La luna y la poesía
Mira abajo, despejada luna
Mira abajo despejada luna y lava esta escena,
Deja caer suave las mareas del nimbo de la noche sobre rostros cadavéricos, hinchados, púrpuras,
Sobre los muertos de espalda y sus brazos estirados,
Deja caer tu nimbo de invisible tinta sagrada luna
1865
Reconciliación
Palabra sobre todo, hermosa como el cielo,
Hermoso que la guerra y su carnicería con el tiempo se pierdan por completo,
Que las manos de las hermanas Muerte y Noche sin cesar lavan una y otra vez con gentileza este mundo contaminado;
Ha muerto mi enemigo, un hombre divino como yo está muerto,
Miro a donde yace pálido y quieto en el ataúd —me acerco,
Me agacho y ligeramente con mis labios toco el rostro blanco
en el ataúd
1865-66
Si leemos los poemas cortos reunidos de Whitman —en especial aquellas líricas breves en, digamos, Drum Taps o Sands at Seventy— nos daremos cuenta de que a menudo Whitman seguirá a un poema en el que no está presente con un poema del mismo tema en el que sí está presente.
I
Crecí en los noventa
navego entre pantanos
edificios sedientos,
poemas absurdos recitados
en el subconsciente de los baños de las escuelas públicas,
sed cotidiana
en mis labios hay una ciudad silenciosa
digitalizando su desnudez
sigo sin encontrar mi voz en las palabras.