INSTANTÁNEAS
Nothing gold can stay
ROBERT FROST
después del sol qué lindo es el nublado
el misterio del gris entre los árboles
y esa opacidad de gema preciosa
que tiene la tormenta en la que aún
moviéndose todo se apacigua y
se concentra en la espera del relámpago
DIANA BELLESI
TODO ES FUGA
Era el mes que se abre como un caleidoscopio
extendido sobre lo que siempre se oscurece
algo así como la noche densa
que se grapa a mi costado
mi cuerpo se alarga y extiende
un campo que repta
como repta la oscuridad sobre los pueblos
al interior iluminados sólo por la luz abejorro de la tierra, Margarita
esa luminosidad de las piedras que se mueven alrededor de la casa
donde la casa se adormece y escabulle
en esa batalla del contraste en los rincones
siento la euforia de la danza
del sopor que adormece los miembros
y nos devuelve siempre adentro de nuestros ojos
como si la oscuridad nos acechara incluso al mediodía
o en su volver eterno hacia la noche sobre el campo, en el desierto y una casa
familiar abandonada por un dios
por sus cortejos
una tierra augusta
y mi casa la de adobe derruido
esa isla de mí en mí
donde me extiendo y evaporo
es otra forma de redondear la sangre
de caber sobre el pueblo al interior
y abandonado de la mano
sí, de un dios que no mira esta provincial manera de estorbarme
de añorar un campo abierto
y la nostalgia al tuntún de la sierra, Margarita
de los brazos que se tumban lanzados en súplica a unos hombros
esa desesperación por encontrar algo
lo que sea que nos sostenga
y esta noche tan cosida a mí como yo mismo a mis brazos
es roja y el color reclama el recuerdo
una aurora
y te hace andar tropezándote
en esa oscuridad densa acompasada
como sólo en los pueblos puede ser frente al azul como el nombre Stephania
y es tan oscuro este lugar donde te hablo
tan cercano a mí como una casa
Isla: este espacio donde todo se me va
como una fuga de gas inflamable
del abrir de brazos
sobre la noche y todo eso sabes tú que me oscurece
me aterra todo, Margarita
es así que me.
Ayer, durante una sesión de zapping (Viaje alrededor de mi señal de televisión, si no le molesta a usted, señor Xavier de Maistre), me encontré con un documental sobre el estrecho de Bering.
Para cuando llegué al Rancho Santa Lucía a trabajar en los huertos, ya había cambiado el teatro por las ferias de libro y los libros por la incertidumbre de no saber qué pasaría la quincena siguiente.