Tierra Adentro

Para Tomás

Mirar un punto en el techo al despertar ayuda a salir del sueño. Mirar un punto al frente en el muro, ayuda a no vomitar cuando bailas la polka. Tener un ritual diario sobre el que no te preguntas demasiado ayuda a entrar en el día. Tener otros para dibujar ayuda a resolver con menos estrés una ilustración.

Existen otras actividades físicas mediante las cuales se consigue esto. No por nada últimamente proliferan los libros para colorear dirigidos a adultos. Algo de meditación tiene la actividad manual que nos quita de preocupación y nos vuelca hacia ese blanco total en la mente, que nos limpia de nosotros mismos en una dulce evasión productiva. Ingrid Fugellie, pintora chilena con quien tomé clases cuando era niña, me contó que a los prisioneros de las Islas Marías los ponían a tejer canastas y de esta manera los días se iban sin angustia ni amargura; ella decía que con el dibujo y la pintura pasa lo mismo.
Otras actividades físicas, como correr o nadar, tienen resultados parecidos. Cuando uno empieza alguna rutina de ejercicio, quizá lo más difícil es decidir levantarse de la cama y llegar, pero mientras más frecuentes sean estas visitas, pronto uno las hace igual que se prepara el desayuno.
Para Oliver Sacks, nadar le funcionaba como detonante para escribir, pero también como forma de vida:

[En las tardes de verano me iba a remar] me zambullía y nadaba en el río hasta fluir con él, convertidos en uno solo […] Muchos de mis fines de semana más felices los pasé nadando en un pequeño lago (también muchos de mis fines de semana más productivos, porque hay algo en estar en el agua y nadar que altera mi humor y pone en funcionamiento mis pensamientos como ninguna otra cosa). Mientras nadaba de un lado a otro o alrededor del Lago Jefferson se construían teorías e historias. Oraciones y párrafos enteros se escribían en mi mente, y en ocasiones tenía que salir a tierra a descargarlos cada media hora más o menos, goteando agua sobre el papel: mi editor se mostraba perplejo ante las manchas de agua y la tinta corrida de los manuscritos, e insistía en que los pasara a máquina.
Duns Scoto, en el siglo XIII, habló del condelectari sibi, la voluntad que encuentra deleite en su propio ejercicio. Mihaly Csikszent-mihalyi, en nuestro tiempo, habla del “flujo”. Hay cierta corrección esencial en el nadar, así como en todas las actividades que fluyen y de carácter musical.
[1]

Recupero de Sacks esa capacidad de anclar la vida al trabajo, pero entendido este último como una pasión, como aquello que cubre una necesidad creativa. El trabajo así se aleja de la idea robótica capitalista de producción en serie y se acerca más a ese flujo constante del que él mismo habla: nadar, escribir o dibujar no son tan diferentes en el fondo. Pero cualquiera de estas actividades debe tomarse con seriedad y disciplina.
Un verdadero dibujante nace cuando decide que se dedicará a dibujar de manera profesional. Es cierto que todos dibujamos siempre, por gusto desde niños, por obligación o por necesidad, pero sólo quienes siguen dibujando después y a pesar de todo (y de todos), pueden seguirse llamando dibujantes. Y ser dibujante no tiene que ver (sólo) con la calidad de los dibujos, sino con la tenacidad y entrega al oficio.

Una vez, Santiago Solís dijo que él se concebía como un dibujante de alto rendimiento. Por eso en su agenda hacía diario una «carita»: un retrato de gente conocida o desconocida, dibujo a línea, de primera intención sin preocuparse demasiado por el resultado, y sí por observar y trazar con seguridad.

Esta manera de ejercitar el dibujo funciona a varios niveles: por un lado genera una rutina donde, mediante la repetición, cada vez se vuelve menos amargo empezar y se entra con mayor suavidad en el flujo de trabajo, en esa zona mágica donde la concentración hace que el paso del tiempo desaparezca.

Hay dibujantes de fondo y dibujantes de velocidad. Los dibujantes de fondo son más pacientes y contemplativos, lo que funciona mejor para cubrir largas horas de trabajo manual. Los velocistas son poderosos y explosivamente rápidos para pensar en cortos periodos de tiempo. Los dos tipos de dibujantes tienen en común una meta: comunicar ideas mediante recursos gráficos.

Aunque podría parecer que un velocista hace menos trabajo porque termina antes con sus entregas, esto es un error. Es tan complicado ser un dibujante de fondo como un velocista porque todo el secreto está en la preparación y trabajo previo. Ser dibujante por oficio es muy distinto a serlo sólo por gusto, se trata de un compromiso con uno mismo y con el trabajo, por lo cual son necesarias muchas horas de entrenamiento, ejercitación, disciplina y sacrificios. Todo para cuando llegue el momento culmen: una competencia, una entrega, un proyecto.

La psicología del deporte se encarga precisamente de cómo seguir adelante, cómo trabajar bajo presión. Y para conseguirlo es necesario practicar bajo presión, lograr entrar a una zona de confort, aunque sea mental, y no disminuir el desempeño máximo del que uno es capaz.

Pensemos en una competencia atlética o una entrega de una ilustración para un cliente nuevo, o un proyecto al que se le ponen altas expectativas. Cuando uno tiene miedo el cuerpo puede fallar, la mente no reaccionar y el individuo (deportista o ilustrador) paralizarse. Para canalizar ese miedo es preciso haber practicado la actividad en cuestión siendo presa del mismo. De ahí la importancia del entrenamiento: repetir una y otra vez esa acción bajo diferentes circunstancias y ambientes, hacerlo tantas veces que se vuelva natural, que la mente no se interponga con la acción. Como en esos sueños que queremos correr y al pensarlo las piernas se paralizan. En el momento de la verdad, no vale tanto pensar en el acto mismo, sólo hay que llevarlo a cabo. De esa manera, aun teniendo la presión encima, puedes dominar cualquier emoción, porque la presión ya no se convierte en un freno, si no en un combustible.

Además, nunca hay que olvidar que si el dibujo es nuestra pasión, siempre queda una chispa oculta en la actividad sin importar cuánta presión se tenga encima. Para detonarla basta recordar la idea de juego que abre la existencia de un tiempo mágico, según el cual toda oportunidad puede ser repetida. Como en la película El día de la marmota donde Bill Murray vive infinidad de veces el mismo día. Luego de haber experimentado todas las posibilidades y emociones, los actos más cotidianos o especiales dejan de ser dolorosos, producir miedo o ansiedad, y la vida misma se vuelve más transitable. Se hace más fácil fluir en ella y sólo entonces el tiempo vuelve a transcurrir de manera natural, mientras que el personaje sale del embotellamiento mental y encuentra lo que siempre había buscado.
Como ni dibujantes ni atletas saben a ciencia cierta qué buscan, no hay nada mejor como poner manos a la obra sin pensar, de tal forma que la vida nos sorprenda y nos otorgue eso que estábamos esperando. Para ello, todos los días deben ser un día de entrenamiento, una repetición, un juego y jamás olvidar que el dibujo (igual que correr y que nadar) es en sí mismo un acto feliz.

[1]Oliver Sacks, «Nadar hasta morir», Nexos, 1º de agosto, México, 1997, recuperado el 16 de diciembre de 2015 de: http://www.nexos.com.mx/?p=8456


Autores
(Morelia, 1984) Es gestora cultural, ilustradora, editora y escritora. Coordina el diplomado Casa: Ilustración Narrativa de la UNAM. Forma parte del comité organizador de El Ilustradero y del Catálogo Iberoamérica Ilustra. Es socia de Oink Ediciones y del estudio Cuarto para las Tres.

Seguridad

No todos los me-da-mi-halloween son niños como no todos los panes son de dios y yo quisiera que los bancos empezaran a prestar o al menos mejoraran su servicio al cliente sabes que tengo que usar un teclado de plástico para checar mi saldo invaluable en la lucha contra el fraude así que cuando ruedas hacia mí fuera del banco disfrazada y pintada de calaca debo preguntar por el valor de esa finta tan hostil tú claramente te diviertes cosa buena no quiero detenerte en mi isla nada de esto es verdad

Entierro; o el poema ataúd biodegradable

No eres nada sino carbón de Midas. Todo lo que tocas se convierte en informe policiaco. El chico mostró su eléctrico ritmo y yo era de nervios un sismo. Pedos lentos de vaca. La niña confunde un poste eléctrico con la Torre Eiffel. Tú también puedes azar el metal. Mi ventana está llena de hélices. Si todas mis declaraciones implican su historia, ¿cómo podemos empezar? Demolamos el viejo pueblo, baby. Porque yo ya he perdido en varios frentes. Luego del poema estoy gastado como cartucho, como dinero. Oh, linda, podemos ir tan lejos flota por mi flujo hasta que me funda hundido en una tumba sin final.

Poema como topitaria

Jardinero al fresco jala un cuchillo de pan del rosal. STOP. Aparece Al Gore

en una isla fuera de la costa de Second Life (un equipo de Al Jaseera va detrás). STOP.

Yo me geolocalizo en cinco configuraciones: despierto; dormido; montado en la frondosa barda

con la podadora, et caetera. Suave tronido del monitor latencia de carbonos.

STOP. No hay tazer en el clóset; Señala Fallujah con un diccionario de chupitos,

un avatar moreno se desplaza en los campos de jazmín. STOP. Negro como cinta de archivo agotado. Y entonces

para cortar y armar la alheña como obelisco o laberinto de calles empolvadas —esto es un acto

de crueldad sobre el que leo. Corriendo por Babel con casco de soldado

inglés, contemplo la torre, imperio de jardines colgantes; cuánta

historia cabe en un solo lugar. El letargo es suave como los primeros segundos

del sueño.


Autores
Tom Chivers (Londres, Inglaterra, 1983) publicó en el 2012 Adventures in Form. Obtuvo el Eric Gregory Award en 2011.

Odas II/no

El consejo de un granjero suele ser no usar pantalones de campana La Vita Nuova se lee mejor en tierra firme Kipling me viene a la cabeza restregándose contra la corteza de un limonero buscando la ayuda de su savia para la soriasis

Si las cosas se ponen feas sólo los americanos esperan ser felices hablando como canadiense, el justo medio se excava mejor con palas, en ciertos días salvaste mi vida

en Somers Town, ni siquiera yo

podía encontrar mi propio culo

con ambas manos

366 Soneto final

Los muchachos cantan para ahuyentar los pájaros molestos es útil practicar con estatuas antes que en las mujeres y ahora estoy aquí para decirles todo lo que he descubierto que la vida es una de las mejores cosas —ahí mismo donde la arranqué que sus ojos no podrían ser más hermosos— pensé que así eran manejando mi auto utópico sobre las calles distópicas pienso con detenimiento y me miro a mí mismo y me veo sorprendido porque vivir es una de las mejores cosas pienso con detenimiento y estoy ahí escuchando cómo la luz del sol quema la hierba mi claxon un sueño arrugado ¡terrícolas! ¡camaradas! ¡adiós! trabajen en su propia salvación con diligencia como si todas las cosas fueran posibles.

49

Aquí en South London la máquina que dice tu peso habla como este-es-el-peor-crimen-del-mundo y si todo al final refiere al cuerpo como un espacio con sonoridad total laureles y túnicas no puedes enseñar a los malos monos a ser madres en estos días se trata de defender tu régimen personal te dejan bajo una nube y los libros no puedes enseñar a los malos monos a ser madres PORQUE SON MALOS MONOS los cigarros hablan más fuerte que las palabras pregunta: si fueras invisible, ¿qué harías? Respuesta 1) Yo soy Respuesta 2) Tú

242

Dios creó a la mujer de monos o de hombres dormidos y a los hombres de Worcestershire o South London y nuestras herramientas eran estos casetes y este walkman la invención del dinero para los caballos y los perros y era fácil manufacturar peces y autos y campanas eran los objetos más hermosos de abril y todos los hombres eran cuadrados y con partes feas y las mujeres azules y redondeadas dibujando juntos por azar en zoológicos o carnavales o ahí donde la deforestación necesita ser denunciada y entonces era posible entrar en los hipermercados y comprar libros de dieta y El Placer del Sexo del Dr. Alex Comfort y usar barbas vivos por vez primera dentro de domos inflables y mujeres escandinavas diciendo aquí está mi punto G Gertrude no creí que tal felicidad fuera posible el punk rock le puso un alto a eso

Traducción por Gaspar Orozco


Autores
(Londres, Inglaterra, 1962) es poeta. Entre sus títulos recientes se encuentran Horace, Folklore, Petrarch, 1000 Sonnets y Honda Ode. Es editor de la revista Onedit.

No existe un lazo evidente entre México e Inglaterra. No hay nada intrínseco entre Londres y la Ciudad de México. Ambas son metrópolis. Ambas son el centro de su país. Las dos son ciudades antiguas, por lo menos en lo que respecta a la historia. Por tanto, son sólo ciudades del mundo, habitadas por seres humanos de la Tierra. No compartimos un idioma. No compartimos una frontera. No compartimos un continente. Cualquier motivo para este intercambio proviene de esta ausencia, injustificada por los caprichos de la historia u otra forma de interpretación por medio de la razón o de una casualidad enorme. Enemigos nació de una madre pequeña; es decir, de la poesía idiosincrática e individual de un puñado de personas, escogidos por asociación, conjuntados para crear algo nuevo, con sus propios fines y para su propio clan de significado. Enemigos/Enemies se trata nada más que de escribir nueva poesía, moldeada por la casualidad, por los antojos y las palabras de otro ser humano.

Dígase lo que se quiera, este dossier trata sobre la colaboración, y la poesía se presta a la colaboración tal como el lenguaje lo hace a la conversación. En la poesía es donde se renueva el espacio vivo para la comunicación, y éste en sí mismo es un hecho colaborativo —el poeta se enfrenta a algo más allá de sí durante la escritura de un poema, al moldear cada fragmento del lenguaje se produce una respuesta—. Esta pequeña colección tiene por objeto presentar ejemplos originales y dinámicos de lo que se produce cuando el otro en cuestión es la mente igualmente ávida de otro artista/poeta.

Enemigos explora las posibilidades poéticas del texto, que llega por medio del lenguaje una vez que contrajo nupcias con modos de expresión alternativos de potencia expansiva y/o perspectivas culturales y artísticas fundamentalmente variadas sobre la experiencia de la vida.

No puedo demostrar cómodamente esta afirmación en términos comparativos; es decir, con relación al pasado, pero puedo señalar que los poetas seleccionados para representar a Londres lo harán con la visión que acepta el mundo, dado que el mundo reside auténticamente en nuestra ciudad. Hay mexicanos residentes en Londres de la misma manera que hay gente de todo el mundo en nuestra ciudad y, por tanto, aquellos que viven en esta ciudad, en su propia manera, no pueden evitar conocer al mundo y a su equipo, ya sea por elección o hábito, para cambiarlo. Un elemento intrínseco de su poesía es la voluntad de ir más allá de los confines geográficos, filosóficos y lingüísticos.

Todos se sienten cómodos con la incomodidad, trabajando más allá de su propio gusto (estamos muy lejos de un intercambio entre Dopplegänger procedentes de dos diferentes orillas del océano) e idioma, y pusieron entusiasmo en su deseo de crecer por medio del proceso de escritura. Por tanto, están naturalmente preparados para la colaboración. Y ¿cuál podría ser el resultado idóneo de este proceso de transliteración sino una cooperación muy íntima? Estas obras no resultan fieles pero están enamoradas, son primas de su forma original, no hermanos ni hermanas. La transliteración es un poema totalmente nuevo, un poema inspirado en otras palabras que flotan dentro del éter de la poesía. Lo que aquí hicimos fue simplemente amarrar a alguien al piso dando a la víctima y al agresor la posibilidad de comunicarse durante el crimen.

 


Autores
(Truro, Inglaterra, 1983) es poeta y artista marcial. Ha sido comisionado por sus trabajos originales de poesía, arte sónico, arte visual, instalación y performance por la Galería Tate, la London Sinfonietta, Electronic Voice Phenomena, Penned in the Margins, la Liverpool Biennale and Mercy. Es curador del proyecto Enemigos.

A partir de la crisis económica griega y sus deudas con las grandes potencias del norte de Europa, el poeta William Wall escribe sobre la independencia, la confusión entre el racismo e identidad nacional y la unión europea, a partir de viñetas que muestran espacios públicos, protestas y momentos de la historia reciente del de Reino Unido.

En julio de 2015, en medio de la crisis económica de Grecia, el filósofo alemán del capitalismo liberal y teórico de la unidad europea, Jürgen Habermas, concedió una entrevista a The Guardian. Era, en efecto, una elegía a la idea de Europa, un lamento por lo que su nativa Alemania había hecho o deshecho. Habermas identificaba a las instituciones no electas —el Consejo Europeo, la Comisión y el Banco Central Europeo— como el núcleo deshonesto del nuevo poder antidemocrático en el área. Pero debió haber dicho más. Europa es más una desunión que una unidad y los políticos que predican unidad y «mayor integración» en las altas cumbres europeas están abiertamente proclamando racismo y nacionalismo en sus valles nativos.

UN PUB EN LA CALLE LAMB’S CONDUIT, LONDRES, 2008

Naturalmente, se llama The Lamb. Mi esposa y yo entramos ahí en un día soleado. Acordamos reunirnos con nuestro hijo y su pareja. The Lamb es un pub tradicional inglés, oscuro, bañado en una luz tenue, con una gran barra de caoba con forma de herradura. Presuntamente Dickens era un cliente habitual de este lugar, y Ted Hughes y Sylvia Plath ciertamente lo eran. En la barra ordenamos una y media pintas de London Pride. Súbita, misteriosamente, estamos rodeados de hombres trajeados. Algunos tienen la cabeza afeitada. Se quedan mirándonos mientras pagamos y llevamos nuestra cerveza a nuestros asientos. Nos sentimos algo irritados.¿Hay algún tipo de atmósfera anti-irlandesa en The Lamb? Sabemos que éste es un lugar que frecuentan los estudiantes de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos y de Birkbeck, los trabajadores del Hospital Nacional en Queen’s Square, así como los locales. Deberíamos sentirnos en casa, pero no es así. No es el servicio, son estos tipos trajeados. Entonces se desvanecen. Mi esposa nota que un hombre mayor, como salido de un episodio de Fawlty Towers, delgado, marchito, vestido elegantemente con un saco azul y corbatón, leyendo el Telegraph, está escuchando atentamente nuestra conversación. Después de cinco minutos se va. Hay mucho movimiento en un cuarto en la planta alta. La gente compra bebidas en la barra y desaparece. Gente feliz y sonriente, saludos a través de la barra, palmadas en la espalda y apretones de manos. Una reunión, suponemos, o un club. Entonces baja un grupo de hombres jóvenes vestidos con uniformes militares. Mi primera impresión es que éste es un pub del ejército, a pesar de que no hay ningún cuartel en varias millas a la redonda. Pero entonces me doy cuenta de que uno de los hombres uniformados, de pie junto a la barra, hablando alegremente a sus amigos, incluso un poco emocionado, tiene una swastika tatuada en el cuello. En ese punto llegan mi hijo y su pareja. Están algo sorprendidos. Nos dicen que la calle está llena de policías y que hay cámaras apuntando al pub. Mi esposa dice que hace poco escuchó a alguien hablar sobre un sitio web llamado Redwatch, y me cae el veinte. Sé que Redwatch es un sitio web de extrema derecha que publica fotos de personas en manifestaciones anti-guerra o de izquierda, y le pide a la gente que los identifique y averigüe susnombres y direcciones.

Comprendemos que estamos bebiendo con el Partido Nacional Británico (BNP) —un hecho confirmado por un vistazo a un folleto que pasa por las manos de las dos personas en la mesa de al lado—. El BNP es fascista en serio, no hay nada de neo en ellos. Nos vamos inmediatamente. Silbo «La bandera roja» mientras paso junto a la seguridad en la puerta, confiado en que los fascistas no tienen verdadero sentido de la historia y mucho menos de la cultura. Nadie se da cuenta. La policía nos filma, aun cuando su cazador encorbatado debe haberles dicho que éramos sólo unos irlandeses visitando a su hijo en Londres para ir por un trago tranquilamente. Hacen ese tipo de cosas, los policías. Esto fue hace siete años. Desde entonces el BNP ha desparecido casi por completo de la escena política, reemplazado por un partido llamado Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP). El viejo BNP traza su linaje a Oswald Mosley y los simpatizantes nazis de los treinta. Como los neo-nazis en todas partes, se ven a sí mismos como representantes de algún tipo de cualidad racial superior. Son bajos en teoría y altos en odio racial. La generación mayor, que sí había luchado contra el fascismo, los veía con suspicacia, aunque muchas de estas personas mayores dirían en privado que Hitler tenía razón acerca de los judíos, o que logró levantar Alemania, o que controló a los sindicatos. El BNP apelaba a la gente que tenía un aprecio secreto por las dictaduras pero les molestaba ensuciarse las manos. El UKIP, en cambio, se dedica a la democracia. Frecuentemente niegan ser racistas: no tienen nada contra los africanos o los árabes o los paquistaníes —en sus propios países—. Quieren que la gente vote por limitar la inmigración, «ciudades inglesas para los ingleses» y otros sinónimos del racismo, la superioridad racial y la xenofobia, y al mismo tiempo mostrarse entusiastas en cuanto al libre mercado, algo que el BNP nunca aceptó. El hecho de que muchos de los miembros del UKIP tengan una historia con el BNP se aborda de manera similar a como la Iglesia católica trata a los conversos —el pecador se ha arrepentido, ha vuelto al redil y ahora es 100% católico—. Así que todo bien. Antecedentes de violencia en las calles contra asiáticos o musulmanes se expían con una tarjeta de membresía del UKIP. Lo principal es ser y creer que lo británico es mejor.

PENÍNSULA DE GOWER, GALES DEL SUR, 2015

Páramos, perfectas capillitas de piedra y casas de lámina, granjas prolijas, playas de arena blanca. Éste es el único distrito en Gales del Sur que votó por los Tories en las elecciones de 2015. Todos los demás votaron por los Laboristas. Aun así, el resultado fue Tory 37.1%, Laborista 37%, bastante cerrado. Por donde vayas, los señalamientos están en galés y en inglés. Las tiendas dan sus nombres en galés, los anuncios están en galés, los costados de camiones y camionetas —la lengua galesa es muy visible, pero raramente hablada—. Mi casera me dice (en inglés, con acento inglés) que todo está cambiando. Incluso cambiaron la ortografía del nombre de su pueblo, de Rhossily a Rhossili. Le agradan los irlandeses y las familias, pero no las mascotas. Una vez hospedó a cuatro arqueólogos que destrozaron el departamento. Deben de haber dormido con sus botas puestas. Los arqueólogos eran ingleses. Le sugiero que cuelgue un letrero que diga «No arqueólogos, no mascotas». Dice que podría ser una buena idea, pero por la forma en que me mira sé que está pensando que ésta es alguna especie de extraña tradición irlandesa. Ella vende huevo fresco frente a su puerta. Lechuga también, a veces. Dejas tu dinero en una caja. Los galeses nunca tendrán un referéndum independentista. En general, Plaid Cymru, el partido nacional galés, gana tres de los cuatro asientos parlamentarios para Gales. Sin embargo, la gente aquí tiene un fuerte sentido de identidad dentro de la unión, algo así como la forma en que un londinense se identifica como londinense pero también como británico. Pero nada que ver con la forma en que un escocés se identifica como escocés.

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«Nazi Smashers», 2013. Protesta en contra del BNP.

ISLA DE WIGHT, JUNTO A LA COSTA SUR DE INGLATERRA, 2015

Lennon y McCartney pensaban que tal vez rentarían una casita aquí cuando tuvieran sesenta y cuatro años. Parece poco probable. Éste es uno de los distritos Tory más conservadores en Inglaterra. Todo es británico-esto y británico-lo-otro. Las banderas del Reino Unido ondean en muchos hogares. Les desagradan particularmente los franceses —el vecino más cercano siempre es el que nos irrita—. Los franceses, aparentemente, están arruinando a la industria de ajo de la isla al venderlo barato. El vino de la isla no es muy bueno, pero al menos no es francés. De hecho, los supermercados manejan vino de cualquier parte del mundo que no sea Europa, especialmente de las colonias, Nueva Zelanda y Australia, o de excolonias como Sudáfrica. La mayoría de la gente que vive aquí son adultos mayores o jubilados (siguiendo el ejemplo de los Beatles), o cuidan de ellos. La edad promedio en la isla debe ser pensionable. La diminuta minoría de verdaderos nativos de la isla llama a estos migrantes de los asilos overners[1]. El peor tipo de overners son los turistas de verano, especialmente los londinenses que bajan en Range Rovers (conocidos como Chelsea Tractors) y bloquean los caminos de la isla. Nada se mueve en agosto a menos que sea un bote. Una de las estaciones de radar que ayudó a ganar la Batalla de Inglaterra estaba aquí, en Ventnor. En julio y agosto de 1939, los repetidos ataques de la Luftwaffe la destruyeron. El daño aún es visible en el suelo. Es un lugar interesante para contemplar el canal, porque cruzando este mar estrecho, visible en los días claros, yace «el Continente». Los británicos, que han marchado hacia adelante para conquistar y colonizar durante más o menos trescientos años, ahora están ligeramente paranoicos de que sus días de conquistadores se hayan terminado. El principal objeto de su paranoia es «el continente», en particular los franceses y los alemanes, pero más allá hay otras amenazas de los lugares vengativos que alguna vez pertenecieron al imperio. Detrás de mucha de la retórica sobre la inmigración está la siempre reprimida culpa de la masacre, el hambre y la explotación, y el sentimiento de que tal vez ahora es justamente el momento de la revancha.

La culpa, por supuesto, está sublimada en todo tipo de construcciones políticas y evasiones. Por ejemplo, un taxista me dice que no es racista pero que ellos «vienen aquí y no quieren ser británicos». Visten sus propias ropas, pero nunca aprenden inglés. No quieren pelear por Inglaterra. Señalo que toda la familia de mi madre emigró aquí en los años treinta y peleó en la guerra de Hitler.

—Pero no tenemos nada en contra de los irlandeses —dice—. Ustedes cuentan como uno de nosotros.

—Pero —replico— peleamos una guerra para probar que no lo éramos.

No le hace caso a este detalle. Nosotros los irlandeses, al parecer, nos vestimos igual que los ingleses, hablamos inglés, y nos gusta el British Way of Life.

—Tu problema es el color de piel, ¿no es así? —le digo.

Él niega ser racista. Otra vez. El taxi me deja en la terminal de aerodeslizadores. Voy de regreso a tierra firme. El viento del mar es fresco. Sopla por el canal desde el Atlántico distante. Me recuerda a casa.

«She shall not be moved175, 2014. En una protesta en las calles de Londres.

DALSTON, LONDRES, 2013

Los turistas que llegan a Londres no tienen un concepto de Inglaterra como una tierra nacionalista. Como toda gran metrópolis, Londres es en sí una nación. De todas las capitales que he visitado, es la más diversa racialmente. He vagado mucho tiempo por sus calles. Nuestros hijos han vivido por largos periodos en Dalston, al noreste de Londres, un área habitada desde hace mucho por turcos, caribeños, asiáticos, italianos y judíos. Hoy la gentrificación la está alcanzando y los precios de las propiedades se han alzado; muchas de las tiendas viejas se convirtieron en gastropubs, o en tiendas de moda para hipsters, sin embargo la vieja atmósfera ecléctica sigue ahí. Pueden escucharse todas las lenguas de Oriente Próximo y muchas de Europa. Esta es la Gran Bretaña multicultural, amada por Tony Blair y el New Labour —una de las zonas más pobres de Londres, pero también una de las de mayor diversidad racial.

Caminamos hacia el restaurante turco Mangal Ockbasi en la calle de Arcola. La pareja de artistas conocidos como Gilbert y George comen seguido aquí. Ellos son partidarios de la monarquía, admiradores de Margaret Thatcher y votan por los Tories; sin embargo, Gilbert nació en Lazio, Italia, y George es hijo de una madre soltera y pobre. ¿Qué piensan acerca de la postura anti-inmigración de los Tories? Quién sabe, no hablan con los clientes. Mientras andamos, escuchamos los pasos de alguien que corre, acercándose desde atrás. La banqueta se hace más angosta por una parada de autobús, así que nos hacemos a un lado. El corredor nos rebasa; vestido de traje, su sobria corbata volaba en el viento.

—Está bien —grita—, podré ser negro, pero soy un contador colegiado.

—¡Me cagan los pinches contadores colegiados! —grito yo. Pero se fue. No sé si me escuchó.

«East End», 2015. Policía en las calles aledañas a la protesta contra los precios elevados de las casas y rentas del hogar.

«East End», 2015. Policía en las calles aledañas a la protesta contra los precios elevados de las casas y rentas del hogar.

EL REINO DESUNIDO

El llamado Reino «Unido» se encuentra, en realidad, escindido por nacionalismos en competencia, y ha sido así durante doscientos años. Los irlandeses fueron, quizá, los primeros en dejar su marca, podría decirse que desde fechas tan lejanas como 1798. Siguieron cinco importantes rebeliones nacionalistas hasta 1916, la Guerra de Independencia Irlandesa de 1919 a 1961 y lo que se convertiría en la República de Irlanda. Por supuesto, parte de Irlanda aún es británica —los seis condados apenas han establecido una especie de paz incómoda. Pero en 2015, enfrentados a la posibilidad de estar eternamente dominados por tipos ricos de derecha con acentos graciosos, los escoceses votaron poderosamente por ellos mismos. En la elección de ese año, cada uno de los mayores partidos británicos —los Tories (conservadores), los Liberales y el Laborista— fueron barridos en Escocia por el Partido Nacional Escocés (SNP).

El SNP es socialdemócrata en cuanto a sus políticas. Es difícil evadir la impresión de que su éxito se debe, al menos en parte, al aumento del nacionalismo inglés y al brutal programa de recortes al sistema de prestaciones sociales llevado a cabo por el partido más nacionalista de todos, los Tories. Con David Cameron los Tories han implementado una cadena de recortes frecuentemente maliciosos. Están en proceso de preparar al Sistema Nacional de Salud (NHS) para su privatización (de hecho, algunas partes del NHS ya fueron privatizadas) y están impulsando una política antiinmigración, de la que el UKIP se sentiría orgulloso, que incluye la introducción de leyes que obliguen a los arrendadores a desalojar a los migrantes indocumentados o a los refugiados cuya petición de asilo haya sido negada. Los Tories, también con Cameron, verán realizado su sueño húmedo de un referéndum Dentro/Fuera de la UE, y a los escoceses, quienes se declaran fuertemente pro UE, no les hace gracia la posibilidad de que el UKIP y los Tories los saquen de Europa.

¿Qué piensan los escoceses de un gobierno que abolió un fondo para ayudar a las personas con discapacidad a integrarse a la vida en comunidad, que recortó seriamente los servicios de salud mental para niños, que restó 8% de los recursos al nhs, que redujo 40% al cuidado de los adultos mayores, que eliminó la asistencia legal en los casos de cuidado infantil y en varios procesos más, que bajó el financiamiento para los servicios de apoyo a las víctimas de violencia doméstica, que creó un impuesto especial sobre la vivienda social para obligar a la gente que tiene más recámaras de las que necesitan a mudarse (afectando desproporcionadamente a las personas mayores cuyos hijos ya no están casa), que mutiló las prestaciones sociales para más de cincuenta mil familias, que mermó los empleos en la administración pública, entre ellos mil bomberos; que dirigió un programa anti-sindicatos? En un país como Escocia, que vota casi unánimemente por un partido socialdemócrata, no se puede esperar que estos recortes sean bien recibidos.

Paradójicamente, los Tories son, quizá, el partido más interesado en la Unión entre Inglaterra y Escocia. Se les conoce oficialmente como el Partido Conservador y Unionista. Están asociados con el Partido Unionista de Irlanda del Norte, el partido de los protestantes poderosos y, por lo tanto, tienen ahí una historia de represión. Fue un gobierno Tory el que introdujo el encarcelamiento sin juicio y una variedad de creativas formas de tortura que copió la CIA de Bush. El internado y el régimen de tortura asociado a él fue probablemente la política individual que ayudó a hacer de la IRA Provisional la fuerza formidable que fue. Todo en nombre de conservar la Unión.

«VERGONZOSA Y EXTREMADAMENTE INADECUADA»

Aquí, en la República de Irlanda, nuestra rebelión nacionalista (1919-1921) que nos separó del Reino (des)Unido trajo un cambio de amo pero no una revolución. A partir de 1921 la burguesía cambió sus colores de rojo a verde y aprendió un poco de irlandés. La clase dominante se deslizó fácil en el poder como si se tratara de ponerse unos guantes para conducir.

La pobreza en la era posrevolucionaria era, en todo caso, peor que antes de la revolución. Los barrios pobres de Dublín, Cork y Limerick eran famosos; la emigración, constante y devastadora. En esa época nuestro sistema de educación estaba dominado por varias órdenes católicas y era ferozmente antibritánico. El nacionalismo, el catolicismo y el sentimiento antibritánico sustituyeron al pensamiento crítico sobre el estado en el que nos encontrábamos. Recuerdo que me enseñaron la famosa máxima de Swift, «quemar todo lo que sea inglés, excepto su carbón», a la vez que toda la familia de mi madre estaba en Inglaterra porque no había forma de encontrar trabajo en casa.

«Royal Merchandising», 2011. Comerciantes venden mercancía con motivo del Reino Unido en el marco de la boda real entre el príncipe William, duque de Cambridge, y Catherine Middleton.

«Royal Merchandising», 2011. Comerciantes venden mercancía con motivo del Reino Unido en el marco de la boda real entre el príncipe William, duque de Cambridge, y Catherine Middleton.

La campaña de bombardeos de la IRA Provisional a Gran Bretaña nos obligó a repensar ese viejo rencor. Pero el nacionalismo aún yace bajo la superficie. Hoy se ha hecho presente un nuevo partido político, Identity Ireland. Parece la típica mezcla de xenofobia e incompetencia y es poco probable que funcione bien, pero aquí hay muchas formas de racismo institucionalizado, particularmente el sistema de «Provisión directa» —un sistema barbárico de internado para refugiados y migrantes— y es posible que este nuevo partido devele una corriente apenas sumergida de xenofobia o, como sucede en todas partes, orille a los partidos principales a expresar sus propias formas de racismo. De acuerdo con el sitio web de Identity Ireland, el grupo se declara «en contra de las políticas que fomentan el multiculturalismo y la ghettoización».[2] Quieren, de acuerdo con una conferencia de prensa que llevaron a cabo hace poco, vivir en un país donde la mayoría de la población sea «de origen étnico irlandés». No es claro cómo definen esa particular construcción. Yo, por ejemplo, nací en Irlanda, como mis padres. Pero mi bisabuelo era escocés y la parte Wall de mi familia es de origen normando y galés. No estoy seguro de ser étnicamente irlandés. Si tengo que ser repatriado, preferiría que fuera a Normandía, donde los veranos son más agradables y el vino más barato. Pero bueno, los mismos normandos eran de origen vikingo…

Supongo que si me deportaran de la Isla Esmeralda, no me transportarían en una nave del Servicio Naval Irlandés. Con menos de mil empleados y sólo ocho naves, debe ser una de las marinas más pequeñas en el mundo y, ciertamente, una de las menos beligerantes. Se pasa la mayor parte del tiempo en el hostil Atlántico Norte, vigilando a los botes pesqueros. Las adiciones más recientes a la flota fueron, de manera disparatada, bautizadas como los escritores Samuel Beckett y James Joyce (imagínense la conversación por radio: «Beckett llamando a Joyce, falla de nuevo, falla mejor, cambio»), y aún falta un W. B. Yeats («Navegando a Bizancio», tal vez).

En el 2015 la Marina envió una de sus ocho naves al Mediterráneo, en donde participa en una misión para rescatar a la gente que naufraga en su intento de huir de la guerra en África y llegar a Europa. Es un trabajo frecuentemente desalentador. En julio de 2015, por ejemplo, descubrieron catorce cuerpos humanos debajo de las cubiertas de una barcaza. En ese incidente rescataron a doscientas diez personas, entre ellas treinta y cinco niños. En otra ocasión rescataron a trescientas sesenta y siete personas de una embarcación que se hundió en treinta segundos. Ya que la búsqueda y el rescate son parte importante de sus tareas lejos de las costas de Irlanda, imagino que llevaron a cabo su labor con cortesía y eficiencia, pero la operación es parte del intento poco sincero de Europa por rescatar a los refugiados de la intromisión postimperial de los poderes occidentales. A fin de cuentas, los orígenes de esta llamada «crisis de migrantes» (que en realidad es una guerra civil en el Norte de África y en Oriente Próximo, patrocinada por Europa y Estados Unidos) pueden encontrarse en el ataque ilegal que Bush y Blair ordenaron sobre Irak, así como en la confianza estratégica en Arabia Saudita. Pero Europa quiere lavarse las manos. Una especie de cordón sanitario se erigió para prevenir la conexión causal entre las políticas de la Unión Europea en Oriente Medio y la destrucción de comunidades que ha ocasionado millones de desplazamientos internos y cientos de miles de refugiados. Esa conexión sencillamente no está permitida.

Los políticos y los medios en Gran Bretaña e Irlanda tienen el cuidado de generar miedo a las hordas bárbaras concentrándose junto a nuestras puertas. Un «enjambre» de refugiados es el término usado por David Cameron. El secretario de relaciones exteriores, David Hammond, describió a los africanos como «saqueadores » alrededor de Calais. Esta retórica no sólo es peligrosa, sino totalmente falsa. El 86% de los refugiados se encuentran en países en vías de desarrollo.[3] 1.6 millones de sirios están en Turquía, por ejemplo. El último año, Gran Bretaña (población: sesenta y cuatro millones) aceptó diez mil solicitudes de asilo; Suecia (población: nueve millones) aceptó treinta mil seiscientas cincuenta; Irlanda (población: 4.6 millones) aceptó ciento treinta. No conozco las cifras del último año para Líbano (población: 4.5 millones), pero allá hay 1.6 millones de refugiados.

Hay una sensación de esquizofrenia, particularmente en los medios irlandeses, con comentarios que van de «nuestros valientes/ compasivos/eficientes chicos y chicas rescatando a las desafortunadas víctimas del tráfico de personas» hasta «están llegando por millones y todos seremos negros dentro de veinte años». Los programas donde la gente habla por teléfono al aire son los peores. Conductores de camiones que pasan a través de Calais, donde Gran Bretaña lucha resueltamente para mantener a los refugiados de sus excolonias en donde pertenecen (o sea, en suelo francés y no británico), cuentan historias atroces sobre cómo los intentaron asfixiar con los gases del escape de su camión mientras dormían, o cómo fueron perseguidos por gente de color armada con cinceles, o tuvieron que esperar por horas a que la carretera llena de basura quedara despejada para poder pasar. El consenso es que hay que hacer algo. Lo que haya que hacer depende del momento. Por un lado, los programas de debate están de acuerdo en que los conductores de camiones son víctimas inocentes en medio de todo esto. Ellos sólo hacen su trabajo de acelerar el movimiento de mercancías en nuestro mundo globalizado y capitalista. Por otro lado, no se puede simplemente abrir las puertas y dejar que «todos» entren. Nadie se pregunta si es posible que el capitalismo global haya creado esta situación en primer lugar, o si, en realidad, no hay razón para no abrir las puertas. Entre un millón de personas que llaman a los programas, tal vez una sugiere que la razón por la que esta gente está huyendo de sus hogares es porque nosotros la cagamos. Este es el discurso aquí y en el Reino Unido también. Son ellos o nosotros —«nosotros» somos principalmente europeos blancos del norte, y «ellos» son, bueno, casi todos los demás—. Recientemente, Michel D. Higgins, el presidente de Irlanda, describió la respuesta de la Unión Europea a la situación de los migrantes en el Mediterráneo como «vergonzosa» y «extremadamente inadecuada ». Pudo haberlo dicho sobre la misma Irlanda y habría sido una atenuación.

«Library», 2015. Letrero de la Biblioteca Central de Wood. Green en Londres.

«Library», 2015. Letrero de la Biblioteca Central de Wood. Green en Londres.

LA COLONIZACIÓN DE EUROPA

La respuesta general de la Unión Europea a la crisis económica de Grecia es reveladora. El escritor y académico Oscar Guardiola Rivera la describe como Europa colonizándose a sí misma, y en efecto, la idea de Grecia, y en menor medida Irlanda, España, Portugal e Italia como colonias endeudadas con los poderes del norte de Europa, Alemania en particular, se ha arraigado en la conciencia pública. En siglos pasados, entidades comerciales como la Compañía Británica de las Indias Orientales o la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales funcionaban de esta manera, apoyadas por el poder militar y naval europeo. Hoy, la deuda es el arma preferida y Grecia ha sufrido un castigo colectivo a manos de sus estados hermanos. La amenaza contra el empleo de esta arma es el surgimiento de nuevos tipos de socialismo. Syriza en Grecia y Podemos en España son pioneros de un tipo de movimientos políticos que han evolucionado a partir de las protestas de Occupy, pero a diferencia de ésta, sí intentan hacerse con el poder. En otros países europeos, los candidatos de izquierda están progresando, como el caso reciente de Jeremy Corbyn en el Reino Unido, cuya apuesta para el liderazgo del Partido Laborista ha sacudido a la izquierda y ha impulsado a otros partidos de ideología afín en Irlanda y en otras partes. Los partidos atrofiados de centro-izquierda como el Partido Democrático en Italia están siendo empujados a la izquierda otra vez. Este «retorno de los oprimidos» ha alarmado a derechistas como Wolfang Schäuble, y los partidos de derecha que actualmente dominan en la Unión Europea están decididos a ponerlo de vuelta en su lugar, en las profundidades del subconsciente político europeo. Esta es la historia contada varias veces por el exministro griego de finanzas, Yanis Varoufakis. En este momento el fin de la Unión Europea parece bastante posible. Soy un eurófilo de muchos años. Apoyé la entrada de Irlanda a lo que entonces era la Comunidad Económica Europea, creyendo que la democracia social de países como Alemania, Francia e incluso Italia podría tener un efecto positivo en nuestra semi-república cargada de sacerdotes. Y tuve razón —al principio—. Pero en los últimos veinte años he presenciado la marcha hacia la derecha de nuestra política. La crisis griega fue su culminación. Lo que Varoufakis y Syriza hicieron fue exponer la naturaleza brutal e irredimible de las instituciones y políticas de la UE. Ahora, si tuviera la oportunidad de votar, votaría para que Irlanda deje Europa, para que Europa se desintegre, para regresar, al menos, a donde estábamos, un nivel local donde la lucha se puede dirigir a personas cuyos nombres conocemos. Y así, yo también ocupo mi lugar en la comedia casual de los nacionalistas, no porque sea un nacionalista sino precisamente porque soy un internacionalista. Europa no es una unión sino una fortaleza bajo un sitio autoimpuesto. Nuestros comandantes levantaron muros de leyes y deudas, no sólo para mantener fuera a los bárbaros, sino para controlar a los bárbaros de adentro, de los cuales Syriza es la forma más peligrosa hasta ahora. Así que, como dijo Ovidio en su exilio en Tomis, barbarus hic ego sum (aquí yo soy el bárbaro). Excepto que en la Europa de hoy, todos, de una y otra forma, somos bárbaros.

«Summer Evening Seaside Stroll», 2014. Paseo junto al mar en Pembrokeshire, Gales.

«Summer Evening Seaside Stroll», 2014. Paseo junto al mar en Pembrokeshire, Gales.

[Fotografías por Sven Loach].

 

[1] Nota de la traductora: viene de «over there» (por allá).
[2] Nota del editor. Se puede consultar en el siguiente enlace: http://identityireland.org/about/
[3]http://www.theguardian.com/commentisfree/2015/aug/07/britain-refugee-magnet-sudanese-channel-tunnel


Autores
(Cork City, Irlanda, 1955) es novelista, poeta y traductor. Su novela, This is the Country, estuvo en la longlist del Booker Prize del 2005.

Existe un hashtag utilizado en Twitter para referirse a las mesas de diálogo, presentaciones de libros, conferencias o cualquier otra aparición pública, ya sea de miembros del Estado o de comunidades académicas y artísticas, donde sólo los hombres tienen derecho a la palabra: #ClubdeTobi. Es una falta de equidad institucionalizada, inserta en la memoria y las prácticas sociales de forma tan quirúrgica, que nadie parece darse cuenta de su presencia ni de las repercusiones que conlleva su normalización.

El silencio, lo invisible, lo que se pasa por alto, también son formas de violentar al otro o de violentarse a uno mismo. En México, sabemos bien del silencio de los cuerpos, las desapariciones; bajo ese contexto, ¿qué significa tener derecho a la palabra?, ¿es la palabra un derecho o un privilegio?, ¿qué cuerpos se develan cuando hablamos? La palabra es una práctica social que permite repensar el entorno y replantear, quizás, las condiciones de vida, el estado de las cosas imperantes. Las palabras pueden desenterrar cuepos.

La etiqueta #ClubdeTobi nombra algunos cuerpos que faltan y evidencia la médula de una sociedad profundamente machista. Este hashtag proviene de un blog homónimo donde se colocan fotografías de los numerosos encuentros exclusivos para/de hombres acompañadas de la frase «Felicidades, has formado un club de Tobi». A su vez, la referencia proviene de la caricatura animada de los setentas La pequeña Lulú, donde Tobi Tapia tiene un club cuyo lema es: «No se aceptan mujeres». La ironía funciona para señalar aquello que forma parte de la vida cotidiana en sus múltiples manifestaciones.

Recientemente se presentó en esta ciudad la Antología del cuento oaxaqueño, publicada por la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca y donde los 20 seleccionados son sólo escritores. Para el compilador, del siglo XX a la fecha ninguna escritora ha trabajado un texto digno de considerarse e integrarse en esta colección, dirigida además a estudiantes de la UABJO. La presentación del libro estuvo a cargo del editor, del compilador y del hijo de uno de los antologados, dueño de la galería donde se dio este encuentro. El problema principal de esta publicación radica en que a nadie se le hicieron cuestionables los criterios utilizados, nadie vio la omisión.

¿Es que en más de un siglo no ha habido escritoras en Oaxaca? Si los cuentos seleccionados giran en torno a temáticas oaxaqueñas, describen la ciudad y sus alrededores o provienen de la oralidad de su contexto, como supongo fue el criterio del compilador, también habría que preguntarnos qué estamos considerando lo oaxaqueño, y más importante aún, ¿quiénes dictan lo oaxaqueño? Lo oaxaqueño es ante todo aquello que se gesta en la ciudad y es producto de las dinámicas de consumo, apropiación e identidad que caracterizan el día a día en este territorio, en parte por influencia del discurso oficial pero igualmente porque las ciudades son producto de la migración y la multiculturalidad.

Las palabras pertenecen al tiempo en que son emitidas, ni siquiera al escribir puede decirse que le pertenezcan a alguien, reflejan el mundo y pueden incluso inventarlo. En algunas comunidades de Oaxaca donde se hablan lenguas originarias todavía son consideradas sagradas, forman parte de rituales que se transmiten de generación en generación y anteceden ritos, fiestas, bendiciones ancestrales a la tierra. El lenguaje es político en la medida en que aceptamos esa autonomía y su relación con el tiempo.

¿Qué sucede si sólo escritores pueden nombrar el mundo en una antología como esta? Me parece que se trata de un proceder hegemónico que además hace evidente la falta de contacto de las instituciones y quienes las conforman con la vida cultural que sale de su círculo inmediato. Una antología no es una selección de lo que se conoce, a menos que se trate de una antología personal, sino producto de una investigación exhaustiva sobre escritores, temas y textos dependiendo de cómo decidan ordenarse o integrarse hacia una misma dirección, de ahí se parte para hacer la selección y no de un simple gusto.

Por todas partes vemos cómo los espacios públicos siguen vedados para ciertos cuerpos, no sólo para que se expresen sino incluso para que transiten libremente. La desaparición se aplica como mecanismo silenciador en muchos niveles y formatos. Caminar sola es motivo de agresiones verbales y físicas en esta ciudad, frecuentemente esa violencia se transforma en abuso sexual y en feminicidios. #ElClubdeTobi es sólo una manifestación de la problemática que conlleva pensar los géneros como normas de comportamiento y no como una amalgama cultural donde existe la posibilidad de elegir quién se quiere ser.

¿Qué cuerpos se visibilizan y cuáles no? Aquí estamos dominados por el discurso oficial que nos define sobre todo a partir de lo oaxaqueño;  aunque este término sí agrupa prácticas y experiencias que compartimos quienes vivimos cerca unos de otros y tenemos historias en contacto, no existe una sólo aproximación hacia la cultura, al igual que el género, lo oaxaqueño es una ficción. Sería interesante publicar una antología del cuento que diversifique los modos de ver en torno a lo regional. Si se parte de ese cuestionamiento también se rompe con la hegemonía de los cuerpos han tenido la palabra desde siempre.


Autores
Es licenciada en Lengua y Literaturas Hispánicas, por la UNAM. Junto al artista plástico Pavel Acevedo, dirige Espacio Centro, un lugar independiente de exhibición y producción artística ubicado en la periferia de Oaxaca. Trabaja lentamente en su ficción y en un pequeño huerto.

72 horas antes de este luto muchos escuchamos, sin negar el entusiasmo, un álbum cuya portada llevaba únicamente una estrella negra sobre fondo blanco. La totalidad de la vida de David Bowie podría explicarse con esta imagen. El color más profundo sobre el más puro de todos. A diferencia de Malevich y su cuadro, Bowie escogió una estrella de cinco puntas. Forma universal, pentagrama de origen difuso también llamado pentalfa, cuyos orígenes podrían, si se quiere, ser rastreados hasta la Biblia. Pero no, en este vacío de cinco puntas hay algo más profundo y personal que la simple lectura simbólica. En la misma portada puede verse la estrella, descompuesta, abierta por diseño, escribiendo la palabra «Bowie».

Antes de fijar su testamento con el color negro, antes, mucho antes, de ese ahora tan lejano 8 de enero de 2016, Bowie había recorrido, ya sin gana, la totalidad del firmamento. Su lugar común: la metamorfosis. El Bowie que a nuestros oídos abrió las cavidades del espacio y mostró el firmamento entero en una sencilla progresión de acordes; el Bowie, también convertido, en un esteta de las estrellas, el Bowie que más que Bowie es Ziggy; el Bowie de la mítica portada de Aladdin Sane; el músico total de Station to Station, Low y Heroes; el peor Bowie, aquel de Let’s Dance, de Tonight, de Never Let Me Down, álbumes horribles, destrozos que en cualquier otra discografía podrían destacarse, pero no aquí. En estos 25 lanzamientos se agotaron los espacios disponibles para obras maestras.

¿Y quiénes son todos esos Davids que ahora colisionan en la forma de una estrella negra? Todos y ninguno, mejor dicho, «todo es uno» Quizá el lugar desde donde debe mirarse a Bowie no sea la transformación, el simple gesto de reconocer que una persona, naturalmente, cambia. Hay algo más profundo, la transformación que no puede ser vista como progreso, porque el progreso -ultimadamente- tiene una mierda que ver con el arte. Dicho de otra manera, las mutaciones de Bowie no son, como se quiere, facetas, disfraces o etapas, de hecho, representan todo lo contrario: una obra total, resumida en éste, su autorretrato, completamente último, el único autorretrato capaz de contener todos sus rostros: uno negro.

Nothing Has Changed es la compilación más reciente lanzada por David Bowie. Sin pensarlo demasiado, el título deviene manifiesto. Recorrer la vida y obra de un hombre sólo para hallar que, en efecto, entraña siempre los mismos ingredientes: una lucidez extraordinaria para seleccionar los elementos musicales, una teatralidad coherente hasta con la más mínima nota, un compromiso, casi enfermo, con el pensamiento que da origen a un álbum, la sensación de mirar dentro de uno mismo de forma tan profunda y tan sincera, sólo para encontrar un espacio cerrado y sin luz. Un punto donde se anula el «yo», como esos múltiplos de Bowie que ahora evocamos, no sin cierta tristeza.

Porque en última instancia David Bowie logró algo profundamente desconcertante: escapó al «yo». Abandonó la primera persona, y luego, en compañía de sus otros, dejó, también, la segunda. Como un hombre que ha caído del cielo, no pudimos más que mirarlo como un extraño. Ni el uno ni el otro, sino el tercero, un legendario «Él». Tercero gramatical que en “Five Years”, la canción que abre el disco más imprescindible de Bowie, toma la forma de toda esa gente gorda, o flaca, alta o chaparra, solitaria. Toda esa gente que Bowie jamás pensó necesitar y que ahora, probablemente más que nunca, lo necesita a Él. Así, con mayúscula.


Autores
(Ciudad de México, 1989) es escritor y publicista.

En una escena de la serie de televisión Six Feet Under, el personaje de Claire Fisher tiene un flashback de su niñez en el que ve a su hermano mayor Nate llorar el suicidio de Kurt Cobain. Él, varios años mayor que ella, le dice que Kurt era demasiado puro para este mundo, Claire sin dudarlo, lo mira con ternura y le dice que su música seguirá viviendo. Esta escena, icónica para los que siguieron la serie, es quizás un símil del presente, de lo que le sucedió a muchos de los seguidores de David Bowie este 11 de enero de 2016.

¿Cómo asimilamos la pérdida de alguien que a través de su música y sus letras, nos hizo reflexionar y disfrutar la vida de tantas maneras? La respuesta viene en muchas versiones, tantas como canciones escritas por Bowie, tantas como colaboraciones y sencillos creados, tantas como el sentir de millones de personas que en algún instante de su vida disfrutaron de una canción o un momento (ya fuera en cd, vinyl, cassette o concierto) de uno de los íconos más importantes de la cultura pop.

En mi caso, Bowie siempre será ese hombre estelar salido del The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spider from Mars, mezcla de Iggy Pop y Lou Reed, que canta junto a su guitarra acústica “Starman”, “Ziggy Stardust”, “Rock `n` Roll Suicide”, o cualquiera de las canciones que viene en ese disco. Pero también, él es un recuerdo de mí cantando y bailando “Modern Love”, en un agujero ochentero del centro de la ciudad de México, gritando al unísono con un montón de gente “But I try, I try”. Él es aquel juez que calificó una pasarela de dos modelos muy tontos pero adorables. Bowie es ese escuchar a mi hermano despertarme cada mañana (por varios días) con un sencillo de hace más de 30 años cantado a todo volumen, algo así como “ashes to ashes, fuuunnnk to funky, the Maaaajor Tooomm iiisss a junkie”, mientras mi cabeza daba vueltas por la hora que era. Él fue tantas cosas que es imposible, enumerarlas todas.

Bowie nunca fue sólo Bowie y con él, y el paso del tiempo, quedaron muchas colaboraciones, tributos y reinterpretaciones con artistas como Placebo, The Cure, NIN, Arcade Fire, Nirvana, Queen, Mick Jagger, John Lennon, Bauhaus, Siouxsie and the Banshees, Lady Gaga, Madonna, Pixies, Brian Eno y tantos y tantos más. Nadie dentro o fuera de la industria musical, puede decir que David Bowie no le inspiró algo en estos 69 años de existencia. Productor, cantautor, mimo, colaborador, padrino, actor, músico, modelo, extraterrestre, visionario, director, adelantado, esposo, padre, un gran artista, David Bowie siempre fue lo que quiso ser.

¿Qué habrá pasado por el subconsciente de David Bowie momentos antes de morir? Me gustaría pensar en su mente sonaba “Space Oddity” cambiando los personajes, en donde la vida o la muerte llaman al artista en vez del control terrestre al Comandante Tom, que en esa cuenta regresiva, él estaba seguro de ir a otro lado, a otro universo, a otro lugar o a donde sea que se vaya después de morir… 10, 9, 8, Major Tom, Ziggy Stardust, 8, 7, 6, Aladdin Sane, Halloween Jack, 5, 4, 3, David Robert Jones, David Bowie 2, 1… Ojalá que David esté sentado en una lata de aluminio lejos de aquí, observando al mundo que dejó, porque aquí en la tierra, todos estamos tristes al revivir su partida…


Autores
(Ciudad de México, 1985). Es narrador y periodista. Escribe sobre música, futbol, terror y literatura en diversos medios impresos y digitales. Fue becario del FONCA (2015-2016) y del PECDA del Estado de México (2014-2015), en ambas como joven creador en letras con especialidad en cuento. Estudió la Licenciatura en Creación Literaria en la UACM y la Maestría en Letras Modernas por la Universidad Iberoamericana. Actualmente da clases de periodismo y de escritura creativa.