El puerto de Acapulco será sede de la VIII edición del Encuentro Nacional de Jóvenes Escritores Acapulco Barco de Libros que se llevará a cabo del 9 al 11 de julio del año en curso.
¿Te has fijado que ya todos los poetas mexicanos
tienen su poemita sobre la violencia?
Luis Felipe Fabre
La poesía es un modo de estar en el mundo; la literatura, quiero decir, es una forma de conocer y dialogar con lo que somos en el mundo.
Antes de la meningitis —que aparece como causa de muerte en su acta de defunción—, antes de las orgiásticas y suicidas noches de bondage y S&M en Castro, el barrio gay de San Francisco, en las que, se dice, infectó a más de un amigo y enemigo; antes, por lo tanto, del diagnóstico de VIH, y antes, también, de ser traducido a dieciséis idiomas y de convertirse en el intelectual más famoso del siglo XX, probablemente mientras usaba un cuello alto de color oscuro bajo un saco de tweed y acomodaba sus lentes con el dedo índice de su mano izquierda sobre su tabique nasal, o quizá mientras le daba un lento trago a su café, es decir, cuando aún estaba vivo (1969, un año crucial para la historia de Occidente), Michel Foucault se preguntó con seriedad, y no sin sospechas, qué era un autor.
Decía Gaston Bachelard en La formation de l’esprit scientifique (1938), que existe una distancia entre el libro impreso y el leído; entre su lectura y lo que de ella se comprende, se asimila, se retiene.
Volví a saber de la mayoría de mis compañeras de la preparatoria de Guanajuato cuando Joseph Ratzinger, por aquel entonces Benedicto XVI, planeaba su llegada a la ciudad de León.
No existe una traducción precisa en nuestra lengua para el signo tipográfico que, en francés, se denomina esperluette y que se emplea, desde la antigüedad latina, para designar la unión de las grafías e y t: et, palabra que en español equivale a la conjunción “y”.