Sin motivo de efeméride alguna y con el único pretexto de que dos de sus libros acaban de ser reeditados por Fondo de Cultura Económica a finales de 2012, escribo sobre Paul Bénichou.
A estas alturas del siglo podría pensarse que leer revistas culturales es una costumbre de la antigüedad, una romántica tradición propia de almas sensibles, apegadas a la textura del papel y los efluvios de la tinta.
Luis Buñuel llamó al cine “instrumento de poesía, con todo lo que esta palabra pueda contener de sentido libertador, de subversión de la realidad, de umbral al mundo maravilloso del subconsciente”.