Tierra Adentro
Ilustración realizada por Mildreth Reyes

El 23 de febrero de 2022, en un discurso televisado, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, comunicó al país y al mundo entero la decisión de iniciar una operación militar en Ucrania, previo reconocimiento de los gobiernos de las Repúblicas de Donetsk y Lugansk (región de la cuenca del Donets1), las cuales se levantaron en armas luego del golpe de Estado en 2014 contra el presidente Víctor Yanukovich, y los poco claros procedimientos políticos que llevaron al poder a Petro Poroshenko y Vladimir Zelensky.

Lo anterior con el objetivo principal de desmilitarizar al gobierno de Kiev y proteger a la población de dichas repúblicas, y a la del resto del territorio ucraniano. De forma paralela, fuerzas rusas comenzaron el ataque aéreo, terrestre y marítimo contra Ucrania, iniciando el primer conflicto militar importante en Europa desde la desintegración de Yugoslavia (1991-2001).

En un modesto pero decidido esfuerzo, y lo más objetivamente posible dentro de la cantidad de “información” que genera paradójicamente más desinformación, incertidumbre y miedo, con el objetivo de ubicar a nuestros lectores en el contexto histórico de la región, haremos un muy breve recuento de la situación poco antes del 2014, y de ese año hasta la actualidad; para luego presentar un panorama actual del conflicto (23 de marzo de 2022, 1 mes del conflicto); sus posibles desarrollos y reflexiones a partir de uno de los principales teóricos de la Guerra moderna en Europa, Carl Von Clausewitz.

Y, finalmente, estableceremos una serie de recordatorios a la sociedad internacional e individuos pertenecientes a ella, y un claro llamamiento a los medios de comunicación a renunciar a su ominoso papel propagandístico que parece ser su única razón de subsistencia hoy en día.

 

Recuento exprés de las relaciones ruso-ucranianas

 

Leonid Kravchuk (1991-1994), primer presidente de Ucrania, se encargó de afianzar la independencia ucraniana con la firma de los Acuerdos Belovezh el 26 de diciembre de 1991; también se encargó de establecer un modo de comunicación bastante suspicaz con la igualmente recién nacida Federación Rusa, el cual se mantendría hasta fechas recientes, con resultados positivos, como la firma del Memorando de Budapest (5 de diciembre de 1994) en el que Bielorrusia, Kazajistán y Ucrania renunciaban a mantener y poseer armas nucleares heredadas de la Unión Soviética a cambio del respeto territorial y no agresión por parte de Rusia, esto bajo auspicios estadounidenses y con la observación de las otras tres potencias nucleares importantes: Francia, Reino Unido y China.

En 1997, durante la presidencia de Leonid Kuchma (1994-2005), se concedió a Rusia el arrendamiento por 20 años de la base naval de Sebastopol (Crimea) a cambio de perdonar la gran deuda energética ucraniana. Lo anterior, previo acuerdo (por Kravchuk)2 de la división de la flota naval soviética del Mar Negro entre Rusia y Ucrania que posteriormente le venderían al gobierno de Yeltsin a cambio de prebendas energéticas.

Sin embargo comenzaron a levantarse asperezas en la relación bilateral, ya que muchos nacionalistas rusos (encabezados por V. Zhirinovsky y G. Zyuganov) reclamaron la posesión ucraniana de Crimea al ser e“regalada” en 1954 por Khrushchev en la conmemoración del 300 aniversario de la unificación de Rusia con Ucrania; pero esto fue pronto archivado por el gobierno de Yeltsin3.

Desde entonces tres elementos serían determinantes para medir la calidad de las relaciones entre ambas naciones: Crimea y Sebastopol , el tema energético como arma política y la probable incorporación de Ucrania a la OTAN, que provocó varios dolores de cabeza al Kremlin. Todo esto condicionado por la orientación pro-rusa o pro-europea por parte de los líderes ucranianos, que se convirtió en el balance de este país ubicado entre la espada y la pared.

Rescatamos dos ejemplos de la desconfianza general en las relaciones del período Kuchma:

A) hacia 1997 todo parecía ir bien con la firma del tratado sobre el arrendamiento de Sebastopol, pero la Rada Suprema (parlamento ucraniano) tardaría año y medio en ratificarlo. En represalia a lo anterior, el Consejo de la Federación esperó hasta 1999 para ratificar el tratado de 1997 en el que abandonaba las reclamaciones territoriales sobre Ucrania, a reserva de que éste último gobierno ratificara el tratado de la flota del Mar Negro4.

B) Mientras las relaciones económicas hacia fines de los 90 y principios del siglo XXI se fortalecían, Kuchma presidió el 23 de marzo de 2002 una junta en el Consejo Nacional de Defensa y Seguridad de Ucrania, en el que se inició el proceso de incorporación a la OTAN. Ante este acto de deslealtad geopolítica, Moscú ejerció presión económica5 aunque dicha membresía no se lograría dado el nivel de corrupción6 y poca apertura política del país.

 

Pero las repercusiones rusas no terminarían ahí, en 2003 se comenzó a construir un dique en el estrecho de Kerch (entre la parte sureste de Crimea y territorio ruso) que amenazaba con separar la isla de Tulza de territorio ucraniano, pero esto fue suspendido gracias a la disposición de Ucrania de participar en el “espacio económico único”7.

En resumen, al final de la presidencia de Kuchma, Ucrania no parecía estar más cerca de una unión económico-política (más política aún, según deseos del Kremlin) con Rusia que como al principio.

Por ello, el gobierno ruso apostó por el sucesor designado de Kuchma: Víctor Yanukovich brindándole apoyo abierto en las elecciones presidenciales de Ucrania en 2005, aunque esto no le rendiría los frutos esperados ya que en medio de acusaciones de fraude electoral hubo de celebrarse una segunda vuelta en la cual saldría vencedor el rival político e ideológico de Yanukovich, Víctor Yushchenko, esto dentro del margen de la Revolución Naranja (y a su vez dentro de las revoluciones de colores8 en todo el espacio post-soviético).

Ante aquel triunfo inesperado, Rusia tuvo que aceptar al nuevo sucesor de manera amarga y prepararse para cualquier eventualidad ideológica-política que decidiera emprender para salvaguardar el interés primordial ruso de control ucraniano.

Durante la presidencia de Yushchenko (2005-2010) las relaciones se harían un tanto más difíciles, pues él buscaría mantener la cercanía con Moscú sin afectar la tendencia de acercamiento de Kiev hacia las instituciones euro-occidentales (UE, OMC y OTAN principalmente) y también regionales como el grupo GUAM9 (Georgia, Ucrania, Azerbaiyán y Moldavia) para la Democracia y el Desarrollo Económico, que tuvo como finalidad principal el desarrollo fuera de la órbita rusa; aunque éste último no tuvo resultados concretos más que la celebración de una cumbre en 2005 y el abandono del grupo de Uzbekistán para reincorporarse a la influencia rusa.

Todo lo anterior evidentemente no fue bien visto por el Kremlin, por lo que decidió ocupar como instrumento político al gigante energético Gazprom para tratar de corregir el rumbo político interno de Ucrania, ante lo cual se generarían dos cosas:

  1. A) El deterioro y tensión de las relaciones bilaterales durante el gobierno de Yushchenko ya que éste ante la subida intempestiva de precios en el gas amenazaría con cortar los suministros del energético ruso, aunque; luego de arduas negociaciones entre Putin (ya como Primer Ministro) y Julia Timoshenko (Primer Ministro, líder regional y magnate energética ucraniana) se estableció el 18 de enero de 2009 que Ucrania pagaría en 2010 el precio establecido por el mercado del gas ruso10.
  2. B) El impacto económico nacional en Ucrania por la subida de los precios del gas frenarían en cierta medida los logros de reorientación de Yushchenko, y permitirían que Yanukovich en calidad de opositor político los aprovechara para ganar las elecciones presidenciales de 2010.

Hacia fines de la administración de Yushchenko las relaciones volvieron a un punto bajo, puesto que el gobierno ucraniano interfirió con la flota rusa en el Mar Negro al apoyar a Georgia durante el conflicto del 2008 al controlar el flujo de barcos rusos en aguas territoriales ucranianas y se establecieron sistemas de alerta anti-misiles en Crimea; varios inversionistas rusos fueron maltratados11 e incluso se glorificaron12 a personajes históricos (como Stepan Bandera) que colaboraron con los Nazis en la invasión a la URSS, lo cual denotaría una tendencia ideológica peligrosa que desgraciadamente habría de diseminarse y colarse hasta la Rada Suprema, posterior a la reconfiguración política después de las protestas en 2014 que desembocarían en la Guerra Civil Ucraniana.

Al asumir Víctor Yanukovich la presidencia (febrero de 2010) el sueño de un aliado pro ruso aparecía al fin ante las puertas del Kremlin, para abril de 2010 Dimitri Medvedev (presidente de Rusia en 2008 y 2021) y su homólogo ucraniano firmaron un acuerdo para extender el arrendamiento de 1997 sobre la base naval de Sebastopol por 25 años a partir de 2017, y para junio de 2010 la Rada ucraniana decidió abandonar las aspiraciones a incorporarse a la OTAN de manera formal13.

Este último hecho calmaba una de las principales preocupaciones rusas dentro de todo el espacio post-soviético, y por lo tanto solamente quedaba una sola para estrechar y determinar totalmente el destino ucraniano al de Rusia: la unión económica por medio de la incorporación de dicha nación eslava a la Unión Económica Euroasiática, esto frente a la propuesta formulada anteriormente por la UE y apoyada por diversos sectores de la élite política ucraniana.

Ante una respuesta poco favorable a este último punto por parte de la administración de Yanukovich, el gobierno ruso a principios de 2012 comenzó a impacientarse y ejercer presión económica (por medio de los precios del gas) para tomar una decisión rápida, esto aunado al encarcelamiento de Julia Timoshenko por “haber negociado un acuerdo energético desfavorable” y la negativa presidencial para comprar acciones de una gasera ucraniana por parte de Rusia.

Así, poco a poco hacia el final del periodo Yanukovich, las relaciones entre Rusia y la UE hacia Ucrania se tensaban y la opinión pública nacional comenzaba a dividirse principalmente entre pro europeos (este del país mayoritariamente) y pro rusos (oeste del país mayoritariamente).

Finalmente, entre coqueteos entre la órbita europea y rusa para sacar mayor provecho económico (por medio de préstamos que le aseguraban cada parte en caso de unirse) de la coyuntura en la que se ubicaba Ucrania, Yanukovich decidió en noviembre de 2013 no firmar el Acuerdo de asociación con la UE14 e incorporarse al proyecto económico encabezado por Rusia.

Ello inmediatamente tuvo repercusiones internas ya que protestas de la oposición pro europea no se hicieron esperar, la más notable aquella en la plaza de la Independencia en Kiev que se mantendrían hasta el 23 de febrero de 2014.

Dichas protestas fueron recibidas con fuerte represión por parte del gobierno ucraniano, lo cual volvió cada vez más inestable su poder, legitimidad y popularidad; y hacia finales de febrero de 2014 el presidente Yanukovich optaría por huir del país hacia Rusia dejándolo al borde de una Guerra Civil que estallaría al poco tiempo.

El 22 de febrero, de manera inmediata y con Oleksandr Turchynov el calidad de presidente provisional, la Rada Ucraniana por poco menos de dos terceras partes15 (ilegal de acuerdo al artículo 11 de la constitución ucraniana de ese entonces) de sus miembros decidió remover a Yanukovich de su puesto y convocar a nuevas elecciones para el 25 de mayo de 201416, de las cuales resultaría vencedor Petro Poroshenko.

La respuesta rusa, ante este conflicto inminente no se haría esperar, y el 16 de marzo de 2014 desplazó tropas hacia la península de Crimea ocupándola de facto y celebrando ese mismo día un referéndum entre la población de dicha república que arrojaría un resultado abrumador (96% sí) hacia su adhesión a Rusia. Posterior a ello se celebró un tratado de accesión el 18 de marzo de 2014 para incorporar a Crimea y a Sebastopol como República y Ciudad Federal respectivamente dentro del territorio de la Federación Rusa.

En el plano interno, se llegó a un punto de ruptura entre las facciones pro rusas y pro europeas al grado de surgir un movimiento separatista armado en las regiones de Donetsk y Lugansk (sureste de Ucrania) en abril de 2014, las cuales demandaban una mayor autonomía política ante el cambio de rumbo del nuevo gobierno central; la respuesta en un principio fue de combate abierto entre el ejército y los rebeldes.

Sin embargo, al no haber resultados militares decisivos para ninguno de los bandos, en septiembre de 2014 se firmaron los Acuerdos de Minsk I entre las principales partes implicadas, bajo los auspicios de los gobiernos Bielorruso, Ruso y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

Y, ante el colapso de dicho arreglo en enero de 2015 se relanzaron los puntos principales de dicho acuerdo en febrero de 2015, nombrados Acuerdos de Minsk II bajo la negociación de Ucrania, Rusia, Francia, Alemania y Bielorrusia. En dichos acuerdos se enfatiza un alto al fuego de ambas partes, el establecimiento de una zona desmilitarizada en la región de la cuenca del Donetsk, la reapropiación del control de todo el territorio ucraniano por parte del gobierno y la descentralización del mismo; concediendo un mayor margen de autonomía y autodeterminación a las regiones inconformes con la actual administración principalmente.

A pesar de todo, dichos acuerdos se mantuvieron bajo una muy frágil estabilidad, se estableció un combate asimétrico entre las fuerzas rebeldes de Donetsk y Lugansk frente a los constantes bombardeos hacia población civil y militar por parte del ejército de Ucrania, la situación económica no pudo mejorarse porque el régimen de Poroshenko jamás le interesó establecer un alto al fuego, y lo más importante, la UE y Estados Unidos lejos de dedicar préstamos y apoyos para el desarrollo económico nacional17, optaron por abastecer de manera ininterrumpida de material y recursos financieros para el gasto militar18 en contra de las zonas rebeldes, prolongando el conflicto hasta nuestros días.

En 2019, el abogado, actor y comediante, Vladimir Zelensky, bajo una mediática campaña a favor de normalizar las relaciones con Rusia, Europa y Estados Unidos, terminar el conflicto en el Este del país y lograr una verdadera recuperación económica e independencia para evitar ser un país oprimido entre la expansión irrestricta de la OTAN alimentada por el gobierno de Washington y el deseo geopolítico desde tiempos imperiales y soviéticos, asumido como máxima de gobierno en Moscú de tener un cinturón de países amortiguadores entre ellos y Europa occidental en términos militares.

Desafortunadamente, nada de eso ocurrió, de manera contraria, el conflicto siguió, las bajas civiles hasta 2021 sumaban 3,393 personas heridas y más de 30,0000 heridos, el 79% de ellas en las zonas19 que trató todo este tiempo de tomar el régimen de Kiev en términos totalmente desiguales (ejército frente a grupo armado de oposición).

Ante la negativa de cumplir los acuerdos de Minsk II, la reiterada ayuda militar de Estados Unidos y la Unión Europea, una declaración de Zelensky el 19 de febrero20 donde sugería una conferencia especial de los firmantes del Memorando de Budapest para probablemente adquirir arsenal nuclear fue el pretexto perfecto, y la “evidencia de armas de destrucción masiva” como en el caso estadounidense en Iraq, para que la guerra comenzara, 4 días después, un nuevo evento bélico se desataba en Europa.

 

Situación actual de la Guerra en Ucrania

 

La postura fundamental de Rusia en este conflicto es el desarme completo del ejército Ucraniano; mientras que su contraparte pasó de un día severo de confusión y pérdidas intensas por parte de los ataques constantes del ejército ruso a una posición reactiva y defensiva que ha permitido el mantenimiento de las dos ciudades más importantes del país: Kiev, la capital, y Kharkov, la cual se encuentra muy cerca de la zona original del conflicto en el 2014.

Por lo reportado de acuerdo a medios oficiales de occidente y otros, la ofensiva militar rusa parece partir de tres frentes principales y uno secundario: uno norte que parte desde Bielorrusia y tiene el principal objetivo de capturar la capital ucraniana, uno noreste que pretende tomar la ciudad de Kharkov, y uno tercero, que comprende toda la costa sur de Ucrania y que tiene como principales objetivos todo el bloqueo naval del país pero la toma de ciudades importantes como Odessa (principal puerto del país) y Mariupol; respecto al cuarto frente secundario, este pretende liberar toda la región de Donetsk y Lugansk para generar un cerco a la mayoría de las tropas estacionadas ahí desde 2014, para luego establecer un gran frente este con dirección oeste que ocupe de manera general el territorio ucraniano.

Posterior a constante verificación y contraste entre medios de comunicación nacionales, internacionales, agencias de noticias e incluso gracias al interesante trabajo y actividad de profesionales académicos y reporteros en la red social de Twitter, me encontré con un mapa bastante interesante que explica lo anteriormente expuesto:

Mapa 1. Líneas ofensivas generales del conflicto

Crédito:@MichaelKofman director del programa de estudios rusos de CNA, una AC dedicada al análisis e investigación sobre Seguridad Nacional.

Crédito:@MichaelKofman director del programa de estudios rusos de CNA, una AC dedicada al análisis e investigación sobre Seguridad Nacional.

Además de lo anterior, es necesario mencionar que la estrategia general de Rusia ha sido ataques nocturnos contra instalaciones militares e infraestructura secundaria que inutilice el sector terrestre y aéreo y anti-aéreo ucraniano, mientras que en el día el avance sobre el territorio de tropas, tanques, artillería móvil y diversas escaramuzas alrededor de las ciudades objetivo en territorio ucraniano han sido la constante en las primeras dos semanas de invasión.

Conforme el territorio tomado por fuerzas rusas ha ido en aumento, también el frente se ha ido consolidando en las tres direcciones que mencionamos, sin embargo, es de notar que en estas dos últimas semanas, el avance ruso se ha concentrado principalmente en establecer un eje transversal de control entre Kharkov y Zaporizhzhia (este de Ucrania), esto para cercar a todas las tropas concentradas en la línea de fuego original establecida desde el 2014 en las regiones de Donetsk y Lugansk e impedir su traslado hacia el oeste para reabastecerse y defender otras ciudades clave como Kiev y Mariupol.

Respecto a ésta última población en el eje este de ataque ruso, las fuerzas militares han sido apoyadas por ataques aéreos y terrestres de artillería que bloque por bloque de la ciudad han ido cayendo bajo control de Rusia, esto parece indicar que la siguiente ciudad importante, después de Kherson, en caer dentro del territorio Ucraniano será Mariupol, con lo cual toda la conexión costera (previamente bloqueada por barcos militares rusos) hacia el Mar Negro será perdida en su totalidad durante este conflicto.

Por otro lado, existe otro gran avance que ha partido del sur de Bielorrusia, el cual busca cercar Kiev para que igual que en el caso probable de Mariupol, su caída y control a manos de Moscú sea bloque por bloque de metrópoli, aunque a este respecto se han desarrollado avances rusos más cautelosos y las únicas contraofensivas del ejército ucraniano al día de hoy21.

Finalmente, dentro del sector este de la ofensiva rusa, una ciudad clave, pues es la segunda más poblada después de Kiev, se encuentra bajo cerco y ataque constante por las fuerzas rusas, nos referimos a Kharkov, la cual de caer en manos del enemigo supondrá un duro revés para la moral y el ímpetu defensivo de Kiev, aunque también la superabundancia de la información confiable y sin sesgo nos permite establecer escenarios más claros al respecto.

Antes de pasar al último apartado, queremos presentar dos últimos mapas que demuestran el avance y control ruso sobre Ucrania, el primero a dos días de iniciado el conflicto, y el segundo del día de hoy, para que con ello el lector pueda contrastar y determinar la magnitud del problema:

 

Mapa 222 Situación del conflicto a dos días de inicio (25 de febrero de 2022)

Map by George Barros, Kathryn Tyson, and Thomas Bergeron Institute for the study of war ©2022

Map by George Barros, Kathryn Tyson, and Thomas Bergeron Institute for the study of war ©2022

 

Mapa 323 Situación del conflicto a un mes de inicio (23 de marzo de 2022)

Map by George Barros, Kateryna Stepanenko, and Thomas Bergeron Institute for the study of war and AEI's Critical Threats Project ©2022

Map by George Barros, Kateryna Stepanenko, and Thomas Bergeron Institute for the study of war and AEI’s Critical Threats Project ©2022

Clausewitz y Ucrania: posibles desarrollos a futuro

Sin embargo, creemos que lo anterior no es suficiente para dar seguridad a nuestro lector sobre el posible desarrollo de este conflicto regional24, pero para ello, ocuparemos la obra fundamental de Carl Von Clausewitz, “Sobre la Guerra” (1832) que desafortunadamente su autor no logró terminar, pero que nos permite con sus claros enunciados enlazarlos a la realidad de éste conflicto Europeo, pues su pensamiento moldeó a generaciones de estrategas militares posteriores y sus ejemplos no solamente aplican para esta Guerra, sino que el autor explica campañas tan decisivas para la historia de Europa como las Guerras Napoleónicas (1803-1815) o la Guerra de los Treinta años (1618-1648) entre otras.

Como elemento inicial define a la guerra como un acto de violencia para obligar a un enemigo a cumplir la voluntad del agresor25, para que esto se realice, el enemigo debe de estar totalmente desarmado. En este sentido, el objetivo ruso que previamente expusimos es más que claro en su operación militar y el propósito fundamental de ella, pues incluso los ataques, han estado dirigidos principalmente a destruir todo el aparato e infraestructura militar de Ucrania.

Sin embargo, este acto de violencia no puede darse de un solo golpe26, aunque las armas nucleares actualmente lo permitan, como el caso de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki en la Segunda Guerra Mundial. Actualizando ello al conflicto en Ucrania, los ataques han estado seguidos de ciertas pausas, pero el avance de tropas rusas se mantiene.

En el aspecto de inteligencia27, esto es bastante necesario para saber la ubicación del enemigo, sus recursos y capacidades, y a partir de ello diseñar un plan de batalla. Esto parece ser considerablemente bien sabido por las fuerzas rusas, pues los videos difundidos, y verificados que hemos podido constatar28 muestran que los ataques aéreos y terrestres se concentran principalmente en elementos militares ucranianos.

No obstante, también existe inteligencia externa, la cual es canalizada por los medios de información oficial y no oficial, desde comunicados de departamentos de defensa de otros países, hasta videos de videojuegos en twitter que aseguran ser tropas ucranianas o rusas derribando a contrarios.

Ello también la mayoría de los medios de comunicación lo han ocupado para declarar en un foro público global a Rusia como el único responsable del conflicto y nadie más, ya que los grandes conglomerados mediáticos siguen una tónica y buscan generar presión en la convicción militar rusa.

Pero, y aquí de nuevo nos dice Clausewitz, si la convicción y firmeza en el objetivo del triunfo y desarme del enemigo es certera y coincide con la realidad de sus avances, al final los resultados en el terreno serán lo único que importe29. Esto parece ser casi cierto en el caso de Rusia, pues a pesar del gran revuelo internacional y repudio mediático occidental que ha causado en las personas, Putin parece no estar dispuesto a abandonar esta operación militar hasta el triunfo.

Y también un poco en parte para el caso ucraniano, pues Zelensky ha mostrado una activa participación en mantener el aspecto defensivo constante de las fuerzas ucranianas que de acuerdo a dicho teórico prusiano también ayuda a resistir los embates del invasor.

Otro elemento que aborda Clausewitz en su texto y que es bastante innovador respecto a teóricos anteriores es el aspecto moral30 en la guerra, los cuales son tres: las habilidades de los comandantes, la experiencia y el coraje de las tropas, y su espíritu patriótico.

En este campo, a mi parecer tienen la ventaja las fuerzas rusas pues desde la constitución del ejército soviético, su caída y rehabilitación desde 2008, junto con la modernización y relanzamiento de un nacionalismo en el gobierno y la sociedad característicos del gobierno de Putin (2000-), las fuerzas armadas y sus dirigentes han tenido la posibilidad de participar en campañas relativamente pequeñas, como Chechenia (1999-2000), Georgia (2008) y en pleno inicio de la Crisis Económica mundial triunfaron con un aparato militar bastante obsoleto heredado de la URSS con severos problemas de comunicación, logísticos etc. Y ahora parece no ser el caso.

Adicionalmente, la campaña militar en Siria (2015) le ha permitido mejorar su armamento y probar los recientes desarrollos que su complejo industrial ha generado.

Para ambos casos, y dado que existe mucha desinformación al respecto, es casi imposible saber a nivel de frente de batalla el carácter y coraje de las tropas desplegadas; lo único que podría decir al respecto es que el nacionalismo e imperialismo impregnado a los soldados rusos desde tiempos soviéticos, y rehabilitado por Putin31 puede ser un factor que choque de frente al nacionalismo Ucraniano, que comenzó a desarrollarse hasta extremos puntuales como el caso del batallón azov32 y otras fuerzas paramilitares en aquel país.

Ahora, en el caso de la defensa, la cual es clave para entender el punto que podrán resistir las fuerzas ucranianas y civiles/paramilitares en esta guerra, Clausewitz33 establece que para resultar aquello efectivo:

  1. La guerra debe pelearse en el interior del país.
  2. No puede enfocarse a ganar con un simple ataque.
  3. El teatro de operaciones debe ser considerablemente amplio.
  4. El carácter nacional debe estar habituado para la guerra de guerrillas.
  5. El país debe de tener un relieve irregular e inaccesible, esto debido a las montañas, bosques, pantanos o las áreas agrícolas.

De acuerdo a lo visto en estas semanas, la guerra se concentra en los bordes del país y con el objetivo de atacar únicamente a las fuerzas militares y paramilitares, no a los civiles armados; el punto dos es favorable a la resistencia ucraniana,  ya que han repelido diversos ataques de las fuerzas rusas sobre todo en las ciudades clave de Kiev y Kharkov; el teatro de operaciones puede considerarse puntual, pues hasta la fecha el conflicto se ha concentrado en derrotar a las fuerzas militares ucranianas y tomar ciudades clave; realizándose avances y defensa en ambos lados, sin embargo, esto no ayuda mucho a una posible contraofensiva ucraniana por el tamaño y las capacidades de su ejército ni ante los constantes ataques rusos por tierra y aire.

Por lo que respecta al punto 4, y ya que la nación jamás se forjó por medio de batallas o acontecimientos históricos como actor principal, ya que para el caso de la Segunda Guerra Mundial, Ucrania formaba parte de la URSS como república unitaria y actor secundario, por ello, no podemos asegurar que dichos valores hayan permeado realmente en su configuración post-soviética.

En cuanto al último punto, la única resistencia geográfica real posible, de acuerdo al mapa orográfico ucraniano, la verdadera complicación para la ofensiva rusa sería en las áreas fronterizas con Bielorrusia, Hungría y Rumania del suroeste nacional, pues ahí se encuentran la mayoría de los bosques. Mientras que el resto del territorio son planicies con un río principal, el Dnieper, que divide al territorio, y en el cual conforme avance el conflicto podría resultar interesante ver su influencia a favor o en contra de la defensa ucraniana.

Siguiendo el tema defensivo, el autor nos menciona que si el atacante mantiene sus esfuerzos ofensivos mientras el oponente no hace nada más que repelerlos, éste último no puede hacer nada para neutralizar el peligro que tarde o temprano un ataque ofensivo lo derrote34; por lo tanto, para que el esfuerzo de protección sea exitoso, el defensor debe mantener la integridad del territorio sin avances para el enemigo lo más largo que sea posible para reorganizar una posición ofensiva en contra del invasor35.

Sobre lo anterior, el avance ruso sobre el territorio ucraniano se mantiene y sobre todo en el sector sureste, ciudades y pueblos continúan cayendo bajo su control, mientras la resistencia en las ciudades clave se mantiene, aunque más fuerzas rusas siguen movilizándose hacia esas direcciones y todas las líneas generales de avance para ofrecer un mayor nivel de fuego que agilice su captura36.

Lo último sin duda no pinta bien para la defensa ucraniana, pues el ejército ruso ha reabastecido sus fuerzas al contrario de los primeros días de combate (24 y 25 de febrero) y durante toda la campaña militar, esto en franca consonancia con el postulado de Clausewitz sobre ajustar el esfuerzo y unidades militares para superar en fuerza y armas al enemigo con el objetivo de desarmarlo pero ello en estricta sintonía con las constantes modificaciones en la práctica, pues entre ella y la teoría existe un gran trecho que es la ejecución37.

Para finalizar este apartado, el teórico prusiano expone que los elementos más importantes para derrotar a un enemigo en la guerra son:

  1. Destrucción de su ejército, total o en su mayoría.
  2. Toma de su capital, junto con la actividad central administrativa y la actividad social, política y profesional.
  3. Ejecución de un golpe efectivo contra su principal aliado, si ese aliado es más poderoso que el enemigo.

Respecto a todos los puntos, y por las escasas cuatro semanas que han pasado desde su inicio, no podemos llegar a conclusiones definitivas, pues las guerras son, sobre todo hacia finales del siglo XX y principios del XXI, un fenómeno aún más complejo que en anteriores siglos, con múltiples aristas e interconexiones entre no solamente los actores principales involucrados, sino en los aliados que apoyan directa o indirectamente a cada uno.

Por lo tanto, trataré, específicamente en este punto de establecer algunos probables desenlaces al respecto:

A pesar de las sanciones rápidas y escaladas en respuesta38 —y en contraste mayor con el caso de Crimea en 2014—, de Estados Unidos y la Unión Europea hacia la operación militar rusa, el Kremlin parece no desviarse de su objetivo principal, la completa destrucción del aparato militar ucraniano, y mientras la resistencia en las ciudades de Kiev y Kharkov se mantenga, el nivel de ataques serán cada vez más intensos.

Desafortunadamente, mientras el poder de fuego aumente por parte del lado ruso al tomar aquellos sitios clave, la posibilidad de pérdida de vidas aumentará en ambos lados (civil y militar) de la población ucraniana.

Por otro lado, y a pesar de la resistencia militar y paramilitar de Ucrania hacia los embates de fuerzas rusas, ningún retroceso considerable se ha llevado a cabo para recuperar franjas de territorio ocupadas y tomadas por el enemigo, el cual al elevar su potencial de unidades y armamento destinado a triunfar en la guerra, continúa avanzando a paso lento, pero constante, ello gracias a la renovada reconfiguración de la estrategia de ataque.

Esto parece generar la siguiente tendencia: desde el sur, en donde las fuerzas rusas han tenido mayor avance39, éstas están tratando de cercar a la ciudad de Mariupol para generar un frente unido que avance de manera constante hacia el noroeste; por otro lado, la misma situación se presenta para los casos de Kiev y Kharkov, las cuales en el caso de caer, generará un avance más rápido hacia el sur para juntar las fuerzas sureñas rusas con las del norte, y así en una estrategia de pinza cercar la mayoría del territorio en Ucrania y cortando cualquier línea de reabastecimiento por parte de países Europeos que envían ayuda militar al país vía terrestre.

Aquel último punto del cerco ruso entre Kiev y Odesa, es una prospectiva muy a futuro y con altas probabilidades de modificarse sobre la marcha, pero de acuerdo a como los reportes siguen fluyendo, junto con las declaraciones de los gobiernos sobre triunfos y retrocesos, y aunado a la gran cantidad de información generada por medios de comunicación, esto depende totalmente de los avances reales en el campo de batalla.

En resumen, hacia delante las cosas no pintan bien para el ejército ucraniano, sin embargo, gran parte de ello consistirá en las mejoras estratégicas y triunfos militares que sigan acumulando las fuerzas armadas rusas.

 

Conclusión: Un gran exhorto

 

Ya expuesto todo lo anterior, y en aras de haber ofrecido una nueva perspectiva sobre el conflicto a nuestros lectores queremos hacer unas breves consideraciones finales.

En primer lugar me gustaría invitar a todos los medios de información a establecer mecanismos de control y verificación de fuentes, los cuales permitan reportar los hechos de manera coincidente con la realidad, por supuesto esto es difícil dada la naturaleza de vulnerabilidad en la que se encuentran sus corresponsales, sin embargo no es la primera vez que cubren este tipo de acontecimientos, y ello de ser exitoso probará ser de suma utilidad para toda la población mundial, pues la incertidumbre y sobreinformación no verificada no ayuda para nada, y solamente genera más angustia en las sociedades interesadas por este problema.

En segundo lugar, y desgraciadamente por acontecimientos tan nefastos para el mundo como las guerras, el público debe de salir de una zona de confort y buscar generar una reflexión en torno a este y otros conflictos globales para generar una opinión crítica al respecto y no conformarse con lo que los medios distribuyen ya editado.

Esto seguramente nos será de gran utilidad en el futuro, pues una sociedad informada es más crítica y dispuesta a participar en las decisiones de sus gobiernos, incluidos el caso de los conflictos armados.

Ello parte de una esencia humana más valiosa que la autodestructiva, la creadora, imaginativa y colaborativa, que nos permita volvernos personas más solidarias, conscientes de nuestro entorno, pues de lo contrario, asumir una actitud pasiva nos hace olvidar esta gran característica que nos ha llevado a disfrutar niveles de vida, tecnología y todo lo que ello conlleva en la actualidad.

En tercer lugar, el mecanismo de disuasión (al presente y al futuro) por medio de sanciones apuntadas a dificultar y producir pérdidas comerciales a Rusia dentro del comercio internacional son efectivas por su inmediatez, pero ello no quiere decir que pueda aislarse de manera total al país de la economía internacional.

Ello por consecuencia de la interdependencia derivada de la globalización, la cual vino a configurar a todo el mundo como toda una fábrica dependiente de los energéticos, de los cuales Europa, China y Estados Unidos son los mayores consumidores, y que Rusia sola, es el segundo productor en el mundo de petróleo y de gas natural del cual dependen en gran medida los primeros dos países antes mencionados

Y que junto con otras naciones, se encargan de sustentar y desarrollar todo el interconectado aparato manufacturero, doméstico, industrial, de transporte, eléctrico, comercial y de telecomunicaciones a nivel global, por lo tanto, la subida de precios en los energéticos por el conflicto y las sanciones respectivas impactará a todos, generando inflación ante temores de una interrupción de suministro, sobre todo a Europa oriental, de tan vital recurso.

Es entonces que se vuelve necesario una reformulación y la intención verdadera de los gobiernos de todo el mundo, de establecer un mecanismo de solución de problemas que se comprometan en los hechos con un seguimiento constante y puntual respecto a su desarrollo, o podemos volver al viejo ejercicio del imperialismo militar y ultranacionalista que por los resultados históricos vistos, ha generado ya dos guerras mundiales y que en palabras del gran Albert Einstein, en el caso de una tercera y una cuarta, ésta última se pelearía con “lanzas de piedra”40, ello en clara alusión al empleo indiscriminado de las armas nucleares.

 

 

Fuentes consultadas


Autores
Internacionalista por la UNAM-FCPyS. Interesado y en constante estudio de temas del Espacio Post Soviético y Política Internacional.

Ilustrador
Mildreth Reyes
(Martínez de la Torre, 1999) Estudió la Licenciatura en Arte y Diseño en la Escuela Nacional de Estudios Superiores, UNAM campus Morelia. Dicha formación le ha permitido reflexionar sobre distintos aspectos de la comunicación visual. Ilustra y escribe para anclar vivencias, pensamientos y convicciones a su mente, tenerlas presentes en su propio proceso y guardarlas a través de la forma.
Ilustración realizada por Mariana G

Llamémoslo Joaquín Butler. Lo conocí en una fiesta atiborrada de chiquillos pálidos cuya ebriedad era patrocinada por la burguesía académica de Guadalajara. Recuerdo que pasé la noche teniendo conversaciones ocasionales con universitarios embarcados en la defensa de toda causa defendible, financiados por los cien mil pesos que cada semestre salían de los bolsillos de sus papás. Joaquín bailaba, vestido con la pobreza y el descuido que sólo se critica en la gente morena. De vez en vez se le acercaba a todo el mundo para deslizar un chiste y alguna cita de Durkheim. Por ese entonces era la gran promesa de la política estudiantil. Tuvo el mal gusto de agregarme en redes.

Bastó un rato para que me diera cuenta de que Joaquín tenía fama de tuitero woke. Valiéndose de la indignación de quien mienta madres con rosario en mano, el chico se la pasaba tecleando en contra de la irresponsabilidad afectiva y de las masculinidades tóxicas. Ante la mínima falla moral, el mínimo desliz reaccionario, desenvainaba su espada evangelizante y te deseaba de soslayo: Pronta deconstrucción, amigx.

Así vivía Joaquín, incapaz de cerrar su virtual hocico.

Hasta que por fin lo cerró.

La mañana en cuestión me recibió con los ladridos de mi perrita. Mientras le daba de comer, me puse a deslizarme por Facebook. Apareció en mi inicio, compartida por la mitad de mis contactos, la publicación de una chica que relataba cómo Joaquín había tratado de violarla la noche previa, acabada una fiesta a la que fueron juntos. Pasaron las horas y al menos otras tres chicas, motivadas por la denuncia previa, publicaron anécdotas similares que involucraban acoso o abuso llano.

De Joaquín no se supo más. Cerró sus redes y se fue de Guadalajara.

 

*

 

La deconstrucción es un concepto que ha sido revolcado teóricamente por manos como las de Heidegger y Derrida. Sistematizada como un mecanismo de re-lectura de distintos procesos de formación de identidad, sus alcances han transitado entre la ontología y la literatura. No planteo ─ni siquiera me interesa─ una reivindicación del término a partir de su uso en el análisis fenoménico de la filosofía contemporánea. No planteo ─de verdad, me faltan ganas─ una reconciliación del enfoque deconstruccionista con el estudio de la significación lingüística. Y mucho menos planteo un texto serio acerca de las implicaciones de la deconstrucción en la investigación sexo-genérica.

Hablaré, pues, de la misma deconstrucción de la que hablan todos en Twitter.

La deconstrucción con brillitos, empacada en celofán.

 

*

 

El Feminismo-BuzzFeed© y sus aliados se han encargado de presentar a la deconstrucción ─o lo que sea que entienden por ella─ como la gran panacea de las luchas políticas de nuestro siglo. Sin definirla nunca, los tuiteros se refieren a ella como un proceso incansable de cuestionamiento. Deconstruir implica, desde estos presupuestos nunca dichos, transitar el camino del abandono de distintas costumbres, posturas y dinámicas enraizadas en la reafirmación de la desigualdad sexo-genérica, de clase, etcétera.

A la luz de lo anterior, la deconstrucción pareciera ser una rotunda maravilla: es una invitación a la reforma sistemática, a la crítica de valores sombríos. Sin embargo, secuestrada por la charlatanería, la deconstrucción adquirió la inocuidad de los placebos. Es homeopatía sociológica.

No se necesita ser un erudito del materialismo para comprender que existen estructuras que rebasan todos los alcances del individuo. Sin tener la decencia de admitirlo ─quizá sin darse cuenta siquiera─, los influencers regañones de Twitter le están delegando al individuo la concreción de cambios que por sí solo no será capaz de alcanzar. Una correcta deconstrucción implica dimensionar las dinámicas de poder y socialización que deben ser modificadas para mermar a la desigualdad y la violencia que enfrentan ciertos grupos de la población.

 

*

 

Vale la pena, entonces, preguntarse cuáles son los verdaderos alcances de esa deconstrucción performativa que inunda los nichos progresistas de internet. Sí: performativa.

En la dinámica digital, recientemente trasladada a las aulas universitarias, estar deconstruido implica interpretar un personaje. Basta seguir un guion repleto de lugares comunes y de frasecitas cómodas, suaves al oído. Los tuiteros llevan años fingiendo radicalidad en las mismas tres o cuatro ideas que en sus propios círculos ya se han asimilado sin mayores aspavientos: los padres deberían participar activamente en la crianza de los hijos, los hombres deberían encargarse de la mitad de las labores domésticas, los hombres deberían dejar de acaparar la voz en juntas de trabajo…

Sí, claro, deberían.

Pero ¿eso es todo para lo que nos alcanza tanta deconstrucción? ¿Para pararnos el cuello ante los demás con un simple ejercicio de reafirmación discursiva? ¿Para gritarle al mundo “miren lo woke que soy”?

Río ahora al pensar en una historieta lamentable salida de los dedos de un aliado feminista argentino (de dónde más). El cuadro es protagonizado por dos noviecitos tirados en el pasto. Güero y chapeteado (de qué otra forma) el hombre toma la cara de la mujer mientras le dice: ¡Deconstruime a besos!

He ahí el problema fundamental que expongo. La acción primaria ─besar a la pareja, enamoradísimos los dos como becerritos febriles─ no se modifica en lo absoluto. Las dinámicas de conducta sexual entre los dos sujetos, tampoco. ¿Qué es lo único que cambia? Que ahora hay un elemento simbólico entrometido en el acto: el beso ya no es un simple beso, es un beso deconstruido. El amor heterosexual de toda la vida ya no es simple amor heterosexual de toda la maldita vida, ¡ahora está deconstruido!

Presumir la deconstrucción propia es como vender un producto chatarra en el mercado con la tranquilidad de que es Gluten-Free.

 

*

 

Naturalmente, la deconstrucción fue aprovechada por los violentadores para maquillarse y así ganar no solo la aceptación social unánime, sino también la admiración de varios.

Es reciente el caso de plagio intelectual que sufrieron Carmina Warden y Cynthia Híjar, creadoras del personaje Nacho Progre. Con él parodian las conductas y dichos de los “machos progres” del mundo, tipos colgados de luchas que ellos mismos traicionan a cada rato con sus acciones. En 2019, Miguel de la Rosa usó directamente el personaje para crear otro, al que llamó Ignacio en Deconstrucción. Cuando Cynthia reclamó el reconocimiento de su legitimidad creativa, Miguel se limitó a cambiar su nombre de usuario. No dio créditos. No se disculpó. Las cuentas de Cynthia recibieron ataques de bots y sus videos de TikTok comenzaron a ser bajados por denuncias infantilísimas. Miguel, teniendo la oportunidad de ser el ejemplo encarnado de los valores que pregonaba en redes, decidió convertirse en un Nacho Progre.

Otros no usan a la deconstrucción para robar ideas. A veces les basta como escudo, como amnesia. Rescato las palabras de Rafael Villegas al respecto: “Hay un escritor al que llamamos Bob el Deconstructor por la forma tan efectiva, creativa, deslumbrante y meteórica de pasar del MeToo a alide honoris causa” (@villegas, 05 de abril de 2021)

 

*

 

Existe una manera sencillísima de disminuir la charlatanería progre de internet, cada vez más filtrada en la vida diaria: dejar de ser tan apantallables. Tu tuitero woke favorito, ávido de derramar teoría, no tiene más de doce libros encima de la mollera. Tu narradora de podcasts feministas que se la pasa regañándote por las desigualdades que perpetras, casi siempre, viene de una familia con más dinero y poder del que eres capaz de imaginar.

¿Personas deconstruidas?

Más bien en obra negra.

 


Autores
Nació el 16 de octubre de 2000, en Guadalajara. Es narrador, ensayista y divulgador científico. Ha sido ganador de los concursos “Creadores Literarios FIL Joven” (en las categorías de cuento y microcuento), “Luvina Joven” (en las categorías de cuento y ensayo) y del Premio Nacional de Ensayo Carlos Fuentes, que otorga la Universidad Veracruzana. Algunos de sus textos han sido publicados en las revistas Luvina, Punto de Partida, Pirocromo, Vaivén, Catálisis y GATA QUE LADRA.

Ilustrador
Mariana G
Resido y dibujo desde CDMX. Soy Diseñadora de la Comunicación Gráfica por parte de la UAM Azcapotzalco e ilustradora por parte del azar. Hace un par de años estudié Ilustración Experimental en la Escuela de Diseño del INBA. He colaborado de manera independiente con distintas agencias de publicidad y estudios creativos, sin embargo, mayormente mi trabajo ha estado presente en proyectos editoriales y animados. Actualmente, junto con una amiga, editamos MALA, un fanzine colaborativo hecho por mujeres.
El presidente Gerald R. Ford hablando con Chevy Chase, el productor de Saturday Night Live Lorne Michaels, John Belushi, Dan Aykroyd y otros. Dominio público.
El presidente Gerald R. Ford hablando con Chevy Chase, el productor de Saturday Night Live Lorne Michaels, John Belushi, Dan Aykroyd y otros. Dominio público.

John Belushi fue un hijo de la contracultura. Su personalidad era un compendio de lo más locuaz de la comedia universal: Groucho, los Freak Brothers, el humor horripilante de Miedo y Asco en Las Vegas, el lado oscuro del Rat Pack, etc. Y en sus inicios fue también un cómico crítico con el poder. Pero también fue un punk. Un sujeto problemático que resultaba embriagadoramente encantador.

Este año cumple cuatro décadas de haber fallecido. Y como una de las celebraciones de su desenfrenada existencia, se ha reeditado Como una moto. La vida galopante de John Belushi (Libros del Kultrum, 2022) de Bob Woodward. Una de las mejores biografías que se hayan escrito sobre figura alguna. Con una minuciosa narración de los últimos días del cómico, minuto a minuto, hasta el momento en que fue encontrado sin vida en un hotel de Los Ángeles.

Dos años antes salió Belushi (2020) del director R. J. Cutler. El documental cuenta el nacimiento, ascensión y autodestrucción de esta figura única en la historia de la comedia. Basada en fragmentos de entrevistas realizadas a gente cercana, y con un increíble acervo de imágenes y videos de las distintas épocas, más unas estupendas ilustraciones, se reconstruye la historia, de manera oral, del hijo pródigo de Chicago.

Surgido de las entrañas de Second City, la carrera de Belushi fue meteórica. De ahí saltó a National Lampoon y luego a Saturday Night Live. Su afición a las drogas se desarrolló de manera paralela a su incursión en el teatro. Drogarse formaba parte de la cultura imperante. Belushi era un artista underground, pero el éxito le puso a la mano un estilo de vida que estaba reservado exclusivamente para las estrellas de rock. Y Belushi pasó a formar parte de ese selecto grupo. Entabló amistad con las máximas estrellas del momento, como por ejemplo con los Rolling Stones.

Belushi es recordado sobre todo por la película Blues Brothers y por Animal House, su personaje Bluto es recordado por la escena donde se toma una botella de Jack Daniel’s de un trago. Sin embargo, es mucho más que eso. Era un ser humano complejo. Estaba enamorado perdidamente de su mujer pero había muchas inseguridades planeando sobre su personalidad. Pero fue gracias a su carácter contradictorio que encima del escenario fue imponente. Desde muy pronto tuvo que lidiar con demasiadas presiones. Y su vida es el ejemplo perfecto de cómo el estrellato te puede destruir. Era sumamente competitivo y con una personalidad adictiva. Las drogas, después del escenario serían su segundo hogar.

Su manera de actuar era tan natural que conectó con el gran público de inmediato. Y cuándo le preguntaban cómo era posible que se sintiera tan a gusto en el escenario el respondía que para él lo difícil era como la demás gente podía estar tan tranquila sin correr tras el éxito. Desde el momento cero para Belushi no existió nada más peligroso que ser él mismo. Una pesada carga que sólo pudo manejar con la ayuda de las sustancias.

Pero Belushi es más que una simple tragedia. Fue un líder, un músico y un actorazo. Se definió así mismo como un anarquista disciplinado. Su ética del trabajo no conocía descansos. Y creó a ese personaje sensacional que es Jake “Joliet” Blues. Un performance que la gente comenzó por creer que se trataba de una broma pero que al final descubrió a un cantante carismático y con un dominio del escenario monstruoso. Porque la comedia de Belushi era ante todo física. Y su desempeño como uno de los Blues Brothers era la cúspide de esa comedia del cuerpo.

En el blues encontró un refugio. Se convirtió en un especialista del género. Escuchó todo lo que se le puso enfrente y creó su propia banda, junto a Dan Akroyd: los Blues Brothers. Y entonces Belushi ya no era una rockstar honorario, alguien cuyas credenciales pertenecían a la televisión. Ahora era por derecho propio una estrella de rock. Que tenía una banda exitosísima.

Su aproximación al blues es una pista del alma atormentada que era. Y que pese a obsequiarles risas a millones de personas había en él una tristeza que no se podía sacudir. Por eso su proclividad al blues, porque sólo en este género podía encontrar paz. Pero como todo renegado, Belushi fue un entusiasta del punk. Y tocó la batería con los Dead Boys.

Belushi se quedó sin compañía en la soledad de la cumbre. No es que no tuviera amigos o una esposa. La fama es un lugar al que nadie te puede acompañar. Y murió, según el parte médico, de una intoxicación causada por una speedball (una inyección de coca con heroína). Y se interrumpió una brillante carrera. Belushi iba a aparecer en los Cazafantasmas. Y de méndigo a millonario fue escrita para él. Al final su lugar sería ocupado por Eddie Murphy.

Su muerte, a los 33 años, fue su último gran performance. No sabía hacer otra cosa más que acelerar. No conocía otra manera de conducirse más que como un caballo desbocado. No se podía ir de otra forma. Tenía que hacerlo por la puerta grande. Convertido en una leyenda. La leyenda de un niño albanés que atravesó el Sueño Americano a toda velocidad.

 


Autores
(Torreón, 1978) es autor de los libros Cuco Sánchez blues (2004), La Biblia Vaquera (Fondo Editorial Tierra Adentro, FETA, 2009), La marrana negra de la literatura rosa (2010) y La efeba salvaje (2017), entre otros.
Tiempo Compartido en el Museo Carrillo Gil
Tiempo Compartido en el Museo Carrillo Gil

Recuerdo una noche en la Facultad de Arte de la UNAM en que intenté convencer a algunos artistas y escritoras de que para acercarse a cierta sensibilidad contemporánea era más importante Nicanor Parra que Hegel o Schiller. Medio en broma creía eso, porque en ese tiempo el arte me parecía un lugar lejano y hostil. No sé si decía eso por desconocer a Hegel o por estar obsesionado con los Antipoemas. Las risas no faltaron.

Casi al final de un poema que se llama “El tunel” Parra escribe:

 

Un joven de escasos recursos no se da cuenta de las cosas.

El vive en una campana de vidrio que se llama Arte

Que se llama Lujuria, que se llama Ciencia

Tratando de establecer contacto con un mundo de relaciones

Que sólo existen para él y para un pequeño grupo de amigos. (1954)

 

Las disciplinas, los saberes ¿qué son sino enunciados, sujetos y cosas en tensión que conforman cartografías? Pienso en eso mientras camino por Avenida La Paz hacia el Museo Carrillo Gil. Está más cerca de Altavista pero me gusta más bajarme en Metrobús La Bombilla, ese camino extra me permite pensar y asegurarme de que ciertos cafés y restaurantes siguen existiendo. Una cartografía de mi memoria.

 

El 24 abril de 2021 abre al público el proyecto curatorial-expositivo Tiempo compartido ideado durante la pandemia por el equipo curatorial del museo conformado por Gaby Cepeda, Mauricio Marcin, Isabel Sonderéguer y Tomás Pérez como respuesta a pensar el lugar del museo dentro de la crisis global producto de la pandemia de Sars-Cov 19. En una entrevista con De Museos, Mauricio Marcin comenta que la interrogante era “De qué manera el museo podría contribuir a una suerte de reestructuración del tejido social. (…) Dado que el virus separa y aísla, mientras que el museo vive del diálogo, el contacto, la plática y el hacer compartido”. De ahí que Tiempo compartido asuma una reestructuración de las lógicas normativas y hegemónicas del museo como el lugar sacro del arte. El experimento consiste en hacer habitable el museo para una serie de colectivxs posibilidando el diálogo, el hacer y el contacto entre lxs cuerpos como proceso mismo del arte.

 

Museo aquí no es una metáfora de nada.

El museo, se nos ha dicho y se repite incansablemente en la teoría del arte, en el sentido común y la secundaria, es donde se resguarda la eternidad. Cosas valiosas de una sociedad. Al mismo tiempo lo que yace ahí dentro está muerto, fuera del campo de la vida. A lo largo del siglo XX se cuestionó de múltiples maneras el estatuto sacro del museo. Ese lugar al que va la gente educada, bien vestida y en silencio a contemplar la belleza, la virtud, el genio e incluso lo sublime: Los grandes valores metafísicos de la sensibilidad burguesa.

Algunas de las formas de cuestionar esta idea era meter al museo cosas que no deberían estar ahí; cuerpos humanos desnudos, cosas feas, cosas de uso; la otra era sacar lo bello y verdadero a la calle o personificar un cuerpo que critique a la burguesía con diálogos y actitudes cutres dentro del museo.

No es que el museo sea malo, sino que su existencia hace explícita la división de clases y criticarlo era participar del descontento social que hace las revoluciones. Por eso exponer cuadros en la calle o rayar cuadros sacros dentro de un museo es político y no mero vandalismo.

En algún momento del siglo XIX eso era suficiente. Asustaba a las clases altas y hacías partícipes a las clases bajas de la experiencia del arte. Desjerarquizabas la posibilidad del arte en tanto acceso.

Pero bajo el capitalismo no fue suficiente, nunca es suficiente porque el capital desde su poder de crear nuevos axiomas dio las condiciones morales, estéticas y políticas necesarias para que todo lo que la burguesía quería afuera del museo terminara, finalmente, entrando y no solo no tuviera el potencial crítico que antaño tuvo, sino que llegó a ser bello–y caro. Un grafitti; una lata de cerveza; videos de luisito comunica; papeles desordenados; shitposting y memes tras el umbral del museo entran como modos contemporáneos del arte. De forma brusca y apresurada ese fue el camino que hizo que el museo perdiera su carácter sacro decimonónico e incluyera la novedad en turno.

 

Un gesto de la posmodernidad fue quitarnos la idea de que el conocimiento y la cultura suceden únicamente en la institución. Por eso las revistas, los fanzines y los espacios independientes importan. También es cierto que la institución sigue siendo un lugar de legitimación para que los gestos críticos se puedan capitalizar y potencializar. Es compleja y tóxica esa relación y en cada caso diferente, por eso interesa pensar un caso concreto de la vieja querella entre institución y discursos disidentes en el marco de Tiempo compartido en el Museo Carrillo Gil.

Tiempo compartido también es una película de Sebastián Hoffman de 2018 donde dos familias rentan la misma casa por error de la empresa y se ven obligados a compartir una semana de vacaciones. Se odian, todos enloquecen y creen que la corporación que renta el espacio los quiere destruir. Una convivencia obligada. Quizá esa es la otra cara del concepto tiempo compartido.

 

El museo Carrillo Gil se quiere reinventar y se torna un gran estudio, un open studio de nueve colectivos al largo de un año dividido en tres periodos. Incluye en el programa de exhibiciones el proceso mismo. Quizá como eco de Otrxs Mundxs en el Museo Tamayo o Excepciones Normales en el JUMEX, el Carillo Gil hace su propuesta para entender y acompañar el arte joven. Es sintomática esta nueva ola de revisitar el arte joven donde están sucediendo propuestas innovadoras y críticas.

 El museo se emplaza para dejarse habitar por artistas que en el proceso, crecen también. Ambas partes ganan. Como decía Nicanor Parra “un mundo de relaciones que sólo existen para él y para un pequeño grupo de amigos”. Quizá eso es lo raro de ese experimento o hace ver el funcionamiento real del arte fuera del museo, es decir el de las galerías independientes que se vuelven pequeños círculos de pequeños círculos donde a partir de gustos e intereses se delinean los espacios que se frecuentan. El arte, más allá de la belleza eterna que se fagocita a sí misma, como un pretexto del encuentro de cuerpxs amigxs.

 

Pero ¿Qué hay dentro?

La serie de proyectos invitados parecen estar ahí para responder al supuesto de situar a la humanidad después de la catástrofe, al borde de la extinción, en plena ruina de la modernidad; demasiado tarde para salvarnos. La muestra es el mapeo de un síntoma. Con el “colapso en la frente es natural, también, que haya negación al respecto o una fantasía desmedida por pensar que la tecnología salvará todo” Se nos dice que la humanidad dañó al planeta de forma irreversible, que en menos de cincuenta años se acabará la humanidad, el fin de la vida. Sin embargo, se hace arte. Aún. Este doble mapeo; de la negación o la fantasía es un motivo que se ha repetido ante cualquier catástrofe; se escapa de lo real desde la imaginación y la autonomía artística o con lo real se produce arte para criticar, hacer ver, repensar el mundo.

 

Se apostó, de acuerdo al texto curatorial firmado por Mauricio Marcín Álvarez por “un experimento con inspiración biológica que propone un proceso simbiótico: cooperación entre miembros o partes para pensar y actuar juntxs, sin huéspedes ni parásitos, en un ensayo de mutualismo al devenir”. La propuesta es doble; seguir produciendo pero hacerlo de otros modos. Desplazarnos del delirio humanista al plano colaborativo de metáforas biológicas.

Por eso la muestra se puede subdividir en dos grandes bloques; uno en que lxs colectivos son una multiplicidad de dudas, deudas y trabajo material tentando responder a qué hacer a pesar o con todo el imaginario catastrófico que se nos viene como humanidad. Aunque sin respuestas se insite en, para empezar, abandonar nombrarnos como humanidad. Esa categoría de antaño privilegia la episteme -europea siempre- por sobre otras formas tanto humanas no-occidentales como animales, de plantas o máquinas. De ahí la paranoia hegemónica del fin de todo. Si se acaba la humanidad, se puede pensar, en realidad no se acaba la vida. Pues vida es el viento, la cucaracha invencible, la piedra, el espacio, el movimiento e incluso el algoritmo. Ahí se presentan colectivxs como PALMERA ARDIENDO, UCCT (Unidad de Conciencias Colectivas Terrestres), PANÓSMICO. Quienes a su manera despliegan preguntas, gestos e imágenes para poner abrir el diálogo de lo que implica existir a pesar de todo; sus formas, modos y accionares más allá de la psique humana o a pesar de ella.

 

Por otro lado están otros proyectos cuya labor es, entre muchas cosas, pues como colectivos no son homogéneos ni continuos; deconstruir grandes ficciones como el género, el estado, lo real, el lugar de la mujer, la sociedad, la originalidad, la autoridad o la nación; pilares de mucho de lo que consideramos como verdadero en la vida y en el arte. Ahí se pueden agrupar INVASORIX, ENTRE MINAS, BROKEN ENGLISH, No hacer nada, Kashé & Shirotta, RRD Cuya principal distinción con el primer bloque es que operan dentro de lógicas del arte contemporáneo y su campo enunciativo es más específico; el feminismo, los memes, la ropa no binaria, la circulación de información o la propaganda.

 

Aunque ningún colectivo se parece, ni se repite, sino que son variaciones con puntos de contacto, hay un eco entre ellas. Son fugas ante el aprender a vivir por fin, el quehacer en tiempos desquiciados y la emergencia ante un mundo que poco a poco reduce sus modos de subjetivación bajo el esquema de la individualidad neoliberal. Comparten lecturas de Donna Haraway, Yuk Hui, Deleuze, Lyn Margulis y una insistencia fuerte hacia el futuro. La distinción en dos bloques de una serie de tres bloques en tres módulos, me funciona para ordenar la forma en que ocupan el espacio y permiten interactuar dentro del experimento Tiempo compartido.  Como exposición es un riesgo, un intercambio de abuso mutuo entre una institución prestigiosa y jóvenes talentos en consolidación. Dar el tiempo y el espacio por el trabajo y el cuerpo. A pesar de que se produjo algo sin precedentes dentro de un museo nacional, no dejo de pensar en la plusvalía simbólica, el valor de uso de los cuerpos y el desgaste de tener que llenar un museo por un poco de pasta. Al desplazar la obra acabada del museo; cuyo intrínseco valor es en sí problemático, el trabajo “en vivo” de lxs artistas toma ese lugar. Si es rara la hiperservidumbre de los centros comerciales, los grandes restaurantes y demás espacios de clase, el paso procesual permanente de que lxs artistas, curadores e investigadores tengan que ocupar el museo es raro también. Por más bello que sea el encuentro entre los cuerpos en el proceso de creación.

 

Que el tema motriz de varies de las heterogeneidades de colectivxs que habitan el museo sea el futuro no es casual ni un mero equivoco del mainstream pandemico y el auge del pensamiento apocalíptico que lo circunda —como si lo fue en el caso de otras mundxs del museo Tamayo—, sino algo elemental propio de la condición de la obra artística. La obra de arte existe en su propio estar deviniendo, su darse a sí misma las condiciones de existencia en el tiempo. Lo cual tiene dos caras. Museificarse y darse al tiempo como ruina o mera pieza acabada de museo, o bien, pulsar hacia el futuro bajo la forma de proyecto. El dialogo aquí se vuelve intrigante, pues no es solo el contenido o temas que trabajan los colectivos los que entablan un diálogo con el futuro, que en muchos casos también lo hacen, sino que la misma forma de concebir el arte lo convierte en un fragmento del futuro que de forma expansiva crece, se desarrolla.

Cuando todo acabe el 22 de febrero habrá piezas que museificar, probablemente si, algo. Pero como proyecto queda el eco latente que muta y crece. Lo visto y vivido dentro del Carrillo Gil es la solución parcial de una ventana del futuro.


Autores
M.S.Yániz. Crítico y ensayista especulativo. Cursa estudios de filosofía crítica en The New Centre for Research & Practice. Escribe sobre formas discursivas tanto materiales como poéticas que tensionen lo político. Textos suyos han aparecido en FILME, Terremoto Contemporary Art in the Americas, FalsoRecord (colombia), PICS del Centro de la imagen, entre otras. Coeditó los Ensayos Completos de Tomás Segovia en Ediciones sin Nombre. Tradujo el libro inédito de Mark Fisher, Comunismo ácido publicado en Herring Publisher con ilustraciones de Diana Cantarey.
Restaurante Taco Bell, centro comercial Northgate, Revere, Massachusetts, Estados Unidos. Vista nocturna. (CC BY-SA 3.0)
Restaurante Taco Bell, centro comercial Northgate, Revere, Massachusetts, Estados Unidos. Vista nocturna. (CC BY-SA 3.0)

Cuando era más ingenua —que no necesariamente más joven— defendía que Taco Bell no hacía tacos. Esto no es algo nuevo, pero vaya, yo creía firmemente en que sus productos no podían cumplir con la condición rebelde de ser-taco y que por tanto lo que hacían allí era otra cosa. Jamás un taco. Ni en ese momento ni nunca. Taco Bell, en los albores de mi mente (in)decisa, fue sentenciado a nunca llenar un espacio reservado para lo que creía era “comida de verdad”, “un taco de verdad”.

 

Sin embargo, cuando me preguntaban por aquella condición de taco —para ser honesta, no creo que alguien me lo haya preguntado jamás sino más bien fue casi una obligación propia que tenía por responder aquella cuestión—, no hallaba más argumentos que decir que el taco solo podía existir en México —vaya manera de inventarse fronteras y de adoptar un nacionalismo ilusorio—, “país” en que nací y crecí, en el que me he movido durante años, y en donde durante gran parte de mi vida comí “auténticos tacos”.

 

Estaba equivocada.

 

Yo no lo sabía entonces, pero en esas mismas palabras se vislumbraba una forma de negación a cualquier expresión que proviniera de cualquier otro lugar que no fuera el mío.

 

Taco Bell apareció un día cualquiera en Florida, Estados Unidos. No, no era un día como otro: era 21 de marzo de 1962. La idea de su creador, Glenn Bell, según esto, consistía en un restaurante de comida rápida que ofrecía dos cosas: la primera era cocina que llamaba “tex-mex” y la segunda, una suerte de esperanza de que en esos sabores inmigrantes mexicanos pudieran encontrar un camino más rápido de vuelta al hogar. Por supuesto, Taco Bell creció y se convirtió en una cadena con sucursales en más de 20 países. En cada una de ellas, vendían productos que van desde los relacionados a la cocina mexicana hasta los que “nada tienen que ver”.

 

En algún momento de 1992 y luego de 2007 pareció buena idea que a sus burritos, gorditas, quesadillas y tacos (de tortilla de maíz blanda y crujiente) los trajeran a México, país que desvergonzadamente llamé mío, esperando si no un final feliz, al menos una introducción que pasara casi desapercibida. Como si quienes fueran a comerlos lo harían solo por verlos desfilando en las fotos de los menús de cada restaurante. Eso no sucedió por una razón que dicen que dijo Carlos Monsiváis: “es como llevar hielo al Ártico”. Dicen también que en un artículo publicado en el Chicago Tribune se escribió de hecho que la llegada de Taco Bell a este país significaba que las barreras culturales habían desaparecido, que entre personas que viven en Estados Unidos y las que viven en México ya no existía más separación que la frontera física. Se establecía ahí lo que debe ser un derecho fundamental: éramos iguales.

 

Mentían, claro; y yo no estaba completamente equivocada: me había dejado seducir.

 

Cuando pienso en lo auténtico, en las “cosas de verdad” y si hay tales, la imagen que se dibuja en mi mente desaparece de inmediato: si se traza un taco, las líneas me llevan a una tortilla que puede ser de maíz, de harina, de nopal, que puede estar remojada, blanda, frita o incluso tostada; pienso en el relleno de algún guisado con salsa, o de un pedazo de queso panela con la sal de grano rosa del Himalaya o la que está dentro de un salero en forma de mini barril rojo. Es decir, las posibilidades de un taco son tantas que incluso en las imágenes dibujadas mi cerebro se deja llevar. Las explora, sigue con la mirada cada ramificación de lo que aprendí a llamar taco.

 

Si lo pensamos con una velocidad media, llegamos pronto a decir que un taco no se puede definir. Un taco no está delimitado por sus ingredientes (¿maíz? pero si hay tacos de lechuga, de hoja santa, de cebolla), ni por su materialidad (he escuchado la expresión “taco de ojo” sin que se tenga sobre las manos un taco con relleno hecho de ojo, sino para referirse a que eso que se mira está riquísimo). Tampoco se define por su forma —digamos que fuera una tortilla doblada semi abierta— pues hay tacos enrollados, como los árabes preparados con pan pita o como los dorados que están deliciosamente fritos. Un taco, entonces, solo puede definirse a partir de lo que deja: un taco es taco porque alguien lo sostiene y en la palma de esa mano hay un universo ilimitado de posibilidades.

 

Con esto quiero decir que en las manos de una persona, que puede ser yo o puede ser alguien más, está la oportunidad (¿un nuevo horizonte?) de hacer taco cualquier cosa que se le cruce. Y en esa mezcla está la verdadera justificación para eliminar todas las fronteras —reales e imaginarias— que nos separan y excluyen del resto.

 

Quizá el problema de creer que Taco Bell no es auténtico ni real ni serio no son sus límites en cuanto a lo que es taco, sino algo que hemos llamado apropiación cultural. Es la seducción de esas dos palabras la que nos incendia la boca y nos hace sentir como propios —nuestros— aquellos productos (culturales o no) que forman parte de una personalidad que hemos construido juntos, en conjunto; una que por cierto nunca ha sido estática ni inamovible.

 

Para el caso, mientras el taco siga siendo una manera de sostener un universo que se expande como un líquido que va descubriendo la forma que lo contiene, la condición ser-taco se convierte en una exploración de nuestros propios límites, hasta dónde llegan las ideas que tenemos y nos hacen ser lo que somos. Las fronteras que nos inventamos poco importan, esas separaciones se diluyen si aceptamos que nuestro mundo no es solamente nuestro. Nos tomamos tal vez muy en serio las expresiones del ser-taco, pero piénsenlo: si existimos en un mundo sin Taco Bell nos condenamos a ser solo nosotros con nuestro reflejo.


Autores
(Ciudad de México, 1994) es editora y ensayista. Fue becaria del FONCA en ensayo creativo en 2022 y ha publicado textos en la Revista de la Universidad, Este Paísy Tierra Adentro.
Ilustración realizada por Mildreth Reyes

Hay música para escuchar en carretera y está Bob Dylan. Desde que comencé a viajar de la Ciudad de México a Iguala y de vuelta supe entender la diferencia y proveerme de playlist según mi ánimo, porque si quería dormirme en el viaje no podía escuchar a Dylan. Porque Dylan es todo menos música de fondo, o música para platicar o hacer el aseo y lavar los trastes para esos menesteres domésticos tenemos la cumbia, la salsa y el reggaetón.

A Bob Dylan lo escuchamos cuando toda nuestra atención está puesta en su música, en los acordes, en la contemplación de las armonías y en las emociones. Porque escuchar a Dylan es algo más, es contemplar la poesía en una de sus formas más sublimes y especiales. Escucharlo es también remitirse a los tiempos en los que la música y la literatura eran la misma cosa. Las letras escritas por Dylan, cuyo nombre de nacimiento es en realidad Robert Allen Zimmerman, han sido estudiadas en diversas facultades de literatura de universidades de alto renombre.

Homónimo, el primer álbum del músico estadunidense cumple, este año, sesenta años de haberse lanzado. Un disco compuesto en su mayoría de canciones folk de la tradición estadounidense, de por artistas clásicos, a excepción de dos canciones propias, “Talkin’ New York” y “Song to Woody”.

A pesar de la gran fama que goza Bob Dylan hoy en día, cabe decir que el lanzamiento de su primer disco no tuvo mucha popularidad como se esperaba ni causó un gran impacto. El primer año vendió solamente cinco mil ejemplares, aunque para finales de 1970, dado el éxito de sus sucesivos discos, este álbum llegaría a las 200.000 copias vendidas.

Grabado en tan solo dos días en Nueva York, para ser exactos 20 y 22 de noviembre de 1961, y producido por compañía discográfica Columbia Records en marzo del siguiente año, Bob Dylan no formo parte de ninguna lista de mejores vendidos ese año y no tuvo atención de la prensa como sucedería con sus siguientes trabajos.

La selección de canciones que componen el primer disco de Bob Dylan, dejan ver a un cantante y un artista versátil, con una inmensa capacidad de mimetizarse con letras y melodías icónicas dentro de la tradición del folk, que incluye la habilidad de incorporar lo ajeno a lo propio para hacerlo crecer y que eso se adhiera a su sello personal tan peculiar, es decir, adueñarse de lo clásico e incorporarlo a su música, no como un novato que copia sino como un alumno aplicado que aprende de los maestros.

Bob Dylan fue una gran prueba para su autor, una prueba de fuego totalmente directa para un artista joven cuyos únicos recursos posibles eran una guitarra y una armónica tocadas por él y, por supuesto, su voz tan peculiar.

“Talkin’ New York”

La segunda canción en el orden del álbum es una crónica de los primeros días en los que Bob Dylan estuvo Nueva York. Esta canción comienza con una situación muy común de cualquier persona que se muda del campo a la ciudad y quiere conseguir trabajo sin lograrlo, pues no conoce a nadie y su nombre todavía no suena nada. Dylan también describe a las personas entrando al subterráneo, yendo y viniendo de grandes edificios, el invierno frío de la gran ciudad y el viento gélido soplando por las calles:

“’Till I come into New York town

People going down to the ground

Buildings going up to the sky

Wintertime in New York town

The wind blowing snow around

Walk around with nowhere to go

Somebody could freeze right to the bone

I froze right to the bone”

Es un blues hablado muy a la manera del artista, en el que nos cuenta un poco sus dificultades para conseguir trabajo, al menos como cantante, y las trabas que enfrenta en Greenwich Village en el que lo tachan de tener un aire campesino y le dicen que quieren verdaderos cantantes de folk:

Come back some other day

You sound like a hillbilly

We want folk singers here,

Una crónica de lo que es ser un artista buscando una oportunidad en la gran ciudad, a la manera de tantos y tantos que salieron de sus lugares de origen y emigraron al centro de todo para hacerse un nombre y de una trayectoria.

“Song to Woody”

Otra de las dos canciones compuestas por Dylan en este primer álbum es “Song to Woody”, inspirada y dedicada para el músico y cantautor de folk estadounidense, Woody Guthrie. El original de esta canción dice de puño y letra que fue escrita por Bob Dylan en el bar Mills de la calle Bleaker de Nueva York el 14 de febrero. Esta composición está dedicada a un mentor, pero es también una canción de carretera, en el que se relata el inicio de algo, de un viaje que bien puede ser el de un artista que va comenzando sus búsquedas personales, apoyándose el camino que trazaron los que estuvieron antes que él:

I’m out of here

A thousand miles from my home

Walkin’ a road

Other men have gone down

Los versos siguientes de “Song to Woody” parecen un reclamo a su interlocutor, son duros y contrastantes con el tono bucólico y optimista del joven artista que aún cree en sus ideales:

I’m seein’ your world of people and things

Your paupers and peasants

And princes and kings.

Y paradójicamente dentro de sus metáforas, cómo se vislumbra toda la poética que maneja en sus canciones venideras, interpela a Woody pero también a grandes de la música folk como Cisco Houston, Sonny Terry o Leadbelly, a quienes también re conoce como compañeros en ese viaje artístico que está emprendiendo, comprendiéndolo como colectivo y colaborativo entre todos los que han marcado su formación musical.

Here’s to Cisco an’ Sonny An’ Leadbelly too

That traveled with you Here’s to the hearts

And the hands of the men That come with the dust

And are gone with the wind.

La cancion termina de un modo tan bello, con el deseo puesto en el camino y en la carretera, algo muy cararterístico del cantautor que ya deja ver su espíritu:

I’m a-leavin’ tomorrow

But I could leave today

Somewhere down the road Someday;

the very last thing That I’d want to do

Is to say I ́ve been hittin’

Some hard travelin’ too.

A pesar de que vemos muy poco en este primer álbum de Bob Dylan, sólo dos canciones propias, existen maneras de adivinar y sentir una buena parte de sus reflexiones de entonces: un joven cantautor idealista —consciente de la tradición de la que viene pero también con motivaciones propias para romper estos esquemas establecidos—, se presenta someramente pero con la fuerza que lo ha caracterizado toda su vida y durante todo su trabajo, lo que lo ha llevado ser uno de los íconos no solamente musicales sino literarios más importantes de nuestros tiempos. Tal fue el caso que en 2016, la academia sueca del Premio Nobel le otorgaba el de literatura por “haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción estadounidense”.


Autores
(Guerrero, 1988), poeta. Ha sido becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas, en el periodo 2014-2015, y del Programa de Jóvenes Creadores del Fonca, en el periodo 2017-2018. Ganadora del Premio Nacional de Poesía Tijuana 2018, es autora de los libros Una jacaranda en medio del patio (2018), Cosas comunes (2019) y La arista que no se toca (2019).

Ilustrador
Mildreth Reyes
(Martínez de la Torre, 1999) Estudió la Licenciatura en Arte y Diseño en la Escuela Nacional de Estudios Superiores, UNAM campus Morelia. Dicha formación le ha permitido reflexionar sobre distintos aspectos de la comunicación visual. Ilustra y escribe para anclar vivencias, pensamientos y convicciones a su mente, tenerlas presentes en su propio proceso y guardarlas a través de la forma.
Ilustración realizada por Martha E. Saint Martin

La primera mitad del Siglo XX marcó diversos hitos en la historia universal. Dos Guerras Mundiales (1914-1918 y 1939-1945) devastaron a Europa por la competencia imperial y territorial de las potencias mundiales, algunas todavía con posesiones coloniales en la época, principalmente Francia y Reino Unido, las cuales poseían el control casi total del continente africano, además de algunas porciones de territorio en Medio Oriente y el Sureste de Asia, llegando a abarcar entre ambas 47,000,000 Km2, poco más de un tercio (31.6%) del total de la superficie terrestre del mundo.

Una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, y a partir del apoyo que todas las colonias habían brindado para surtir de materias primas y recursos naturales a los gobiernos ingleses y franceses de la época, África experimentó fuertes movimientos de independencia a finales de la década de los 50 y principios de 1960, dentro de este último grupo, Argelia logró obtener soberanía gubernamental de París el 3 de julio de 1962, no obstante, para que ello sucediera hubo de librarse una batalla por liberarse del yugo colonial del 1 de noviembre de 1954 al 19 de marzo de 1962.

Con el pretexto de esta última fecha, el texto en esta ocasión tratará sobre la Guerra de Independencia Argelina (1958-1962), la cual supuso, junto con la pérdida de la Indochina Francesa (actualmente Vietnam Camboya y Laos) en 1954,  el inicio del fin del Imperio Colonial Francés (1830-1962).

 

Esto sin duda, y como ya en otras ocasiones lo hemos hecho, lo haremos con un breve recuento histórico que llevó al movimiento independentista en Argelia a librar dicho combate desigual contra Francia, y a formar parte de la gran corriente independentista africana que se enmarcó dentro del contexto de la Guerra Fría, pues muchos movimientos de liberación en este y otros continentes fueron apoyados de manera indirecta para establecer su gobierno soberano por Estados Unidos y la URSS. 

Por otro lado, haremos una recapitulación rápida de Argelia Independiente hasta la actualidad, y finalmente, estableceremos una serie de puntos interesantes sobre el neo-colonialismo, la nueva forma de dominio indirecto que establecieron algunos países y que se encuentran insertos dentro de una dinámica nueva de conflictos geopolíticos entre las potencias mundiales de nuestros días.

 

Argelia antes del dominio francés: Roma, Islam y Piratería

 

Al estar colocado en la costa noroeste del continente africano, Argelia, y sobre todo, su parte costera, han sido motivo de control e interés comercial y económico, pues esta zona da al sur del Mediterráneo, mar cuyo dominio de las rutas de transporte costeras y marítimas fue clave para el éxito de los imperios antiguos como el romano, el cual, luego de derrotar a Cártago, se hizo del control de la franja desde el 27 a.C, sin embargo, no sería hasta el siglo II cuando Roma controlaría en su totalidad el norte costero de todo el continente, Argelia incluida.

Con la división y caída del Imperio Romano de Occidente en el 437 d.C., el Imperio Romano de Oriente o Bizantino se encargó de conservar aquellas preciadas posesiones territoriales, aunque no lo lograría por mucho tiempo, pues el Califato Omeya (661-750) y el Fatimí (909-1171) a pesar de un breve interregno de 150 años, en la cual reinos de constitución mayoritariamente berebere conservaron cierto grado de autonomía política, pero consideramos a éste como parte del periodo islámico pues la religión y el modo de gobierno ya se encontraban fuertemente asentados en el territorio antiguo de Argelia.

En este sentido, posterior al Califato Almohade (1121-1269) y al establecimiento de un nuevo reino berebere (Reino de Tlemcen 1235-1554), la mayor parte del territorio estaría bajo el control administrativo directo del Imperio Otomano ente 1554 y 1830, y algunos enclaves como Orán bajo control del Imperio Español, el cual se encontraba en pleno apogeo colonial, aunque es poco claro por qué no concentró sus esfuerzos por controlar el sur costero del mediterráneo.

Durante este periodo también es notable la presencia de piratas en toda la costa norte de África, el cual resultó un negocio muy lucrativo pues al cruzar todas las flotas mercantes por aquel lugar para dirigirse al Atlántico por medio del Estrecho de Gibraltar los gobernantes locales y el propio Imperio Otomano vieron una lucrativa fuente de recursos.

De igual forma, durante el periodo de piratería norafricana en el Mediterráneo, surgió una figura importante que muchos argelinos en el ideario popular reconocen como el fundador del Estado moderno en Argelia, Khair ad Din Barbarroja (1478-1546), dada su capacidad de negociar el apoyo Otomano frente a ataques españoles y de otros reinos en la región, pero también por establecer una dinastía de Deys o gobernantes locales dentro del Imperio Otomano que disfrutó mayor independencia que otras regiones. 

Hacia finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, los poderes europeos e incluso el emergente poder naval estadounidense, comenzaron a poner sus ojos en la piratería del Norte de África y su posterior colonización del continente.

 

Una vez terminadas las Guerras Napoleónicas (1803-1815), Estados Unidos y Gran Bretaña, la gran vencedora del conflicto continental y potencia mundial en el S. XIX-XX, obligaron a los numerosos reinos de la zona, incluido el de Argel (capital de Argelia actual), por la amenaza o el empleo directo de la fuerza militar y naval, a firmar tratados de paz, los cuales limitaron a los gobernantes locales y de manera indirecta al Imperio Otomano a finalizar con la práctica de la piratería como fuente legal de recursos.

La época dorada de la piratería en el mediterráneo terminaba, pero la del Imperialismo Colonial se cernía.

 

Argelia bajo el dominio Colonial Francés: 1830-1954

 

En 1830, bajo el reinado de Luis Felipe de Orleans (1830-1848), Francia emprendió una campaña militar contra Argelia posterior a un bloqueo causado por un “insulto contra un representante diplomático francés”. Y para revertir su impopularidad frente a la recuperación nacional lenta post-Guerras Napoleónicas, se anexaron los territorios y se estableció una administración colonial llamada régime du sabre o “régimen del sable” en la cual el gobernador general de la nueva colonia tenia potestades civiles y militares, y pertenecía al Ministerio de Guerra nacional.

Posterior a la misión militar, incluso los gobernadores generales como Bertrand Clauzel (mariscal de las guerras napoleónicas) y otros altos funcionarios coloniales comenzaron a adquirir grandes extensiones de tierra y otras inversiones para desarrollar y explotar de manera casi exclusiva la industria del algodón en Argelia gracias a la explotación de la fuerza laboral local. Y así los intereses gubernamentales y económicos comenzaban a mezclarse, pero más allá de ello, se generaría una casta de colonos de élite que se opondría desde adentro del gobierno a cualquier intento de reforma al modelo colonial puro de explotación y dominación por la fuerza en Argelia ante la efervescencia del movimiento de independencia.

Aunque ello tardó tiempo en concretarse, pues en 1836 una insurrección apoyada por el Imperio Otomano y Británico, este último en plena competencia colonial contra Francia en África, apoyaron la primer insurrección notable contra el dominio francés en Argelia que pondría en peligro el futuro de esta colonia bajo la égida de París.

Liderado por Abd el Qadir, su ejército combatió contra las fuerzas invasoras hasta 1847, y lo anterior solamente cuando un tercio del total del ejército francés se encontraba en suelo Argelino (108,000 hombres aproximadamente).

Durante la revolución de 1848 que depuso el reino de Luis Felipe I, la breve República francesa (1848-1852) reconoció como parte integral del territorio francés a Argelia y planteó un esquema de gobierno civil que diera mayor apoyo a los colonos para explotar el territorio.

Sin embargo, con el re-establecimiento del Imperio liderado por Napoleón III (1852-1870) el régimen militar volvió a dominar en Argelia, pero terminado el sueño imperial en Sedán, el gobierno civil-burgués de la Tercera República (1870-1940) realizó el sueño de establecer una administración no militar y pro colonial en Argelia, ello en evidente beneficio de la casta dorada de colonos, los grandes consorcios empresariales que los apoyaban y para el detrimento de la población local, pues muchas personas fueron desplazadas y ello derivó en una nueva insurrección social en 1871.

Posterior al aplastamiento con el brazo militar de la Tercera República, el gobierno pro-colonial estableció una administración que relegaba de toda participación política a la sociedad local, se estableció un código penal especial para Argelia en el cual, totalmente incompatible con la ley nacional de la metrópoli, los delitos de insolencia y manifestación no autorizada eran castigables por la ley local, y el gobernador general estaba facultado para encarcelar sujetos hasta por 5 años sin necesidad de juicio previo.

En pocas palabras, el régimen republicano resultó ser mucho más opresivo que el militar de antaño y relegó a los argelinos a una condición de cuasi-esclavitud.

Como resultado de este dominio colonial asimétrico hacia la población local en términos económicos, políticos y sociales, el desarrollo en dichos rubros no fue el mismo para los colonos que para la población local, mientras que unos disfrutaban de los resultados de un desarrollo favorable, los otros quedaban relegados incluso en términos de servicios públicos y educativos.

Aunque dicho último punto, en un intento “civilizador” iniciado por Francia en 1890 comenzaría a generar una nueva conciencia en la sociedad argelina que 60 años después iniciaría el movimiento de independencia. 

Al permitir que ciudadanos de la colonia fueran a educarse a Francia, ellos se dieron cuenta que las condiciones entre la metrópoli y la colonia eran diametralmente opuestas en todos los términos, y a inicios de 1900, los primeros líderes como Messali Hadj (1898-1974) y Ahmed Ben Bella (1916-2012), éste último sería el fundador del Frente de Liberación Nacional (FLN) principal actor en la Guerra de Independencia que estallaría tiempo después.

Pero antes de ello, entre 1900 y 1945, a pesar del apoyo que la colonia le brindó a Francia para triunfar en ambas Guerras Mundiales, los esfuerzos desde París y desde Argel para iniciar un movimiento de reforma que corrigiera las grandes desigualdades del régimen colonial argelino, en todo momento, ellos fueron confrontado por una intransigencia y cerrazón política monolítica nutrida por los líderes locales europeos en Argelia que se oponían tajantemente a cualquier devolución de poder a la población. 

Además, las redes de intereses políticos y económicos por este régimen de explotación habían invadido diversas ramas de la administración pública en Francia (Asamblea Nacional, Burocracia general, Fuerzas Armadas, comunidad de negocios) y eso definitivamente dificultó más cualquier esfuerzo por reformar el sistema colonial de Argelia.

Al término de la Segunda Guerra Mundial, las tensiones entre los colonos y argelinos explotaron en forma violenta, el 8 de mayo de 1945 manifestantes pro-independencia atacaron colonias, residentes y bienes europeos dejando un saldo de 103 muertos. En respuesta a ello, el gobierno local y de la metrópoli hicieron arrestos masivos (5,460) y desmantelamientos de centros de disidencia, adicionalmente, ataques navales y aéreos contra localidades argelinas dejaron un saldo de 1,500 civiles locales muertos, aunque algunos otros varían entre 6,000 y 45,000 civiles,

En agosto 1947, la Asamblea Nacional presentó un último intento de reforma para resolver la inestabilidad en Argelia y creó un estatuto general que buscaba crear nuevos órganos legislativos y administrativos locales para los argelinos, y otros mixtos (colonos y argelinos) que tendrían un vínculo directo con el gobierno central. Desafortunadamente la iniciativa, como muchas otras precedentes, falló por la eterna reticencia de distribuir poder de la élite colonial, y porque los líderes nacionales de independencia la consideraron insuficiente en términos auto-administrativos y ello no coincidía con los sacrificios y apoyo brindado a Francia en ambos conflictos.

Esto, aunado a los constantes acosos a los líderes políticos locales, durante elecciones fraudulentas que buscaban mantener el control en todos los nuevos aparatos legislativos, y con la supresión de los partidos locales entre 1953 y 1954 generó más polarización y la conformación del FLN entre marzo y octubre de 1954, esto con el objetivo de organizar un levantamiento armado en contra de Francia para obtener su independencia, gracias al ejemplo de la reciente independencia de la Indochina Francesaen el mismo año.

Finalmente, la mañana del 1 de noviembre de 1954 se lanzaba un ataque coordinado contra varias instalaciones militares en Argelia, puestos de policía, almacenes, infraestructura pública y de comunicación administrativa colonial entre otras. Adicionalmente, desde el Cairo, el FLN transmitió un mensaje invitando a la población local a restaurar “El Estado Argelino, su soberanía, democracia y sociedad conforme a los preceptos del Islam”.

La respuesta del Ministro del Interior en Paris, François Mitterrand fue en ese momento tajante y marcaría los siguientes ocho años del conflicto, por desgracia: “la única negociación posible es la guerra”

 

 La Guerra de Independencia Argelina: 1954-1962

 

A modo de no ser tan extensivo en este apartado, podríamos decir que el conflicto estuvo marcado por tres campos principales: el militar, el político y el económico-social.

Respecto al primer campo, la mayoría de los combates entre el FLN y el ejército francés se dieron a modo de guerrilla y ataques terroristas hacia infraestructura militar y administrativa del gobierno colonial en Argelia, involucrando a tres actores principales: El FLN comandado por Abdelhafid Boussouf, Mohamed Boudiaf, Houari Boumédiène y Ahmed Ben Bella.

Sin embargo, las únicas operaciones amplias que se libraron durante toda la Guerra, y que desafortunadamente tuvieron una fuerte respuesta contra toda la población argelina y el FLN,  fueron: la masacre de Philippeville en 1955 en la que 4000 civiles perecieron entre locales y europeos, y la Batalla de Argel en 1956, en la cual una huelga general convocada hacia la sociedad, una serie de ataques con bomba en la ciudad, incluida la oficina de Air France en Argelia, y una serie de ataques armados y explosivos con promedio de 800 al mes durante la primavera de 1957 que hizo recrudecer la respuesta militar hacia los argelinos y el FLN, pero al margen del panorama internacional, el papel del gobierno francés generaba cada vez más rechazo por parte de otros países.

En un intento por desarticular la posición del FLN en el territorio fuera de las ciudades, el ejército francés creo la Sección Administrativa Especializada (SAS) que se encargó de ocupar a la población local para amedrentar a los civiles a modo de movimiento contra-guerrillero o insurgente, pero a veces por medios muy crueles como la tortura y los asesinatos extrajudiciales, con el objetivo de romper la base social del FLN, cuyos miembros, llamados harkis llegaron a constar de 150,000 paramilitares.

Siguiendo la tónica anterior, entre 1957 y 1960, el ejército desplazó a 2,000,000 de civiles locales aproximadamente a campos de refugiados en un intento secundario al SAS de desarticular la base del FLN, sin embargo eso tuvo efectos desastrosos para la calidad de vida de los afectados.

A pesar de las ganancias hechas por el ejército francés contra el FLN en Argelia entre 1958 y 1959, que aseguraban el control casi total del territorio, la oposición y un recambio en el liderazgo francés al asumir el papel Charles de Gaulle (1959-1969) como presidente de la Quinta República Francesa (1958 a la actualidad), la oposición interna y externa al conflicto ya hacia insostenible el seguimiento intensivo de la actividad bélica, especialmente por las familias de los soldados conscriptos (por servicio militar obligatorio y no soldados profesionales) que llegaron a ser hasta 4,500,000 efectivos desplegados en Argelia hasta 1962

Siguiendo en el campo militar, éste incluso se trasladó al territorio de la metrópoli, llegándose a librar las “Guerras de los Cafés” que perduraron mientras la guerra se mantuvo entre el FLN y el MLN, lo cual hizo aún más insostenible la posición política del gobierno central por mantener el conflicto en Argelia ante un creciente temor y rechazo por parte de la población fuera de la colonia.

Por lo que respecta al campo político, con la llegada de De Gaulle a la presidencia, éste aprovechó para desarrollar una nueva constitución que lo dotara de poderes más amplios siendo el titular del ejecutivo, y también para desarrollar un plan de autonomía para Argelia en la cual se volviera un Estado Asociado de Francia en un intento de evitar el rompimiento territorial con el país.

A respuesta de lo anterior, la élite colonial argelina identificó en este proyecto de reforma (como en todos) una traición a sus intereses y dominante status quo en la colonia, así que en enero de 1960 junto con algunos apoyos dentro del ejército francés, se organizó un movimiento de resistencia informal e ilegal que organizó barricadas en los territorios de Argelia y se apoderó de edificios administrativos, afortunadamente, este movimiento fracasó gracias a la pericia política de De Gaulle y su peso como líder de la resistencia dentro del ejército francés durante la Segunda Guerra Mundial. 

Pero, ello tuvo un enemigo extra agregado al conflicto, pues grupos paramilitares sostenidos por la élite colonial en Argelia operaron mediante tácticas de guerrilla y terrorismo similares a los del FLN contra la población local y los europeos que apoyaran el plan de reforma de De Gaulle, lo cual indudablemente complicaba la situación del conflicto.

Pero la ofensiva colonial contra el gobierno de la Quinta República no acabó ahí, pues en abril de 1961 un Golpe de Estado fallido contra el gobierno de De Gaulle, con la participación de la élite colonial, que veía sus intereses desvanecerse con el desarrollo del conflicto, unidades del ejército en la Legión Extranjera, y la Organización del Ejército Secreto (OAS) que era un grupo paramilitar financiado por aquella élite colonial, intentaron apoderarse de Argelia y derrocar la presidencia de De Gaulle, la cual luego de 4 días de levantamiento y tras una nueva ofensiva dentro del mismo aparato militar nacional fue suprimida de manera exitosa.

Adicionalmente, el hecho anterior marcó un punto de inflexión en la política hacia la Guerra de Independencia en Argelia, pues De Gaulle decidió abandonar el apoyo a los colonos, el ejército había caído en desgracia política y tuvo que reducir su participación en el conflicto, lo cual llevó a negociar un cese a las hostilidades en Evian para mayo de 1961.

Luego de varios intentos de ejecutar un verdadero cese al fuego entre el FLN y el ejército francés, los Acuerdos de Evian firmados el 18 de marzo de 1962 comprendían acuerdos de cese al fuego al día siguiente de su firma, el reconocimiento de la soberanía plena y el derecho a la autodeterminación de Argelia, el intercambio de prisioneros, y el aseguramiento de protección y garantías hacia la propiedad de todos los ciudadanos argelinos, incluidos los colonos europeos por un periodo de tres años.

Así, el 19 de marzo de 1962 se ejecutaba el alto al fuego y el conflicto se fechaba en la historia y la política como terminado, Argelia era al fin un país independiente.

Relativo al tercer y último campo, la economía nacional heredada por los gobiernos argelinos independientes estaba hecha trizas por la actividad bélica y por el abandono de los puestos administrativos en el aparato productivo recién independizado, por lo que era apremiante el establecimiento de una política de recuperación económica nacional inmediata.

En términos sociales, el panorama no era igualmente alentador, durante los ocho años de conflicto, aproximadamente 24,000 efectivos del ejército francés perecieron y 300,000 argelinos perecieron entre combatientes y civiles de acuerdo a datos oficiales de Paris recopilados por Alistair Horne, ello sin duda causaría aún más disrupciones para la recuperación económica de Argelia, aunado a los casi 2,000,000 de desplazados por el conflicto que tendrían que emprender el largo retorno a sus localidades.

 

Argelia Independiente

 

Una vez disipada la alegría de la independencia nacional, los gobiernos de Argelia entre 1963 y 1999 estuvieron plagados de golpes de Estado, regímenes efímeros de presidentes interinos, una guerra civil entre 1991 y 2002, y consejos revolucionarios comandados por militares que se habían hecho camino dentro del gran entramado del FLN. Uno de ellos, Abdelaziz Bouteflika (1999-2019), logró mantener las riendas del país con resultados mixtos, pues mientras el país ya se encontraba encaminado en la recuperación económica, la corrupción se mantenía como parte intrínseca a no solo Argelia, sino a muchos otros gobiernos de independencia reciente (después del proceso de Descolonización en África, Medio Oriente y Asia en la segunda mitad del S. XX) y con pasado colonial francés o inglés en su mayoría, esto sin mencionar las políticas de represión a la disidencia que busca un rumbo diferente de desarrollo que se vieron manifestadas en muchos países del MENA (Medio Oriente y Norte de África) durante las primaveras árabes entre 2010 y 2012, que tuvieron resultados poco alentadores para la población de sus respectivos países.

En términos económicos y sociales, el país ha estado anclado a ser productor de energéticos (petróleo y gas natural) hacia Europa (España, Francia e Italia son el destino del 40% de estas exportaciones) y otros países de la región, pero con la renuncia de Bouteflika en 2019, no existen todavía claros signos que nos permitan establecer un balance positivo o negativo del actual gobierno (Abdelmadjid Tebboune, 2019 en adelante), aunque existen algunos indicios que pueden sugerir que será una continuación de dominio civil y militar continuado desde 1965.

 

Conclusión: Neocolonialismo ¿Mito o realidad?

 

Para cerrar con este texto, y brindar al lector una serie de puntos finales, que le permitan establecer y reflexionar si en la actualidad existen regímenes neocoloniales derivados del sistema capitalista económico global para mantener su funcionamiento, o existen otras posibles explicaciones al respecto, me gustaría presentar algunas ideas que en su momento hizo Kwame Nkrumah (1909-1972), expresidente de Ghana y figura prominente del marxismo africano en su momento, ello por medio de la obra “Neocolonialismo: última etapa del imperialismo” (1965).

En la obra establece que una vez que una ex-colonia es independiente, es imposible revertir este proceso como lo era en los siglos pasados (XIX-XX), algunas colonias pueden permanecer, pero nuevas no serán creadas. En este sentido, la esencia del neocolonialismo es que el Estado al cual está sujeto a este régimen de dominación, aparenta ser independiente pero en realidad su sistema económico y político son dirigidos de manera indirecta (por otro Estado u empresa).

Por lo general, el neocolonialismo lo ejerce la metrópoli de la cual era parte a modo de colonia el ahora país independiente, o en todo caso puede tomar su lugar otra potencia imperial como Estados Unidos o un consorcio de intereses financieros que no son identificables con un Estado en particular.

El resultado de este método de dominio indirecto es que el capital extranjero que llega a modo de inversión al país es usado para la explotación en los países en lugar de desarrollar su aparato productivo, estatal y administrativo de una manera adecuada, y ello acrecienta la brecha entre los países pobres y ricos.

La destrucción mutua asegurada previene que los grandes poderes militares nucleares se enfrenten de manera directa, por lo cual el conflicto militar se ha confinado a “guerras limitadas” o conflictos regionales, o de “baja intensidad” que actualmente son los que predominan en el mundo.

En ese aspecto, el neocolonialismo fomenta dichos conflictos para su beneficio, empero, ello no previene que los grandes poderes se enfrenten de manera indirecta y el conflicto escale en intensidad de duración y destrucción, pues el involucramiento y apoyo que dichos poderes le den a las partes enfrentadas va de la mano directamente con lo anterior, y el resultado político de aquellos por lo general va orientado a establecer un gobierno sucesor de orientación neocolonial igual para seguir siendo explotado por los poderes que ejercen este renovado modo de dominación.

Desafortunadamente, y este es el punto último con el cual invito al lector a reflexionar, ¿los conflictos actuales surgieron por razones puramente locales o existen otros intereses involucrados para su desarrollo y prolongación que pinta un futuro sombrío para los países que no se encuentren doblegados en uno u otro polo de poder dentro de la nueva dinámica neocolonial?

Porque de ser cierto lo siguiente, y apelando al bucle repetitivo de la historia, Nkrumah es lapidario al respecto: “la introducción del neocolonialismo incrementa la rivalidad de los grandes poderes” la cual en su momento provocó el viejo colonialismo, y vale la pena recordar, esos regímenes coloniales e imperiales cayeron por vía de dos conflictos armados, con lo cual cierro preguntándoles, queridos lectores, ¿el nuevo régimen neocolonial tendrá el mismo desenlace funesto que los precedentes?

 

Fuentes de consulta

 


Autores
Internacionalista por la UNAM-FCPyS. Interesado y en constante estudio de temas del Espacio Post Soviético y Política Internacional.

Ilustrador
Martha E. Saint Martin
Es una historiadora del arte que se dedica a la ilustración. Le gustan las cosas feas y la pizza con piña. Su nombre de ilustradora, Sushi con K-tsup, emerge bajo la necesidad de crear desde la ternura, la vulnerabilidad y la sinceridad más profunda. Ella es originaria de la Ciudad de México; actualmente radica en Montréal.
Yasunari Kawabata ,1968, Wikipedia

 

 

En 1968 la Academia Sueca decidió otorgar el Premio Nobel a Yasunari Kawabata “por su maestría narrativa, con la cual expresa con gran sensibilidad la esencia de la mente japonesa.” Pero, en qué consiste esa maestría narrativa que le valió el galardón y por la que medio siglo después de su muerte merece la pena seguir leyendo su obra. Una respuesta fácil, casi un lugar común entre quienes lo leen, sería utilizar el título de la última novela que publicó y señalar que es por Lo bello y lo triste (Utsukushisa to Kanashimi to, 1965) lo que caracteriza su escritura.

El estudioso de la literatura japonesa Donald Keene señalaba que a los japoneses contemporáneos (él lo decía hacia finales del siglo XX y principios de este) les llama la atención que en Occidente se opte por leer a quienes escriben de flores, mariposas, el viento, la luna (kachō-fūgetsu), la exquisitez en las que esos lectores, encabezados por Kenzaburo Oe —nada menos que el segundo premio Nobel de literatura de Japón—, enmarcan a Kawabata junto a otros autores. Ante lo que Keene responde: 

[…] sólo el lector menos sensible puede suponer que las novelas de Tanizaki, Kawabata y Mishima son meras exquisiteces. 

Yasunari Kawabata nació en Osaka, Japón, el 14 de junio de 1899 y se quitó la vida en Zuchi el 16 abril de 1972. Perdió a su padre y a su madre a los cuatro años, por lo que sus abuelos paternos tuvieron que hacerse cargo de él. En 1906 su abuela murió y él quedó a cargo de su abuelo, quien murió en 1914, antes su hermana, a quien apenas conoció también falleció. Estas pérdidas lo marcaron a tal grado que sus primeros textos giran en torno a ellas y en los textos ya se aprecia la capacidad por condensar en unas cuantas líneas complejos estados emocionales. 

La bailarina de Izu (Izu no odoriko) fue uno de los primeros relatos que publicó, en 1926, en español se editó con algunos de sus primeros relatos. La obra está dividida en dos secciones, la primera que incluye la pieza que le da título y cuatro piezas narrativas más que parten de la experiencia de orfandad del autor (Diario de mi decimosexto cumpleaños, Aceite, Experto en funerales y Recolección de cenizas). La segunda parte incluye dieciocho relatos. Diario de mi decimosexto cumpleaños es, en palabras del mismo Kawabata, una obra que escribió a los quince años durante las últimas semanas de su abuelo ciego. En la obra, independientemente de si la escribió en la adolescencia o en sus veinte, llama la atención la capacidad indagatoria en los estados mentales y emocionales —que es uno de los sellos de su estilo—:

–Me pregunto cuándo mejoraré –dijo el abuelo, con una voz compuesta por nueve partes de desesperación aferradas a una de esperanza. 

Así mismo es de llamar la atención que muestra a sus personajes en toda su humanidad, con sus sombras y sus luces, su narrador (él mismo) se asquea de la obligación de cuidar del anciano, pero también se conmueve ante la cercanía de la muerte:

No hay para mí tarea más odiosa que ésta. Después de comer di la vuelta al acolchado del abuelo y sostuve el orinal. Esperé diez minutos y no apareció nada. Comprendí cuánta fuerza había perdido su vientre. Mientras esperaba, me quejé. Rezongué. Debería haber orinado solo. Luego, el abuelo suplicó perdón. Cuando le miré la cara, que día a día se consume más, su pálido rostro donde habita la sombra de la muerte, me avergoncé de mí mismo.

La bailarina de Izu, por su parte es un cuento en el que ya se apuntan algunos de los temas y tratamientos de las novelas que escribirá más tarde. La fascinación de un hombre por una mujer menor que él y la descripción de los paisajes que impactan en los personajes. El narrador es un estudiante veinteañero que en su visita a la península de Izu se encuentra a un grupo de artistas ambulantes, entre los cuales está una joven bailarina por quien se siente atraído. Basten unas líneas para señalar que desde estos primeros trabajos Kawabata ya estaba en dominio de su oficio y de su estilo: 

En la oscuridad, abrigado por el muchacho a mi lado, dejé que las lágrimas corrieran sin restricción. Mi cabeza se había convertido en un agua pura, agua que caía gota a gota. Era una sensación dulce y placentera, como si nada fuera a quedar.

Kawabata en sus primeros años formó parte de un grupo, la escuela de la nueva sensibilidad (Shinkanku-ha), que buscaba nuevas formas de expresión. A esas búsquedas corresponde la facturōa de La bailarina de Izu y las narraciones que realizó en esa época, aunque, de acuerdo con Donald Keene, Kawabata no las consideraba más que impresiones de viaje. 

Historias en la palma de la mano (Tenohira No Shōsetsu, 1972) es una obra de narraciones breves que escribió entre 1924 y hasta 1972. En ellas unas cuantas frases Kawabata logra generar atmósferas y presentar la vida de sus personajes; como la cristalización de los temas en sus novelas, escribe Keene. La tensión entre amantes y matrimonios, la sensualidad son algunos de los temas que se desarrollan en historias en un par de páginas, Kawabata no tiene necesidad de más para alumbrar la vida de sus personajes. 

Muchas de las narraciones tienen la forma que adquirió el cuento en Occidente, el influjo de James Joyce y sus Dublineses se percibe. Pero otros evocan los cuentos tradicionales de Japón y algunos tienen la sutileza de un kōan; otros se muestran más hermanados a la poesía: 

¿Qué significaban esa galera roja y estas medias blancas? Yo, que estoy viva, me lo pregunto

La última de esas historias en la palma de la mano fue El país de la nieve (Yukiguni), la destilación a unas cuantas páginas de su primera novela, que se empezó a publicar en 1937 en forma de folletín —y publicada en su forma definitiva en 1948—. La novela narra las visitas que Shimamura hace a la región más fría de Japón y que recibe el nombre de País de la nieve, ahí visita a joven geisha, Komako, con quien ha establecido una relación. La capacidad de dotar de una profunda psicología a sus personajes femeninos salta a la vista, Komako es un personaje complejo. 

Su propia soledad derrotaba la tristeza y nutría esa portentosa voluntad

Shimamura está casado en Tokio, pero de su vida en la ciudad apenas se menciona poca cosa, fuera de su ocupación —es un crítico que escribe sobre el ballet, aunque nunca ha visto uno—. Todo transcurre en el pueblo donde vive Komako y en este, sobre todo, en la habitación de la posada donde él se hospeda. 

El espejo reflejaba el blanco de la nieve enmarcando el rostro de arreboladas mejillas. El pelo era de un negro levísimamente diluido, con destellos de púrpura. ¿Ya había amanecido? Shimamura no supo si lo que lo había encandilado era el primer brillo del sol contra la nieve o la belleza increíble de aquel contraste entre mujer y naturaleza.  

A los personajes de Kawabata los impacta el mundo y sus cambios los afectan, de ahí que no sean inmunes a su presencia. Contemplan la naturaleza. Shimamura viaja al país de la nieve por sus paisajes en una temporada especifica del año, para contemplar el comienzo del invierno, así fue como conoció a Komako, primer encuentro que, al iniciar la novela, sólo es referido y ocurrió en el primer viaje de Shimamura. Él le promete volver, escribirle y estas promesas no se cumplen. Así, mientras se dirige al país de la nieve antes que pensar en Komako pone su atención en una joven que ve reflejada en el vidrio del tren. 

Entre la parsimonia de la caída de la nieve y las ventiscas de una tormenta Kawabata narra la novela y los encuentros y desencuentros de Shimamura y Komako, una joven de veinte años que por amor decidió convertirse en geisha. 

El rumor de la montaña (Yama no Oto, 1954) Ogata Shingo escucha el rumor de la montaña mientras trata de conciliar el sueño que ha perdido a consecuencia de los ronquidos de su esposa. 

Era como un viento lejano, pero con la profundidad de lago que retumbara en el interior de la tierra.

La novela sigue a Shingo durante un año —el transcurrir del tiempo es de vital importancia para los personajes de Kawabata, así también en Kioto (Koto, 1962) la novela transcurre a lo largo de un año; en Lo bello y lo triste el paso de las estaciones también tiene gran significación—, su hijo Shuichi ha estado engañando a su nuera Kukiko (quien vive en la casa familiar) y su hija Fusako regresa con sus dos niñas también a casa. La cercanía de la muerte, los problemas maritales de sus hijos, los estragos de la guerra que culminó tres o cuatro años antes, el cambio de las costumbres, todo ello Shingo lo enfrenta, así como la relación con su esposa Yasuko y su nuera Kikuko. 

Shingo trabaja en una oficina en Tokio, a donde viaja diario en tren desde Kamakura —que era la ciudad donde vivía Kawabata y donde puso, años más tarde, a radicar también al protagonista masculino de Lo bello y lo triste—, ahí también trabaja su hijo y muchas veces le ayuda cuando le falla la memoria. En el tren, de regreso a casa, se dan la muchas de las interacciones entre padre e hijo, también, cuando Shingo viaja solo contempla el paso de las estaciones en el paisaje y reflexiona en torno a su vida y a los problemas que tiene su familia. Se pregunta si la infelicidad de sus hijos es su responsabilidad, así, en el funeral de uno de sus conocidos, a quien su esposa hizo infeliz se plantea, en su funeral la siguiente reflexión: 

¿Podría considerarse que Toriyama [el amigo fallecido]y su mujer habían tenido éxito en la vida, en vistas de que las familias de sus hijos eran felices?

La responsabilidad por la felicidad o infelicidad de la propia familia es un tema que aparece también en Kioto, pero en el caso de El rumor de la montaña es una de las preocupaciones que acompaña constantemente a Shingo, lo que significa un matrimonio para las personas que lo conforman —en su caso él y Yasuko llevaban más de treinta años casados; Shuichi y Kikuko, su hija y el esposo del que escapa—: 

El matrimonio es como una ciénaga peligrosa que succiona sin fin las faltas de los cónyuges. El amor de la amante por Shuichi, […] ¿desaparecería sin dejar rastro en el pantano que era el matrimonio de Shuichi y Kikuko?

Shingo posterga confrontar a su hijo sobre la amante, incluso visitarla a ella para resolver el conflicto que está poniendo en juego el matrimonio de Shingo —lo veía como una de sus responsabilidades como jefe de la casa—. Del mismo modo en el que posterga encontrarse con Aihara, su yerno, cuando Fusako decidió volver a casa para resolver los problemas que su hija y nietas tienen. Ella, por su parte, le reclama preferir a su nuera. Shingo se sabe en falta ante la atención que dedica a Kikuko —nunca llega a ser la atracción por la nuera que muestra Tanizaki en Diario de un viejo loco, 1962—. 

Las mujeres de la novela, aunque son objetos del deseo de los personajes masculinos, tienen autonomía —a pesar, también, de la sociedad machista en la que viven—. Así se enmarca la decisión de abortar de la nuera o la decisión de llevar a término su embarazo de la amante de Shuichi. Kinu responde así al cuestionamiento de Shingo: 

Si una mujer desea tener un niño, ¿por qué tiene que inmiscuirse la gente y advertirle? ¿Le parece que un hombre puede entender esta clase de cosas?

Shingo acepta la decisión de la mujer, del mismo modo en el que acepta las decisiones de las mujeres a su alrededor. Incluso Kukiko, la dócil nuera, muestra una fuerte voluntad. 

Sólo Shingo escucha el rumor de la montaña, es a través de él que se percibe al resto de los personajes de la novela. La contemplación despierta sus reflexiones, en una actitud propia de su cultura y del arte de la misma; así admira las facciones de una máscara de teatro Noh que adquirió tras la muerte de un conocido —a quien la máscara perteneció—, evoca pinturas antiguas y lleva a su nieta mayor a las festividades del templo budista cercano a su casa. El crecimiento de girasoles o crisantemos en los jardines de sus vecinos, el cambio del color de los árboles que ve desde el tren rumbo al trabajo, el cerezo en el patio de su casa da cuenta del paso del tiempo, del mismo modo en que lo hacen las muertes de sus conocidos y también la preñez de la perra que vive bajo la casa o los embarazos de su nuera y la amante de su hijo. Los esfuerzos de un padre por cumplir con sus obligaciones. 

El mismo año en que publicó El rumor de la montaña Kawabata publicó El maestro de Go (Meijin, 1954), la crónica novelada de una competencia entre Shusai y Minoru. El Go es un juego de mesa de origen chino (donde se le conoce como Weichi) es un juego de mesa de estrategia, en un tablero de 19 por 19 líneas en el que se enfrentan dos oponentes, uno con piedras blancas y el otro con piedras negras, el propósito es controlar más del 50% del tablero. La crónica es también la descripción del enfrentamiento entre la vieja escuela de Go, encarnada por Shusai, y la nueva, que representa Minoru, el enfrentamiento entre las viejas costumbres y las nuevas. 

Kawabata narra con exactitud el juego, que se realizó en 237 movimientos y lo ganó Minoru. La atención a las tradiciones y los profundos cambios que vivía la sociedad japonesa son tratados en esta crónica —son algunas de las preocupaciones que atraviesan la mayor parte de la obra de Kawabata y que están presentes tanto en sus novelas y cuentos como en sus ensayos; que son también preocupaciones que sus contemporáneos tenían, sobre todo después de la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, las obras de Jun’ishirō Tanizaki y Yukio Mishima dan cuenta de ello, sólo por mencionar a dos de los autores más conocidos en lengua española y cercanos al mismo Kawabata—.  

Kawabata concibe el go como un arte y desde esa perspectiva es que construye la crónica. 

En La casa de las bellas durmientes (Nemereru bijo, 1960) se narran las cinco visitas que Eguchi, un hombre de 67 años, hace al sitio que da título a la obra. Ahí él observa dormir jóvenes muchachas desnudas y él puede, a su vez, también dormir. No tiene permitido nada más. A pesar de su edad no se siente igual de decrepito que los otros clientes de la casa. La novela ocurre dentro de la casa, cada uno de los capítulos se corresponde con una de las visitas de Eguchi; en cada una comparte la cama con una joven diferente, las cuales, a pesar de estar profundamente dormidas a consecuencia de una droga y no tener un peinado especial o maquillaje cada una se diferencia de la otra. En cada visita la visión y el tacto de las jóvenes despierta recuerdos de la vida de Eguchi: de sus hijas, de sus primeros amores, de antiguos encuentros con mujeres, de su último amorío y también reflexiones en torno a la vejez, a la moral y a la perversión. 

La inconmensurable extensión del sexo, su insondable profundidad, ¿qué parte de ella había conocido Eguchi en sus sesenta y siete años? Y en torno a aquellos ancianos nacía constantemente carne nueva, carne hermosa, carne joven. ¿Acaso la nostalgia de los tristes ancianos por el sueño inacabado, su pesar por los días perdidos sin haberlos tenido jamás no eran el secreto oculto de esta casa?

En esa casa donde los ancianos no pueden más que observar a las bellas durmientes Eguchi piensa en la perversión, en lo que implica esa relación entre los ancianos y las jóvenes: 

No serían hombres en paz con ellos mismos. Estarían entre los derrotados, o más bien entre las víctimas del terror. Mientras yacían al lado de la carne d emuchachas desnudas que dormían un sueño inducido, en sus corazones habría algo más que temor a la muerte cercana y a la nostalgia de su juventud perdida. Podría haber también remordimiento, y hasta inquietud, tan común en las familias de los prósperos

Las reflexiones también llevan a Eguchi a pensar en su propia familia, en su vida y su relación con la maldad: 

Casarse, criar a sus hijas, todas esas cosas, en la superficie, eran buenas; pero haberlas tenido durante largos años en su poder, haber controlado sus vidas, haber deformado sus naturalezas, todas esas cosas podían ser malas. Tal vez, engañado por la costumbre y el orden, nuestro sentido del mal se atrofiaba.  

Yacer junto a una muchacha narcotizada era sin duda malo. 

Así pasa por su mente la posibilidad de tomar la vida de la muchacha, todo el poder que está en sus manos sin que siquiera la bella durmiente lo supiera. En las pocas páginas que conforman la novela Kawabata explora, con profunda belleza, las posibilidades de la maldad, del deseo y del atractivo de lo inviolable. Así lo plantea Keene: 

Kawabata estuvo atraído a lo largo de toda su vida a la virginal, inviolable mujer. No fueron de ninguna manera las únicas mujeres que describió, pero ellas parecen haber representado para Kawabata la esencia de la belleza. 

La novela puede tener una lectura negativa por la idea misma de la casa y lo que en ella ocurre, pero, habrá que recordar las palabras del mismo Kawabata —que Donald Keene cita en Five Modern Japanise Novelist—: 

Sin rebelión contra la moralidad convencional no puede haber “literatura pura”.

Pero las mujeres en la obra de Kawabata no son personajes pasivos, incluso las jóvenes durmientes se mueven, con todo y estar narcotizadas, ante los movimientos de Iguchi. Ya desde su primera novela confeso que la tristeza de Komako era la suya, antes de identificarse con el protagonista varón lo hizo con la geisha. 

Chieko es la protagonista de la otra novela que también publicó en 1961: Kioto (Koto). Esta novela transcurre en la antigua capital imperial de Japón, Chieko es una joven de veinte años que se enfrenta al hecho de no ser la hija biológica de sus padres, que tienen una buena posición económica dada su condición de comerciantes de telas. Al tiempo que narra también los esfuerzos de su padre, Takichiro Sada se refugió en un templo budista para diseñar, con la ayuda de un libro de Klee que Chieko le obsequió, un obi para la muchacha, en un intento por recuperar su habilidad de juventud. Así la novela acompaña a padre e hija, pero también invita a recorrer Kioto, sus festivales y costumbres; costumbres que cambiaban rápidamente, como el fin del tranvía, al que los ciudadanos cubren de flores y llaman el tren de las flores. En el transcurso de la novela la joven se encuentra con su melliza y descubre la verdad de su origen, y el juego de espejos en el que caen las dos, Naeko —la melliza— y Chieko. 

Algunas flores me conmueven según el momento y el lugar en que las veo, dice Takichiro a Chieko en un momento de la novela. La contemplación de los cerezos en flor, de los cedros durante el invierno, de los pinos en el verano, los alcanfores durante el otoño son los detonantes de las acciones, la tradición no es un pretexto, llega a ser el motor de la novela. Así la contemplación de unas violetas en un arce son el arranque de la novela. 

Chieko descubrió las violetas en el tronco del viejo arce. 

Dos flores que siendo de la misma especie y florecer al mismo tiempo están separadas y no pueden alcanzarse. Una metáfora de la relación entre Chieko y Naeko que más tarde la protagonista piensa mientras observa el arce una vez que las flores han desaparecido. 

En ese ambiente su padre, Takichiro, busca inspiración, mientras piensa en qué futuro dar a su hija, si buscarle un hijo que se case con ella y se haga cargo del negocio o, por el contrario, dejar que ella elija su futuro y no preocuparse por lo que será de su negocio; un negocio que no es lo que fue, reducido a la venta mayorista de telas, cuando, en su juventud se diseñaban obis y kimonos. Así se relaciona con un conocido encargado de tejer obis, a quien encarga hacer el diseño que realizó en el templo budista. Este tejedor encarga la labor a su hijo mayor, al que considera más habilidoso que él mismo. Hideo y su padre, como artesanos, pero también en su relación filial, sirven para desarrollar algunas de las ideas sobre el arte y su valor. 

El corazón de la novela es la condición de abandonada de Chieko, desde las primeras páginas la vemos confesándolo a su amigo, ante lo cual él responde: 

–«Abandonada» –susurró Shin’ichi–. ¿A veces sientes como si fueras una niña abandonada? Si has sido abandonada, yo también… de modo espiritual. Tal vez nacer es como ser abandonado por Dios en la Tierra. 

Sensación de abandono que no sólo Shin’ichi y Shingo, que fue abandonada no sólo en sentido figurada, sino el resto de los personajes, Hideo, Takichiro y Naoko.

Un brazo (Kataude, 1964) es un cuento que narra cómo una joven se desprende de su brazo derecho y se lo presta al narrador, una obra sugerente y fantástica. El narrador puede comunicarse con el brazo, que tiene su propia personalidad. Kawabata logra construir un contraste entre el exterior de la casa del narrador, donde él se refugia con el brazo, y el exterior donde la niebla densa lo cubre todo. 

Busqué las luces de los aviones, pero no pude verlas. No había cielo. La presión de la humedad invadía mis oídos, emitiendo un sonido húmedo como el retorcerse de millares de lombrices distantes. 

La exploración del deseo es uno de los motivos de esta narración, pero no el único.  Los límites del cuerpo, de la percepción son también explorados por Kawabata; incluso puede pasar en algunos párrafos por horror corporal. Una obra que da cuenta de la diversidad de tratamientos de los cuales fue capaz Kawabata.  

En esa diversidad se enmarca una de sus obras más conocidas, la última novela que publicó en vida, Lo bello y lo triste (Utsukasisha to Kanashimi to, 1964). Toshi Oki es un escritor en su cincuentena que decide restablecer el contacto con Ueno Otoko, una pintora que ha adquirido reconocimiento y a quien él abandonó más de veinte años antes luego que ella tuvo un parto prematuro de una hija suya. Oki escribió una novela de sobre ese amorío, a la que tituló: Una chica de dieciséis, obra con la cual su esposa, Fumiko, supo la verdad; esa obra resultó ser la obra de Oki de mayor éxito. Otoko comparte su vida con su pupila y amante, Keiko, quien le promete vengarla, para lo cual seduce a Oki y a su hijo, Taichiri. 

Es en ese panorama que Kawabata desarrolla su novela sobre las pasiones que se siguen arrastrando por años, el influjo del arte sobre la existencia; tanto en su calidad redentora, pero también la posibilidad que tiene de afectar las vidas de quienes que participan en él. Los complicados vínculos emotivos, Oki con su esposa y con Otoko y su amante, Keiko, ésta con la pintora, con Oki y con Taichiri, recuerda a la novela de Jun’ishirō Tanizaki de Arenas movedizas (Manji, 1928-1930), donde también hay una relación lésbica entre dos pintoras. 

Aunque la novela comienza con Oki, su centro es Otoko, es a partir de ella que se irradian el resto de las relaciones. Ella luego de haber perdido a su hija prematura a los dieciséis años y que terminó su relación con el escritor decidió no volverse a casar. 

Los recuerdos de Oki revivían en cuanto advertía que un hombre estaba enamorado de ella. Más que recuerdos, eran su realidad. Cuando se separó de Oki, pensó que nunca se casaría. El dolor la había dejado exhausta; apenas si podía trazar planes para el día siguiente. ¿Cómo pensar entonces en un futuro lejano? Y así, la idea de no casarse fue penetrando en su mente y llegó a ser una resolución inflexible.

A pesar de las palabras de su propia madre:

No puedes hacer nada. Esperar a Oki es lo mismo que esperar el pasado… El tiempo y los ríos no corren atrás.

Ella sabía que su relación había terminado.

Quizá ya no existieran los amantes de entonces, pero en su tristeza, le quedaba el nostálgico consuelo de que su amor se conservaba, como reliquia, en una obra de arte.

Hasta que conoció a Keiko, cuando Otoko ya era una maestra de pintura tradicional reconocida, fue que volvió a establecer un vínculo emocional con otra persona. 

Y así había surgido de la bruma azul-pálido y había rogado a Otoko que la aceptara como alumna de pintura. El fervor de aquel ruego había molestado a Otoko. Y de pronto los brazos de la muchacha la rodearon y ella se sintió abrazada por una joven hechicera. Fue como un inesperado impulso de deseo.

Keiko, joven huérfana, entra de discípula de Otoko a los diecisiete años, momento en el que se enamoró de su maestra. Pero ella sabe que siempre estará a la sombra del amor de Oki, de la niña que nació muerta. La venganza que ella se propone realizar ¿es contra Oki o contra el amor que Otoko sigue sintiendo?

[…] el antiguo amor volvía a arder con ominosa llama. Sin embargo, en esas llamas Otoko veía una gran flor de loto blanca. Su amor era una flor de ensueño que ni siquiera Keiko podría mancillar.

Keiko se acerca a Oki y a su hijo, Otoko percibe la distancia que entre las dos nace, pero también vuelve a percibir el amor que sintió no sólo por Oki, sino el amor que sintió por una bebé que nunca conoció, de quien planea una pintura. Porque en la creación tanto ella como Oki encuentran el modo de sublimar sus emociones. Es, a fin de cuentas, la forma en la que Kawabata establece su postura sobre el arte, que dota de sentido a la existencia, al dolor sufrido, al amor gozado. 

No es casual que en su discurso de aceptación del Premio Nobel en diciembre de 1968 se haya dedicado a hablar de poetas budistas, poetas que encontraban en la contemplación de la luna el sentido de la existencia. 

La prosa de Kawabata, lector de la basta tradición literaria de su país, consigue captar la capacidad reveladora del haiku, sobre todo por la capacidad de que el paisaje, la atmosfera contribuye, o es la constructora, de complejos estados mentales y emocionales. Quizá las palabras de Yukio Mishima en la carta que escribió a la Academia Sueca para que seleccionaran a su mentor lo definen muy a las claras:

Las obras de Kawabata unen la delicadeza con el vigor, la elegancia con la conciencia de lo más bajo de la naturaleza humana; su claridad encierra una insondable tristeza. […] el contraste entre la soledad fundamental del hombre y la inalterable belleza que se aprehende intermitentemente en las fulguraciones del amor, como un rayo que de pronto pudiera revelar, en el corazón de la noche, las ramas de un árbol en plena floración. 

Leerlo es participar en la contemplación que sus personajes hacen del mundo, del mundo y de sí mismos, contemplar las pinturas de Otoko y Keiko y la marejada de emociones que les dio origen; contemplar el brazo de una muchacha en el propio regazo y al que se le habla mientras el mundo afuera está sumergido en un mar de niebla; contemplar en el jardín un nudoso arce y dos violetas florecidas en su tronco; contemplar a una joven dormida mientras afuera ruge el mar y la memoria de los propios amores nos alcanza; contemplar dos pinos desde el tren de camino al trabajo al tiempo que las tribulaciones de los hijos las hacemos propias; contemplar la concentración de dos maestros de Go frente al tablero, la concentración antes de que se tome una piedra y se la coloque; contemplar a una joven bailarina acompañada por el grupo de artistas ambulantes que son su familia después de una lluvia de verano. Eso y más se encuentra en sus páginas, la tristeza de Komako —que era la propia tristeza del escritor— mientras Shimamura contempla el país de la nieve.

 

 

 

Bibliografía: 

Yasunari Kawabata, El maestro de Go, trad. Amalia Sato, Emecé, 2008

Yasunari Kawabata, El rumor de la montaña, trad. Amalia Sato, Austral, 2016

Yasunari Kawabata, Historias en la palma de la mano, trad. Amalia Sato, Emecé, 2005

Yasunari Kawabata, Kioto, trad. Mirta Rosenberg, Austral, 2015

Yasunari Kawabata, La bailarina de Izu, Marina Martoccia, Emecé, 2006

Yasunari Kawabata, La casa de las bellas durmientes, trad. M. C., Austral, 2016

Yasunari Kawabata, Lo bello y lo triste, trad. Nélida M. de Machain, Austral, 2013

Yasunari Kawabata, País de la nieve, trad. Juan Forn, Emecé, 2006

Yasunari Kawabata, Un brazo, trad. Pilar Giralt, Orbis, 1983

Yasunari Kawabata, Yukio Mishima, Correspondencia (1945-1970), trad. Liliana Ponce, Emecé, 2003

Donald Keene, Five Modern Japanese Novelist, Columbia University Press, 2003

The Nobel Prize in Literature 1968. 

NobelPrize.org Nobel Prize Outreach AB 2022. Viernes, 03 de marzo, 2022

http:www.nobelprize.org/literatura/1968/sumary/


Autores
(Cuauhtémoc, Chihuahua, 1984) es autor de Gloria mundi. El nuevo Liber Pontificalis, ganador del Premio Nacional de Cuento Breve Julio Torri 2015.