Tierra Adentro

poesía

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A Mauricio Ortega Valerio, desaparecido el 26 de septiembre del 2014 en Iguala, Guerrero     I Mauricio Mi voz se hizo nido el día que te agarraron, ¿Que no saben que todo lo que te hagan me lo hacen a mí?, aullé el relámpago en tu boca, donde anduvimos con los nuestros y ahora, ya no, ¿Dónde amarraré este dolor que enciende la esperanza? ¿Quién trae la cabeza del pueblo? ¿En qué cruces colgaré aves que sepultan mi lengua? ¿En qué tierra he de encontrar tus pasos, ahora, que tu cuerpo se acobija en el miedo y crece la espiga de nuestra rabia?       II Escóndete en la cueva, espera que baje la neblina y termine la caza, los que huelen la carne se llevan nuestros sueños en autobuses que no tienen vuelta, en su sigiloso acecho se visten de lluvia y cuentan los dedos por los que estamos en la Montaña, los de la mano oculta, los de la tierra roja, los que vivimos en la casa de Lucio.
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Esta es la cuarta entrega de una serie de publicaciones semanales donde, durante septiembre, estaremos presentando la obra poética, traducida del sueco por Petronella Zetterlund, de cinco autoras jóvenes.
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Esta es la tercera entrega de una serie de publicaciones semanales donde, durante septiembre, estaremos presentando la obra poética, traducida del sueco por Petronella Zetterlund, de cinco autoras jóvenes.
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El pasado lunes publicamos la primera entrega de Poesía sueca joven, con los intricados textos de Burcu Sahin e ilustraciones de Etel Castrejon, así como la introducción de Petronella Zetterlund.
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En Tierra Adentro, los lunes de septiembre se dedicarán a indagar en las poéticas suecas a través de cinco mujeres, traducidas todas por Petronella Zetterlund.
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Los siguientes tres poemas forman parte de un proyecto titulado “La sangre también es relativa”.
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Uno necesita el metro como medida de las cosas si no uno se pierde entre los tamaños: todo es demasiado grande o demasiado pequeño y uno se confunde entre las dimensiones de los espacios.
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Esperaba a mi padre en la calle Zaragoza, lo reconocí entre la gente porque parecía un grumo difícil de disolver.