Tierra Adentro
Portada de "Spleen Mexa", De Lázaro Izael. Colección Tierra Adentro, FCE, 2025.
Portada de “Spleen Mexa”, De Lázaro Izael. Colección Tierra Adentro, FCE, 2025.

INSTANTÁNEAS

 

Nothing gold can stay

ROBERT FROST

 

después del sol qué lindo es el nublado

el misterio del gris entre los árboles

y esa opacidad de gema preciosa

que tiene la tormenta en la que aún

moviéndose todo se apacigua y

se concentra en la espera del relámpago

DIANA BELLESI

 

 

TODO ES FUGA

 

Era el mes que se abre como un caleidoscopio

extendido sobre lo que siempre se oscurece

algo así como la noche densa

que se grapa a mi costado

mi cuerpo se alarga y extiende

un campo que repta

como repta la oscuridad sobre los pueblos

al interior iluminados sólo por la luz abejorro de la tierra, Margarita

esa luminosidad de las piedras que se mueven alrededor de la casa

donde la casa se adormece y escabulle

en esa batalla del contraste en los rincones

siento la euforia de la danza

del sopor que adormece los miembros

y nos devuelve siempre adentro de nuestros ojos

como si la oscuridad nos acechara incluso al mediodía

o en su volver eterno hacia la noche sobre el campo, en el desierto y una casa

familiar abandonada por un dios

por sus cortejos

una tierra augusta

y mi casa la de adobe derruido

esa isla de mí en mí

donde me extiendo y evaporo

es otra forma de redondear la sangre

de caber sobre el pueblo al interior

y abandonado de la mano

sí, de un dios que no mira esta provincial manera de estorbarme

de añorar un campo abierto

y la nostalgia al tuntún de la sierra, Margarita

de los brazos que se tumban lanzados en súplica a unos hombros

esa desesperación por encontrar algo

lo que sea que nos sostenga

y esta noche tan cosida a mí como yo mismo a mis brazos

es roja y el color reclama el recuerdo

una aurora

y te hace andar tropezándote

en esa oscuridad densa acompasada

como sólo en los pueblos puede ser frente al azul como el nombre Stephania

y es tan oscuro este lugar donde te hablo

tan cercano a mí como una casa

 

Isla: este espacio donde todo se me va

como una fuga de gas inflamable

 

del abrir de brazos

sobre la noche y todo eso sabes tú que me oscurece

 

me aterra todo, Margarita

es así que me escabullo también sobre los campos

sobre la casa vieja pintada con cal

todo es rojo en el tiempo de la menor memoria

sobre las tantas noches que me alargué hacia ti

y cómo todo era un suceder de puertas unos oros verdeados por el tiempo

no te alcanzo y me confunde

por eso es que me voy a hablar sobre los pueblos

donde me sé amanecer

para no ahogarme en lo pardo que todo lo corroe

en el clavo que persigna

y todo ese azul en mí artificial

más bien imaginado

es un agosto suave como las cosas que se cuelgan

como los móviles de hojalata

el sonido del aire en sus hilitos dando forma

a ese canto rubio del zaguán, Margarita

no hay calles que puedan llevarme tan adentro

hacia aquello sobre mí que se hinca

en esa infinidad imperceptible que todo lo distancia

en ese suceder inalcanzable del dorado de tus brazos, Margarita

y no me suelto hacia ti

me lo prohíbo

y nunca también hacia la noche

 

 

ATRÁS EL CIELO

 

Atrás el cielo enraizado

en su sabor naranja traslúcida

atrás los garbanzos, el grano de granda

que estalla la tarde

atrás la carretera y sus curvas

el grito alado de la fuente principal

la plaza de armas

 

atrás el canto

la herida

el fuego

las veladoras de los santos

 

atrás el travestismo de un dios asible

y figurado

su ausencia su cautiverio

 

atrás los orangutanes

meciendo sus lianas acordes de ciudades

diminutas transparentes

 

atrás la selva pequeñas pestañas que simulan

cubrir la mirada

 

atrás los pulmones el pecho firme

los ojos de jaguar

la herida extirpada

en ese alzar los brazos que propuse

 

atrás el pueblo de provincia

los granos de maíz

la mano que degüella y despluma a las gallinas

 

atrás las luces

las luces y la música

atrás los camellones que dividen las ciudades

los semáforos en verde

atrás mi tierra, mi cielo

 

atrás mi hermano

la divina familia un tántalo exigiéndose comer y beber

inalcanzable

Tiresias perfecto andrógino

cuerpo místico

 

atrás los dioses minerales corriendo tras vasos de agua

 

atrás las piedras

el seno de una madre

la piedad

 

atrás mi cuerpo

la trasfiguración de mi rostro

en el de aquel

atrás mi padre

la veneración del hombre, la máquina y sus fármacos

 

atrás la variación de los espejos

la sangre cauta acumulada

la cicatriz y el cobre

la yunta

atrás las ruedas del tractor

quemándome los labios

el hierro que marca

el fuego

su purificación su amansamiento

 

atrás la tierra, atrás el cielo

 

engendrados comprimidos

simultáneamente capturados

brillando en dorada sintonía

parte del paisaje que imagino

enredados

en la cama

como el cuerpo de uno mismo mutilado

a la distancia

el semen encendido

desierto circular el mundo

en el que nada alcanza a tocarnos por completo

nada

 

la luz entrando por ciertos bodegones

donde el recuerdo

la palabra es tiempo

piedra que respira y bosteza

azúcar quemada

como nunca los campos cubiertos de nieve

por el rojo de mis párpados

y así toda amenaza devorada

estrellas tropezando como frutos

al límite del mundo esta palabra

 

en la que ciego de mirarme la piedra es luz

al borde de los otros

mi soledad

un faro fundido

a veces

a uno ni el llanto puede servirle de almohada

 

 

Se fue la luz

 

y el foco no pareció nunca tanto un huevo de luz como ahora

una media luna de sol

esas que vimos columpiarse entre los cerros

parecían una flor gastada como pétalos redondos y abrazados

nunca como ese día nosotros en el patio de Marta

miramos en el fondo los peces plateados como ríos

eran dos en el estanque

ni los pájaros cantando que cayeron

y guardamos en cajas de zapatos

y les dimos de comer en el pico como a Blanca la borrega

que entraba a la cocina y cabía apenas en tus brazos

nunca así el sabor de la canela como tazón de barro

sabe igual como una alcoba como un guardado

una nota que dice entre los bordes te ciero

entre letras pequeñitas mucho

ni aprendimos a leer

sobre las plantas ni Guadalupe me pidió que la cargara le diera vueltas en el aire

ni el balón de Luis entre los charcos

no pensé en mi padre ni en los suyos del otro lado

y fui un hombre para ellos como esa noche

que nos mirábamos tan verdes que no podíamos pensar en el azul

nunca la luz como esa noche

sobre nosotros

se miró así

nunca nos hizo ver así

como el embrión

como el pollito que aparece

cuando acercas el cascarón al foco

 

Portada de "Spleen Mexa", De Lázaro Izael. Colección Tierra Adentro, FCE, 2025.

Portada de “Spleen Mexa”, De Lázaro Izael. Colección Tierra Adentro, FCE, 2025. Disponible aquí.

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