“La vida no es más que una sombra en marcha;
un mal actor que se pavonea y se agita una hora en el escenario
y después no vuelve a saberse de él:
es un cuento contado por un idiota,
lleno de ruido y de furia, que no significa nada"
Acto V, escena 5.
En su momento de mayor plenitud, Miles Davis (1926-1991) estableció que el jazz no debería tener limitantes, que era éste un territorio vastísimo al que no se le podían poner reglas ni restricciones.