el meu gos no tenia argolla al coll,ni llistó ni sonalla,però era esbarjós, enamorat i ferotge.Als set anys vaig tenir l’escarlatina,i per allò del gemec i el capricid’estar demanant diners cada estona,em van portar el gos de molt llunydins una capsa de sabates. Eraminúscul i senzill com el blat;després va anar creixent admirat i displicentjunt amb els meus turmells i el meu sexe;va saber de la meva primera llàgrima:la xicota que marxava,la xicota de les trenes de raïm i la veu de lliri;va saber del meu primer poema balbucejantquan va morir l’àvia;el gos va ser en el seu temps de lladrucsel meu amic més amic.
“Bordant a la mort,com abans a la lluna i al silenci,el gos va abandonar la casa del seu cós―diu ma mare―i se’n va anar darrera la seva ànima ―els gossos tenen ànima:una banyadeta com un trinat―amb el seu pas extraviat i generósel dimecres passat…”Ai, en aquesta trista tristesa en la que m’enfonso,la mort del meu gos sense paraulesem dol més que la del meu gos que parla,i extorsiona,i discrimina, i burla;el meu gos era corrent,però deixava un cor per petja;no tenia argolla ni sonalla,però els seus ulls eren dos panderos;no tenia llistó al coll,però tenia un gira-sol per coai era la pau de les seves orelles llarguesdues llengües de diamants.
Traducción por Miquel Deya
Llanto por la muerte de un perro
Hoy me llegó la carta de mi madrey me dice, entre otras cosas: —besos y palabras—que alguien mató a mi perro.
“Ladrándole a la muerte,como antes a la luna y al silencio,el perro abandonó la casa de su cuerpo,—me cuenta—,y se fue tras de su almacon su paso extraviado y generosoel miércoles pasado.No supimos la causa de su sangre,llegó chorreando angustia,tambaleándose,arrastrándose casi con su aullido,como si desde su paisaje desgarradohubieraquerido despedirse de nosotros;tristemente tendido quedó—blanco y quebrado—,a los pies de la que antes fue tu cama de fierro.Lo hemos llorado mucho…”
Y, ¿por qué no?yo también lo he llorado;la muerte de mi perro sin palabrasme duele más que la del perro que habla,y engaña, y ríe, y asesina.Mi perro siendo perro no mordía.Mi perro no envidiaba ni mordía.No engañaba ni mordía.Como los que no siendo perros descuartizan,destazan,muerdenen las magistraturas,en las fábricas,en los ingenios,en las fundiciones,al obrero,al empleado,el mecanógrafo,a la costurera,hombre, mujer,adolescente o vieja.
Mi perro era corriente,humilde ciudadano del ladrido-carrera,mi perro no tenía argolla en el pescuezo,ni listón ni sonaja,pero era bullanguero, enamorado y fiero.A los siete años tuve escarlatina,y por aquello del llanto y el caprichode estar pidiendo dinero a cada rato,me trajeron al perro de muy lejosen una caja de zapatos. Eraminúsculo y sencillo como el trigo;luego fue creciendo admirado y displicenteal par que mis tobillos y mi sexo;supo de mi primera lágrima:la novia que partía,la novia de las trenzas de racimo y de la voz de lirio;supo de mi primer poema balbuceantecuando murió la abuela;al perro fue en su tiempo de ladridosmi amigo más amigo.
“Ladrándole a la muerte,como antes a la luna y al silencio,el perro abandonó la casa de su cuerpo—dice mi madre—y se fue tras de su alma —los perros tienen alma:una mojadita como un trino—con su paso extraviado y generosoel miércoles pasado…”Ay, en esta triste tristeza en que me hundo,la muerte de mi perro sin palabrasme duele más que la del perroque habla,y extorsiona,y discrimina,y burla;mi perro era corriente,pero dejaba un corazón por huella;no tenía argolla ni sonaja,pero sus ojos eran dos panderos;no tenía listón en el pescuezo,pero tenía un girasol por colay era la paz de sus orejas largasdos lenguasde diamantes.