La madurez te vuelve
siempre un poco más místico
mientras tu pupila
(la lente que persiste)
se achica y detiene
los acercamientos
como en pausa comercial
así es la conciencia
se ensancha en la frente
empieza a palpitar
un tercer ojo expandible
hilado por las cuentas
de vidrio que arroja la fe
el destino la reverencial mutable
olorosa a incienso
acumulación
capitalista frente a ti
en el Mercado.
Querido Santa,
Cada día tu navidad me derrota,
cada minuto que paso en centros comerciales,
con villancicos hasta la corona
como la corona que mi familia colgará en el umbral.
A media noche, aterrado, débil y ponderando
extraños tomos de vetusto folclor olvidado—
se mecía mi cabeza, casi en siesta, cuando una aldabada
sonó, como de alguien llamando a la puerta de mi habitación.
I
Alguna vez me contasté que entre los tarahumaras hay algunos que siguen siendo gentiles, que no se han bautizado ni se deben bautizar y que el resto los llama gawí tónara, los pilares del mundo.
Durante cada lunes de septiembre, en Tierra Adentro publicamos la obra de una poeta sueca contemporánea, en aras de enriquecer el panorama poético joven mexicano.