En la pequeña y oscura sala del departamento 506, Esteban aguarda con impaciencia a los papás de Carlitos, un niño de 8 años a quien cuidará por dos días.
En la capital de los siete reinos, millones de espectadores —como todo Poniente— esperaban a la vencedora del juego de tronos; en vez de eso presenciaron un desenlace tormentoso.