Tierra Adentro

Roberto Cruz Arzabal

(Ciudad de México, 1982) es crítico literario y ensayista, colaborador de La Tempestad. Es candidato a doctor en Letras por la UNAM.

Si el papel de envolver es un mapa del mundo y circundas con él unobjeto cuadrangular y no ovoide, ¿hasta qué punto ha dejado de seruna representación del planeta exacta –a escala– y ha devenido laimagen de otra visión, quizá tetradimensional, de la realidad? Vicente Luis Mora,Transtratus Órfico-Philologicus La literatura es un sistema hecho de planetas mayores y menores, de fuerzas y de suspensiones.
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temblor de aproximaciones José Carlos Becerra Uno de los avatares del héroe romántico es el nómada, el viajero que se busca a sí mismo, o construirse en el camino.
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«El testimonio más importante y el más penoso del mundo moderno, aquel que reúne tal vez a todos los otros testimonios que esta época se encuentra encargado de asumir, en virtud de quién sabe qué decreto o de qué necesidad (pues también ofrecemos testimonio del agotamiento del pensamiento de la Historia), es el testimonio de la disolución, de la dislocación o de la conflagración de la comunidad».

Quince años después de la publicación de Nadie me verá llorar, creo que sería poco menos que innecesario explicar quién es Cristina Rivera Garza, no al menos en su papel como una de las novelistas más relevantes de los últimos años en la literatura mexicana; novelas como la ya mencionada Nadie me verá llorar, Verde Shangai o El mal de la taiga han tenido una respuesta favorable entre lectores, críticos y una porción importante de la academia mexicana y estadounidense.

La trayectoria histórica de la poesía mexicana durante el siglo XX es, aventuro, un movimiento alrededor del individuo.

¿Te has fijado que ya todos los poetas mexicanos tienen su poemita sobre la violencia? Luis Felipe Fabre La poesía es un modo de estar en el mundo; la literatura, quiero decir, es una forma de conocer y dialogar con lo que somos en el mundo.

Comenzaré este post con una obviedad que quizá no lo sea tanto: la literatura no es una abstracción ni un puro acontecimiento lingüístico sino el cruce de una serie de prácticas de escritura, recepción y consumo de objetos relacionados entre sí y con las formas de la textualidad.

Publicar un libro, especialmente la reunión de una obra, es, en cierto modo, estabilizar su proceso de creación y de lectura; hacerla dialogar con una posteridad, buscada o no, desde la materialidad de la publicación y su circulación entre lectores y campos institucionales.