Jorge Téllez llama la atención acerca de la importancia que tiene analizar no sólo las añejas representaciones de las mujeres en la literatura nacional (como la romántica figura de la prostituta y otras recurrencias que se mantienen desde el siglo XIX), sino también su presencia y capacidad de decisión dentro de los diversos espacios culturales.
El abismo que existe entre cómo lucen y qué hacen las mujeres en los medios y la forma en que habitan el mundo fuera de la pantalla evidencia un problema que necesita soluciones urgentes.
La obra de Angela Carter (Sussex, 1940-Londres, 1992) se caracteriza por reelaborar, en clave posmoderna, motivos e historias pertenecientes a la tradición oral europea, muchas veces con un tono oscuro y erótico que aún en los años 70 resultó polémico.
Verónica Murguía, creadora de personajes femeninos atípicos dentro de la literatura mexicana actual (Auliya, la protagonista de la novela del mismo nombre, Luned, la heroína de El fuego verde y Soledad, la princesa de Loba, novela ganadora del Premio Gran Angular Internacional 2013) reflexiona aquí sobre la noción de feminidad en la literatura, así como de ciertos tópicos, expectativas y posibilidades alrededor de los libros escritos por mujeres.
En un poema de Árbol adentro, “1930: Vistas fijas”, Octavio Paz retrata las calles y plazas de su adolescencia, un barrio de Mixcoac y una Ciudad de México que, debido al desaforado crecimiento de la urbe, no existen más del modo en que lo hacían durante la primera mitad del siglo xx.
El corpus literario de Octavio Paz está regido por la fidelidad a sí mismo: son sus cambios los que expresan la continuidad y la lógica interna de una obra en constante reescritura.
ojos claros, cabello rizoso y oscuramente rubio, fina tez con saludables colores de altiplanicie, algo nórdico en el ensueño de la mirada y otro poco de mediterráneo en la pasión de la palabra y la estampa apolínea, llovido de cielo y mexicano de la tierra, prodigioso injerto de lo mejor de fuera y lo mejor de dentro, arquetipo de la élite joven de entonces y de la madura de nuestros días.