Ilustración de Inés de Antuñano (Ciudad de México, 1982)
Las siguientes ficciones fueron publicadas en diversas revistas norteamericanas. La versión que aquí presentamos fue hecha por Estefanía Arista, a partir de los textos originales de Ursula Villarreal-Moura. Es la primera vez que su obra es traducida al español.
A través de sus lentes Sophia Loren
Mi mamá y yo manejábamos cerca de un barrio exclusivo llamado The Elms cuando le pregunté cómo podría saber si me había vuelto loca. Dos meses antes, cuando cumplí catorce, mi consciencia se había expandido en un hotel con miles de pisos. Dentro de cada cuarto, me encontré con dobles de mí misma, todas ellas torcidas mentes maestras.
—No estás loca —dijo, negando con la cabeza —. Me daría cuenta.
Las ventanas abiertas de su pequeño Toyota dejaron entrar una brisa caliente que infló su blusa blanca como un globo e hizo que sus brazos bronceados parecieran hotdogs.
—Pero, ¿dónde está el límite? —le pregunté.
En mi mente, arrastraba mis óxfords negros de hombre sobre un suelo de cuadros blancos y negros, un tablero de ajedrez humano sobre el que me tambaleada, moviéndome como títere de cuadro en cuadro.
—No sé dónde está el límite, solo sé que estás sobreanalizando las cosas otra vez —me dijo.
El tablero de ajedrez desapareció e imaginé a mi madre masajeando los nudillos de mi abuela mientras le explicaba donde estaba yo ahora. Está encerrada en una institución con otros como ella. Detrás de sus gigantescos lentes Sophia Loren, los ojos de mi abuela ciertamente parpadearían con asombro.
Temblé ansiosa en mi asiento del carro. Últimamente, todos mis sueños estaban llenos de magia negra, y al despertar estaba convencida de estar cubierta de maldiciones. Era obvio que necesitaba recomponerme, pegar mis piezas frente a los demás. Cazaré retazos de normalidad en mi escuela privada –graficaré venas nuevas en mi sistema nervioso central, me presentaré sin manchas ni grietas.
—¿Tienes tarea?
Su intento de distracción amargó el aire.
—No me digas que realmente crees que estás loca —me dijo, volteando por primera vez para estudiar mi ánimo.
Su cara tenía un eco como de telenovela. Llevábamos manejando en la misma dirección por demasiado tiempo y nuestro destino se me escapaba de la memoria.
—La mayoría de la gente loca ni siquiera se da cuenta que está loca, ¿sí sabes eso, verdad? —murmulló mi mamá, teniendo una conversación consigo misma.
Me imaginé siendo escoltada de mi preparatoria en una camisa de fuerza, mis compañeros espectadores demasiado asombrados como para burlarse o hacer chistes.
Los ojos de mi madre se lanzaron hacia el espejo retrovisor.
—A veces estoy en un tablero de ajedrez —murmuré —. No parece como que vaya a ganar.
Mantuvimos una velocidad de 55 millas por hora y manejamos por cuatros años más sin nunca detenernos.
Efigies de nosotros mismos
Digo que lo hagamos. Dices que tienes que fumar primero. Vas afuera con tu paquete de cigarros y un encendedor. Me pongo cómoda en el sillón y empiezo a leer un cuento corto. Vuelves a entrar y dices que estás listo. Levanto mi mano en señal de espera y digo cinco minutos más. Dices que mientras de bañarás. Te quejas en silencio por el pasillo. El agua cae abruptamente y termino el cuento con tiempo que matar. Lavo algunos platos que quedaban en el lavabo, un tenedor y un cuchillo. Entras a la cocina con el cabello mojado, bóxers descoloridos, pies descalzos y esa mueca de huérfano. Está bien, digo, estaré allá. Cuando te encuentro en el cuarto, estás viendo sketches de stand-up en la televisión. ¿Ahora?, pregunto. Tres minutos, sólo tres minutos, dices con una risa cruel. Así es como formamos resentimientos. Es por esto que ni siquiera quiero tocarte. Cuando por fin estás listo, ya estoy tan harta por la espera, tus berrinches, tus excusas; estoy lista para armar una fogata con tus cigarros.
Respuestas cortas
La terapeuta pregunta sobre mi primera memoria de desesperanza. Esto es muy fácil: una pregunta de opción múltiple con la respuesta correcta enlistada como a), b), c) y d). Respondo con un estremecimiento –las tardes de domingo que en mi juventud pasaba en la sala de mis padres, átomos de polvo atrapadas por la luz del sol, el periódico esparcido por ahí, y los juicios remanentes de la misa del domingo percolando todavía en mí. Esta fue mi primera lección en la pérdida de esperanza.
Qué hay de mi estado actual de desesperanza, pregunta la terapeuta. Es cierto que estas emociones han madurado de zigotos a adultos. Han perdido dientes, sobrecrecido sus trenzas y mohawks, posado para fotos del anuario, tenido trabajos de mierda, peleado con amantes y elaborado planes para terminar el libro de mi vida. Aún cuando incitada, me rehúso a medir la profundidad de sus reservas para reconocer las capas sedimentarias de su impotencia.
La terapeuta me invita a imaginar mi vida libre de desesperanza. Está poniendo a prueba mi lealtad, para determinar si tengo la fuerza para enterrar a los míos.
Dentro de un mes, olvidaré el nombre de la terapeuta, los sillones de la sala de espera, las obras de arte en la pared insinuando nuevos comienzos.
Autores
Nacida y criada en San Antonio, Texas. Estudió en Middlebury College y recibió su maestría en artes por el Sarah Lawrence College, ubicado Nueva York. Sus historias, ensayos y reseñas han aparecido en numerasas revistas, incluyendo Tin House, Catapult, Prairie Schooner, Washington Square, Nashville Review, Hobart, Bennington Review, WhiskeyPaper, Wigleaf Top 50, y LUMINA. En 2012 ganó el concurso "CutBank Big Fish Flash Fiction/Prose Poetry". Ha sido nominada para Best of the Net, Best Small Fictions, para un Pushcart Prize, y preseleccionada dentro de las Best American Short Stories 2015.
(Tijuana, 1995) Es licenciada en Escritura Creativa por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Fue librera, becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas (2022-2023) y residente de la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores (2019-2020). Actualmente es editora de la revista Casa del tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana. También coordina círculos
de lectura y talleres de escritura. Ha publicado dos poemarios:
Hipocampo (Dharma Books, 2021; Isla elefante, 2025) y
Algo tibio que matar (El toro celeste, 2025).
Ilustración por Mariana Martínez
Las razones históricas de las protestas masivas en Hong Kong
Lasers que apuntan a las cámaras de reconocimiento facial, paraguas que rebotan disparos de gas lacrimógeno, cascos que resisten las balas de gomas, protestas organizadas entre vallas, sistemas de colores en la vestimenta y sombrillas… ¿Qué está pasando en Hong Kong? ¿Cuáles son las raíces de las multitudinarias manifestaciones que han puesto en jaque al gobierno de esta región administrativa especial?
Las protestas empezaron con un asesinato… En febrero del 2018, Poon Hiu-wing presumió, en Facebook, el compromiso de su novio: “Dice que soy su primera y última novia”. Después, partió con Chan Tong-kai a Taiwán para disfrutar del día de San Valentín. Todo parecía perfecto… excepto que Chang Tonk-kai regresó solo a Hong Kong. La familia de Hiu-wing, preocupada, contactó a la policía. Algunos días después, encontraron su cadáver escondido entre unos matorrales al norte de Taipei. Tras una disputa acalorada, Chan Tong-kai la había estrangulado. Tenía cinco semanas de embarazo.
Este evento trágico que incendió los tabloides de Hong Kong y Taiwán, fue una alarma política para los hongkoneses. Para juzgar a Tong-kai por un delito cometido en Taiwán, la jefa del ejecutivo de Hong Kong, Carrie Lam, propuso una ley de extradición. El problema aquí es que si Hong Kong aprueba una ley de extradición con Taiwán, automáticamente aprueba una ley de extradición con China continental. Y eso aterroriza a los habitantes de Hong Kong. China tiene un brazo político muy fuerte dentro de su estado y, al permitir las extradiciones, los disidentes del gobierno continental podrían ser enviados a juicio en China, bajo el yugo único del partido central.
Las presiones políticas de China para pasar esta ley muestran bien que Hong Kong tiene una fecha de expiración: en 2047, pasará a ser parte de China y perderá toda autonomía. La libertad de asociación, libre tránsito, expresión, investigación académica o prensa se acabarán, las garantías democráticas se desvanecerán y un modo de vida heredado tras un siglo de colonialismo inglés y 5 décadas de independencia se esfumará. Una generación entera de hongkoneses vivirá este cambio drástico y, si este asesinato les recordó la fragilidad de su modo de vida, ninguno de ellos va a permitir que se acorte el poco tiempo de libertad que les queda. Así las manifestaciones de Hong Kong son una lucha por el futuro… una lucha anclada en la convulsa y compleja historia de unas pequeñas islas desgarradas entre imperios.
Las guerras del opio
A finales del siglo XVIII, la potencia colonial inglesa controlaba una buena parte del mercado marítimo. Sin embargo, la economía más fuerte era, sin duda, la economía China. Se estima que, en 1820, China tenía un Producto Interno Bruto (PIB) de 228 mil 660 millones de dólares internacionales. En comparación, ese mismo año, toda Europa Occidental (con una suma de 30 países) tenía un PIB conjunto de apenas 158 mil 860 millones de dólares internacionales y Estados Unidos de 12 mil 548 millones de dólares internacionales.
Para ese momento , en Europa había aumentado considerablemente la demanda de productos chinos como el té, la porcelana y la seda. Eran bienes que se compraban a altísimos precios y que se consumían con singular rapidez. El problema era que China no compraba productos europeos y no existía un verdadero balance comercial. China era un país absolutamente autosuficiente y la dinastía Qing en el poder prohibía el comercio de muchos bienes occidentales. Por eso, todo lo que los ingleses compraban en China, en particular a través de la infame East India Company, tenía que ser pagado inmediatamente.
El único puerto por el que los británicos podían hacer sus negocios era Cantón, en el sur de China, y los pagos debían hacerse, exclusivamente, en plata. En pocos años, las reservas de plata del Reino Unido se agotaron y los británicos tuvieron que recurrir a otros medios para continuar las provechosas y complejas relaciones comerciales con China. Pronto, se dieron cuenta que el opio podía ser un excelente producto para vender en el país asiático: no nada más podían plantar amapola de forma masiva y barata en Bengal, India, para producciones inmensas de opio, sino que la adicción a esta sustancia crecía día a día en el China continental.
El opio, sin embargo, era ilegal y su comercio estaba prohibido por la dinastía Qing. Es por eso, claro, que su precio era tan elevado y que los mercaderes ingleses podían exigir el pago en plata a cambio del preciado estupefaciente. Pronto, los mercaderes chinos empezaron a exportar plata para pagar los cofres de opio que llegaban diariamente a Cantón. Y los ingleses, finalmente, revirtieron el déficit comercial con China ganando la primacía del mercado.
El comercio de opio pasó de 63.5 toneladas promedio al año en 1767 a 3810 toneladas al año en 1860. Es decir, en un siglo, el comercio de opio aumentó en 6000%. La ventaja de los ingleses en este desbalance ilegal del comercio era evidente y la adicción al opio estaba afectado a la élite y a las tropas de la dinastía Qing. Finalmente, el emperador Daoguang, un hombre descrito como bien intencionado, pero incompetente, decidió atacar el comercio de opio y confiscar 20 mil cofres equivalentes a 1270 toneladas de opio. Como retaliación por este acto, el Reino Unido mandó su poderosa armada a China empezando, en 1839, la primera guerra del opio.
China perdió la primera guerra del opio por su mal estado de finanzas y las rebeliones internas que aquejaban al imperio. Además, sus tropas agotadas por la guerra Sino-Sikh no fueron un verdadero rival para la poderosa armada imperialista inglesa. En ese momento, China tuvo que firmar un tratado desigual con Gran Bretaña: el tratado de Nanking . En este tratado, China se vio obligada a abrir más puertos para el comercio internacional (aparte de Cantón, ahora se abriría Shanghai, Fuzhou, Ningbo y Xiamen); tuvo que pagar 21 millones en dólares de plata en un periodo de tres años; y ceder las islas de Hong Kong para convertirlas en una colonia británica.
El tratado fue firmado por China administrando un duro golpe a la potencia de la dinastía Qing y asegurando la primacía europea en el comercio de la región. Pero los británicos no pararon sus ansias de expansión mercantil ahí y, después de una segunda guerra del opio, lograron imponer el tratado de Tientsin . Ahora, China se comprometía a pagar nuevas retribuciones por la segunda guerra del opio, abrir una decena más de puertos al comercio extranjero y permitir el libre tránsito de mercantes extranjeros y misioneros en China.
Con este nuevo tratado desigual, además de la isla de Hong Kong cedida en 1842, se anexó a la colonia británica la penínsulo de Kowloon en 1860 y, finalmente, los Nuevos Territorios en 1898. En la convención de Pekín, se ratificaron los acuerdos de Tientsin y se acordó que la colonia británica en Hong Kong duraría 99 años. El tratado se cumplió con exactitud y, en los años ochenta, los alto mandos de la República Popular de China y del Reino Unidos tuvieron que sentarse para negociar el fin de la ocupación colonial británica en Hong Kong que llegaría, inevitablemente, el 1 de julio de 1997. Estas discusiones dieron vida al peculiar estado político actual de Hong Kong y, por supuesto, están detrás de las violentas protestas en contra de la intervención china.
Un país, dos sistemas
El 19 de diciembre de 1984, Margaret Thatcher, la primera ministra de Reino Unido y Zhao Ziyang, primer ministro Chino, firmaron la “Declaración Conjunta del Gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y el Gobierno de la República Popular de China sobre la Cuestión de Hong Kong” . Tras una serie de arduas negociaciones, el tratado bilateral propuso las condiciones en las que, el primero de julio de 1997, Hong Kong regresaría a formar parte de China tras 99 años de colonialismo inglés.
El tratado implicaba considerables problemas para ambos gobiernos. Por una parte, el gobierno conservador de Margaret Thatcher tenía que resolver cómo el Reino Unido iba a ceder una colonia a una enorme potencia comunista; por la otra, el gobierno chino buscaba una anexión pacífica y próspera que no perturbara su dominio económico en la región y que permitiera avanzar su política internacional hacia la conformación de un estado chino unificado. En ambos casos, el tratado resultó ser un completo éxito.
Reino Unido logró que China aceptara un periodo de transición de 50 años en el que Hong Kong permanecería bajo un sistema capitalista con todas las libertades fundamentales que tenía bajo el yugo colonial. Eso quería decir que, a pesar de pasar a ser parte de China, Hong Kong tendría una rama ejecutiva, legislativa y judicial independiente del partido central chino. Eso también quería decir que se respetarían muchas de las libertades individuales que no garantiza la constitución china:
“El actual sistema social y económico en Hong Kong permanecerá sin cambios, como también el estilo de vida, las libertades y los derechos incluyendo los de persona, de expresión, de prensa, de asamblea, de asociación, de viaje, de movimiento, de correspondencia, de huelga, la elección de ocupación, de investigación académica y de creencias religiosas serán garantizadas por la ley en la región administrativa especial de Hong Kong.”
Al garantizar un periodo de transición capitalista de 50 años, los británicos calmaron la confianza de los inversores en Londres y en Hong Kong : esto aseguró una próspera relación comercial a futuro entre China y el Reino Unido, tranquilizó a los empresarios locales con un periodo garantizado de estabilidad y una relación comercial más cercana con China, permitió las posibilidades hipotecarias y de préstamos para 5 décadas y, como consecuencia, le dió confianza al mercado (el día en que se firmó el acuerdo, la bolsa de valores de Hong Kong superó la tasa récord de los últimos dos años y siguió creciendo durante tres años más).
Por otra parte, China aceptó esta transición suave por los beneficios económicos de mantener una cierta estabilidad política y social en Hong Kong. Así lo describe Ian Scott en su libro Political Change and the Crisis of Legitimacy in Hong Kong :
“En Marzo de 1985, China tenía inversiones directas en Hong Kong que superaban los 6 mil millones de dólares de Hong Kong; tres años después, esta inversión se quintuplicó. En marzo de 1986, China tenía 35 plantas de manufactura en Hong Kong que representaban una inversión de 2.4 mil millones de dólares de Hong Kong, la tercera inversión extranjera más grande después de las de Estados Unidos y Japón. (…) Además, China también se beneficiaba de las inversiones de empresas de Hong Kong en su territorio. En 1987, de las 7 mil 800 empresas extranjeras establecidas en China, 6 mil 600 eran empresas de Hong Kong y representaban el 65% de la inversión extranjera.”
Así, tanto el gobierno chino como el gobierno británico dejaron de lado sus diferencias políticas para permitir el crecimiento mutuamente benéfico de una región con enorme potencial económico. El problema fue que, en medio de todo esto, nadie le preguntó a la sociedad de Hong Kong su opinión.
En las negociaciones entre Reino Unido y China nunca se permitió la intromisión de los habitantes de Hong Kong: ninguna de las dos potencias consideró, jamás, el despertar de una consciencia política en una sociedad históricamente apática. Hasta entonces, el poder real se concentraba en burócratas, no había partidos políticos, las manifestaciones de los sesenta habían sido contadas y los grupos de presión no tenían gran poder fuera de las esferas financieras. Sin embargo, la firma de la Declaración Conjunta entre China y Reino Unido despertó algo en los habitantes de Hong Kong. De pronto, se vieron vapuleados en medio de negociaciones políticas sobre su futuro que se hacían para el beneficio económico de dos potencias que no los representaban. Esto era una traición por parte de los británicos y una afirmación de control y poder por parte de los Chinos. En cualquier caso, ellos eran las evidentes víctimas de este tratado.
El 19 de septiembre de 1984, cuando se estaba firmando la declaración conjunta, sólo un puñado de representantes de la sociedad de Hong Kong, escogidos por su docilidad ante las potencias en la mesa, fueron invitados. Y ellos cumplieron su rol legitimador aplaudiendo en el fondo de la sala. El gobernador de Hong Kong sólo fue invitado como parte de la comisión británica y tanto China como el Reino Unidos negaron rotundamente la posibilidad de una consulta popular en Hong Kong o cualquier tipo de referéndum.
No es sorprendente, pues, que en este contexto, las inquietudes políticas de una sociedad que fue dócil durante tantos años se despertaran con violencia.
Hong Kong se levanta
Para entender bien el ambiente político que se respira actualmente en Hong Kong hay que entender algunos de los principios de la constitución acordada en la declaración conjunta de 1984. Porque, para que Hong Kong tuviera un poder ejecutivo, legislativo y judicial independiente, se eligieron los términos de una “micro constitución” que regularía las condiciones políticas del gobierno hongkonés hasta la anexión definitiva con China en el 2047.
Hong Kong es una zona administrativa especial dirigida por un líder del ejecutivo y un congreso local. China no tiene ningún poder directo sobre Hong Kong excepto en los rubros de defensa y de política exterior. Sin embargo, el líder del ejecutivo, después de ser votado por un consejo de 1200 electores designados especialmente entre los sectores financieros, laborales, legislativos y de profesionistas, debe ser aprobado por el comité central del Partido Comunista Chino. En ese sentido, el líder del ejecutivo nunca ha sido elegido fuera de un pequeño círculo pro-Beijing centrado en intereses empresariales.
Por otra parte, el congreso local, con 70 escaños, se divide en dos porciones: 35 escaños votados directamente por los habitantes de Hong Kong, y 35 escaños votados por una representación de electores en los sectores financieros, de profesionistas y laborales en Hong Kong. La gran mayoría de los puestos de elección popular son, entonces, legisladores pro-democracia y anti-Beijing, mientras que la gran mayoría de los puestos elegidos por representantes fieles a los intereses comerciales de las empresas son pro-Beijing y anti-democracia.
Así, desde 1998, el voto popular siempre ha estado del lado de los legisladores pro-democracia y, sin embargo, la mayoría del congreso siempre ha sido pro-Beijing. Esto no nada más vuelve visibles las limitaciones del poder político real de los habitantes de Hong Kong, sino que demuestra que China tiene cada vez menos interés en respetar la autonomía de Hong Kong.
Desde 1997, las cosas han cambiado mucho y, ahora, Hong Kong no representa el mismo poder comercial que representaba hace veinte años. En las últimas dos décadas, el poderío económico de China ha crecido enormemente y la economía de Hong Kong pasó de representar el 27% del PIB chino a solamente representar el 3%. En este sentido, las libertades políticas que les fueron acordados a los habitantes de Hong Kong ya no son el factor dominante para la tranquilidad de los mercados. Así, el interés de China en la región ha cambiado y, ahora más que nunca, el gobierno chino busca extender su área de influencia para controlar con mayor firmeza, antes de la transición, a los hongkoneses.
Es por eso que, en el 2003, cuando China intentó imponer una ley mordaza que buscaba prohibir y castigar cualquier acto o discurso que pudiera ser considerado como una traición al Partido Comunista Chino en Hong Kong, más de 500 mil personas salieron a la calle. Es por eso que, cuando la reforma electoral de Hong Kong que prometía, finalmente, la elección del ejecutivo y todo el legislativo por sufragio universal decidió mantener y reforzar el sistema representativo, la sociedad hongkonesa se levantó nuevamente. Es por eso que, en 2014, nació el “Movimiento de las Sombrillas” (Umbrella Movement) que ocupó, durante casi dos meses, la ciudad para protestar masivamente por la injerencia del gobierno central chino en las elecciones de Hong Kong.
Éstas fueron las grandes protestas que surgieron como respuesta a la creciente intervención china en una sociedad que, todavía, tiene treinta años de libertades garantizadas. Todas estas protestas tienen, por supuesto, un símbolo central: Victoria Park, el parque en el que, año con año, los hongkoneses recuerdan el aniversario de la masacre de Tiananmen, el último intento popular de sublevación por la democracia en China. Todas estas protestas, también, han crecido conforme ha crecido la conciencia política en la clase media de Hong Kong. Ahora, además, gracias al auge de las redes sociales, las juventudes hongkonesas han encontrado otras formas de organizarse y otras formas de relacionarse con el inmediato político.
Así llegamos a 2019 con la más grande protesta en la historia de Hong Kong: 2 millones de personas (es decir, una tercera parte de la población de Hong Kong), salió a las calles para protestar contra la nueva ley que permitiría la extradición hacia China. Las razones de este repudio universal son evidentes: desde 1997, las intervenciones políticas de China se han hecho cada día más violentas. Esto no nada más ocurre con legislaciones e influencias políticas a la distancia, sino en cosas mucho más turbias (como la famosa desaparición de libreros del 2015).
Con las manifestaciones de este año, la primer ministra Carrie Lam ha congelado la ley de extradición. Pero los hongkoneses no están satisfechos y no descansarán hasta que la ley desaparezca por completo: si China desaparece a gente por vender libros ahora, con una ley de extradición podrían reprimir cualquier tipo de disidencia.
Hong Kong todavía tiene 28 años de autonomía y sus habitantes ya no quieren pasarlos en silencio. A partir de 2047, ninguno podrá protestar, ninguno podrá expresar sus opiniones políticas libremente, ninguno podrá votar. Muchos de los manifestantes estarán muertos en 28 años. Por eso, esta lucha es, también, generacional. Los jóvenes de Hong Kong saben que, cuando sean profesionistas, su mundo se derrumbará. Muchos de ellos no tienen el poder económico para salir de Hong Kong. Muchos otros quieren defender la identidad que tanto se tardaron en conquistar. Todos, en general, están luchando por un porvenir que no les quite las certezas.
Podemos preguntarnos por qué las manifestaciones de Hong Kong han llegado a este grado de violencia, de sofisticación, de masiva convocatoria. La respuesta, después de este largo recorrido histórico, es evidente. Ésta no es, nada más, una lucha política o económica, no se centra en un debate ideológico o filosófico… ésta es la lucha de una generación por el mundo que legan a sus hijos; y ésta es la lucha de esos hijos por un futuro que, antes de nacer, ya habían perdido.
Autores
Nicolás Ruiz (Ciudad de México, 1987) es maestro en literatura comparada por la UNAM. Desde hace casi 10 años se dedica al periodismo cultural y ha publicado en revistas y blogs de cine, política y cultura como Nexos, Televisa.News, Dónde Ir y Correspondencias. Actualmente, es editor y conductor en Código Espagueti, Ibero 90.9, Noticieros Televisa y FOROtv.
Ilustrador
The Drinkers, Vincent Van Gogh, 1890. Wikimedia Commons.
Esperaba a mi padre en la calle Zaragoza,
lo reconocí entre la gente
porque parecía un grumo difícil de disolver.
Traía puesta una playera negra,
un pantalón sucio de mezclilla
y las botas negras de la fábrica.
Nos metimos a una tienda de mascotas en Morelos
y vimos pequeños tiburones encerrados en una pecera.
Después fuimos a una cantina.
Nunca me había embriagado con mi padre,
pero él se iba en unos días a rehabilitación.
Se iba borracho, con la piel colgando de su cara
y con la panza desbordándole de su cinto.
Llevaba dos semanas embriagándose a diario,
sus ojos eran telarañas con hilos de sangre.
En la cantina me dijo:
¿Recuerdas que cuando eras niña yo te decía que ibas a ser líder?
¿Tú sabes que somos diferentes, verdad?
Que algún día gobernaremos estas putas ganas de matarnos.
El dueño del lugar nos miraba de reojo
mientras nos traía la siguiente ronda de caguamas Carta Blanca.
Papá enumeraba acontecimientos que involucraban
a las mujeres de su vida: su madre y sus hermanas.
Chasqueaba la lengua, le tambaleaba la cabeza
y cuando me volteaba a ver, sonreía apenas.
Todas sus palabras eran un lugar común,
un abrazo incómodo
del que me quité despacio.
Luego de tres meses, papá regresó de rehabilitación.
Me citó en un Carl’s Jr. para conversar.
Baños de agua fría, cientos de cigarros e insultos,
y un terapeuta que le dijo: Ya basta de tu mamá, cabrón.
Algunas amistades también
y una libreta Scribe en la que escribió su biografía.
Relataba todo con la boca llena de cebolla,
tenía cátsup en el bigote y se chupaba los dedos.
Así que esto es la familia,
comida echándose a perder en el refrigerador
y, sin embargo, fresca.
Le pregunté si podía enseñarme su libreta.
Dijo que iba a pensarlo.
Papá regresó de rehabilitación
como un tiburón
al que le extrajeron los dientes.
Es un costal
que ya no puedo golpear.
Autores
(Nuevo León, 1988). Estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Ha tomado talleres de creación literaria con Óscar David López y Julián Herbert. Fue miembro del Seminario Permanente de Literatura Francisco José Amparán, de la ciudad de Saltillo, Coahuila. Su poemario
Comunidad terapéutica (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2016) ganó el Premio Nacional de Poesía Francisco Cervantes Vidal.
Woodstock, 1969. Imagen extraída de Flickr.
parece imposible de creer que se hayan reunido medio millón de personas en un festival en el bosque para escuchar música y drogarse y bailar y coger y nadie haya tomado una selfie:
quizá fueron más de cinco millones de platos desechables con sus respectivos lunch o diez millones de cubiertos los que pasaron desapercibidos ante una cámara fotográfica:
por las mañanas algunos hicieron yoga y meditaron pero nadie registró una visita en woodstock
nadie posteó la historia de cuando roló un joint:
solo se hizo un documental (y ganó el oscar) donde se observa la gente feliz
y el disco fue el mejor soundtrack: el festival tuvo resonancia en todo el planeta y por mucho tiempo pero aún así los jóvenes fueron y han sido pisoteados
ninguneados y los siguen formando para marchar e ir a la guerra
como si el festival nunca hubiese existido:
quizá el fracaso de los jóvenes de hace 50 años
fue la frivolidad de la era de acuario que consistía en estar hasta el culo de las guerras y la represión y la moral
decididos a terminar la invasión gringa en vietnam
se plantearon la idea de unirse en torno a la música
para no acudir al servicio militar y no casarse y practicar el amor libre y no hacer la dieta tradicional de masacrar animales y protestar y exigir sus derechos civiles
inventaron el término unisex buscando la igualdad racial y la equidad sexual
sus modas eras indescifrables para distinguir la sexualidad de los individuos
incitaban a promover la liberación femenina y motivar el uso regular de drogas psicoactivas para mirar el mundo podrido de otra manera
para desmoronar el sistema capitalista asfixiante:
sus ideales eran el pacifismo y la vida en comunas
y el ecologismo y el amor por la música y las artes: los insultaban llamándolos hippies
quizá sabiendo que las mentes brillantes del futuro se iban a consumir en videojuegos
o el tinder
o en la vida ridícula de las redes sociales
o en una profesión al servicio del crimen
también existían millones de posers que un día se cortaron el pelo y se pusieron desodorante y dejaron su solicitud de empleo en un banco o en tienda de armas o en el ejército:
fracasaron porque eran una multitud desorientada salvajemente rebelde que iba a cagar detrás de la milpa y a ducharse en el lago cimbrando el filo de la cómoda guillotina supremacista política religiosa de la educación criminal de occidente
luchando y perdiendo inmediatamente contra un gobierno racista xenófobo misógino homofóbico y temeroso de que la psicodelia pudiera destruir su imperio de plástico e intereses bancarios
y el poder usó toda su maquinaria para invisibilizar las protestas:
la casa blanca se planteó mandar tantos militares al festival como a una guerra
pero mejor envió comida en helicópteros al notificar el caos de la alegría
las carreteras del condado de ulster colapsaron y mucha gente llegó a pie dejando sus autos en los acotamientos
las taquillas fueron insuficientes por lo que se dejó entrar gratis a la gente
y minuto a minuto todo fue insuficiente
el lsd que circulaba era buenísimo (lo dijo john b sebastian y lo cotejó la policía) y también fue insuficiente
y así el agua los cigarros el discurso la música etc
todo ha sido insuficiente
porque el pueblo que está a 105 millas de nyc
estaba ocupado por chicos desnudos volando muy alto y soldados fuertemente armados repartiendo alimentos:
como una metáfora de la estrecha comunión imperial de unir a los jóvenes
en las drogas la comida y las armas en un hedonismo autoritario:
woodstock capturó perfectamente el espíritu libre de la década de los 60 y se convirtió en un referente cultural que representa a toda una generación:
parece imposible creer que 500 mil jóvenes estaban pasándose un churro hablando de sexo y política y protestas antibélicas durante tres días
y no se reportaron violaciones ni acosos sexuales ni robos ni secuestros
y de las 5 de la tarde del viernes hasta las 10 de la mañana del lunes: 32 bandas se presentaron en un lapso de 65 horas: de las cuales 42 fueron de música y 4 de una fuerte tormenta y el resto de drogas sexo carcajadas y sueño:
obvio
al finalizar woodstock fue declarado zona de desastre:
dicen que nacieron dos personas durante el evento
ocurrieron tres muertes: una debida a una sobredosis de heroína: otra a una apendicitis y otra porque un tractor atropelló a una persona que dormía en un sleepingbag:
la banda que empezaría el festival no lo pudo hacer porque fueron detenidos por la patrullas del orden en la carretera camino al show
y como si la música le importara a alguien
ravi shankar pidió a la audiencia apagar sus cigarros de mariguana mientras tocaba la cítara
y santana pedía danzar porque eran la primera banda en la que se identificaban las minorías: hispanos migrantes negros pobres ilegales
y el activista abbie hoffman interrumpió la actuación de the who para hablar del líder del white panther party: cogió un micrófono y gritó: creo que esto es un montón de mierda mientras john sinclair se pudre en la cárcel: inmediatamente fue echado del stage por el guitarrista del grupo
y al final jimi tocó el himno nacional:
los organizadores tardaron una década en pagar las deudas
y los conservadores políticos con su estrategia totalitaria
utilizaron muchas horas de noticieros para hablar mierda de los jóvenes que se maravillaron en woodstock pensando en otro mundo posible
y en cambio el gobierno que ya había llegado a la luna
pero no al corazón de nadie
además de ridiculizar a la juventud y exhibirlos como personas malas que afrentan los valores tradicionales de estados unidos
como la legalización las armas y el incremento de bombardeos por todo el mundo en busca de esclavos tesoros combustibles insumos franquicias súbditos
los re educaron con rigor en el cultivo del odio abonado con sus propios temores
y poco a poco fueron matando los ideales hippies
convirtiéndolos en artículos: collares dijes sandalias sombreros maquillajes
y saludos con la v en la mano impresos sobre cualquier material
y festivales con boletos caros y largas filas para mear o comprar cerveza
bajo un playlist de una música dócil anodina y sosa
Inundación (imagen digital, 2015) de Paola Ismene.
Mujer mirando un esqueleto de ballena
Usualmente con ojos melancólicos
observa las costillas circulares hasta llegar
a la cola apelmazada como un abanico.
Después regresa por el camino poroso
de lo que antes fuera su vientre
y sube por las mandíbulas inacabables.
Ahí se detiene en las cuencas
que fueron sitio, seguramente,
de flores de yeso y estrellas de sal.
Hallada bajo el infernal desierto de Chile,
se puede leer en el escaparate
del Museo de Historia Natural de Boston.
Imagina el llamado en forma de aullido
bajo los pesados pliegues del agua acomodándose.
Es posible también vislumbrar
el mecanismo sanguinario de caza en grupo
y el torso colosal en la superficie,
primero para ser una isla de cormoranes
y después, sumergiéndose
para atraer a un círculo sonoro de gaviotas hambrientas.
Del vínculo que han generado se desprende un acorde menor.
Podrían armonizar pulso y ciclo menstrual.
Una de ellas sostiene una teoría
más allá de la muerte,
su corazón aéreo de cien kilos.
La otra duerme un infinito sueño de calcio.
Fábula de Donna y su caballo
“Dentro de él había un pozo indescifrable”, dijo.
Cada uno de nosotros es a su manera un caballo.
Era una historia de amor o no sé,
no estoy seguro. Lo contó una amiga
que a su vez era la historia de Donna
y su regalo de verano
que era un caballo ¿Recuerdas? Trataba
de ella que vivía en el norte
y decía que cada vez
que lo guardaba en el establo
algo de uno se quedaba en el otro
en medio de la noche turmalina
y él parecía sonreír radiante
al día siguiente con sus grandes dientes
de madera o de niño, qué sé yo,
y sentía a sus costados
los muslos solares de Donna
y así giraban los días como una
gran rueda sobre el campo pero un día
un hombre apareció con un anillo
y una gran piedra que él mismo halló entre las piedras
y Donna asintió con la cabeza y se casaron
y entonces algo cambió por completo
porque entre Donna y el caballo
hubo un lenguaje roto como el asma,
asma de amor diría algún día un Chileno,
y murió porque no había más vallas
que saltar ni más mujer por la cual
habitar las colinas, las colinas
fueron más breves y entonces
Donna dijo eso ¿recuerdas?
“Dentro de él había un pozo indescifrable…”
y también dijo “Se rompe el corazón
a los hombres mas no a los caballos”.
Autores
Es autor de
Cantata Castrati (Colibrí, México, 2004),
Los alumbrados (Estado de México, 2008);
Canciones para adolescentes fumando en un claro del bosque (UAZ, 2011),
Instrucciones para matar un caballo , (Conaculta/FONCA, 2013) y
La escritura de los animales distintos .
Ha sido galardonado con el Premio Nacional de Poesía Enrique González Rojo 2008; el Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde 2011; el Premio Nacional de Poesía José Francisco Conde 2013 y Premio Nacional de Poesía Enriqueta Ochoa 2014.
Ha participado en Encuentros nacionales e internacionales de literatura en Cuba, Japón, Canadá y New York.
Obtuvo la beca para formación de jóvenes escritores Fundación para las Letras Mexicanas (2009-2010) y fue escritor residente en la Art Omi Center en Nueva York en la especialidad de poesía.
Espartano forja nuevos talentos. Hugo Borges.
La lucha libre está de moda no solo por los múltiples libros, eventos culturales o series repetitivas de Netflix que hablan de los héroes y villanos de quien ama las luchas. Cuánta razón tenía Monsiváis al definir éste deporte como un desahogo colectivo, ya que tanto público como luchadores, no tienen mejor satisfacción que dejar sus penas fuera de la arena.
Pese al fanatismo, nunca hemos visto a los seres humanos atrás de la máscara; olvidamos que ellos también sufren por sus hijos o por las deudas que les genera Coppel cada mes. Los luchadores clásicos aún están entre nosotros y son pocos los que comparten sus conocimientos, tal es el caso de Manuel Rubén Cantillo Gamboa, mejor conocido como “El Espartano”. Prefirió el retiro porque necesitaba espacio y fuerza para entrenar a talentos nuevos. Su última lucha, en 2013, consolidó sus cuarenta y cinco años de trayectoria.
La trayectoria de Espartano. Hugo Borges.
No existe un registro que pueda recapitular cada uno de los combates de Espartano: Lizmak, Máscara Sagrada, Blue Demon Jr, Cobarde y una lista interminable que creó una leyenda en el argot de la lucha independiente.
Espartano, como un auténtico guerrero, sigue vigente. Ahora como un maestro, revive sus épocas de gloria. El Sparta Gym se encuentra en la Jesús Carranza, uno de los barrios más antiguos de Mérida; por fuera, una reja oxidada y por dentro, el inmueble lleno de mutismo. Espartano podría ser el Dalai Lama con tanta serenidad. Ninguno de los luchadores se habla porque para ellos, la lucha no es un deporte, es una religión, y estamos en su templo; lo respetan porque la misa está en los encordados y Espartano es el sacerdote que solo da señas de lo que deben de hacer. Levanta los brazos, cierra los puños y dos jóvenes luchadores dan piruetas en medio del cuadrilátero, otro aprendiz sube al esquinero y practica lances con su compañero, quien lo espera debajo de la plataforma. El maestro no hace gestos y el silencio continúa hasta las paredes roídas que dan la bienvenida a la única escuela de lucha libre en Yucatán.
El ring está rodeado de maleza, un altar guadalupano y la casa de Espartano. El paisaje rústico sobresale en medio de una plancha de concreto. En esta escuela no importan las comodidades ni los equipos de protección. Cada uno se cuida a su manera o se acostumbra a los chingadazos.
El aprendiz practica el vuelo. Hugo Borges.
Los alumnos entrenan dos horas de lunes a viernes, a partir de las 7 pm hasta las 9 pm. A veces se quedan más tiempo para comentar las luchas de la semana y platicar sobre sus proyectos viables, pero esto no siempre sucede. Depende de los ánimos del silencioso Espartano.
El óxido del inmueble y la madera roída del ring son los pilares para crear a los personajes que desean ser. No son necesarios los lujos ni las colchonetas buenas para forjar a los luchadores extraordinarios; entre más precario, mayor será el esfuerzo para no padecer en el futuro, o al menos eso comenta Guerrero Espartano , abogado de profesión y luchador por convicción. El hijo de Espartano es quien carga con el legado, y quiere llegar más lejos que su generación y su padre. Por ello, es uno de los luchadores yucatecos más relevantes del momento; ha participado con personalidades de la talla de Carístico, El Valiente y la Generación Dinamita.
La máscara de Guerrero Espartano: negra con matices rojos, marca la rudeza y seriedad necesaria para subirse al trapecio. Su cuerpo es una torre de músculos, pero no por ello carece de sensibilidad: tiene tatuados a sus hijos en los brazos. Conoce los motivos por los que lucha; en cada llaveo o contralona, solo tiene que recordarlos y así evitar rendirse no solo en la lucha, sino en la vida. No obstante, hay una pregunta que siempre pesa:
¿Por qué lucha?
Por un sueño que tuve desde pequeño y problemas familiares. El entrenamiento me motiva a olvidar mi pasado.
¿Cuál fue la primera lucha que te motivó a iniciar este oficio?
Tenía cinco años, fui con mi papá al Poliforum Zamná para ver al Hijo del Santo y a Blue Demon Jr. Como era la pelea estelar, abrieron la reja y los niños entremos a ver la lucha; al pasar, un tipo le dio veinte pesos a mi padre y le dijo: “Pa´ tu caguama”. Aunque yo era pequeño, entendí la humillación que le quisieron hacer a mi papá. Le prometí que un día me iría a ver como un luchador profesional, que no tendría que seguir pasando por esto. Afortunadamente lo hice y ayudé a mi padre a superar la bebida. He luchado con grandes luchadores como Dragón Lee o Carístico. La mirada de mi padre me llena de orgullo y vale más que todas mis luchas.
¿Quién es Guerrero Espartano fuera del ring?
Soy abogado de profesión y cuando me quito la máscara soy otra persona. En el ring soy rudo y en la vida diaria soy técnico, porque lucho por el respeto a las leyes, trato de llevar a cabo la justicia. No tengo un conflicto en separar mi vida alterna y este personaje que amo. Mi profesión es mi entrenamiento y también se pierde.
La escena gris del cuadrilátero y la nula interacción verbal, fueron fundamentales para saber sobre el tipo de disciplina a la que están acostumbrados con Espartano. Todos muy bien entrenados, aplicaron algunas llaves como parte de los ejercicios. Al platicar con los estudiantes, confesaron que esto lo hacen por pasión, sin esperar nada en el futuro, de manera similar a quienes entrenan en un club de futbol y juegan los domingos un partido. Cada luchador compite por el equipo que hay en casa y muchas de sus emociones se quedan en los vestidores. No se permiten interrupciones desde la tercera cuerda. Su mente se concentra en el lance.
Mr. Voltio pertenece a una generación que ha practicado diversos tipos de luchas, incluso participó en las extremas, pero no le gustó ya que él prefiere lo clásico, tal como en los tiempos del Cavernario Galindo, Huracán Ramírez o El Santo.
De una estatura mediana y una máscara negra con un rayo rojo entre los ojos, Mr. Voltio expresa la satisfacción de tener logros dentro y fuera de Yucatán. Él es uno de los pocos que lo han logrado; sin embargo, el sureste está lejos de ser visto como una cuna de luchadores emblemáticos. El centralismo no permite ver a los exponentes como Mr. voltio.
La cátedra de la península. Hugo Borges.
¿Cómo fue tu acercamiento con la lucha?
Tenía veinte años cuando inicié en la lucha libre, antes era boxeador y amaba los golpes. Mi amor por el deporte no estaba en el box, lo supe desde que me vi en el espejo como un luchador. Mi papá me llevó a la lucha a los diez años, y aún lo agradezco.
¿Qué le pasó a la lucha libre en Yucatán?
Me costó dos años para tener mi licencia, entrenaba por cuatro horas diarias y ahora me enoja que gente sin preparación se suba a un ring. Yo soy un luchador duro, incluso practiqué algunas veces lucha extrema, aunque no me gustaba. Para mí no hay obstáculos y me lo permito porque he sufrido para llegar a donde estoy. Me molesta que gente sin disciplina no mida el peligro y se atreva a subirse a un ring; he luchado con gente así y realmente es penoso. En Yucatán tenemos grandes luchadores y somos pocos los que tratamos de hacer una mejor lucha libre.
¿Qué es un cuadrilátero para ti?
En un ring olvido todo, con mi máscara me transformo. Aunque mucha gente diga que es faramalla, estoy seguro que muchos no se subirían conmigo por tres minutos. Sé que este es mi deporte y no dejaré de hacerlo. Lo supe desde que vi por primera vez una máscara de Huracán Ramírez y quise ser como él. Aún estoy muy lejos de serlo.
Mercurio es uno de los luchadores más jóvenes del elenco de Espartano, con apenas 23 años mantiene el sueño de algún día poder luchar en la Arena México. Apenas cumple un año como luchador profesional y su máscara blanca con una cruz azul es una de las más recientes en el pancracio yucateco. Mercurio confiesa que su familia evita verlo luchar; la tensión de las fracturas o una muerte es inquietante para sus padres. A sabiendas que este deporte es un pasatiempo, Mercurio lo toma con seriedad, y el dinero que recibe como trabajador del ayuntamiento lo invierte para sembrar una trayectoria. La edad aún lo mantiene en joven promesa.
¿Por qué la lucha libre?
A los doce años fue mi primer acercamiento, vinieron Intocable y Blue Demon. Me gustó el ambiente, me sentí desestresado. Procesé durante mucho tiempo esto para dedicarme a la lucha, y no me arrepiento. A pesar de las lesiones o el cansancio que tenga, siempre busco el instante para venir a entrenar. Mi familia se preocupa porque tiene miedo de que me muera en el cuadrilátero, pero es un riesgo que he decidido aceptar y no lo voy a cambiar por nada.
¿Cuál es el sueño que persigues?
Estar en la catedral de la lucha libre (Arena México) y así poder aprender de los luchadores más importantes del país, como Negro Casas, Atlantis o el mismo Carístico. Yucatán es una capilla de lucha libre y solo unos cuantos venimos a rezar.
El riesgo en el ring. Hugo Borge.
¿Cómo vive la familia de un luchador?
Yo no vivo de la lucha porque no es redituable, lo hago por amor a la máscara. Tengo otros trabajos y así trato de mantener a mi familia. A veces lucho cansado porque tengo que desempeñar otras actividades. Yo trabajo en el ayuntamiento como un Godínez, espero la hora de salida para irme a entrenar o disfrutar a mi familia. Cuando la gente me aplaude, olvido el cansancio y disfruto el momento con el compañero que me corresponda trabajar.
En medio de la maleza, Espartano tomó una silla de coca cola y se sentó para repasar sus grandes batallas, lesiones, frustraciones y peleas épicas de su emblemática trayectoria:
¿Cuál es el recuerdo más glorioso de su trayectoria?
En la Ciudad de México contra Lobo Rubio. Fue una de las más importantes y emotivas que tuve, sentía la adrenalina que se salía de mi pecho, no logré conectar mis pensamientos con los gritos y aplausos de la gente.
¿Cuál fue su peor lucha?
En mis cuarenta y cinco años de trayectoria, recuerdo las dos veces que me cortaron la cabellera. Es una humillación tan grande que nunca sabré explicarlo. Mi reputación estuvo dañada mucho tiempo, sin embargo, nunca me entregué por completo a la derrota. Y este es un tema que lo tengo bien enterrado, así iré olvidando poco a poco.
¿Cómo ha sido la historia de este gimnasio?
Ha sido muy larga, este es el segundo gimnasio que tengo, el otro lo cerré por problemas económicos. Tuve que ir a la Ciudad de México para registrar este gimnasio y quienes estamos acá nos sentimos apasionados. A todos los luchadores de Mérida, yo los entrené. Yo me forjé solo, toqué las puertas que quise y nadie me ayudó.
Espartano forja nuevos talentos. Hugo Borges.
¿Cuál cree que sea la deficiencia de la lucha libre actual?
En México les permiten luchar en menos de seis meses, no tardan en darles su licencia y se suben hacer el ridículo. Me da vergüenza que hagan eso, he dedicado mi vida a la lucha para ver a esta clase de gente. Mi escuela es reconocida, y muchos luchadores me piden carta para su licencia, yo solo se las concedo cuando realmente valen la pena. Me doy cuenta cuando un luchador no sabe nada desde que se sube al ring y veo cómo camina. Algo elemental en la lucha libre es la toma del referee; hoy en día ya no se practica y esto es elemental para iniciar un combate, pues de esta manera se hacen los derribes. Ahora importa más el show y lances que muchas veces se ven espantosos. También no hay maestros que enseñen, solo aprenden de lo que ven en la televisión. Primero hay que aprender a caminar y luego a volar.
¿Cuál es el recuerdo más triste que conserva en la lucha libre?
Cuando me fracturé el cuello y las vértebras. Creí que hasta ahí había llegado, sentía la heladez. Era 1988, y los médicos no me daban buenas noticias, veían imposible que volviera a los encordados, pero con disciplina y fe, logré sanar para poder levantarme.
¿Qué sigue para Espartano?
Ahora lucho con la comisión de box y lucha, trato de que nosotros tengamos apoyos de seguro y nos amparen legalmente; muchos compañeros se siguen accidentando y los promotores no quieren pagar nada. Entregamos todo para que nos pateen los promotores y no se vale. Por otra parte, me dedico a sanar las lesiones que me dejaron la lucha y la vida. Ambos tardan en sanar ya que duelen casi igual.
Hoy en día Mérida tiene una plaza de lucha libre y poco a poco salen más talentos, a pesar de que esta sea la única escuela de lucha libre. Recientemente se estrenó la empresa Mayan Wrestling y los luchadores del sureste unirán fuerzas para favorecer la escena independiente.
Sparta Gym de Espartano, nos demostró que los sueños se construyen entre la maleza y el piso de concreto.
Autores
Jorge Manzanilla (Mérida, Yucatán, 1986) es licenciado en Literatura
Hispanoamericana por la Universidad Autónoma de Guerrero y tiene una
Maestría en Escritura Creativa por la Universidad de El Paso, Texas. Autor
de los siguientes libros de poesía: Que me sepulten recostado en la palabra
(Catarsis Literaria El Drenaje, 2011), Escarnio (Verso Destierro, 2014),
Diáfano 23 (FETA, Col. La Ceibita, 2014) y Vitral de todos mis cuerpos
(Diablura Ediciones, 2015). Premio Estatal de Poesía “El Espíritu de las
letras” en 2015 y 2017, y Creative Writing Awards en El Paso, Texas,
mención honorífica en el Premio Binacional Pellicer-Frost entre otros.
Becario del PECDA Yucatán en 2014. Poemas suyos han sido traducidos al
portugués y además ha colaborado en el New York Times. Actualmente
columnista en SuperLuchas.
Ilustrador
Hugo Borges.
Hugo Borges . Trabajó como corresponsal en Yucatán de la Agencia Notimex, actualmente es fotoperiodista para el periódico Tribuna y freelance de la Agence France-Presse (AFP), además de colaborar para la revista México Desconocido, La Jornada Maya, VICE y diversos medios electrónicos. www.hugoborges.com.mx
Ilustración de Donde viven los monstruos
Aritmética
Un niño de cinco años
se siente fastidiado.
Me enteré que ya quiere cumplir seis
e ignoro la razón de su molestia,
yo a su edad estaría muy cómodo.
Piensa en su púber futuro
y tienen la certeza de que a los seis
volverá a sentir ese tedio infantil que le aqueja
y querrá que el tiempo
le traiga un año más
y así hasta el infinito.
Quizá un día se dé cuenta
que hubiera sido mejor
seguir bajo la camisa de niño
que no la de adolescente
por esos malabares del ser y no
de estar y no sin asidero,
de amanecer cada mañana más deforme,
más erguido,
más adulto,
más abandonado.
Autores
nació en el año en el que estallo el levantamiento zapatista en Chiapas, un día caluroso de Julio, para ser exactos, el 27 —quizás esto responda a que el clima en el que mejor se desenvuelve es el calor y que le gusten los números cabalísticos, pero sobretodo los caballos. Estudio Lengua y Literatura Hispanoamericanas de 2012 a 2016, actualmente estudia la maestría y es parte del comité consultivo de la
Revista Panorámica Online de Brasil. Es tímida, todo lo que escribe lo guarda en sus libretas, no transcribe, nunca está preparada para los concursos, esta es la razón de que sea la primera vez que se conozca uno de sus textos.