Tierra Adentro
granada (Universal, 2014), de Silvia Pérez Cruz y Raül Fernández Miró.

“En Viena hay diez muchachas / un hombro donde solloza la muerte / y un bosque de palomas disecadas”. Así comienza el enorme poema “Pequeño vals vienés” que el granadino Federico García Lorca incluyera en su poemario Poeta en Nueva York (1929-1930); años después, el canadiense Leonard Cohen lo convirtió en una canción maravillosa la cual formó parte de su álbum I’m Your Man (1988), aunque existió una versión primera que apareció en el álbum colectivo Poetas en Nueva York (1986), que homenajeaba al poeta en el 50 aniversario de su asesinato.

“Take This Waltz”,  ―como se llamó la versión de Cohen― causó gran repercusión mediática en el contexto de la cultura pop, pero cobró una dimensión renovada cuando el inmenso cantautor Enrique Morente la interpretó como parte de Omega (1996), ícono de inflexión del flamenco rock, que grabó junto al grupo Lagartija Nick.

Desde entonces este poema ha tenido diversas versiones de mayor o menor relevancia; no se trata de un tema fácil de recrear sino de un auténtico reto de interpretación que no cualquiera está dispuesto a afrontar. Hubiésemos podido pensar que ya no escucharíamos acercamientos tan conmovedores, pero resulta que una artista tan sensible e impresionante como Silvia Pérez Cruz ha decidido enfrentarla en compañía de Raül Fernández Miró, a quien el universo indie conoce como Refree.

Este nuevo tratamiento constituye una parte fundamental de granada (Universal, 2014), el álbum completo que los músicos han decidido grabar en mancuerna y firmarlo con sus nombres de pila. Éste no es sino el resultado de una fructífera costumbre de colaborar entre ellos e influir el uno en la obra del otro.

Ambos son heterodoxos radicales y no tienen miedo de enfrentar género y tradición alguna; basta mencionar que Raül venía de dar una enésima vuelta de tuerca al insólito flamenco de Kiko Veneno (como productor en Dice la gente), mientras que Silvia, tras dejar al grupo Las migas, trazó en solitario una sobria y elegante carrera que coquetea con la música clásica. Los dos son grandes guitarristas.

Picando piedra se han hecho la buena fama de ser talentos independientes difíciles de encasillar en un género, pero de sobrada inspiración. Ella destacando por su ejecución vocal y él como uno de los productores y músicos más imaginativos de la España actual. Ya habían dado conciertos juntos desde el 2006, además Fernández estuvo presente en 11 de noviembre, el estupendo disco debut de Silvia (en el 2012). Aunque en realidad las colaboraciones están repartidas en varias obras ―no han faltado las invitaciones―; el asunto era abocarse a un disco que fuera muy instantáneo, prácticamente sin arreglos, todo de versiones ajenas y donde Pérez Cruz cantara dejando el acompañamiento de guitarras a Refree.

granada –así, con minúscula― es un trabajo inspirado en Despegando, el disco que en 1977 editaran Enrique Morente y Pepe Habichuela. La idea era que salieran los temas casi de un tirón, sin grandes retoques y preservando la espontaneidad. Lo sorprendente es que aun tratando de preservar lo simple lo tuvieron que grabar completo tres veces.

Lograron 15 temas que más allá de su forma original han tomado su propio aire, asimismo, según la opinión unificada de la prensa especializada, este compilado se trata de algo único e irrepetible por la suma de las personalidades de sus intérpretes.

“Im wunderschönen Monat Mai” y “Aus meinen Tränen spriessen”, dos lieder del compositor alemán de la época del romanticismo, Robert Schumann, se hacen con sinceridad y no tanto a partir de desplantes técnicos.

Del mismo modo que su melomanía los llevó a Shumann, también los guió a Fito Paez, a “Carabelas nada”, pero desde una perspectiva diferente; lo mismo que con la chilena Violeta Parra y “Puerto Montt está temblando”. Sus gustos tan variados fueron los que los encaminaron a crear esta colección insólita. Acerca de ello, Raül ha apuntado: “Si yo fuera comprador y viera la contraportada, pensaría: Dios mío, pero ¿qué es esto? No hay por dónde cogerlo. Pero quiero pensar que cuando lo escuchas, Albert Pla no esta tan lejos de Schumann. Y si la gente lo ve así, habremos triunfado”.

Partieron de registrar los temas que han hecho juntos a través de los años, pero al final no se quedaron más que un par, pues otros conforman la edición final. Allí están “Hymne à L’Amour”, un clásico de Édith Piaf, y “Compañero (Elegía a Ramón Sijé)”, éste último procedente del álbum Despegando, de donde también toman “Que me van aniquilando”.

La pareja ha sabido determinar cuándo se requiere preservar el toque flamenco o el momento de agregar un poco de ruido o hasta algo de fado, obteniendo con ello un equilibrio entre la parte instrumental y la voz.

granada alude tanto a la fruta como al aparato explosivo; es también un encuentro de personalidades que combinan ese lado dulce con una parte que provoca un estallido. Dos artistas catalanes que han dado con un álbum tan íntimo y personal que utilizan sus nombres y apellidos completos. Música atemporal y de altísima calidad que no cree en los moldes; desbordamiento de talento y valentía. Prueba irrefutable del menos es más, y eso que al escucharlo ni siquiera pasa por la cabeza considerarlo minimalismo folk. Hay eso y un vasto universo que se contrae y se expande tal como un corazón… uno muy grande.

 


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.
De los años sesenta tomó la inconformidad recalcitrante; de los ochenta una pasión crónica por la música; de los noventa la pasión literaria. Durante la década de los dosmil buscó la manera de hacer eclosionar todas sus filias. Explorando la poesía ha publicado: Loop traicionero (2008), Suave como el peligro (2010) y Combustión espontánea (2011). Rutas para entrar y salir del Nirvana (2012) es su primera novela. Es colaborador de las revistas Marvin, La mosca, Variopinto e Indie-rocks y los diarios Milenio Hidalgo y Reforma, entre otras publicaciones.
Still de Presunto culpable, Dir. Roberto Hernández y Geoffrey Smith, ©Abogados con Cámara /Instituto Mexicano de Cinematografía/ Fondo para la Producción Cinematográfica, México, 2008.

La ficción y la realidad no son términos que se excluyen mutuamente. Cada persona que aparece en un documental se transforma, en la lente y en los ojos del espectador, en un personaje; es decir, en una construcción. Montserrat Estrada Márquez explica qué factores intervienen para que ocurra este cambio.

 

Suele pensarse que el documental, debido a su carácter informativo, está lejos de la narrativa, una construcción que se contrapone al concepto de realidad. Algo semejante sucede cuando hablamos de la existencia de personajes en este género cinematográfico: un documental muestra “personas”, no “personajes”, ya que este término parece exclusivo de las obras literarias, es decir, de la ficción.

Sin embargo, cuando un individuo forma parte de un documental se convierte en un personaje, no sólo porque alrededor de él se está creando un relato, sino también porque aun sin la existencia previa de un guión con diálogos, la cámara le provoca actitudes distintas a las habituales. Está ante un ojo que lo observa y que llevará su imagen a miles de espectadores; es natural, entonces, que filtre o elija lo que quiere mostrar. El individuo, antes y después de encender la cámara, no es el mismo. Tampoco es aquel en quien se inspiró el documental inicialmente. El personaje se transforma en quien decida ser ante la lente.

Cuando el realizador de un documental elige retratar la realidad de un ser vivo, sabe de antemano que esta realidad experimentará una transformación; no sabe cuál, lo único que puede saber es que será novedosa incluso para aquel cuya vida se está filmando. Dicha transformación depende de múltiples intervenciones; una de ellas es el punto de vista del director, quien al escoger sólo un fragmento de una realidad compleja se convierte en un intérprete para el espectador.

Otra mirada fundamental es la del fotógrafo, pues el lenguaje audiovisual del que se vale está cargado de simbolismos e incluso de referencias culturales que remiten a ciertos significados que el auditorio interpreta según sus propias vivencias, y que añaden mensajes a la historia que se está contando. Un ejemplo es la empatía o rechazo que un personaje puede generar en el espectador a partir de la distancia con la que es filmado: no es lo mismo presentar un plano abierto en el que el personaje se ve a lo lejos, que un primer plano del entrevistado cuando está a punto de llorar mientras da su testimonio.

A estos elementos se suma el proceso de edición. Al contar con diversos materiales (testimonios, fotografías, sonido, música, gráficos, imágenes de contexto y paisaje), le corresponde al editor —junto con el director— reescribir la historia, crearla, de tal manera que resulte clara e interesante, para lo cual ha de el personaje del documental se vuelve arcilla en las manos del editor, pues éste cuenta con una fuente infinita de posibilidades para organizar los elementos y así cumplir con su cometido: generar empatía y, por tanto, opiniones y reacciones.

Si la historia de un documental genera interés, suele ser por algún tipo de identificación con el personaje: su circunstancia, su aspecto físico o intelectual, sus costumbres, su nombre o nacionalidad. Pero lo primordial es que tenemos ante nosotros a un héroe, tal como lo describe Joseph Campbell: un personaje con una misión que cumplir, enfrentado a una serie de obstáculos que debe vencer para poder alcanzarla, y que sufre una transformación a lo largo de ese viaje. Esta travesía del personaje hacia su meta es lo importante, más allá de que cumpla o no su objetivo.

Lo mismo ocurre en el documental. Aunque se trata de personajes de la vida real, también se transforman a lo largo de su recorrido. Los documentales de Michael Moore presentan relatos en los que él mismo —creador y personaje— tiene un claro objetivo, por ejemplo, investigar por qué Cuba cuenta con mejores servicios de salud que Estados Unidos (Sicko, 2007). En esta búsqueda, entrevista a políticos, médicos, usuarios del servicio de salud, y al final llega a la conclusión de que en su país lo importante es la ganancia que se obtiene de los enfermos y no procurar su bienestar. El resultado es que el propio realizador-personaje tiene una revelación ante una realidad que va descubriendo a través del viaje que relata, después de lo cual ya no será el mismo que al comienzo.

Aun cuando los sujetos de un documental no sean seres humanos, son susceptibles de convertirse en personajes, pues la acción dramática también puede plasmarse en casos como la trayectoria de un huracán y la destrucción que deja a su paso. Un claro ejemplo de lo anterior es el documental La marcha de los pingüinos (2005), de Luc Jacquet, que muestra cómo un grupo de pingüinos lleva a cabo la migración a la Antártida.

 

El personaje se escapa de la pantalla

En ocasiones, el poder transformador de la cámara crea personajes que la trascienden. Y no sólo me refiero a quedar en la memoria del espectador, sino a que el sujeto se siente tan atraído por el personaje que surge de él, que de alguna manera se convierte en éste, ya sea por decisión propia o porque el entorno lo obliga.

En el documental Presunto culpable (2011), de Roberto Hernández y Geoffrey Smith, José Antonio Zúñiga, el individuo en el que se centra el filme, es víctima de la corrupción del sistema de justicia, pero además, al acercarnos a él descubrimos que es un personaje carismático, trabajador, inteligente y con talento musical. Tiempo después de la exhibición del documental, Zúñiga salió en libertad y figuró como una de las estrellas principales en la entrega de los premios Ariel en el año 2011, reconocido y aclamado gracias al documental.

Una de las virtudes de un buen documentalista es hacer una efectiva construcción del personaje, que genere un relato atractivo y verosímil. Por ello, más allá de negar esta construcción, el autor debe mostrar claramente su postura frente a la realidad que retrata; así dará lugar a que el espectador alcance a ver las cuerdas de la tramoya y genere una interpretación crítica y propia.

Al día de hoy, teóricos, directores de ficción, documentalistas, críticos de cine, académicos y estudiantes encuentran polémico el estatus del documental. ¿Realidad o verdad? ¿Ficción, mentira o interpretación? ¿Personas o personajes? A esto yo respondo: se trata, simplemente, del arte de contar historias.

 


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(Distrito Federal, 1980) es investigadora, guionista e iconógrafa en diversas televisoras, como Canal 11, Canal 22 y Televisa, y en proyectos independientes de cine documental.

Te invitamos a la presentación Bambis Dientes de Leche. Esta producción de la compañía Ocho metros cúbicos (8m3) nos muestra cómo el ser humano que se construye a través de una pasión colectiva. Es la historia que comenzó en una fiesta de cumpleaños en pleno año mundialista. La historia del hombre que baila mientras juega futbol. La historia del que juega futbol mientras trapea. Recordándonos que somos el acopio de todo lo que hemos vivido. La obra del director David Jiménez Sánchez se presenta el día jueves 24 de julio a las 20:00 horas dentro del Teatro Alarife Martín Casillas en Guadalajara, Jalisco. La entrada es libre.


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Promover un acercamiento a la lectura como elemento de transformación social, es el objetivo principal del Coloquio del Programa Nacional de Salas de Lectura, en Morelia, Michoacán.

Bajo el lema “La lectura, su uso social y sus entornos”, el Coloquio contará con diversas actividades que incluyen mesas de discusión y la participación de más de 150 profesionales del fomento a la lectura, entre los que destacan el escritor y periodista Juan Villoro y el escritor michoacano Héctor Ceballos, quienes abordarán temas como la lectura en contextos de violencia social y en comunidades migrantes, y la atención a la diversidad desde la cultura y el arte.

Organizado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y la Secretaría de Cultura de Michoacán (Secum), el evento se realizará este 24 y 25 de julio dentro del Best Western Plus Gran Hotel en Morelia. Entrada libre. 


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Los directores Jacques Perrin y Jacques Cluzaud nos transportan a lo más intrincado de los océanos para descubrir criaturas marinas ignoradas y desconocidas. Surcar los mares a 10 nudos cazando atunes, acompañar a los delfines en sus inverosímiles piruetas o nadar con el gran tiburón blanco, hombro contra aleta, son algunas de las experiencias que este documental comparte con el espectador. Océanos se pregunta acerca de la importancia del hombre en la vida silvestre respondiendo por medio de emotivas imágenes a la pregunta: ¿qué es el océano?

Si deseas disfrutar de esta encantadora producción cinematográfica, asiste el próximo 27 de julio en punto las 12:00 horas al Teatro Cine Morelos (Cuernavaca), con un costo de recuperación de $15.00 pesos y entrada gratuita para niños y niñas. ¡No te lo pierdas!


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Desde el pasado 20 de julio y hasta el 10 de agosto, los pequeños regiomontanos tendrán la oportunidad de disfrutar de los conciertos interactivos especializados en la audiencia infantil en el 10° Festival de Música para Niños en Monterrey, Nuevo León, como parte del programa de verano CONARTE 2014. La cita es en el  Parque Fundidora entre las 19:30 y las 20:30 h, con entrada libre.

Si deseas conocer más sobre los artistas y las próximas presentaciones, ingresa a la página de facebook del CONARTE:

http://es-es.facebook.com/pages/CONARTE-NUEVO-LEON/438981005612


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Fotografía por Nidia Rosales Moreno.

La Guelaguetza es un espectáculo de danza considerado actualmente la fiesta máxima de la capital oaxaqueña. Surgió como parte del Homenaje racial que en 1932 conmemoró cuatro siglos de haberse erigido esta ciudad. Mi madre todavía conserva la invitación que en ese tiempo se repartió en calles del centro y que mi bisabuela extrañamente guardó durante más de medio siglo. Según Jesús Lizama Quijano,[1] este programa de eventos, que incluía el certamen Señorita Oaxaca, tablas calisténicas y el desfile de representantes de las distintas regiones del estado acompañados de sus respectivas comitivas y por ancianos que portaban bastones de mando, marca un antes y un después en la historia de la ciudad.

La pauta está en los propósitos de su creación, un intento por introducir en el sentir general de la población ideales posrevolucionarios y nacionalistas, así como la visión de que a la par del resto del país Oaxaca se integraba a los modelos de desarrollo económico. Sin embargo, con esto también se buscaba consolidar un sentido de unión y solidaridad después de los grandes sismos que azotaron al estado en 1931 y que mermaron la ciudad, ocasionando incluso que muchas familias decidieran mudarse a otros lugares más seguros. La gente dormía afuera de sus casas por miedo a que las réplicas se desataran en medio de la noche, y quienes lo habían perdido todo, lo hacían en los atrios de las iglesias, contaba mi bisabuela.

Sobre el origen de este espectáculo cuyo nombre significa ofrendar, compartir, regalar en zapoteco, hay quienes dicen que se realizaba desde la época prehispánica para la adoración de la diosa del maíz Xilonen. Su nombre fue tomado de la costumbre, presente hasta nuestros días, de dar guelaguetza, es decir, ofrecer alguna cosa (un animal, comida o trabajo) para la realización de la fiesta de algún miembro de la comunidad, esperando que ese favor nos sea regresado cuando lo necesitemos. Por otro lado, Lizama Quijano piensa que dicho vínculo con el pasado se inclina más hacia la fiesta decimonónica de Los lunes del Cerro durante la segunda mitad del mes de julio y que coincide con la celebración de la Virgen del Carmen, cuya reminiscencia se conserva hoy en día y que consiste en ir a desayunar a las faldas del Auditorio Guelaguetza, en el cerro del Fortín.

Me parece que la relación con ese pasado prehispánico no está del todo errada. Quizás no haya manera de comprobar esto más que con leyendas o historias que nos contaron los abuelos, pero no todo lo que identifica a un pueblo debe ser parte de un conocimiento científico. Sabemos que los centros ceremoniales de las culturas precolombinas de diferentes periodos se edificaron en los cerros que circundan a los Valles Centrales, y aún ahora se sigue pensando, sobre todo en comunidades indígenas, que los cerros son seres vivos a quienes se les debe rendir tributo y permiso porque albergan espíritus de la tierra que no dudan en cobrar revancha cuando se construyen puentes o carreteras sin su consentimiento.

Cuando era niña, el primer Lunes del Cerro estaba reservado para acudir temprano a los puestos de comida que se instalaban en las escaleras casi interminables que conducen al auditorio estilo helénico, desayunar y luego, si el sol lo permitía, ver la Guelaguetza. Los elementos que nos ligan a una ciudad y quizás a la vida misma son repeticiones de los mismos actos que hicieron los abuelos o padres. Esas ambigüedades nos atan a la memoria del otro. Se llaman costumbres, tradiciones, y contrario a lo que suele pensar el sujeto posmoderno desligado de su entorno porque, entre otras cosas, así lo requiere este capitalismo atroz, no son retrocesos sino formas efectivas de vivir en comunidad y de, por lo menos, observar la diferencia, los rasgos que nos distinguen desde lo colectivo.

Estas vías para sentirme parte de esta ciudad han ocasionado en mí fuertes contradicciones. Por un lado, me parece necesario romper con ciertos modelos que las tradiciones promueven y donde nunca, a pesar de mi educación sentimental, me he sentido cómoda.

Actualmente, la Guelaguetza es producida por el gobierno del estado. Desde 1951 ha tenido un formato más o menos parecido al que vemos ahora. Los bailes que se presentan durante cuatro horas pertenecen a distintas delegaciones de las ocho regiones. Quiénes van y quiénes no es un asunto delicado que ha sido señalado constantemente por la población. El Comité de Autenticidad es una sociedad civil que durante medio año viaja a las comunidades que solicitan su participación y sugiere se modifiquen ciertos elementos necesarios para este espectáculo. Si hacemos a un lado el anquilosado nombre que aún conserva podremos ver que es en otra palabra donde se encuentra la clave para entender su función: espectáculo, una representación o forma de mostrar la diferencia y de ofrecer entretenimiento al público.

Mi padre forma parte de este comité desde hace 25 años. Quizás resulta contraproducente decirlo aquí pero creo también que es necesario aclarar algunos aspectos que nos ayuden a ver con mayor claridad esta celebración. Contrario a lo que piensa Lizama Quijano y buena parte de quienes saben de la existencia de este organismo, sus miembros no eligen a las delegaciones que bailarán en el cerro, ni imponen música, pasos o maneras de vestir. Los visitantes raramente pueden imponer sus puntos de vista en cuestiones tan delicadas como las tradiciones o la identidad de un pueblo, aun cuando sus observaciones finales tengan peso en el programa artístico final. El Comité dialoga con los bailarines, eso es todo.

Lizama Quijano no conoce a ninguno de sus integrantes ni ha viajado a los pueblos a convivir con la gente, como menciona en una entrevista del 2013.[2] Solemos aceptar el discurso académico como la autoridad máxima para hablar de un tema. Lo cierto es que mi padre y los demás miembros viajan a estas comunidades cada fin de semana durante la mitad del año y ven si los números de música y baile cumplen con algunos requisitos propios de un espectáculo: tiempos, sincronía, uniformidad en la vestimenta, buena ejecución musical, proyección escénica, etc., y después sugieren a esos grupos folclóricos ajustarse a estos parámetros estéticos.

Lo que se presenta en el Cerro del Fortín corresponde enteramente con la forma en que estos grupos de baile quieren representarse a sí mismos y a su comunidad. Sé que esto suena a que cuando se sugiere algo en realidad se está imponiendo, pero así he visto las cosas desde cerca. Todos los integrantes del Comité trabajan en otros sitios y realizan esta actividad sin recibir otro pago más que permitirles conocer lugares bellísimos a los que no llegan turistas y vivir la genuina pasión de dar al otro sin recibir nada a cambio .

La Guelaguetza es un espectáculo valioso sobre todo por las repercusiones que tiene en las comunidades. Funciona para conservar las vestimentas tradicionales, aunque se usen sólo en ocasiones especiales, y para revalorar la cultura que ha sido mermada por nuevas vías para entender la realidad. Asimismo, por su origen ligado a la explotación de sus recursos, la Guelaguetza se encuentra al frente de una industria cultural que sigue creciendo y genera cambios en la manera en que el sujeto se percibe a sí mismo y al otro. Un paso que el arte ha transitado ya desde hace tiempo.

¿Es negativo crear productos culturales de este tipo? No puedo dar una sola respuesta. Me parece que en cualquier caso representa una fuente de ingresos importante para los habitantes de esta ciudad. Entre la ocupación hotelera, la venta de artesanías y de comida, y el aumento de ferias, eventos culturales y conciertos, la ciudad recibe una derrama económica de la que carece durante casi todo el año.

Pero ponerle etiqueta a la identidad resulta peligroso, es una vía para dejar de vivir la colectividad y centrar la atención en el sujeto y su aislamiento. Coincido con Lizama en que se trata de una fiesta para urbanitas y turistas. Cuestionaría también si es en realidad una fiesta, entre cuyas características usuales se encuentran momentos catárticos donde los participantes se integran y pierden su identidad, jugando a ser el otro. De cualquier manera, la Guelaguetza es la prueba viva de cómo se ha construido simbólicamente esta ciudad y cuáles son los discursos que operan en ella. Oaxaca es un sitio sumamente discriminatorio, con fuertes conflictos sociales y políticos, hay que decirlo. Me parece que esta fiesta hace visible esas diferencias, enfrenta a los espectadores con una otredad que incomoda porque a pesar de todo se presenta orgullosa de su identidad, aunque sea por breve tiempo y en ese espacio regulado. Al hacer visible el problema quizás podamos idear otras formas y espacios para disminuir la brecha que separa usualmente a quien observa del observado. La próxima presentación de este espectáculo será el lunes 28 de julio.

Fotografías por Fernando Rosales García.
 

[1] Jesús Lizama Quijano, La Guelaguetza en Oaxaca. Fiesta, relaciones interétnicas y procesos de construcción simbólica en el contexto urbano, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), México, 2006.

[2] “¿Qué es y qué no es la Guelaguetza? Entrevista de Mich Hernández a Jesús Lizama Quijano”Proyecto ambulante, 31 de julio de 2013. [Consultado el 20 de julio de 2014].


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La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.
Es licenciada en Lengua y Literaturas Hispánicas, por la UNAM. Junto al artista plástico Pavel Acevedo, dirige Espacio Centro, un lugar independiente de exhibición y producción artística ubicado en la periferia de Oaxaca. Trabaja lentamente en su ficción y en un pequeño huerto.

Te invitamos a disfrutar de las últimas presentaciones del Festival Internacional de Jazz de Verano Querétaro – Montréal 2014.

Como parte de su programa, este miércoles 23 de julio serán presentadas las agrupaciones: Saxodia, a las 19:00 horas dentro de la Plaza de Armas y Made in Jazz, en punto de las 20:00 horas en el Centro Estatal de las Artes en Querétaro.

El cuarteto Saxodia propone un repertorio versátil que incluye diversos géneros que van desde el mambo, el danzón, bolero, jarabe, huapango y el son, dando como resultado una sonoridad única. Por otra parte, el grupo musical Made in Jazz, combina las bases de swing, blues, funk y música latina, con el objetivo construir un medio que ayude a los jóvenes a liberar sus pasiones y expresar sus sentimientos.

Para conocer el programa del Festival Internacional de Jazz de Verano ingresa a su página oficial:

http://jazzdeverano.culturaqueretaro.gob.mx/


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