A mi amigo Jan Novak,
quien conoció a Fellini y a la Masina
El gran Federico Fellini murió hace 20 años, el 31 de octubre de 1993, después de pasar un par de semanas en coma.
El 23 de abril del 2013, a los 91 años de edad, murió en la Ciudad de México la dramaturga, titiritera, y escritora Mireya Cueto, referente obligado tanto en Méxco como en la escena internacional y pilar en la difusión e investigación del arte titiritero.
No hay verdad más cierta que aquella dicha por el etnólogo malí, Amadou Hampaté Ba, cuando se refería al conocimiento oral que nunca fue documentado: Cuando un hombre muere, una biblioteca arde, pero ¿qué pasa cuando lo que muere es un teatro? ¿Adónde van las anécdotas, la vida misma fuera y dentro de la escena? ¿Los aplausos? ¿Quién levantará la mano para decir aquí pasó?
El 24 de septiembre del presente año, algunos medios de comunicación, publicaron una pequeña nota en su sección “Ciudad” en dónde narraban una trifulca ocurrida en la madrugada, entre vecinos de la colonia Reforma Social por un predio denominado “Parque Reforma Social” que se encuentra en controversia legal desde 2009.
Rafa es una referencia obligada de la Tijuana actual, con sus programas de radio sobre música (era un ferviente melómano, siempre descubriendo nuevas bandas, compartiendo esa música en su blog), con los fanzines que publicó a lo largo de varios años, presente en todas las fiestas y toquines que se hacían allá en los que a veces se presentaba como DJ: Rafa Dro, con sus libros de cuentos, unos cuentos posmodernos, divertidos, radicales con su mescolanza de inglés y español y sarcasmo: Esto no es una salida.
Historias de cronopios y de famas es un libro tetrágono o tetrápodo y sus cuato caras o pies son “Manual de instrucciones”, “Ocupaciones raras”, “Material plástico” y la homónima “Historias de cronopios y de famas”.
Ablandado el ladrillo, la mujer de ensueño desfila descaradamente frente a las esferas verdes del deseo más inocente, al filo de la sombra de los famas.