Si algún festival de cine merece atención estos días es el FICUNAM, pues para empezar ha tenido el valor, como casi ningún otro, de desconocer la distinción canónica entre película de ficción y documental.
El día que murió José Emilio Pacheco le llamé a un amigo para recordar entre risas y lamentos aquella historia absurda en la que metimos a este enorme poeta hace unos 12 o 13 años, cuando no aún no teníamos miedo de dios.