En su momento de mayor plenitud, Miles Davis (1926-1991) estableció que el jazz no debería tener limitantes, que era éste un territorio vastísimo al que no se le podían poner reglas ni restricciones.
El camino hacia el desamor está lleno de eternas promesas incumplidas entre dos personas que en algún momento pensaron que dichos castillos en el aire eran posibles.