A sus diecisiete años, Enrique González Martínez no tiene aún cabida en los cenáculos literarios que agasajan a Manuel Gutiérrez Nájera en su paso por la Guadalajara de 1888.
Una noche de 1888, en la ciudad de México, al bajar de un coche tirado por caballos viejos y entrar al vestíbulo del Teatro Principal, Manuel Gutiérrez Nájera inventó la crónica moderna escrita en español.
A veces el azar provoca agradables casualidades, pensé al escuchar de pronto el tañido de campanas de alguna iglesia cuando caminaba por las calles de Lagos de Moreno en busca de la casa donde vivió el poeta Francisco González León.