“Mis sueños son muy mundanos: casi todas las noches sueño con estar en línea”, me dijo mi paciente Emilio, de dieciséis años, que porta una melena larga y lacia, hasta debajo de los hombros, muy rubia.
Los individuos buscan alejarse de las penurias cotidianas, a través de distintos vehículos que contemplan desde el arte hasta el alcohol, depende de cada psique, según dicta la sentencia del psicoanalista, Sigmund Freud en El malestar en la cultura (1930).