Alejarse de Cincinnati, Ohio, para establecerse en la ciudad de Nueva York terminó por convertirse en la decisión más afortunada que los hermanos Dessner ―Bryce y Aaron― tomaron para consolidar de manera definitiva a The National, el grupo de rock en el que han invertido varios años de sus vidas y que, hoy por hoy, produce lo más refinado y sensible de las canciones que reflejan el entorno de lo que se entiende por adulto contemporáneo (y el que canta su colega Matt Berninger).
Ocho vidas tangentes, sin estrella ni éxito ni fama, configuran la prehistoria y la historia de un autor que encuentra en su travesía de errores vitales y evocaciones de espectros los fundamentos de su propia voz narrativa.
Una vez más la cúpula del recinto del Ex Teresa Arte Actual, así como los salones del Palacio de Minería y el Centro Cultural España fueron invadidos por la poesía pero esta vez, más que nunca, de manera sonora.
La revista ICON, de El País, se hace una pregunta que sacudió las páginas de The New York Times la semana pasada: ¿Qué fue de los chicos malos de la literatura? Claro que juegan, y lo reconocen, con estereotipos.