Hace unos meses, alguien me afirmaba que no se podía hacer historia con la fotografía porque no era una fuente de información «real» y por lo tanto, objetiva.
No me debería meter demasiado en temas psicoanalíticos porque hay cosas que prefiero no saber, por un lado, porque es mejor no estar extremadamente consiente en situaciones angustiantes (como cuando viajo en avión), y por el otro, porque me gusta creer en la magia (como cuando viajo en tren).