Llevar al cine la vida —o sólo parte— de un personaje tan complejo en obra y esencia es un reto complicado; la traición es un riesgo latente en obras de esta naturaleza.
Cuando empecé a leer sobre Pita Amor y la obra poética de Guadalupe Amor, me di cuenta que me encontraba frente a dos mujeres y al mismo tiempo la misma.
Si algún festival de cine merece atención estos días es el FICUNAM, pues para empezar ha tenido el valor, como casi ningún otro, de desconocer la distinción canónica entre película de ficción y documental.