Tierra Adentro

Esta historia que contaré sobre el mar es mentira.
A los seis meses salí en cascada desde el útero:
esto último es verdad.
Esa, la historia que conté en otro poema,
sobre una cicatriz encima del labio
y unas sandía flotando,
estrellándose contra la arena aglomerada de la playa,
en esa costa donde vi el humo
de madrugada
de otro planeta,
es la historia de una costa y un poema
que también podrían ser mentira,
excepto que pasó así,
como una herida de la que nadie fue testigo,
y por eso es más cierta
que las olas en cualquier mito
o cualquiera de aquellas leyendas sin moraleja.


El final de una historia también es sólo una cadena más
de nudo tras nudo
intentando deshacerse,
intentando decir algo más
que sólo los hechos verídicos.
Pero esa otra mentira que conté
sobre mi madre y mi nombre,
sobre la herencia
y los restos de semillas negras en el agua,
las guardo en una caja
y la obsequiaré algún día
a quien también tenga el recuerdo de la fuente rota
y su verde asfixia. 

No me arrepiento de habértela regalado a ti.
En algún momento pensé
que nacer prematura era, de cierta forma,
una distinción,
y que la gente como yo alaba la sed
y la flama de recién habitar el mundo
porque las personas prematuras
olvidan su nacimiento,
pero no el agua que, sin aviso,
ahoga:
ella permanece,
como se queda el recuerdo
de verde placenta
desenredándose de nuestro cuerpo húmedo.
Ahora que me has devuelto la caja,
quiero deshacerme de la huella
de tu sudor
en la palma de mis manos.

Decir de nuevo:
he aquí la historia de mi vida,
tampoco me acuerdo de de la mitad
de mi infancia. 


Como excusa cuento esta historia
del mar y las semillas negras,
un recuerdo que no podrás desmentir
aunque tampoco yo pueda comprobar,
pero del que me queda
un eco,
una cascada que va repitiéndose en este poema,
en esa mano que sostuve en medio de la noche,
en el ramo rojo y de eucaliptos,
en esa cuchara que arde de fiebre
y leche de coco y cúrcuma,
en siete de las perras blancas
que alumbran el planeta desde el cielo
así como dan a luz
todas las fuentes del mundo
que también se desbordan desde el útero
y en su estampida sin aire
persiguen,
persiguen a ciegas
eso que éramos
antes de nacer y partir en dos
como un relámpago
el cuerpo de nuestras madres.


Autores
(Tijuana, 1995) Es licenciada en Escritura Creativa por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Fue librera, becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas (2022-2023) y residente de la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores (2019-2020). Actualmente es editora de la revista Casa del tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana. También coordina círculos de lectura y talleres de escritura. Ha publicado dos poemarios: Hipocampo (Dharma Books, 2021; Isla elefante, 2025) y Algo tibio que matar (El toro celeste, 2025).