Ayer, durante una sesión de zapping (Viaje alrededor de mi señal de televisión, si no le molesta a usted, señor Xavier de Maistre), me encontré con un documental sobre el estrecho de Bering.
Treinta y uno
Voy a empezar por el cuerpo,
por los ovarios reventados
entre las palabras y las letras
y lo que poco a poco
he interpretado como hambre.
El silencio era un puñal que laceraba la garganta del jefe de tropa, ese que arrastraba a Cecilia hasta el improvisado cadalso levantado en los Zunzunes.
She has buttonhooks in her eyeswith which she fastens on
to every foot of existence
and onto every shoestring rumor
of the nature of reality
Lawrence Ferlinghetti
Corren por las avenidas oscuras escuchando canciones viejas en el estéreo del coche, mientras el cielo brilla con el sordo resplandor de una pantalla muerta.