Ya he dedicado varios ensayos a la preocupante conjunción entre los movimientos reaccionarios contemporáneos (al menos los acoplados en espacios virtuales) y la propaganda política mediante memes.
Apenas despuntaba la comunidad cristiana en las principales ciudades del imperio romano cuando las diferencias doctrinales se hicieron a tal punto enconadas que fue necesaria la intervención de los apóstoles.
Dice Miguel Sáenz que Bertolt Brecht “es el autor de teatro más importante que ha habido desde Shakespeare” y, actualmente, pocos podrían contradecirlo.