La semana entrante se llevará a cabo en la ciudad de León, Guanajuato, el Segundo Festival Nacional del Teatro de Sordos, un peculiar evento que busca acercar las producciones hechas por actores sordos al público en general, organizado por la compañía Seña y Verbo: Teatro de Sordos; por lo que Lorena Martínez, la coordinadora de dicho festival, dedicó un poco de su tiempo para hablarnos sobre algunos temas en torno a este encuentro.
En el primer semestre del CCH, la maestra de Taller de Lectura y Redacción (no entiendo por qué le llaman pomposamente así y no simple y llanamente “literatura”) nos dejó leer dos noveletas: Aura (1962), de Carlos Fuentes (Panamá, 1928), y La tumba (1964), de José Agustín (Acapulco, Guerrero, 1944).
Copland comenzó sus estudios de armonía por correspondencia a los diecisiete años de edad y después tomó clases con Rubin Goldmark, quien a su vez había estudiado con Robert Fuchs y Antonin Dvořák (por cierto que otro de los alumnos de Goldmark fue George Gershwin).