Tierra Adentro
Red de Mujeres Afrodescendientes CDMX (RMACDMX)

Recuperar la cultura del país tras la colonización, ha sido posible a través de incontables diálogos con distintos pueblos originarios. Aún en el presente multicultural, falta escuchar a las identidades que han sido restringidas durante 500 años de la memoria social del país: las personas afromexicanas.

Los testimonios y relatos orales de la cultura afro en México explican las diferencias que marcan los estereotipos raciales. Para Denisse Salinas, de 28 años, quien se reconoce como afromexicana, el viaje de su identidad comenzó en su niñez. “Con los años entendí que detrás de mi color de piel y mi contexto había una historia de esclavitud y etnocidio. Abracé mi negritud a los 18 años, cuando ya vivía en la CDMX”.

El pasado del que habla Denisse estuvo marcado por el colonialismo que esclavizó a pueblos libres en México y África. Los vestigios de esta historia son los pueblos afromexicanos como el que habita en la región de Costa Chica, en la costa Pacífica de Oaxaca, cuyos ancestros fueron llevados como esclavos desde África, en el siglo XVI.

Además de los testimonios que Denisse escuchó en su familia y las visitas al pueblo de su madre en Puerto Escondido, los antecedentes históricos contribuyeron en el primer acercamiento que tuvo con su identidad afro. Este proceso ha sido aún más prolongado a nivel colectivo, y se mantiene hacia una inclusión en distintos ejes de la vida pública.

 

El camino a la inclusión 

Si bien la diversidad cultural ha avanzado a nuevas comunidades, las personas afrodescendientes han sido de las últimas en ser contempladas por las instituciones estatales. Apenas en agosto del 2019 entró en vigor la reforma del artículo 2° constitucional, con la cual se reconoce a las comunidades y pueblos afromexicanos como parte de la composición pluricultural de la nación.

Un resultado que habría sido imposible sin las acciones de los colectivos como la Red de Mujeres Afrodescendientes CDMX (RMACDMX). “Tras 25 años de lucha de los pueblos afroamexicanos se obtuvo el Reconocimiento Constitucional en 2019, por medio de talleres de sensibilización, en los que se ha hablado de nuestra historia, cómo llegamos a este lugar y en qué condiciones, fortaleciéndose con ello nuestra identidad”.

A la lucha se suman los esfuerzos de los científicos sociales. De acuerdo con el artículo “Personas afrodescendientes y afromexicanas”, elaborado por el INEGI (2021), surgieron algunas investigaciones que buscaban destacar la existencia de estas comunidades. Gonzalo Aguirre Beltrán, cirujano y antropólogo, publicó en 1958 Cuijla, Esbozo etnográfico de un pueblo negro (México, FCE), obra que describió la historia y forma de vida de los habitantes en esa región.

Sin embargo, fue hasta 1987 que se formularon propuestas para continuar con los registros de los conocimientos sobre la población afromexicana. El Programa Nuestra Tercera Raíz, dependiente de la Dirección de Culturas Populares del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, financió proyectos de promoción cultural en el municipio de Cuajinicuilapa, Guerrero.

En 1994 la UNESCO comenzó el proyecto “La Ruta del Esclavo: resistencia, libertad, patrimonio”, que denunció la trata de personas afro y la esclavitud que provocó estereotipos raciales en la sociedad moderna. Para 1997 la Dirección de Etnología y Antropología Social (DEAS) crea el seminario “Población de origen africano en México”, dirigido por las antropólogas María Elisa Velázquez y Ethel Correa, quienes han reunido a investigadores de la cultura afromexicana.

Tuvieron que transcurrir más de dos décadas para que en 2020, el INEGI decidiera incluir a la población afromexicana. En el censo de ese año, 2.5 millones de personas hallaron una consulta con la que podrían definir parte de sus raíces: Por sus costumbres y tradiciones, ¿se considera usted afromexicano, negro o afrodescendiente?

La RMACDMX considera que la pregunta étnica es una de las consecuencias de la lucha de varias organizaciones. Con dos años de actividades, la RMACDMX comprende que aún hay trabajo por hacer, “ahora estamos en espera de que se diseñen las políticas públicas que deben atender nuestras necesidades”, como el programa Nacional de Juventud 2021-2024, que tiene el objetivo de disminuir la discriminación hacia las personas afromexicanas. El próximo peldaño pendiente por alcanzar.

 

Racismo y estereotipos, obstáculos del autorreconocimiento

“Cuando escuché la consulta del INEGI -admite Denisse- sabía que iba a estar incluida, y yo ya había pasado por mi proceso de autorreconocimiento”. Esta retrospección es imprescindible para hallar una identidad, y en opinión de la RMACDMX representa el paso más difícil en la vida de las personas afromexicanas.

“Es difícil reconocerse entre el racismo estructural que predomina en nuestro país; según las historias contadas por nuestros hermanos y hermanas, todas hemos pasado por este sentir y para cada una el proceso ha sido distinto”, externa la RMACDMX la experiencia que ha tenido en los tres encuentros de mujeres afrodescendientes, hasta el año pasado.

Los estereotipos raciales han coartado a las personas para formar parte de esta comunidad sin recibir agresiones. “Se habla tanto de que las personas afrodescendientes somos flojas, violentas, delincuentes y asesinos”, denuncia la Red.

En las vivencias cotidianas de Denisse, también aparecen comentarios similares. “Cuando he salido de la dinámica de esta realidad a la que pertenezco, soy leída de otra manera: a veces extranjera, a veces india”. Denisse cuenta que para algunas personas es exótica, y suele escuchar “qué rico tu color de piel”, que “seguro bailas muy bien, llevas el ritmo en la sangre”.

La normalización de estas expresiones conforma una imagen negativa de los afromexicanos, cuya permanencia en la memoria colectiva seguirá intacta si las dinámicas racistas son reproducidas en distintos núcleos sociales como la familia y las escuelas. Mientras tanto, las personas afro serán violentadas por los estereotipos.

“Me sentí expuesta y juzgada por algo que no puedo cambiar y con lo que nací”, continúa Denisse, quien recuerda cómo tuvo que pasar horas encerrada en un baño para evitar que la tía racista de una amiga no hiciera un escándalo. Al salir, la mamá de uno de los amigos de Denisse, la miró con preocupación y con tono lastimero preguntó a la joven por qué se había asoleado tanto.

La forma en que la RMACDMX se enfrenta al racismo es a través de la concientización del manejo ideológico que “nos mantiene separadas, en contraposición a la diversidad humana que es enriquecedora y libertaria”. Esto las ha llevado a una dignificación y empoderamiento como mujeres afrodescendientes, y han constituido una “Red para fortalecer nuestra identidad y llevar a cabo acciones que contribuyan a la eliminación de la discriminación”.

Además emiten una serie de acciones que persiguen el mismo fin:

* Asumir nuestra afrodescendencia con dignidad y orgullo.

* Realizar trabajo de desarrollo personal y autoconocimiento para fortalecer nuestra identidad y autopercepción.

* Crear espacios seguros de escucha y contención para mujeres afrodescendientes que lo requieran (crear la Casa de la Mujer Afrodescendientes en la CDMX1)

* Los libros oficiales deben contar nuestra verdadera Historia, y todo mundo debe conocerla.

* Llevar a cabo acciones con el fin de eliminar la discriminación y el racismo, como campañas nacionales, no sólo para los afrodescendientes, sino para todos los mexicanos.

* Emitir denuncias ante las instituciones correspondientes sobre los posibles casos de racismo y documentarlas.

* Educación con perspectiva de género en todo ámbito, desde casa, escuela, trabajo, instituciones, funcionarios y comunidades.

Respecto a la última recomendación, la Red muestra una alerta enfática, pues reconoce que la actualidad desborda “malos tratos, invisibilización, humillaciones, violaciones, discriminación y explotación hacia las mujeres”. Las vejaciones del sistema patriarcal.

 

La violencia de género

Conforme al INEGI, hay 2.5 millones de personas afrodescendientes, de las cuales el 50.4% es mujer. El censo 2020 apunta a un analfabetismo mayor en estas comunidades con una tasa del 18% y en el caso de las mujeres la cifra es de 19.6%, mientras que la media nacional es de 4.7%. En cuanto a la población económicamente activa, solo 25% de las afromexicanas pertenecen a este rubro.

Sin acceso a la educación ni a una economía autosuficiente, las mujeres afro enfrentan un sistema desigual y viven expuestas a la violencia de género. No hay una base de datos que registre el feminicidio en este sector que, en algunos casos, es víctima de abusos que no denuncia debido a la educación machista.

Desde la RMACDMX, se crean redes de apoyo “entre hermanas”, con el propósito de exponer los diferentes contextos de las habitantes en la CDMX y las de Guerreo y Oaxaca. Durante el segundo encuentro de mujeres afrodescendientes, se unieron “hermanas provenientes de Colombia, Chile y Brasil”, para dialogar sobre la etnoeducación y feminicidio.

“En los estratos sociales el ser mujer afrodescendiente es estar en el nivel más inferior de la escala, y es justamente aquí donde emergemos con orgullo”, expone RMACDMX la perspectiva racista a las que se han enfrentado, además de la erotización de sus cuerpos; una constante que incluso la primera senadora afromexicana, Celeste Sánchez, ha denunciado como una de las causas principales de abuso sexual.

También existe un racismo estructural que afecta en el acceso a la salud de las mujeres afro, pues la pandemia por COVID-19 ha puesto en evidencia la falta de datos respecto a la proporción de personas afromexicanas afectadas por la enfermedad, similar al desconocimiento en materia de feminicidio en este sector.

La RMACDMX responde a este problema con “campañas, conversatorios, encuentros, trabajo comunitario, la creación de espacios de conciencia y fortalecimiento afro en alianza con otras hermanas desde la virtualidad y en lo presencial”, enfocados a eliminación de estereotipos, la cosificación y exotización de los cuerpos de las mujeres negras.

“En esta Red entendemos que además de ser sororarias, somos resilientes, sensibles, vulnerables; pero también poderosas por habitar este planeta, porque este es el conocimiento que estamos recuperando de nuestras abuelas y de nuestros ancestros”, declara la intención que vislumbran en el colectivo. También plantean que diseñarán políticas para que la vida florezca y el arte se manifieste.

Una de las acciones prioritarias de la Red también es informar a la población de sus propios derechos, porque en algunas comunidades afrodescendientes las mujeres viven bajo el yugo patriarcal. Además de puntualizar cuestiones como el tipo de racismo de género, el racismo estructural, la discriminación, violencias de género y disidencias.

 

Soy porque somos

Denisse narra una historia que escuchó en la Costa de Oaxaca, un relato fantástico para explicar por qué hay afros en el estado. Según cuentan, un barco lleno de africanos esclavizados naufragó frente a esta costa y los sobrevivientes escaparon tierra adentro, sus descendientes aún viven aquí.

La realidad es más brutal, pues se trataba de personas esclavizadas que llegaron a trabajar como vaqueros en las haciendas de la costa, miles de africanos de distintos orígenes, de diferentes tribus y culturas llegaron contra su voluntad, “como mercancía, despojados de su humanidad”, evoca Denisse un paso que forma parte de su identidad.

Desmitificar los orígenes de la cultura afro en México es una meta a la que apunta la RMACDMX. Por medio de los diálogos que han entablado con otros colectivos se esboza un intercambio de conocimientos y herencias que exponen en encuentros digitales y campañas de comunicación dirigidas a la población en general.

“Las personas afrodescendientes –manifiesta la RMACDMX- tenemos una cultura que está viva, expresada a través de nuestras danzas, música, comida, vocabulario, ritos, tradiciones y cosmovisión en general”. Asegura que estas prácticas son parecidas a las de otras poblaciones afros en distintos países. “Es necesario difundirlas para contribuir al saneamiento de la humanidad y a la pervivencia de nuestra madre tierra”.

El conjunto de las herencias culturales en estas comunidades no solo ha permitido llegar a reconocimientos institucionales, sino a uno social tanto en las urbes como en los estados alejados de la CDMX, con otros contextos. En el caso de la RMACDMX, esto se ha logrado con actividades que visibilizan a la población afro en México y en diversos países de América Latina.

“El ganar espacios para nuestras voces y resistencias, es solamente un paso más en esta lucha que por supuesto”, explica la Red, y reconoce que los encuentros que ha coordinado en pandemia son los motivadores para contar la historia de aquellos que llegaron antes que ellas, y “enfatizar que las personas afrodescendientes estamos en todo el territorio mexicano, lo habitamos y lo resignificamos”.

¿Cómo los colectivos afromexicanos ha despertado la empatía de las personas?, la respuesta está en la consigna del Ubuntu: Soy porque somos. Es la dinámica social que RMACDMX fomenta, porque parte desde la experiencia de mujeres negras, afrodescendientes, afromexicanas y migrantes.

La lucha por la visibilización también implica un acto autorreferencial, una vivencia con la cual se identifica la cultura que forma parte de un individuo y su identidad. Es un reconocimiento transpersonal, por lo tanto, colectivo.

El proceso puede ser complicado por los juicios racistas, pero llega a un final catártico del que Denisse ofrece su testimonio: “el abrazar mis rasgos y reconciliarme con ellos me permitió ver más allá de mi individualidad, ver que no era la única que sufría por estereotipos raciales, las verdaderas herencias de la esclavitud, en la que muchos países y naciones fueron cómplices”.

Foto de RMACDMX

Foto de RMACDMX

 

 

Referencias:
https://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/04/160410_cultura_mexico_comunidad_negra_discriminacion_wbm

https://inah.gob.mx/boletines/8509-analizan-alcances-y-retos-del-reconocimiento-constitucional-a-comunidades-y-pueblos-afromexicanos

https://es.unesco.org/themes/promocion-derechos-inclusion/ruta-esclavo

https://arqueologiamexicana.mx/mexico-antiguo/afromexicanos-nuestra-tercera-raiz

https://elpais.com/sociedad/2020-03-02/mexico-pregunta-por-primera-vez-sobre-la-poblacion-negra-y-afrodescendiente.html

https://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5639897&fecha=31/12/2021

https://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5592205&fecha=23/04/2020

https://www.contrapesociudadano.com/tercer-encuentro-de-mujeres-afrodescendientes-de-la-cdmx/?fbclid=IwAR1suI9rxY1Nu_Ez0wyWN2aRj1zoZfvnpdDBwZqzHfm0N0A-M_qjaA9E4_o

https://www.gob.mx/inmujeres/es/articulos/mujeres-afromexicanas-historias-de-lucha-y-resistencia?idiom=es

https://elpais.com/mexico/2021-11-19/celeste-sanchez-la-primera-senadora-afromexicana-la-mayoria-de-las-victimas-de-feminicidio-son-mujeres-racializadas.html

https://genero-covid19.gire.org.mx/tema/mujeres-indigenas-y-afromexicanas/

https://copred.cdmx.gob.mx/storage/app/media/Personas-Afrodescendientes-y-afromexicanas-2021.pdf

https://www.semujeres.cdmx.gob.mx/comunicacion/nota/llama-semujeres-proteger-derechos-de-mujeres-afromexicanas

https://www.inee.edu.mx/wp-content/uploads/2018/12/P3B109.pdf


Autores
Diego Durán nació en la CDMX en 1996. Egresado de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación y Periodismo, en la Facultad de Estudios Superiores Aragón (UNAM). Ha colaborado en medios de comunicación periodísticos y culturales como Chilango, Tierra Adentro, Fondo de Cultura Económica, Grupo Expansión e Infobae.
Ilustración de Mariana Martínez

El otro día, mientras platicaba con un amigo, salió el tema de los enlaces maliciosos que rezan “¿eres tú el del video?” a los que con solo darles click se replican en las conversaciones de Messenger con tus amigos. “Me hackearon el Feis” dijo mi compa, “y todo por el pinche miedo de no aparecer en un supuesto video porno. No mames, hace más de un año que ni cojo.”

Este tipo de estrategia es conocida como phishing. En este caso, se programa un bot a manera de virus para que, después de dar clic en el enlace, te redirija a una página similar en apariencia a Facebook que te pide iniciar sesión, si ingresas tus datos de inicio habrás caído y el programa, además de robar tu información, se reproducirá en los mensajes.

Este, como el resto de virus, es un malware o software malicioso. ¿Quién no ha batallado alguna vez con uno de estos?

La historia de los virus informáticos se remonta a 1971; mucho antes de Minecraft, el Ingeniero Bob Thomas creó “Creeper”, un programa autoreplicante que lanzaba el mensaje “I´m a Creeper, catch me if you can” en las computadoras de la red ARPANET, un prototipo de Internet.

A partir de este vino el primer prototipo de antivirus: Reaper, en un juego de palabras que se oponía a Creeper (Reaper= segadora, Creeper= Enredadera)

Aunque bien Creeper no fue un virus informático como tal, sí fue su precursor y la influencia de este programa sigue hasta el día de hoy, incluso en esos links maliciosos que abres en Feis. Pero ¿por qué seguimos cayendo en este tipo de trucos?

Revisemos tres virus que se volvieron mundialmente famosos por su forma de operar.

Melissa: Imagínate que andas bien sobres navegando por la red, andas cachondx (a la gente cachonda le suele ir mal con los virus, no solo informáticos, acuérdense, bandita, que lo caliente no quite lo inteligente) y te metes al tópico de frutidelicioso en Usenet (una plataforma de discusión virtual, como Reddit) donde te encuentras un archivo llamado “List.doc” que dice contener las contraseñas de acceso a más de 80 sitios porno, y pues ahí vas de jairosx a abrirlo, ya te visualizas, haciéndote la paja de tu vida con videos HD nunca antes vistos, pero en lugar de darte tu anhelada lista porno, el archivo se reenvía a tus contactos de correo con el mensaje  “Aquí está ese documento que usted solicitó… no mostrar a nadie;-)” y modifica tus documentos de Word para que sustituya el contenido por la leyenda: “Veintidós puntos, más triple puntuación de palabras, más cincuenta puntos por usar todas mis cartas. El juego termina. Me voy de aquí” de entrada puede parecer no taaaan dañino, pero si tenemos en cuenta la cantidad de gente cachonda conectada a internet y que muchas de estas personas guardan información importante y de sus trabajos en Word, lógicamente se hizo un desmadre que causó más de 80 millones de dólares en daños a empresas gringas.

Como dato curioso, el autor de este virus, David L. Smith, lo creó en memoria de una bailarina topless que había conocido en Florida.

I love you: Ahora imagínate que no andas cachondx, pero son inicios de los 2000 y desde hace días sientes que tu soledad aplasta más que de costumbre, tus amigos se sordean cada que les quieres invitar unas caguamas y la chava que te late chocolate se cambia de banqueta cada que te ve pasar. Un día te llega un correo con el asunto: “I LOVE YOU” así, en letras mayúsculas pa que llame más la atención, anexo a este correo viene un archivo que dice ser una carta de amor para ti. Si intentabas abrir la supuesta carta el virus borraba los ficheros de imagen y sonido almacenados en tu computadora, además de robar el nombre de otros de tus archivos para convertirlos en más archivos maliciosos. Adivina cuánto tardó en esparcirse por todo el mundo… seis horas.

 

Bonzi Buddy: ¿Recuerdas los asistentes virtuales de las versiones antiguas de Windows? el del clip y el perrito, mi bisabuelita decía que eran la encarnación del Anticristo, y no estaba tan lejos de la realidad, pues en medio de esta fiebre por los asistentes virtuales, Bonzi Software lanzó uno con apariencia de simio morado, el cual, al instalarlo, entre otras cosas te pedía instalar aplicaciones extra y regístrate introduciendo datos que iban desde el nombre hasta la dirección de tu casa.  Parte de los atractivos de Bonzi Buddy era su capacidad para contarle chistes e historias al usuario, pero detrás de esta amigable y púrpura apariencia, se escondía uno de los spyware más intrusivos de su época, pues el méndigo chango grababa y transmitía a la empresa las actividades y búsquedas de tu computadora, luego la empresa vendía esa información y terminaba spameándote de publicidad casi tan descarada como la de Google hoy día.

 

¿Qué tienen en común estos tres últimos virus y el que te “hackea” el Face? Todos requieren de la interacción del usuario para empezar a ejecutarse. Pero si le enviases alguien un archivo que dijera “este es un virus, ábreme” pues obviamente te mandarían a la verga, es por eso que de la mano de la mayoría de los virus viene la Ingeniería social.

La Ingeniería social se basa en el principio de que los usuarios son el eslabón débil de un sistema informático, pues apela a las emociones y deseos de las personas. Entre las técnicas de ingeniería social más usadas se encuentra el ya mencionado phishing, que se pronuncia igual que fishing o pescar y se maneja mediante el envío de correos electrónicos maliciosos, en esta categoría también entran esos spam de gente que dice ser un millonario moribundo en busca de alguien a quien heredarle su fortuna; por otra parte está el vishing que consiste en el robo de datos a través de llamadas telefónicas supuestamente inofensivas, o el baiting, donde alguien deja una USB, CD, etc en un lugar público, para que al una persona encontrarlo e introducirlo en su equipo, instalará automáticamente el software malicioso.

Según en Ingeniero social Kevin Mitnick los 4 principios de la ingeniería social son:

 

  • Todos queremos ayudar.
  • El primer movimiento es siempre de confianza hacia el otro.
  • No nos gusta decir No.
  • A todos nos gusta que nos alaben.

 

Así que la próxima vez que recibas un correo o mensaje inesperado que sientas que apele a tus emociones o parezca demasiado bueno para ser cierto, seguramente lo sea, sobre todo si viene con algún archivo adjunto donde te declaren su amor.


Autores
(San Luis de la Paz, Guanajuato, 2000). Estudia Filosofía en la Universidad de Guanajuato. Autor de Galletas para suicidas (Editorial Frenéticos Danzantes, 2019), La llaga (Premio de Literatura León, 2021, reeditado por Ediciones Come Fuego en 2023), Díganle adiós al ratón (Tierra Adentro, 2021), Imagina que en lugar de aves éramos terremoto (Grafógrafxs, 2022) Colmillo (Niño Down Editorial, 2023), entre otros libros. Dirige la editorial digital Awita de Chale.
Ilustración por Julissa Montiel
Ilustración por Julissa Montiel

En esta tierra gobernamos los niños. Los adultos lo saben y nos temen, cierran sus puertas con candados pesados y han puesto rejas de hierro sobre las ventanas. Rumoran que incluso comemos vidrio, y nos avientan piedras para ver si nos las metemos a la boca.

Ya no nos llaman niños. Ahora somos changos, salvajes, bestias. A veces sólo “esos”. Nosotros nos nombramos catetos sin saber por qué. La infancia se nos salió de encima, rápido-rápido en forma de arañitas que escaparon en mil direcciones del fuego. Cuando los padres dijeron: huyamos .

En ese entonces miramos cómo los Gourdif salieron a empacar en la calle vacía, nos asomamos a verlos. El silencio nunca absoluto hacía que la pareja se respingara y estremeciera con el murmullo de las hojas sobre el piso y el ruido de unas pisadas imaginarias. El viento le agitaba el pelo a la señora y ella se aferraba con fuerza a un abrigo de piel gastada mientras subía chácharas a una camioneta sin rines. El señor hacía lo mismo. En equipo cargaron ganchos llenos de ropa, electrodomésticos viejos, objetos que alguna vez fueron arte y víveres. Eso no pasaría hoy. Si esa misma escena se repitiera ahora, les caerían encima al menos veinte catetos con furia. Les saquearíamos hasta el último frijol.

Una vez llena la camioneta, subieron los muchachos. Uno, dos, tres, cuatro, y cerraron la puerta. Muy extraño, pues era sabido que los Gourdif eran seis. Esa noche, retumbaron nuestros oídos con los llantos de los menores de la familia, que en otra época fue símbolo de elegancia y progreso, antes del desabasto, de la rapiña, de la desaparición del gobierno que se llevó con él todos los servicios. Papá y mamá Gourdif fueron los primeros en huir dejando críos atrás. Los demás adultos los juzgaron; luego, hicieron lo mismo.

Las familias llegarían a un pueblo distinto. Descargarían sus camionetas llenas de basura para encontrarse con la ausencia de luz, de agua, de fe. Todo igual. Recordarían a esos dos o tres o cinco niños que abandonaron y la vergüenza les impediría volver por ellos. Y nosotros iríamos acumulando niño por niño para la construcción de nuestro imperio.

Así los niños Gourdif fueron los primeros catetos. Tenían seis y ocho cuando empezaron a hacerse cargo de sí mismos. Por eso esta estúpida casa colonial es nuestra. La adecuamos y funciona como nuestro cuartel de guerra. Hay compartimientos de municiones, cajones y baúles con cuchillos, pedazos de vidrio, bombas fétidas, cuerdas, piedras y resorteras. Hay un cuarto lleno de hamacas y de catres y de piso para descansar boca arriba, sin cerrar jamás los dos ojos. Hay traidores y ratas. Hay un Cuarto Reunión decorado con frascos y vitrinas donde decidimos las reglas. Tenemos un sistema de desagüe porque, aunque nos llamen monstruos, no nos gusta vivir en la mierda.

Anoche llegó un muchacho nuevo, debe tener siete años. Lo adivinamos en su voz, pues por su altura pareciera tener cinco. Cachetes de manzana manchados de algo dulce, con pegostes de caramelo y polvo. Piel de chocolate, pelo puntiagudo de tan lacio y vestía un pants grande para su tamañito sin vitaminas B, D, Z, sin escuela y proteína animal.

Tocó la puerta con su puño pequeño y nosotros hicimos un semicírculo del otro lado. ¿Quién toca esta puerta? Nadie. Nosotros entramos y salimos de esta casa por túneles que recorren la ciudad y desembocan en pozos, coladeras y trampillas por las que entramos a donde nos dé la gana entrar. Pero la puerta tocó el nudillo, seco y constante, hasta que abrimos. El niño con cachetes de manzana tenía los ojos húmedos pero los colmillos de fuera. Con su voz de siete años dijo: tengo hambre. No fue una súplica, sino un desafío. Hubo una pausa. Después Mimí lo golpeó en la cabeza y cayó como un edificio. Lo arrastramos de los tobillos al Cuarto Reunión y ahí discutimos con voces que combinadas sonaban al rugido de un mar agitado. En cuanto decidimos se calmaron las aguas y esperamos a que despertara para explicarle el reto. Le daríamos una oportunidad.

No importa si tienes quince años o cuatro, todos nos sometemos a la misma prueba para convertirnos en catetos. Incluso de morritos, tan pequeños que un balón de futbol nos sobrepasa, hay quienes cruzamos la meta con audacia. El terror de dormir solos nos vuelve astutos, mañosos… Aunque también existen los perdedores. Si no pasan la prueba, deben correr sin mirar atrás y más les vale que no los alcancemos.

Las instrucciones son simples: someter al animal del Baldío y traer evidencia. Hemos coleccionado en nuestros tarros de vidrio mechones de pelo, garras, dedos, pedazos de piel, incluso alguna oreja. Pero a pesar de sus caídas, el animal sigue vivo y es difícil de atrapar.

El Baldío es un espacio amplio donde no hay nada, pero está lleno de cosas. Ahí sucede la vida salvaje; si lloviera, sería la jungla.

Tienes hasta que salga el sol, le dijimos, y salimos disparados entre las sombras del campo haciendo crujir la tierra bajo nuestros tenis, tan veloces que el viento gimió al ser rebanado en mil cachos. Nos trepamos a los árboles, nos camuflamos aplastando el piso con nuestro pecho, nos ocultamos tras camiones destartalados. Desaparecimos. Quedó solo un muchacho en medio de la planicie y muchos pares de ojos observándolo.

Debíamos estar atentos, vigilarlo. Así vimos cómo el chico cachetudo deambuló por el Baldío las primeras horas, pateando latas vacías y mirando a su alrededor, sin saber qué hacer. Ocultó los colmillos y se agarraba la panza botada de tanta hambre. Parecía un crío. Después de un tiempo, se subió sobre un tambo volteado y empezó a gritar. Echó un aullido que hizo temblar su cuerpecillo de manos y ojos apretados. Luego, brincó y se acostó en el suelo, tumbado de piernas y brazos extendidos, una estrella inerte. ¿Se tiró a dormir?

Silencio.

Ningún movimiento.

Surgieron ruidos en la oscuridad. Las ramas y la basura se removieron bajo el peso de un caminante. Ahí estaba el animal, con su piel floja y arrugada, moviéndose alrededor del infante acostado. Caminaba como un orangután, recargando el peso en los nudillos y los pies, encorvado sobre sí mismo, con los largos mechones de pelo blanco rozándole los codos. Ágil, casi un felino. Viejo pero audaz. Se acercó desconfiado a olisquear el cadáver, después se alejó y repitió la operación dos veces. Una lengua áspera recorrió la piel de manzana y caramelo. Al tercer lengüetazo, en un movimiento súbito, el niño volvió a la vida, le agarró un brazo al animal y lo mordió.

Nos estremecimos con el grito añejo del animal y con el chasquido de la carne rota, de las mandíbulas del chico triturando tejido y cuero rancio. El sonido húmedo de muelas masticando y una panza llenándose.

Nos acercamos despacio y lo rodeamos. Por un instante sincronizados, con vértigo en la sangre. El niño aún detenía a su víctima con fuerza repentinamente sobrehumana. Siguió masticando y no se inmutó cuando finalmente miró con atención al animal herido y descubrió que se trataba de un anciano.

Entonces dijimos: bienvenido.


Autores
estudió Ingeniería Química y es estudiante del diplomado de escrituracreativa en la SOGEM. Actualmente, escribe artículos para Reurbano, una desarrolladora urbana y tiene una columna quincenal en la página de Mi Valedor, la primera revista callejera de México, donde también colabora como directora del área social, planeación estratégica y editorial.
Foto del vinil Dark Side of the Moon por Leo Reynolds
Foto del vinil Dark Side of the Moon por Leo Reynolds

Es 1971 y para este punto los nombres Waters, Mason, Gilmour y Wright (e incluso Barrett) son bien conocidos más allá de su natal Inglaterra, pero son mejor identificados mundialmente con dos palabras: Pink Floyd. Por más de la mitad de ese año, la banda británica se encontró en el estudio preparando su sexto álbum, Meddle, el cual se lanzó al público el 30 de octubre en Estados Unidos y un par de semanas después en el Reino Unido. Pero mientras el álbum tuvo éxito en Europa y reseñas positivas a nivel mundial, no se recibió como se esperaba en Norteamérica, obteniendo bajos números en ventas y en las listas de popularidad. “Eran muy un acto de álbum, no de sencillos, lo que era malas noticias para nosotros”, comenta Rupert Perry, A&R de Capitol Records, durante una entrevista con Matthew Gwyther para The Observer prácticamente 20 años después del lanzamiento del LP; “tenían un alto factor de credibilidad sin las ventas”, cuestión con la que la crítica parecía coincidir a pesar de que hoy en día se sigue considerando a Pink Floyd como uno de los actos más fuertes de la “era del álbum”1. Pero la agrupación no se encontraba tan preocupada por el dinero como por su progreso artístico, por lo que en menos de un año ya se encontraba trabajando en nuevo material, material que en ese momento nadie sabía se convertiría en uno de los álbumes más icónicos de la música contemporánea y proporcionaría aquellas ganancias que Meddle fracasó en recaudar tras su lanzamiento.

“Las discusiones que propiciaron el desarrollo de The Dark Side Of The Moon tuvieron lugar en una reunión del grupo en la mesa de la cocina de mi casa”, narra Nick Mason en su libro de memorias Inside Out: A Personal History of Pink Floyd. “Era algo atípico, ya que podíamos vernos cualquier otro día en los estudios o en la carretera, pero seguramente pensábamos que necesitábamos un cambio de ambiente para concentramos en sacar adelante nuestro siguiente proyecto”. Para este punto tanto Waters como Mason se habían encontrado trabajando ya en ideas musicales, varias de las cuales eventualmente se transformarían en dos de sus canciones más famosas: “Time” y “Money”. De cualquier modo, a pesar de estos avances, el contenido temático seguía incierto ya que la banda se encontraba en un lugar muy estable con respecto a sus vidas personales a comparación de sus álbumes pasados, álbumes que, como Mason recuenta, “a menudo habían sido diseñados con un aire de desesperación más que de inspiración”.

A partir de este nuevo reto, la banda recurrió a una sesión de brainstorming para definir el rumbo lírico que tomaría el material. “Hicimos una lista de las dificultades y presiones de la vida moderna que podíamos reconocer en especial”, continúa explicando Mason en su libro, “las fechas límite de entrega, los viajes, el estrés de volar, el aliciente del dinero, el miedo a morir y los problemas de inestabilidad mental que podían desembocar en locura”, mucho de ello partiendo de la experiencia de la banda con el ex-miembro Syd Barrett. Una vez definido el camino que tomaría Roger Waters para comenzar a escribir, el álbum fue concebido por el bajista como una manera de tratar temas que “hacen a la gente enojar”. Así, el nuevo material (que para este momento no era más que un set para tocar en vivo) terminó componiéndose de piezas que indagaban en conceptos familiares para la banda pero que exigieron nuevas dimensiones líricas al considerar, principalmente Waters, que muchos de los mensajes en su música se transmitían de manera muy indirecta.

Para este momento, la banda comenzaba a enfrentarse a la presión de ofrecer algo diferente durante sus conciertos, por lo que no sólo comenzaron a trabajar en música nueva antes de volver a embarcarse en una gira, sino que el acercamiento que tuvieron a ella también tomó una dirección distinta a lo que se había visto durante el ciclo de Barrett como parte de la banda y con los lanzamientos que vinieron una vez que David Gilmour se incorporó a finales de 1967. Mientras es cierto que el álbum no se puede privar de la carga conceptual que era tan propia de Pink Floyd, entre los cambios que se pudieron identificar en la sonoridad del proyecto estuvieron el deslinde de las piezas instrumentales que caracterizaban su música hasta ese punto y las nuevas exploraciones líricas que Waters consideró una necesidad. De cualquier modo, entre las características que la banda conservó de sus experiencias pasadas, tanto componiendo como grabando en el estudio, se encontraron las técnicas sonoras no-musicales que se pueden escuchar en casi toda su discografía (elementos como los ladridos de los perros, por ejemplo) e incluso ver de manera más explícita en material como Pink Floyd: Live at Pompeii.

https://www.youtube.com/watch?v=fhDfmUnN1vY

Para este punto, Pink Floyd llevaba meses ensayando el nuevo material en el Rainbow Theatre y en una sala de ensayo que pertenecía a The Rolling Stones. La gira en la que saldrían a inicios de 1972 no sólo tomó lugar antes de que la banda entrara al estudio a grabar las nuevas canciones, sino que también vio a Pink Floyd trabajando proyectos como el mencionado concierto en Pompeya y en el álbum Obscured by Clouds (grabación que se realizó en dos sesiones en los estudios Strawberry en el Castillo de Hérouville en Francia), volviendo a The Dark Side of the Moon su octavo álbum en vez del séptimo en su discografía. A pesar de que el material que escribieron para esta serie de conciertos estaba listo desde antes de que Barbet Schroeder volviera a buscar a la banda para incorporar su toque musical en su nueva película2, este proyecto salió a la luz durante ese mismo año mientras The Dark Side of the Moon se presentaría en formato físico hasta marzo del siguiente. De cualquier modo, Mason recuenta que “no [se sentían] oprimidos por esta montaña de trabajo, al contrario, era la prueba de que [eran] músicos profesionales muy activos”.

Así, fue el 20 de enero de ese año que The Dark Side of the Moon haría su debut frente a una audiencia. Iniciando lo que denominaron el Dark Side of the Moon Tour, los cuatro músicos se encontraron sobre el escenario del Brighton Dome en Brighton, por séptima vez, dos años después de su última presentación en aquel recinto y probablemente sin saber que los tres conciertos que darían ahí durante la gira serían los últimos que ofrecerían en el lugar antes de pasar a vender arenas y estadios completos. Priorizando el espectáculo en vivo sobre la noción psicodélica con la que se hicieron un lugar en la cultura popular de la época y hasta hoy en día,  el que Pink Floyd haya presentado el material que eventualmente compondría The Dark Side of the Moon durante conciertos por diferentes países antes de grabarlo causó que éste fuera contemplado como un rompimiento a los estándares previos en el proceso creativo de la agrupación.

 

Entre el inicio de la gira en Brighton y los constantes regresos de la banda al estudio para producir el tan esperado álbum, el proceso de composición y grabación sometió a estas canciones a una serie de cambios que pasaron a ser clave. Esto se reflejaría en como la banda presentaría este material en vivo después del lanzamiento del LP como fonograma3. Sobre la entrada al estudio para trabajar en las grabaciones, Mason platica en su libro: “Desde Meddle habíamos sido nuestros propios productores, por lo que podíamos programar nuestra propia agenda: en ese momento tendíamos a trabajar en el álbum tema a tema hasta que estábamos contentos con cada uno de ellos”. Pero a pesar de que Pink Floyd llevaba años siendo su propio jefe, gran parte de estos nuevos acercamientos surgieron a partir de la participación de Alan Parsons como ingeniero durante las sesiones, incluyendo el uso de sintetizadores análogos, cintas magnéticas y grabaciones multipista, tecnología que apenas comenzaba a ser utilizada por los músicos, productores e ingenieros de la época.

“Era un ingeniero condenadamente bueno”, cuenta Mason sobre Parsons, “pero, además, tenía muy buen oído y era un músico competente. Esto, combinado con su talento diplomático natural, ayudaba en gran manera y suponía que podía contribuir al álbum de manera activa y positiva”. Y, en efecto, fueron estas habilidades por parte del ingeniero, que se había hecho ya de un nombre al haber trabajado los álbumes Abbey Road y Let It Be de The Beatles, que acabaron dando un toque particular al álbum a través de detalles como la participación de Clare Torry en la pista “The Great Gig in the Sky” (canción que originalmente se había planeado como un track instrumental) y el sonido de los relojes al inicio de “Time”.

Mostrando de este modo un interés en evolucionar como artistas, la banda decidió salir de gira con un show en vivo que sus seguidores no habrían experimentado antes y del cual se seguiría hablando incluso 50 años después. Pero a pesar de que hoy se recuerda ese evento como uno que marcó un antes y un después en la historia de la banda, en aquel momento las cosas no salieron de la manera en la que ni los integrantes ni los espectadores esperaban. Lidiando con problemas técnicos de sonido y no logrando empatar las luces con la música, los fans recuentan cierta frustración por parte de la banda a pesar de previamente haber expresado emoción por tocar sus nuevas piezas con su nuevo equipo. Pero Pink Floyd, distinguiéndose siempre por su pasión al presentarse en vivo, logró que no fueran estos detalles los que perdurarían en la memoria de los presentes, sino un completo sentido de novedad al presentarse con canciones y elementos visuales que diferían drásticamente de lo que habían sacado antes.

Incorporando sonoridades que los seguidores de la banda no habrían esperado tras sus inicios en la psicodelia, el setlist que presentarían aquella noche involucraba piezas más lentas y tonos de jazz, elementos que los pasarían a definir como un acto de rock progresivo y que perduraron hasta The Endless River, incluso cuando Waters ya se encontraba fuera de la imagen. Durante la presentación, la sala de conciertos se llenó del sonido de grabaciones tanto de instrumentos como de voces que estaban diseñadas para generar cierta atmósfera a lo largo de la noche, muchas de ellas recitando oraciones que, aunque la banda no definió como explícitamente cristianas, contaban con una innegable carga religiosa, haciendo referencia a conceptos como el Espíritu Santo y citando textualmente varios versos bíblicos. Pero a pesar de la actitud positiva de la banda con respecto a esta nueva faceta, los problemas técnicos continuaron, y lo hicieron a tal grado que en un punto tanto Waters como Gilmour decidieron dejar sus instrumentos y bajar del escenario al notar que gran parte de los elementos que se encontraban secuenciados no sólo no eran distinguibles a través del PA, sino que mucho de lo que debió haber sonado nunca lo hizo; Mason posteriormente procedió a explicar a la audiencia y a la prensa que fue un problema con la electricidad que los llevó a usar un mismo circuito para el equipo de luces y el de audio, saturándolos como consecuencia. Este imprevisto implicó constantes interrupciones y errores mientras tocaban, lo que hizo a la banda decidir que, en vez de que el show debiera continuar, éste debía detenerse.

Minutos después, la banda regresó al escenario para tocar varias piezas de sus trabajos pasados, aunque la elección del repertorio circuló alrededor del estado mental y emocional de la banda tras las dificultades que habían experimentado durante la primera mitad del concierto; fue la tensión en los miembros el factor que los llevó a tocar “Careful with That Axe, Eugene” en vez de “Cut You into Little Pieces”, por ejemplo, para tratar de evitar cualquier problema eléctrico durante el resto de la presentación. Eventualmente, el concierto recuperó el estado de energía que era característico de Pink Floyd, explotando temas como “Echoes” y parte de la suite que conforma Atom Heart Mother. Pero a pesar de que la presentación del nuevo material no resultó como la banda habría querido, esto impulsó una nueva etapa de la agrupación, una en la que más que músicos ya se asentaban como artistas interdisciplinarios, fusionando lo visual con lo auditivo sin pensar dos veces en regresar a su estilo pasado de ofrecer conciertos. “Francamente, creí que mucho de esta noche fue fantástico”, comentó Mason durante la velada para la revista británica New Musical Express (mejor conocida hoy en día como NME). “Hay todo tipo de cuestiones con las entradas que debemos solucionar, pero el sistema de luces es increíble; es un nuevo inicio”.

https://www.youtube.com/watch?v=y-E7_VHLvkE

 

 

Bibliografía:

Concert Setlist at Brighton Dome, Brighton on January 20, 1972. setlist.fm. 12 de octubre de 2021. Web. Recuperado el 12 de enero de 2022.

Gwyther, Matthew. “The Dark Side of Success”. The Observer, 2 de marzo de 1993: pg. 33.

Harris, John. “Dark Side” at 30: David Gilmour. Rolling Stone. 12 de marzo de 2003. Recuperado el 12 de enero de 2022. http://www.rollingstone.com/artists/pinkfloyd/articles/story/5937468/dark_side_at_30_david_gilmour

Mason, Nick. Dentro de Pink Floyd: El largo y extraño viaje hacia el éxito de un grupo mítico. Trad. Jordi Planas. Epublibre, 2004.

Reader, Adam. “Alan Parsons Story of Pink Floyd Album The Dark Side Of The Moon”. YouTube. Professor of Rock, 4 de agosto de 2020. https://www.youtube.com/watch?v=6PJOgD-btOU

Stewart, Tony. “Electric Chaos, but Just Great — Tony Stewart at the Debut of Pink Floyd’s New Masterwork”. New Musical Express, 27 de enero de 1972.

Wawzenek, Bryan. How Pink Floyd Flubbed the Live Debut of ‘The Dark Side of the Moon’. Ultimate Classic Rock. 20 de enero de 2017. Recuperado el 12 de enero de 2022. https://ultimateclassicrock.com/pink-floyd-live-debut-dark-side


Autores
Carla Ávila Argueta, originaria de Guadalajara pero actualmente residiendo en la Ciudad de México, es una Productora Musical cuyas inclinaciones siempre se han dirigido hacia la composición. Con más de quince años escribiendo canciones, Carla ha trabajado con artistas locales en la escritura de sus canciones y durante sesiones de grabación, así como en la composición de decenas y decenas de obras propias (tanto musicales como literarias).
La-caída-de-Megaupload
Ilustración por Mariana Martínez

Y aunque eres invisible veo a través de ti

y siendo intocable, yo te siento en mis sueños.

Volován

 

Mi entrada a la vida en línea ocurrió a principios de los dosmiles. A los nacidos a finales de los ochentas y a principios de los noventas, nos tocó recibir nuestras primeras computadoras hogareñas; antes de eso, las ventanas y las computadoras eran dos cosas distintas. La primera nos permitía observar el mundo que transcurría fuera de nuestros muros; la segunda, sin embargo, no era parte de nuestra vida cotidiana sino una existencia paralela en la que podíamos sumergirnos y escapar, incluso, de la primera.

A toda esa generación de internautas nos tocó participar, directa o indirectamente, en una serie de revueltas que empezaron porque se argumentaba que se iba a terminar el ‘internet libre’. En aquellos años se promovía la idea de que podía existir un manejo del internet que se ejerciera con ‘total libertad’, en el que no existiera supervisión, principalmente porque todos queríamos seguir teniendo acceso ilegal a la música y las películas que quisiéramos.

Esa era nuestra bandera, así como para los que participaron en los movimientos estudiantiles de los sesenta fue la ‘libertad de discurso’. Y es que el Internet a finales de los dos miles era un espacio de estímulos gratuitos: si te gustaba una chica le pedías su correo electrónico y luego esperabas a que te aceptara y que se conectara al Messenger; otros amigos te metían a enormes conversaciones llenas de personas, donde acabas consiguiendo amigos de otros estados. Si estábamos en foros internacionales, hasta de otros países. La interacción era muy simple y se basaba en compartir música, películas, libros, cualquier cosa que deseáramos porque todo se podía encontrar en Ares, Limewire o en Taringa, que siempre tenía vínculos a la página de descargas Megaupload. Algunos hasta lograban que sus amigos de otros países les enviaran cartas, postales, regalos o hasta que los visitaran. Los romances por chat reemplazaron a los que eran por correspondencia. Y de un día para otro, casi todos mis amigos empezaron a abrir sus cuentas de Facebook; como muchos ahora, yo me resistí a formar parte de ese sistema de información en que compartían en tiempo real lo que se hacía; para mí el perfecto modo de interacción continuaba siendo el Messenger con su tablero para dibujar, con los zumbidos para obligar a cualquiera a responderte, con la facilidad de poner en tu ‘estado’ qué canción estabas escuchando. Pronto, mis amigos empezaron a dejar de conectarse y pasaron más tiempo en esa nueva plataforma. Me decían cosas como: ‘Ábrete una cuenta, allá sí respondo más rápido’. Y bueno, acabé cediendo.

Había zonas más profundas en el internet, sin embargo, las cuales no tenían estos caminos tan directos con la vida cotidiana. Una de ellas era 4Chan. Mi fuente principal sobre aquel lugar era un amigo al que apodábamos el “Topo”, por el alto nivel de graduación de sus gafas; él me explicaba –a cómo yo iba aprendiendo, apenas, sobre Facebook– que todos los memes que veía en redes no nacían en ellas, sino que llegaban a la superficie después de ser creados en aquella madriguera, la cual era un grupo de foros de diversas temáticas donde podías escribir comentarios con cuentas anónimas. Había diferentes categorías en las que encontrabas desde discusiones de política internacional hasta pornografía amateur; no necesitabas un usuario porque, simplemente, todos se identificaban como usuarios ‘anónimos’. Aquel era un lugar para ser ‘libre’, en resumen.

El Topo me contaba que en 4chan ocurrían cosas que, en aquel entonces, sonaba absurdo que uno fuera a realizar en una computadora. Por ejemplo, el Topo formó parte de un conjunto de operaciones coordinadas desde 4Chan que eran estúpidamente ridículas y patanes: perseguir y acosar a Chris Chan, un chico autista de Estados Unidos que dibujaba un comic de un personaje. Una combinación entre Pikachu y Sonic, es decir, una operación entre usuarios de varios países para hacer bullying cibernético. Buscaban dónde iba a estar, qué iba a hacer y lo saturaban de mensajes groseros. Lo acosaban por doquier. Enviaban pizzas a su casa. En aquel mismo periodo decidieron pasar a otras misiones, me contó el Topo, que se enfocaron en búsqueda y caza de pedófilos o de criminales, para ayudar a personas que estaban en problemas por estas; en esencia, aunque es posterior, el tipo de organización sin fronteras que se presenta en el documental de Netflix, No te metas con los gatos. Dicho tipo de acción descentralizada necesitaba un nombre y una imagen que pudiera identificarlos, un nombre y una imagen que pudiera implantar una idea en cualquier usuario del Internet; así que frikis como eran, adoptaron la marmórea máscara de Guy Fawkes, del cómic V por venganza de Alan Moore, y decidieron usar el nombre que todos portaban en 4Chan: Anonymous. Como cualquiera podría ser parte del movimiento, se transformaron de alguna manera en Fuenteovejuna.

El ‘peligroso colectivo de hackers’ que se mencionaba en las noticias siempre estuvo compuesto por cientos y cientos de chicos con acceso a internet, quienes se coordinaban desde sus habitaciones para arruinar la vida de los poderosos. O, al menos, eso ambicionaban. Las primeras operaciones de Anonymous (antes de que se desintegrará en muchas células pequeñas) iban en esa dirección: a partir de 2018, y a causa de que la Iglesia de la Cienciología exigió a Youtube que retirara un video de Tom Cruise hablando de las ventajas de esa, entonces, nueva religión, porque fue editado con el leitmotiv de Misión imposible al fondo. Entonces, Anonymous inició una campaña contra dicha institución argumentando censura en el internet. Esto inició con simples bromas como hacer spam y ordenar decenas de pizzas a las oficinas de la Cienciología; luego escaló al punto de que jóvenes de todo Estados Unidos se organizaron en una operación conocida como ‘Proyecto Chanology’1, con lo que se manifestaron en sucursales de la iglesia en todo el país, al tiempo que se hicieron denuncias legales por irregularidades que ocurrían en el interior del movimiento. En ese momento, tal movilización desde la red se conocía, nada más, en los flashmobs que ocurrieron en Europa, los cuales solo tenían un fin estético.

Entonces Anonymous se dirigió hacia empresas internacionales con verdadero poder fáctico. Por ejemplo, el 6 de diciembre de 2010 se lanzó la ‘Operación Venganza’ contra Visa, Paypal, y Mastercard, por bloquear las donaciones que los usuarios de internet querían hacer al portal periodístico Wikileaks, dirigido por el ahora refugiado político Julian Assage, que había expuesto diversos casos de corrupción y tráfico de influencias de diversos países, pero principalmente en el gobierno de Estados Unidos. Anonymous inició un ataque coordinado que hizo que fallaran las páginas de MasterCard, la de Visa, la del banco suizo PostFinance, e incluso se planeó un ataque directo a Amazon. Además, ocurrió la famosa “primavera árabe”: cuando la represión mediática en Túnez llegó a su punto más fuerte, e incluso se cortaron las maneras usuales de comunicación a internet, ya que la gente se informaba y organizaba a través de Twitter, Anonymous logró que entraran instrucciones, por medio de las obsoletas redes de fax, para que los manifestantes pudieran conectarse a internet a través de líneas internacionales sin necesitar de las que el gobierno había tumbado 2

Pero, ¿cómo todos estos usuarios de internet podían saber tanto sobre puertos y entradas y lenguaje en código? Parecía imposible. ¿El internet sí estaba repleto de tantos hackers? La verdad es que mientras algunos sí tenían el conocimiento de diseño informático, otros no; y los primeros se enfocaron en crear un programa al que se bautizó como Low Orbit Ion Cannon, el cual podía ser utilizado por cualquier persona al añadirle una dirección web que se buscaba atacar. El programa se mantenía solicitando acceder a dicha página durante el tiempo que el programa estuviera activo, al mismo tiempo que la bombardeaba con tráfico basura. Al hacerlo cientos de usuarios desde sus computadoras, de manera coordinada, se colapsan los requerimientos del sitio y, eventualmente, la página tiene que ser recuperada por un equipo técnico. A este tipo de ataques se les conoce como denegación distribuida de servicio (DDoS).

Hasta aquí Anonymous se centraba en ayudar y brindar herramientas a otras personas. A lo que inicia a partir de este momento, el periodista Julian Assage lo llamó ‘las segundas guerras criptográficas’: “Los criptopunks defienden el uso de la criptografía y otros métodos afines como medios para conseguir el cambio social y político. El movimiento, fundado en el año 1990, ha sido especialmente activo durante las guerras criptográficas de la década de los noventa y tras la primavera virtual de 2011”3. Y es que había surgido una amenaza: la Ley Stop Online Piracy Act (Acta para Detener la Piratea En línea), la tan llamada Ley SOPA, que las empresas americanas decidieron impulsar en el congreso de Estados Unidos para encontrar maneras restrictivas que “permitieran vigilar y hacer cumplir responsabilidades penales por el mal uso de derechos de autor dentro del Internet”, en lenguaje leguleyo; en castellano, querían enviar el mensaje de que lo que se encuentra en el Internet no le pertenece a sus usuarios: aquel meme de los Rugrats o aquella fotografía de Nicolás Cage, tienen un dueño legítimo y si los usuarios la utilizan se genera un cargo aunque sea con fines de entretenimiento; si uno veía la entonces nueva temporada de Sherlock en Cuevana (la original), o si la bajabas de The Pirate Bay, si se descargaba el nuevo disco de Muse de algún blog de música perdido en las páginas del Google, se estaban violando los derechos no del creador original del producto sino de la industria que financió su creación y su distribución. Entonces, los internautas aseguraron que la Ley fue promulgada con las intenciones de censurar el internet.

A principios de 2010, uno de los servidores que era muy utilizado tanto por páginas para ver contenido audiovisual como por las de descarga ilegal de música, era Megaupload. Esta se dedicaba al almacenamiento de información durante un periodo específico en el que, si no era consultado el material, los mismos servidores lo eliminaban. Un poco como WeTransfer. Además, tenía su propia página de contenido multimedia llamada Megavideo, que era aprovechada por páginas de series televisivas como Series Yonkies. El 19 de enero de 2011, el mundo despertó con la noticia de que Kim Dotcom, director de Megaupload, había sido detenido por el FBI fuera de Estados Unidos, bajo los cargos de que distribuía material con derechos de autor; si se intentaba acceder a la página aparecía un aviso con los logos del FBI, como cuando la Profeco sella las puertas de los establecimientos que violaron la ley. Como de película de James Bond: la policía viajó a otro país a detener a un informático dueño de una satánica página de internet.

 

Banner que puso el FBI cuando clausuraron MegaUpload

Banner que puso el FBI cuando clausuraron MegaUpload

 

Recuerdo que algunas personas empezaron a reclamar dicho arresto en Facebook: qué cómo era posible que ocurriera eso, que los lastimaba lo de Megaupload, que era el final de una época. Creo que hasta usaron, ya entonces, el meme de los violinistas del Titanic diciendo que fue un orgullo tocar con ‘ustedes’, pero el barco tenía el logo de la eme en medio del círculo naranja.

Fue aquel día que el Topo me contactó para pasarme el vínculo del Low Orbit Ion Cannon, en una versión en línea: era una página negra con muchos números en blanco que ya estaba programado con la página del Senado de Estados Unidos. Había que pasarlo a todo los que se pudiera. Había que distribuir y mejorar el ataque. Teníamos que ser muchos, desde nuestras casas, atacando a los que amenazan con limitar nuestras libertades.

Esa misma tarde empezaron a aparecer cientos de noticias. La página del Congreso estaba caída. La institución aún no brindaba declaraciones. Ahora había que ir contra la página del Pentágono. Al menos hasta media noche, no apagué la computadora de escritorio de casa de mis padres; tenía la sensación de que estaba participando en algo que podría considerarse una guerra; cuando leí Cypherpunks y descubrí que Assange sentía que aquel periodo fue una guerra, aunque fuera una cibernética, tuve esta sensación de pertenencia a un momento y lugar histórico.

Al día siguiente se sintió como una victoria la noticia de que la lectura de la Ley Sopa se atrasaría hasta finales de año. Sin embargo, después de aquellos días de enero no ocurrió nada más. Los siguientes meses fueron regresar a la rutina, incluso, cuando volvió a llegar la fecha de la lectura de la Ley Sopa y finalmente no se aprobó, ninguno de nosotros recordábamos que teníamos que estar atentos ante cualquier cambio de último momento.

Ahora han pasado 10 años desde que los directivos de Megaupload fueron arrestados y el Internet ya no es el mismo: aquella ‘red libre’ por la que tanto se peleó dejó de existir: los insultos ahora se intercambian en publicaciones de Facebook o de Twitter, los cuales hacen referencia a series o películas que todo mundo está mirando en las plataformas de streaming; hace un par de años Megaupload volvió al mercado con nombre recortado y de nuevo albergó todos los discos y películas que pudiéramos desear, aunque la gente dejó de usarlo porque todos han hecho a un lado la televisión por cable y ahora destinan su dinero a pagar una cuenta de Netflix, una de Amazon Prime, una de Disney Plus, y además el Spotify. Nos cayó encima una pandemia mundial y la mayoría de empleos –si sobrevivieron a los meses de inactividad– pasaron a operar de manera remota a través del internet.

A principios de los dos miles, cuando uno compartía un reclamo en redes sociales las generaciones que más se resistían a entrar a la vida en línea se burlaban diciendo que el ‘activismo de redes’ no generaba nada, que lo que ocurría en la red no eran más que palabras lanzadas hacia los datos; ahora que se adentraron con la pandemia, ya usan en su vida cotidiana las palabras ‘chatear’, ‘navegar’, ‘cancelar’, ‘reclamar’, y otras que usualmente, antes, eran usadas por generaciones más jóvenes; comparten en tiempo real noticias y fake news sobre las nuevas variantes del virus y sobre las vacunas; les ha tocado ver cómo los americanos se organizaron para tomar la Casa Blanca, en la serie de disturbios derivados del homicidio de George Floyd; cómo los ultraderechistas se organizaron en Twitter para asaltar el Capitolio de Estados Unidos y hasta cómo grupos de incels, varones que se victimizan por no tener vida sexual activa, han amenazado con organizarse y atacar a mujeres que forman parte de colectivas feministas.

Son las nuevas generaciones, las que crecieron sin este ‘internet libre’, las que han usado más activamente el Internet para manifestarse con eficacia. Esto se reflejó en la campaña de Donald Trump el año de inicio de la pandemia, cuando cientos de fanáticos del k-pop, de todo el mundo, amañaron las entradas a sus reuniones de campaña para evitar que ciudadanos de Estados Unidos pudieran acudir a ellas; así como cuando millones de usuarios de Reddit se organizaron para salvar la compañía GameStop, al jugar con la bolsa de valores a través de aplicaciones de inversión, usando las reglas del mercado. Cuando me tocó ver ambos hechos, ahora desde la ventana de mi smartphone, pensé que me recordaron aquel día en que no apagué mi computadora de escritorio hasta ya en la madrugada y me di cuenta que las nuevas generaciones se organizaban también para defender su vida diaria y sus derechos, pero ellos crecieron sin una diferencia entre una ventana y una pantalla; que quizá la caída de Megaupload solo fue el principio, real, de la desaparición de la frontera entre lo cibernético y lo cotidiano.

 

 


Autores
Sergio Ceyca (Culiacán, 1990) ha publicado la novela No tendrás perdón (ISIC, 2018) y el libro de cuentos Magia moribunda (Ediciones del Olvido, 2021). Estudió leyes en la Universidad Autónoma de Sinaloa y se ha desempeñado como reportero en diversos medios electrónicos. Participó en el primer Curso-taller para jóvenes creadores de la Fundación para las Letras Mexicanas, con sede en Xalapa; y ha sido beneficiario del Programa de Estímulos para la Creación y el Desarrollo Artístico de Sinaloa durante 2018, así como de la beca de Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, en el periodo 2019-2020.
Portada de Infinite Jest, Back Bay Book, 2016

Entrando a mi casa, en una mesa a la vista de todos, está un volumen maltrecho de Infinite Jest de David Foster Wallace. Está ahí porque quiero decirle a mis conocidos que todavía tengo un tema de conversación. Inventada, completamente. Pero en parte, también está ahí, porque necesito recordarme, todos los días, que tengo que seguir leyéndolo.

No es que la lectura de Infinite Jest me parezca un lastre. De hecho, estoy disfrutando enormemente del libro. El problema está, más bien, en mi agotamiento.

Todos los años desde que he trabajado con Tierra Adentro escojo, entre las efemérides del año, algún libro o algún tema que me parezca aterrador. Algo desplazado de mi zona de confort y que me sirva como una meta impensable. El año pasado fue leer y escribir algo sobre el Gravity ‘s Rainbow de Pynchon. Lo disfruté enormemente. Este año, el reto era leer y escribir algo sobre Infinite Jest. El próximo año será, si todo sale bien, acabar En Busca del Tiempo Perdido y lograr escribir algo sobre Proust relacionado con la venta de lavadoras.

El problema de este año fue mi duelo. Atravesado por un dolor incomprensible, me entregué al trabajo. Acepté todo proyecto que me propusieran, por gratuito o agotador que fuera. El punto era no pensar en nada más que en el trabajo. Lo logré. Pero llegando a los últimos meses del año, me quemé el cerebro.

Mi trabajo, principalmente, es leer y ver películas. Algunos pueden decir que eso no es trabajo, que es algo enteramente deseable, que si te gusta lo que haces, no se llama trabajo, y un largo etcétera de conceptos proactivos para alimentar el ánimo proactivo empresarial. A todos esos comentarios yo respondería que si tus pasatiempos son también trabajo, corren el riesgo de perder su goce y convertirse solamente en eso, trabajo.

Ese fue mi agotamiento cerebral: ya no podía escribir, ni leer más, ni ver películas. Estaba completamente harto de pensar y producir y seguir consumiendo lo más vorazmente posible todo lo necesario para pensar y producir y seguir consumiendo vorazmente… En este estado, era imposible terminar las más de ochocientas páginas que me quedan por leer de Infinite Jest. O hacer cualquier cosa relacionada con los múltiples contratos laborales que estoy tratando de salvar, sin mucho éxito, impulsado por el éxtasis de culpa etílico-religiosa de la Navidad.

Encontré entonces un punto medio. En vez de escribir un artículo sobre mi lectura de Infinite Jest, voy a escribir un diario de lectura. Son apuntes generales sobre mi experiencia atravesando la novela que iré complementando, el próximo año, cada cierto tiempo.

Por ahora, estos son mis descubrimientos más significativos en las primeras 225 páginas (Edición del 20 aniversario con prólogo de Tom Bissell editada por Back Bay Book, 2016).

Espero que iluminen inquietudes compartidas en este hermoso viaje hacia un delirio americano.

 

1. El humor

Una y otra vez caigo en la trampa. Cada vez que se sacraliza un libro, por trauma de otras sacralizaciones, pienso inmediatamente que será una lectura solemne. En realidad, esto no debería aplicar con muchos escritores congraciados del canon reciente estadounidense. Tanto Pynchon, como Vonnegut, como Foster Wallace, por sólo citar a los más famosos, eran profundamente graciosos (tú no Phillip Roth). De hecho, el humor es parte esencial de la experiencia estética de leerlos.

El humor de Infinite Jest es maravillosamente autoconsciente y atormentado, como todo buen humor despreciativo estadounidense.

Citemos algunos ejemplos reveladores.

 

1.1 Humor aleatorio de situación 

En un capítulo perfectamente arbitrario, Foster Wallace cuenta cómo murió una señora por culpa de una prostituta que, algunas páginas después, veremos morir inyectándose Drano. Estos dos casos pueden o no estar interconectados.

Desesperada por conseguir dinero para alimentar su adicción a la heroína, esta prostituta transexual se dedicaba a robar cosas de desprevenidos transeuntes. En una esquina, pues, ve a una viejita perfectamente desprevenida con una bolsa de mano. Lo que no sabe es que, en esa bolsa de mano, la señora trae una bomba que reemplaza a su corazón.

Parte de la última tecnología retrofuturista que aparece por todas partes en Infinite Jest, esta bomba es una maravilla científica que sirve como alternativa accesible a los trasplantes de corazón. Sin saber que se trata de una cuestión de vida o muerte, la prostituta transexual roba la bolsa y se pone a correr con impresionante celeridad. (Lo impresionante de su velocidad, evidentemente, es proporcional al filo de sus tacones.)

La señora, con pocos segundos para vivir y tratando de mantener una distancia vital con la bolsa, corre detrás de ella.

Desesperada, se pone a gritar ante la mirada atónita de los pasantes:

“¡Deténganla! ¡Me robó el corazón!”

Vaya punchline.

 

1.2 Humor de junkie recreativo

Claro, los junkies aquí no son siempre recreativos. Pero hay algo ligero en la forma en que Wallace habla de nuestra tormentosa relación con las drogas, por más enferma que ésta sea. El humor, de hecho, está en subrayar lo enferma que puede ser y la natural humanidad de quien la vive.

Acá un ejemplo.

Hal Incandenza espera a que llegue una amiga que prometió venderle marihuana. Una quinta parte de un kilo, para ser exactos. Hal está atormentado esperándola por varios motivos. El primero, claro, es su evidente eriza. Necesita de esa marihuana. Pero esto no es, específicamente, porque sea un adicto (psicológico, si se quiere), sino porque está tratando de desintoxicarse.

Esa es su actual relación con la marihuana. Habla al trabajo para excusarse de que no aparecerá en tres días; compra suficiente comida autodespreciativa para evitar apenas la anemia con altas ingestas calóricas; prepara su cuarto con entretenimiento basura y botes para orinar y defecar (la paranoia puede agotar todos los escapes, bloquear incluso las salidas al baño); sella puertas y ventanas y fuma marihuana como si todo dependiera de ello. Después de tres días de intoxicación severa y autoaislamiento, recoge todo, abre las ventanas, tira el bong lleno de resina a la basura y sigue con su vida.

Toda la larga descripción de este proceso y del tormento de esperar a la dealer casual sirve para construir un personaje, por supuesto, pero también para llegar a esta frase:

“Nunca había estado tan ansioso por la llegada de una mujer a la que no quería ver.”

 

1.5 Un chiste para antes de dormir

¿What do you get when you cross an insomniac, an unwilling agnostic, and a dyslexic?

You get somebody who stays up all night torturing himself mentally over the question of wheter or not there’s a dog

 

1.4 El humor político

En el principio de esta monstruosa novela, se establece el muy peculiar humor político de Foster Wallace. Es un humor cáustico detrás de la crítica a Estados Unidos en los albores del nuevo milenio. Es también el principio que fundamenta la ciencia ficción inmediata del libro.

Infinite Jest ocurre en un futuro cercano. En esta nueva era, Estados Unidos, México y Canadá forman un mismo país llamado la Organización de Naciones de América del Norte o ONAN por sus siglas en inglés. Si la burla con el nombre no fuera suficiente (y lo masturbatorio, como iteración, es algo recurrente en el libro), la imagen del escudo cumple una imagen maravillosa de absoluto ridículo:

A snarling full-front eagle with a broom and can of disinfectant in one claw anda a Maple Leaf in the other and wearing a sombrero and appearing to have about half-eaten a swatch of star-studded cloth.”

En este macroestado, todo se vende. El capitalismo salvaje ya está en un momento de feralidad preocupante (dígase como sorpresa). Ahora, por ejemplo, los años tienen patrocinadores. Está el año de la Whooper, el año de ciertos pañales para adultos, el año de una barra gigante de jabón Dove, el año de un lavaplatos, el año de la Yushityu 2007 Mimetic-Resolution-Cartridge-View-Motherboard-Easy-To-Install-Upgrade for Infernatron/InterLace TP Systems for Home, Office or Mobile.

Por supuesto, frente a toda esta locura hay varios grupos que se oponen a la conformación Onanista (hasta en esta fórmula es evidente que el chiste funciona). Entre ellos hay uno que destaca: Les Assassins des Fauteuils Rollents (sic). Radicales separatistas de la zona francesa de Canadá que perdieron uso de sus piernas por un juego de demostración de valía en cruces de trenes. Todo muy québécois, claro, con rieles, valentía y nacionalismo.

La imagen aquí de los separatistas en silla de ruedas es nada más una extensión de la poderosa impotencia que se siente por este futuro de junkies, corazones en bolsas y un estado onanista. Todo, si me preguntan, muy acertado… y muy gracioso.

 

2. Los datos variados que pueden aprender las personas en una clínica de rehabilitación

La experiencia de Infinite Jest está tan relacionada con el humor porque Foster Wallace, como todo buen comediante, es un excelente observador. Hay algo en sus frases que traduce una quirúrgica comprensión de su entorno y la capacidad de mofarse de él transmitiendo algún tipo de sabiduría torcida, siempre desde arriba.

En ese sentido, Foster Wallace escribe con una seguridad impresionante y una inteligencia altiva. No podemos creer nada de lo que dice, por supuesto. Y, sin embargo, entre la fascinación que genera una postura inalcanzable y el gozo de su burla hacia todo lo humano, se vislumbra una lección.

De nuevo, la lección no es evidente. Tal vez ni siquiera esté ahí. Pero sientes que hay una lección y eso es suficiente para pensar en ella.

Algo, entonces, se formula como una fábula: aquí hay un rompecabezas de sentidos, lo entienda quien lo entienda, cada quién sabrá qué moral sacar de él.

Entre los datos muy variados que pueden aprender las personas en una clínica de rehabilitación, enumero mis favoritos:

  • Una persona puede, estando completamente dormida, tomar un cigarro, prenderlo, fumárselo todo y apagarlo en el cenicero sin despertarse. Lo hacen sin quemar nada. Esto es algo que dominan los presos de las cárceles comunes y, por eso, en las clínicas de rehabilitación nadie se queja de ellos.
  • No importa qué tan listo seas, eres mucho menos listo de lo que crees.
  • Hay personas que no te van a soportar, no importa lo que hagas. Esto es algo que los adultos que no son adictos aprenden.
  • No necesitas soportar a una persona para aprender de ella.
  • Puedes aprender mucho de un imbécil.
  • Puedes comprar una caja fuerte portátil para tu cepillo de dientes. Y deberías hacerlo.
  • El sueño puede ser una forma de escape emocional de la cual se puede abusar con cierto esfuerzo. También es el caso para la falta de sueño.
  • La validez lógica no es una garantía de verdad.
  • Ninguna persona mala se cree mala. Las personas malas siempre piensan que los demás son malos.
  • Se puede escuchar el sonido del vapor saliendo del café en un cuarto muy silencioso con muchas personas tomando café.
  • Concentrarse es difícil.
  • Las personas más temibles son las personas que tienen más miedo.
  • Es más divertido querer algo que tenerlo.
  • Bailar sobrio es otra habilidad completamente.
  • Las personas con tatuajes nunca piensan en lo permanentes que son sus tatuajes.
  • La aceptación es más que nada una cuestión de fatiga.

 

Dos cuestiones más de suma importancia teológica:

God – unless you’re Charlton Heston, or unhinged, or both – speaks and acts entirely through the vehicle of human beings, if there is a God.

God might regard the issue of whether you believe there’s a God or not as fairly low on his/her/its list of things s/he/it’s interested in you.”

 

3. Notas pedestres

Se puede decir que las notas a pie de página son una pedantería académica. Y tal vez sí lo sean. Pero no nada más son una pedantería académica. O pueden serlo en el contenido, pero la forma dice algo más.

El principio de las notas a pie de página es el de una profundidad en el texto. Están ahí para no entorpecer la lectura con elementos que no son esenciales para su comprensión. Quien quiera leerlas, ir más allá, puede profundizar. También están ahí para ser ignoradas.

Luis Zapata, por ejemplo, entendió muy bien este principio retacando su novela Melodrama de notas a pie de página completamente esenciales para la comprensión de lo que sucede en la trama. Tardieu, de cierta manera, también lo entendió con sus obras de teatro completamente hechas de apartados escénicos.

Una de las cosas más brillantes de Infinite Jest es el uso que hace Foster Wallace de las notas a pie de página. Por supuesto, en una primera lectura, está haciendo una burla implacable a la pedantería académica. En particular, de la pedantería académica cinematográfica cuando enlista, en más de diez páginas de notas al pie, toda la filmografía del genio James Orin Incandenza, creador de la máxima pieza de entretenimiento de la historia.

Lejos de ser una lectura tediosa, la lista de películas de James O. Incandenza es una de las más grandes genialidades de humor en Infinite Jest. Nada más es necesario citar los títulos de algunas de sus obras: The Medusa vs The Odalisque, The Machine in the Ghost, Zero-Gravity Tea Ceremony, Pre-Nuptial agreement of Heaven and Hell, The american Century as Seen Through a Brick, The ONANtiad, The Universe Lashes Out, Baby Pictures of Famous Dictators, Möbius Strips (que es una parodia pornográfica de All That Jazz en la que un físico concibe la muerte como una mujer hermosa), Blood Sister: One Tough Nun, Let There Be Lite (un documental sobre la industria del Bourbon reducido en calorías), Good-Looking Men in Small Clever Rooms That Utilize Every Centimeter of Available Space With Mind Boggling Efficiency, Low-Temperature Civics, (At Least) Three Cheers for Cause and Effect, Dial C for Concupiscence, The Unfortunate Case of Me, y un largo etcétera.

Las descripciones de las tramas de cada una de estas geniales encantaciones de la nada es también maravillosa. Cito solamente una de mis favoritas:

The Night Wears a Sombrero. Year of the Tucks Medicated Pad (?): Ken N. Johnson, Phillip T Smothergill, Dianne Saltoone, ‘Madame Psychosis’; 78 mm.; 105 minutes; color; silent/sound. Parody/Homage to Lang’s Rancho Notorious, a nearsighted apprentice cowpoke (Smothergill), swearing vengeance for a gunslinger’s (Johnson’s) rape of what he (the cowpoke) mistakenly believes is the motherly brothel-owner (Saltoone) he (the cowspoke) is secretley in love with, loses the trail of the gunslinger after misreading a road sign and is drawn to a sinister Mexican ranch where Oedipally aggrieved gunslingers are ritually blinded by a mysterious veiled nun (‘Psychosis’). Listed by some archivists as completed the preceding year, Y.W. INTERLACE TELENT CARTRIDGE #357-56-51.”

Varias cosas me parecen aquí fascinantes. El título y las referencias al western de Fritz Lang le dan un tono de seriedad académica indudable. Sobre todo porque la trama sí sigue de forma paródica la trama de la película protagonizada por Marlene Dietrich y Arthur Kennedy. Para añadirle a la seriedad académica está la torpe sinópsis que tiene que recordar entre paréntesis de quién está hablando. Algo como si Ayala Blanco se preocupara por explicarse.

Más allá, hay una seriedad en la presentación de todos los aspectos técnicos y una lista de actores que, a pesar de ser ficticios, aparecen en otros puntos de la novela. En particular, Madame Psychosis. Todo esto, junto a la referencia a los cartuchos de entretenimiento (una tecnología que sólo existe en la novela), crean algo más que la burla académica de la academia.

Foster Wallace, en efecto, está utilizando los pies de página como profundidad de texto. Después del punto final, vive el universo. Es ahí, en esos 388 apéndices que abarcan más de cien páginas que se esconde toda la textura de su patria onanista futura. Ahí están las recopilaciones de obras que crean lazos intertextuales con otras obras dentro de la novela. Ahí están las especificaciones reales de los grupos separatistas. Ahí están las explicaciones historiográficas de palabras, los acrónimos y los giros lingüísticos.

Las notas al pie de página de Foster Wallace son una continuación de los libros inexistentes de Lem en el sentido de crear un universo apenas rozándolo. Pero, más allá, de forma dinámica, incitan a pensar el texto como una profundidad arqueológica, enciclopédica, que revela el gusto del lector neurótico. Puedes estar ahí el tiempo que quieras, puedes ir hasta donde quieras: el tablero está puesto, tú dices qué tanto quieres sacudir la mesa.

Tal vez, si los académicos tuvieran humor, ya habrían aprendido a crear mundos en sus escritos. Pero el mundo académico no quiere crear mundos.

Ese también es el punto.

 

4. Una frase sobre la academia

The exam was talking about the syntax of Tolsto’s sentence, not about real unhappy families.”

 

5. Una extraña anticipación perfectamente acertada de la incomodidad que causa Zoom en las generaciones del presente o de cómo aprendimos a hablarnos a distancia.

El desarrollo de la tecnología de las llamadas por video, plantea el narrador de Infinite Jest, destruyó una fantasía. Específicamente, la fantasía de que le estamos poniendo atención a nuestro interlocutor. Con las llamadas tradicionales, uno puede muy bien estarse tocando la barbilla, paseándose desnudo por su cuarto o lavar los platos mientras habla. También podías hacer crucigramas o simplemente pensar en otra cosa.

Bastaba un gesto para comentar lo que el otro lado del teléfono decía: tapando el auricular, se abría la infinita posibilidad de balconear, en un cuarto lleno de personas, para uno mismo o para otro interlocutor presente, el contenido de la llamada.

Todo esto funcionaba a la perfección porque todos tenían la impresión de ser escuchados.Y, a pesar de que todos sabían de la posibilidad de la traición (de no ser escuchados), todos vivían la fantasía aural de ser escuchados.

La llamada con video acabó con todo esto. Acabó con esta fantasía y empezó a causar una oleada sin precedentes de angustia generalizada. Todos se dieron cuenta de que ya no podían jugar con el borde de sus pantalones durante una llamada, o comentarla con alguien más tapando el auricular, o hacer crucigramas. Y lo peor de todo es que, al ver la angustia generalizada, todos se dieron cuenta de que había algo común, tácito, oculto entre interlocutores en una llamada: nadie se estaba escuchando.

Lo más terrible de esta ansiedad generalizada, sin embargo, llegó desde otro lado. Todos empezaron a verse durante las llamadas. Y ver sus rostros respondiendo los volvió terriblemente autoconscientes de sus apariencias y de lo torpes que eran al ocultar sus reacciones. No nada más por el conocido fenómeno de la “hinchazón del conductor” (es bien sabido que la televisión engorda diez kilos), sino porque muchos consideraban, según las encuestas que salieron, que sus propios rostros les parecían evasivos, furtivos, que generaban desconfianza y que eran, en general, desagradables.

El 71% de los adultos mayores que sintieron esta incomodidad (nombrada después por la comunidad científica como “disforia video-fisionómica”) dijeron parecerse a Richard Nixon durante el mítico debate Nixon-Kennedy en 1960. Terrible. Y se entiende.

Para paliar con este mal generalizado se empezaron a vender máscaras que cubrían los rostros de los interlocutores durante las llamadas telefónicas. Esto servía, al menos, para reducir la ansiedad provocada por ver tu propio rostro en las llamadas, pero también para no traicionar gestos de hartazgo, risas involuntarias, miradas de deseo y demás cosas espantosas que el teléfono analógico sabía tan bien ocultar.

La tecnología vino -momentáneamente- al rescate de la tecnología. Para rescatar un negocio en franca decadencia, las compañías de video-teléfono integraron a las llamadas de video una modalidad para ocultar el rostro detrás de un rendering digital de tu propio rostro. Por supuesto, esta representación de ti mismo era mucho mejor que tu fea cara. Una forma mejorada e impasible de ti mismo. Pero este fue sólo el principio, claro.

Después, todo mundo quiso tener otro rostro. Más bello, más accesible, más complaciente. Todo adornado con ricos y lucidores fondos que se compraban por altos precios en el mercado. Hubo un boom en las compras de contenido. Con los filtros, todos eran más interesante y novedosos en las videollamadas.

Los economistas, no ajenos a la disforia video-fisionómica, entendieron que esto era una burbuja. En efecto, poco a poco, ese mercado colapsó bajo el simple hecho de que se volvió un acto de humanidad, de sencillez, de humildad y de generosidad, simplemente regresar a utilizar un teléfono analógico.

La gente, de nuevo, podía hacer crucigramas durante las llamadas y felizmente ignorar lo que el otro le decía. Las videollamadas, así, quedaron olvidadas como un apéndice más en la larga y accidentada historia de las telecomunicaciones.

*inserte aquí un comentario inteligente sobre nuestra proliferación de imágenes, la complacencia que tenemos con nuestra propia representación en llamadas de zoom, la creación de fondos naturales de libreros que nos hacen ver inteligentes, y la incomodidad de la disforia video-fisionómica que, en nosotros, duró exactamente tres meses.*

 

6. Repite hasta que sea perfecto

Un padre regaña a su hijo por la forma en que abre la puerta del garaje. El regaño es un soliloquio enorme, maravilloso, problemático y doloroso sobre cómo jugar tenis. Antes de recaer en el machismo más ramplón de un padre ebrio, el monólogo llega al punto central de la lección con un comentario sobre la fuerza cinética de Marlon Brando.

Marlon Brando, explica el padre, tenía una relación única con los objetos. Brando dominaba a los objetos a su alrededor. Brando mientras hacía cualquier cosa. Brando recostándose en una silla, entrando a un cuarto, cerrando una puerta, tomando un trago, fumando un cigarro. Brando haciendo cualquier cosa dominaba el entorno.

Brando humilló para siempre a los hombres que no saben dominar los objetos. Cualquier hombre que entra en una habitación y no la hace suya; cualquier hombre que no puede atraer, con la mirada, lo que le rodea, es inmediatamente visto como un ser inservible para cumplir cualquier deseo.

Lo dice, por supuesto, un padre ebrio porque su esposa lo odia. Él, al parecer, no sabe ser Marlon Brando.

Y, sin embargo, entre todo el resentimiento, el padre ebrio idolatra a Brando. No tanto por lo que podía hacer en pantalla, sino porque era el más grande jugador de tenis. Para serlo, no necesitó pisar una cancha de tenis. Lo que encarnaba era único: una bestialidad nonchalante, memoria muscular pura, movimiento en el espacio felino, completa consciencia de todo lo que le rodeaba y completo desafano de todo lo que le rodeaba.

His was a tennis player dictum: touch things with consideration and they will be yours; you will own them; they will move or stay still or move for you; they will lie back and part their legs and yield up their innermost seams to you. Teach you all their tricks. He knew what the Beats know and what the great tennis player knows, son: learn to do nothing, with your whole head and body, and everything will be done by what’s around you.”

La poesía del monólogo despiadado del padre no se detiene ahí. Todo se vuelca en un odio a cualquier metafísica: la mente sólo son espasmos neuronales. Porque somos cuerpo.

Como cuerpo, no eres diferente a un coche, dice el padre, eres una máquina que debe aprender a controlarse. La máquina más perfecta es, en ese sentido, la pelota de tenis; perfectamente redonda, perfecta distribución de masa: un cuerpo vacío. La pelota no contiene nada más que un aire que huele a infierno de plástico.

La bola de tenis es el cuerpo perfecto. Vacío de conciencia, de pensamientos sobre lo que hace. Es algo que reacciona perfectamente a lo que lo rodea, que fluye con todo, con las cosas, con el mundo, como Marlon Brando.

El asunto es que nadie nace siendo Brando. Eso es cierto. Pero uno se puede entrenar para ser Brando. Y aquí la idea viene del trauma filosófico que impone Foster Wallace a su propio aprendizaje del tenis: a través de la repetición, el cuerpo se vuelve pura presencia. No reaccionas a un golpe de pelota pensando en el siguiente golpe, sino siendo un cuerpo vacío, un cuerpo sin cerebro, sin trascendencia, pura presencia, espacialidad, presente.

Eso es la academia de tenis en el centro de la novela: una escuela de la iteración.

It’s repetitive movement and motions for their own sake, over and over until the accretive weight of the reps sinks the movements themselves down under you like consciousness into the more nether regions, through repetition they sink and soak into the hardware, the C.P.S. The machine-language. The astronomical part that makes you breath and sweat. (…) Think about it. Until then, repetition. Until then you might as well be machines, here is their view: you’re just going through the motions. Think about that phrase: Going Through the Motions. Wiring them into the motherboard.”

Me pregunto si algo de eso no permea en la idea de la escritura. La escritura no como un ideal de la inspiración, la reflexión y la introspección, sino como algo mecánico. Cuando tomas notas y dejas de pensar porque el movimiento está haciéndolo todo. La escritura más física. Iteración. Iteración. Iteración.

La teoría literaria como la teoría del tenis. La edición como ver videos de partidos pasados. La crítica como el comentario deportivo, tan fuera de todo, tan parte de todo.

Las analogías no tienen que ser precisas. De hecho, se pierde algo en la reflexión más incisiva de estas relaciones. Tal vez la metáfora funciona mejor en un pensamiento puramente físico de la escritura. El aprendizaje de la máquina. Cuando dejamos de ver el teclado, cuando las comas y la sintaxis y la gramática desaparecen; cuando las palabras se acumulan por puro reflejo, una forma de iterar, una forma de perderse.

El escritor perfecto como una pelota de tenis: vacío apestando como infierno interno de plástico.


Autores
Nicolás Ruiz (Ciudad de México, 1987) es maestro en literatura comparada por la UNAM. Desde hace casi 10 años se dedica al periodismo cultural y ha publicado en revistas y blogs de cine, política y cultura como Nexos, Televisa.News, Dónde Ir y Correspondencias. Actualmente, es editor y conductor en Código Espagueti, Ibero 90.9, Noticieros Televisa y FOROtv.
Luis Echeverría después de ser declarado presidente electo.

Muchos de los jóvenes en el país desconocen la figura presidencial de Luis Echeverría y su llegada al poder. En relación con esto, me gustaría que nos platicaras,  ¿cómo es que Luis Echeverría llega al poder? Teniendo en cuenta que nunca fue senador, ni diputado. Nunca tuvo un puesto de elección popular. ¿Cómo era la relación con Díaz Ordaz?

Qué angustia que tu generación no tenga en el imaginario al presidente más perverso de este país durante el siglo XX mexicano. Tal vez como chavo me vas a decir “no, no, fue Salinas o fue Fox porque era medio pendejón o fue Enrique Peña Nieto por tranza y corrupto”. Yo les diría: aguanten vara, chavos. Existe un dinosaurio horripilante cuyo nombre es Luis Echeverría Álvarez. Que, como bien mencionaste, es un individuo… Bueno, para empezar, me encanta que cumpla 100 años, porque me quiero imaginar que los fantasmas del pasado están torturando su pinche existencia. Yo soy un convencido que el infierno existe, pero existe aquí, o sea, no en el más allá o en la chingada. O sea, que el bien o el mal que hayas hecho se te va a regresar como bumerán.

Como bien dices, es un politiquillo, o más bien es un burócrata que no obtiene ningún puesto de elección popular antes de 1970, que es cuando se convierte en presidente de la república. ¿Por qué carajo? El joven (Echeverría) que sale de la facultad de leyes de la UNAM tiene la fortuna de cursar su camino y llegar con una recomendación del mismísimo General Rodolfo Sánchez Taboada. Nada más y nada menos quien le dispara al Caudillo del Sur (Emiliano Zapata). Entonces, Luis Echeverría llega con una recomendación con el General, que, en ese entonces, es presidente del PRI a nivel nacional, y se convierte en su secretario particular. Ahí inicia, ahí está el origen de la carrera burocrática, funcionareta de Luis Echeverría.

Quien posteriormente, entre otros puestos va a tener el de Oficial Mayor de la Secretaría de Gobernación. Siempre he dicho que, si mañana te nombran a ti, carnal, Secretario de Turismo, Andrés Manuel dice mañana “a ver, Marcos Ávalos que se venga de Secretario de Turismo”, vas a llegar a tu oficina y te vas a sentar y no te va a dar tiempo de investigar dónde se guardan las escobas para hacer la limpieza del edificio. Sin embargo, si te nombran Oficial Mayor, tienes que irte a recorrer el más mínimo rincón, por lo tanto, Luis Echeverría Álvarez, al ser el Oficial Mayor de la Secretaría de Gobernación, se convierte en el personaje del dinero, que entiende, cubre, palpa todos los sótanos de Gobernación, todo el drenaje profundo, y no solamente eso, sino se hace cuate de ellos, por ejemplo, de los miembros de la extinta policía política de la Dirección Federal de Seguridad (DFS).

 

Dirección Federal de Seguridad (México

Dirección Federal de Seguridad (México)

 

 

La DFS es la policía política que funda Miguel Alemán en 1947, y que deja de existir en septiembre de 1985. Entre el 47 y 85 existió en México un policía anticonstitucional que era un cuerpo de elite. No eran policías de uniforme, andaban de traje, eran como agentes especiales. La idea de Miguel Alemán era que fueran como una especie de FBI, pero a la mexicana, por lo tanto, siempre he dicho que fue un FBI como de la CONASUPO.  La gracia es que esta policía, anticonstitucional, no pertenencia como cuerpo represivo, o como cuerpo policiaco al poder judicial. Sino que primero dependía de la Presidencia de la República y posteriormente pasa la Secretaría de Gobernación. Cosa que es absolutamente ilegal, ya que la Secretaría de Gobernación no es un cuerpo represor, sino se encarga de la estabilidad político social del país. Lo que pasa es que la DFS se convierte en un aparato para la represión entre el 47 y 85.

En esos años si ibas por la calle y te paraba un agente DFS, ya sabías que habías ido a chingar a tu madre. Porque de manera ilegal, pero al mismo tiempo legal, te podían detener, secuestrar, te torturaban, te podían asesinar e incluso te podían desaparecer, ¿me explico? O sea, es la policía política que se dedicó a eso. A dar seguimiento a todo opositor del sistema político mexicano: campesinos, estudiantes, normalistas, obreros, médicos, telefonistas, ferrocarrileros.

Es la policía que se encarga de hacer las intervenciones telefónicas. Ubiquemos que en ese entonces no había celulares, los pinches teléfonos eran unas cosas monstruosas. Evidentemente tenían nexos con la compañía Teléfonos de México, (que no era de Slim, sino una compañía del Estado mexicano), para que Teléfonos de México les permitiera pinchar las líneas telefónicas para grabar las conversaciones que quisieran. Curiosamente, no solo grababan las conversaciones de los opositores de izquierda, de derecha y centro, también grababan las conversaciones de los propios políticos, de los Secretarios de Estado, de los que pudieran ser candidatos a la presidencia del propio PRI, de gobernadores, de senadores, de diputados, de presidentes municipales. No creas que me estoy desviando del centro de la plática, que es el culero de Luis Echeverría Álvarez, pero estoy ambientando el motivo por el cual llega a la Presidencia de la República.

 

No es solamente la simpleza de que fuera carnal de Gustavo Díaz Ordaz o que fuera amigo de Adolfo López Mateos, el presidente anterior de Díaz Ordaz, sino que tenía todos los hilos, conocía las terminales nerviosas del sistema político represivo de México. Entonces este güey, después de ser (cierro el paréntesis de la DFS) Oficial Mayor, se convierte en Subsecretario de Gobernación durante el mandato de Adolfo López Mateos, siendo Gustavo Díaz Ordaz secretario de Gobernación.

La mancuerna es de Díaz Ordaz y Echeverría junto al tercero en discordia, Fernando Gutiérrez Barrios, quién no es fundador de la DFS (hago esta aclaración porque muchos piensan que sí), él entra en la segunda generación, no recuerdo si en el 49 o 50 es que entra Barrios a la DFS, es un capitán del ejército mexicano. Pero es él quien se convierte en el represor emblemático de la DFS. Primero Gutiérrez Barrios se entrena muy bien como policía político, represor, torturador y asesino, lo cual lo convierte en director de la famosa DFS, precisamente cuando es Secretario de Gobernación Díaz Ordaz y cuando es Subsecretario Echeverría. Este triangulo del horror y perversión son los jinetes de la muerte, los albañiles que van a edificar los andamios del museo del terror en México.

El 68 es un momento clave para el país cuando Díaz Ordaz es Presidente de la República y Echeverría Secretario de Gobernación. Se genera este hermoso show de contratar a los elementos de la DFS y a otros tantos de fuera para el famoso Batallón Olimpia, los hombres del guante blanco, para que le disparen desde el Edificio Chihuahua al Ejército Mexicano, para que se haga creer que quien está disparando es el estudiantado. Pero eso ni siquiera lo sabía el ejército, incluso Hermenegildo Cuenca Díaz, Secretario de la Defensa, no sabía de la trampa que le estaban poniendo al Teniente Coronel que va al frente del batallón. Acuérdate que el primer herido, no muerto, sino herido, fue un militar. Yo creo, es hipótesis, que el mismísimo pendejín, el poblano–oaxaqueño de Gustavo Díaz Ordaz, sabe de esta trampa que realiza Luis Echeverría como Secretario de Gobernación en combinación con Fernando Gutiérrez Barrios.

Fernando Gutiérrez Barrios junto con Luis Echeverría

Fernando Gutiérrez Barrios junto con Luis Echeverría

 

A fines de los años cuarenta empiezan a surgir ciertos brotes de inconformidad, sobre todo a partir de los gremios sindicales. El gremio sindical de los telegrafistas, el magisterio, los ferrocarrileros. ¿Por qué?  Porque los trabajadores estaban controlados a partir del corporativismo de la Central de Trabajadores Mexicanos (CTM) que fundó Lázaro Cárdenas. Pinche Lazarito, fuiste muy chingón en varias cosas, pero nos heredaste el corporativismo mexicano. O sea, el control de los obreros en este país.

Y buscan surgir movimientos gremiales para la libertad de derecho sindical, escoger libremente a tus representantes, no a los que te imponía el gobierno. Todos estos movimientos fueron reprimidos. Al mismo tiempo en el campo empieza a haber una inconformidad obvia debido al precio del maíz y el frijol, los intermediarios, que son los culeros que se chingan a los campesinos, los fondos del gobierno que no terminan de aterrizar realmente en los productores. Incluso en 1943 empieza la primera insurgencia armada encabezada por el campesino Rubén Jaramillo en el estado de Morelos.

El Estado mexicano intenta apaciguar estos brotes de inconformidad sin mucho éxito, también intentan comprar al líder de estos movimientos. Esta frase famosa de Álvaro Obregón, “nadie soporta o nadie puede evitar un cañonazo de 50 mil pesos” lo decía entre 1920 y 1924. Hoy 50 mil pesos no es un cañonazo. Sin embargo los lideres de esos movimientos traen una coherencia ideológica, política, social, pues no se dejan, y entonces, ¿qué hay que hacer? Eliminarlos. La mayoría de los movimientos que posteriormente se van a convertir en movimientos armados en contra del Estado mexicano, surgen debido a persecución de represión que el Estado está provocando en su contra. Y para salvar la vida, te escondes y te armas. Lo que genera un foco de autodefensa que posteriormente se va a convertir en una ofensiva.

Esto sucedió con Rubén Jaramillo en Morelos, muchos años después también sucede, en los sesenta, entre el 63 y 65, en el estado de Chihuahua. Aquí hay que hacer la aclaración: curiosamente los dos estados de los líderes revolucionarios de 1910, Zapata- Morelos, Villa-Chihuahua, son los dos estados donde van a surgir movimientos campesinos armados. Jaramillo es asesinado el 23 de mayo de 1962 y para lo que se llega a configurar como el Grupo Popular Guerrillero en Chihuahua que tiene que ver con el intento del asalto a un cuartel militar en la Ciudad de Madera, es hasta 23 de septiembre de 1965.

A la par existen los movimientos campesinos que enarbolan desde los años 59, 60, 61 y en adelante, el resto de la década de los sesenta y setenta, los dos líderes magisteriales claves de Guerrero, Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas. Después del 68 y el 71 una serie de eventos que tiene que ver con la juventud, la represión del 68, la represión del 71, y que lo jóvenes también se percatan que no tienen otra opción mas que las armas. El sistema político mexicano les rompe la madre a todas esas expresiones de protesta.

 

En varias entrevistas que has dado y en tu libro recién reeditado Los años heridos, aparece un término interesante, con el cual no estaba familiarizado: la “Guerra de Baja Intensidad”, en lugar de “Guerra sucia” ¿Cuál fue el papel de Luis Echeverría en esta Guerra de Baja Intensidad?  

Lo que se implementó en México no fue una Guerra Sucia, sino una Guerra de Baja Intensidad. ¿Por qué? Y sobre todo el gran orquestador y director de la Guerra de Baja Intensidad se llama Luis Echeverría Álvarez. Desde que fue Subsecretario de Gobernación, luego Secretario de Gobernación, y se potencia cuando llega a la Presidencia de la República.

Por ello me aventé toda esta perorata, no era para mostrar mis conocimientos de la guerrilla en México, sino para contextualizar el momento en el cual Luis Echeverría Álvarez ejerció, desde el sexenio de Adolfo López Mateos, continuidad en la presidencia de Díaz Ordaz y evidentemente en su periodo como presidente de la República. Desde entonces se genera esto a lo que llamo “Guerra de Baja Intensidad”. No solamente fue la represión en términos genéricos, como es la aprehensión con tortura como método de interrogatorio, no solamente fue el asesinato a mansalva. Como es el caso de Rubén Jaramillo, no sólo fue la desaparición forzada, sino también fue controlar la información.

Hacer que todos estos movimientos reprimidos terminen siendo noticia de la nota roja. No de la página de sociedad o de política, la idea era despojar la causa social, la causa ideológica de los actos de delincuencia organizada que generaban los grupos guerrilleros, ya fueran rurales o urbanos. Los epítetos que le colocan a Rubén Jaramillo, a Genaro Vázquez Rojas y a Lucio Cabañas son los de robavacas y violadores, y a la Liga Comunista 23 de septiembre, al Movimiento Social Revolucionario, al Frente Unido Zapatista y a las Fuerzas de Liberación Nacional eran los de delincuentes comunes, asaltantes de bancos, secuestradores. Culeros, en los ojos del gobierno.

El objetivo de Echeverría era controlar la información que salía al público e intentar secuestrar la memoria para que no existiera residuo de esto en el futuro, y sobre todo dar una imagen ante el mundo de que México es revolucionario, de que México tiene satisfechas a las demandas populares, de que no hay protestas. Al grado que se lo compra el mundo. Porque incluso Echeverría aplica la política de relaciones exteriores de recibir a todo perseguido político de izquierda de las dictaduras latinoamericanas de los sesenta: Argentina, Colombia, Chile, Venezuela, Uruguay, Paraguay, Guatemala, el Salvador, Nicaragua. Queriendo reproducir lo que hizo Lázaro Cárdenas en el 39 con la dictadura española.

 

Todos esos perseguidos de izquierda encuentran una embajada en México en donde salvar la vida. El problema es, como diría Carlos Monsiváis, que los mexicanos nunca tuvimos una embajada de México donde salvar nuestras vidas. A ver, carnal, el dato maravilloso: construyeron una amistad inquebrantable Fidel Castro y Fernando Gutierrez Barrios. Y todo exiliado de izquierda terminó en Cuba, los que fueron exiliados a partir de los secuestros que se generaron en 1971.

Luis Echeverría logra que Cuba, quien era el país de izquierda que decretaba las actas de nacimiento de la guerrilla latinoamericana, nunca decretara de acta de existencia de la guerrilla mexicana. Eso es a lo que podemos llamar Guerra de Baja Intensidad. No solamente es la represión sino el control mediático, control histórico, control de la memoria y la imagen hacia el exterior. También se planteaba una violación a los Derechos Humanos desde un gobierno civil. No eran militares, como en Argentina, Chile y Uruguay. Luis Echeverría Álvarez no era General de nada, pero sí es el gran represor de este país. Genera toda una arqueología del horror, como ya lo he mencionado en varios momentos de esta entrevista, pero con distintos adjetivos. Además, traía toda una ascendencia histórico-revolucionaria. Él la presumía, bueno, me presumió, no sé si sepas, en una entrevista que le hice de 6 horas.

 

¿Cómo es entrevistar a Luis Echeverría siendo alguien de izquierda y con toda esa memoria histórica detrás?

Bueno, en primera, fue el asesino de mi padre, entonces ya te imaginarás. A ver, me invitó hasta a comer, estuvimos solitos. En su jardín en su casa de San Jerónimo. Puede haber desviado el tenedor y en lugar de pinchar el delicioso camarón que me sirvieron, sin pedo, pude haberlo dirigido a un ojo, pero no estaría conversando contigo, ¿estás de acuerdo? En esa entrevista me presume que su esposa, la compañera María Esther Zuno de Echeverría, primera dama del 70 al 76 en sus documentos oficiales tenía la firma de 5 Presidentes de la República, ¿por qué?

Cuando ella nace, el entonces presidente de la República realiza una gira por el estado de Jalisco. Álvaro Obregón, que era carnal de su papá, que se llamaba José Guadalupe Zuno Hernández, que fue Gobernador de Jalisco, quien, como dato aparte, fue secuestrado por la FRAP en 1974. La gracia es que llega el general Zuno y, mientras está naciendo su hija, le dice a Álvaro Obregón “sería un honor que registraras a mi hija”. A lo que le contesta el entonces presidente “claro que sí, traigo a dos achichincles conmigo” era nada más y nada menos que los Generales Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas. Entonces también firmaron como testigos del acta de nacimiento de María Esther Zuno. Después cuando se casa con Luis Echeverría el testigo quien firma su acta de matrimonio es José López Portillo.

Brevemente, fue una entrevista en donde Luis Echeverría sabía qué me tenía que responder.  Me sentía muy chingón creyendo que lo iba a interrumpir, que se iba a marear y yo lo iba a hacer soltar la neta del planeta. Obviamente eso no pasó. Me tiró un rollo mamador, y de pronto, por fortuna casi al final de la entrevista, que es uno de los grandes aportes de mi libro “Los años heridos”, me declara, no recuerdo ni por qué, que mandó al ejército a romperle la madre a Lucio Cabañas. Eso se llama Guerra de Baja Intensidad. Cuando el jefe de las fuerzas armadas de un país manda a los militares a asesinar a un civil, aunque ese civil este armado, se llama guerra.

 

Para terminar, me gustaría preguntar lo siguiente: pienso en la reciente consulta que se realizó para enjuiciar a expresidentes, ¿qué opinas sobre que no incluyeron a Luis Echeverría?

Luis Echeverría estuvo frente a un juez cuando hicieron la Fiscalía Especial en la Presidencia de Fox, pero lamentablemente no se hizo justicia. También me pareció ridículo que no se incorporase el nombre de Luis Echeverría en esa consulta para enjuiciar a los expresidentes. Se empezó con Salinas, pero no se fue atrás de Echeverría. La verdad no encuentro ninguna justificante para no haber incluido, repito, al presidente más perverso que ha tenido la historia de este país.

 

Fritz Glockner nació en Puebla, en 1961. Estudió Historia en la Universidad Autónoma de Puebla. Escritor, historiador, periodista y editor. Ha sido librero, conferencista y promotor de la lectura y de la novela policiaca en Gijón, España, durante la Semana Negra. Investigador y catedrático en la Universidad Iberoamericana, Puebla y en el Dartmouth College. Ha colaborado para Abaco, Dissidences, entre otras. Finalista del X Premio Rodolfo Walsh 1997 por Veinte de cobre. Becario del FONCA 2010. Mario Hernández dirigió la versión cinematográfica de Cementerio de papel. Parte de su obra ha sido traducida al inglés. Actualmente es director de EDUCAL.

 


Autores
Es licenciado en literatura latinoamericana por parte de la Universidad Iberoamericana, ha publicado en la revista CONNOTAS. Revista de crítica y teoría literarias con el texto “Temporada de Huracanes de Fernanda Melchor: una lectura del cuerpo desde el terreno del chisme y la abyección”. Actualmente es editor de la Revista Tierra Adentro y también colaboró con la ONG impacto en el área de investigación sobre textiles artesanales.