Tierra Adentro
Fotografía de Wiser Books & Coffee, por Mono E., tomada de su Foursquare.

Hace poco asistí a una lectura dramatizada en una librería recién inaugurada en la colonia Roma: Wiser Books & Coffee.

La experiencia fue agradable: un grupo de actores coordinados por Luis Bravo, actor, director, productor y gestor independiente, leía un texto de un joven dramaturgo mexicano. El público ponía atención a pesar del ruido de los carros, del espacio reducido y de los peatones que pasaban fuera del café; además, por si fuera poco, existía la opción de pedir alguna bebida o un aperitivo, por lo que también había un tránsito constante de meseros. Al finalizar el espectáculo hubo una sesión de preguntas con el autor, a lo que debo confesar, la retroalimentacion fue enriquecedora. De este modo, y una vez que se despertó mi interese por esta propuesta de teatro, me di a la tarea de entrevistar al responsable del proyecto, el también director de la compañía Interventeatro.

 

Itzel Lara: Cuéntanos un poco sobre cómo se te ocurrió la idea de llevar teatro a esta nueva librería y convertirla así en un espacio alternativo de difusión.

Luis Bravo: Tuve la oportunidad de conocer a Edgar Hernández, director de Wiser Books & Coffee, por una amiga en común, así de natural como es la vida y el teatro, y me percaté de su inquietud porque ésta no fuera una librería más, sino un espacio donde se pudiera tomar café y alimentos mientras se lee un libro, y de que fuera un espacio cercano a la gente, con actividades culturales en medio de los libros. Es ahí donde surge la alianza entre Interventeatro, empresa y compañía de teatro que dirijo, y la librería; de este modo se fusiona el teatro y la literatura en pro de la lectura en general y de la dramaturgia, por medio de lecturas dramatizadas y presentaciones de libros en voz de actores y bajo una dirección escénica, con lo que se logra una lectura bien trabajada y bien transmitida; además de la presentación de espectáculos escénicos de formato pequeño, incluyendo cualquier expresión de arte escénica y su intervención con otras artes.

 

IL: ¿Cómo eliges las obras?, ¿cuál es el proceso para saber qué tipo de teatro llevar a este espacio?

LB: El objetivo principal de Interventeatro es crear alianzas en las que el teatro, el arte escénico y otras artes tengan intervenciones escénicas que sean un medio de difusión. En éste caso, la difusión de la dramaturgia incluye a la industria editorial, al dramaturgo, a la librería y al proceso de montaje de la lectura dramatizada para tener un acercamiento directo con la gente y se fomente, así, un verdadero público conocedor y crítico, que es lo que le hace falta al teatro en México. Por lo tanto, Interventeatro ha creado alianzas con algunas de las más importantes editoriales independientes de teatro, como Los Textos de La Capilla, Ediciones El Milagro, Ediciones Paso de Gato y Ediciones Teatro Sin Paredes, por ejemplo; con quienes analizamos las posibilidades de realizar las lecturas con base en este principio de difusión, tomando en cuenta el texto, la disponibilidad del dramaturgo y de la misma editorial, actores y director para el montaje, sin tener ninguna restricción en cuanto a temas, formatos, o algún elemento de los textos.

 

IL: ¿Cómo ha sido el recibimiento del público? ¿Son nuevos espectadores o es gente de teatro?

LB: Si se cuidan todos los detalles al realizar las lecturas, el resultado es muy bueno y el público lo recibe de una forma excelente, las lecturas que hemos realizado han rebasado el cupo de asistencia límite, que por cuestión de espacio tenemos. También, he tenido la oportunidad de participar en ellas leyendo acotaciones, lo que me permite tener tiempo para observar al público y me he encontrado a personas creando imágenes, con una expresión en el rostro acorde a la historia, sin tener la vista fija en el actor. Cuando esto se logra existe la magia del teatro por medio de la voz y la lectura, así sabes que el público lo está viviendo… y esto es aún más apreciable que los mismos aplausos. Además, hemos tenido espectadores nuevos, espectadores entusiastas que pasan por fuera de la librería y se quedan a escuchar y gente de teatro, la cual ha asistido por recomendación.

 

IL: ¿Cuál consideras que sea la importancia de las lecturas dramatizadas en la actualidad?

LB: En principio, el acto mismo de la lectura: este país necesita más lectores, necesita personas interesadas en vivir experiencias por medio de la lectura y en aprender y educarse a sí mismas por medio de los libros. La segunda, dar a conocer que el teatro también se lee, que son experiencias plasmadas, por medio de letras, de los dramaturgos que nos cuentan de la vida, de la gente, de nosotros mismos dentro de un escenario ficticio o real; donde tienes la oportunidad, tal vez, de identificarte con algún personaje y ver cierta situación de una forma diferente, donde te puedes descubrir como dramaturgo, actor o director y, si tienes una preparación, hacer crecer el buen teatro, ¿por qué no?

El encuentro con el teatro sucede de forma muy particular e individual, entra en ti y a veces te rebasa.

La lectura dramatizada logra tener tus sentidos enfocados creando una imagen, escuchando; por otro lado, sintiendo el papel donde esta escrito, ver sus letras y hasta percibir olores evocados de la lectura, según leas o escuches, la experiencia sucede.

 

IL: ¿Has tenido apoyo para la difusión de tus eventos? ¿Qué más tienes en mente para realizar en este espacio?

LB: La difusión la realizamos también en alianza: la librería lo hace por medio de sus páginas y yo por medio de mis redes social destinadas a la difusión de eventos: una es Interventeatro, dedicada exclusivamente a la producción e intervenciones propias y las tenemos con otras compañías o proyectos; otra es la página de Radio Café 22, dedicada a la difusión del teatro, artes escénicas, artes contemporáneas en México y Latinoamérica, así como la intervención latina en el mundo. Esta última cambiará de nombre a: Revista Interventeatro, con ello crearemos una rama más del concepto general de la empresa. Una meta inmediata es crear alianzas con medios especializados de difusión cultural para llegar a más público y seguir con ésta labor escénica.

Tenemos programadas más lecturas dramatizadas en el Wiser Books & Coffee, de modo que se convertirá en un lugar de difusión y distribución de la dramaturgia, en el cual, además, habrá venta de ejemplares de las editoriales que mencioné antes. Haremos presentaciones de teatro para adultos y niños; talleres de dramaturgia, de teatro, lecturas de poemas y de cuentos; presentaciones de libros, conciertos de música y ópera e intervenciones de danza, entre otras actividades escénicas.

Esta semana tendremos una prueba piloto de lo que será “Lecturas Itinerantes: Wiser-Interventeatro”, nombre aún no definitivo. Concepto con cual pretendemos llevar éstas lecturas dramatizadas y presentaciones de libros a otros espacios, incluso espacios públicos en el Distrito Federal y, por medio de alianzas con instituciones públicas y privadas, llevarlas al interior de la República, participar en festivales, escuelas, encuentros, ferias de libro, etc.

Muchas gracias por la invitación, el espacio y oportunidad para ésta entrevista, nos vemos en Wiser con Interventeatro. Hasta pronto.


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.
Ciudad de México, 1980. Dramaturga. Autora de Aún no recuerdo su rostro (FETA 2014). Fue Becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas (2009-2011) y de Jóvenes Creadores, FONCA, (2008-2009). Participó en los talleres de The Royal Court of London y realizó una residencia en la misma institución en marzo del 2013. Su obra Anatomía de la Gastritis, traducida al francés por David Ferré, fue editada por la editorial Le Miroir. Ha publicado Editorial El Milagro; Los Textos de la Capilla, segunda generación; Tierra Adentro, Buena tinta y la revista Este País. Su guion Distancias Cortas fue publicado en co-edición con IMCINE y Editorial Buena tinta, en 2012.

La destrucción de edificios por causas sísmicas incitó al diálogo de los arquitectos japoneses contemporáneos, como mostró Taro Igarashi en su exposición ¿Cómo reaccionaron los arquitectos inmediatamente después del 11 de marzo? En este texto, el curador reflexiona sobre las construcciones en la fase de emergencia, las viviendas temporales y los proyectos a futuro.[*]

 

Traducción de Luis Panini.

 

La posibilidad de la fase cero

A petición de la Fundación Japón organicé la exposición internacional itinerante ¿Cómo reaccionaron los arquitectos inmediatamente después del 11 de marzo? El gran sismo del oriente japonés. Como sugiere el título, la exposición muestra los quehaceres profesionales de arquitectos tras el sismo y maremoto que azotó el noreste de Japón. Dividí los proyectos en tres fases: 1) ayuda de emergencia, en la cual los sobrevivientes fueron evacuados a escuelas secundarias y otros recintos; 2) viviendas temporales; 3) proyectos de reconstrucción. Además, incluí una sección con las propuestas que presentaron arquitectos extranjeros como ejemplos de intercambio internacional en una situación de emergencia. Veamos la exposición a través de cada una de estas fases.

La primera, ayuda de emergencia, se ocupa de las medidas adoptadas para las personas cuyas viviendas fueron destruidas por el sismo y maremoto, o para quienes no pudieron regresar a sus hogares después de los eventos. Estos habitantes fueron admitidos en centros de evacuación, los cuales eran originalmente gimnasios de escuelas y aulas o, en algunos casos, recintos culturales. La prioridad en esta fase es la rapidez. En realidad los arquitectos no pueden hacer mucho, ya que es demasiado tarde para empezar a reflexionar una vez que ha ocurrido el desastre. Aun así, en el mundo de la arquitectura, diversas organizaciones se establecieron inmediatamente después del 11 de marzo para ofrecer asistencia. Los refugios de cartón realizados por el laboratorio Toshihiko Suzuki (Universidad de Kōgakuin) y las cortinas del diseñador de textiles Yoko Ando, por ejemplo, resultaron una solución simple para subdividir los refugios, ofrecieron privacidad y mejoraron la calidad de vida de los evacuados.

Los gimnasios de escuelas primarias suelen ser los sitios elegidos como centros de evacuación. Pero me parece muy interesante que algunos ejemplos de arquitectura notoria contemporánea también puedan convertirse en refugios. El Centro Cívico Cultural y Biblioteca de Ōfunato, también conocido como Salón Rías, diseñado por Chiaki Arai, por ejemplo, está compuesto por espacios interiores compactos inspirados en las embocaduras de la bahía, y cada uno de ellos funcionó como una unidad separada que brindó un entorno agradable para los evacuados. Este y otros recintos culturales cuestionaron el verdadero valor del edificio al desviar su propósito original y convertirlo de forma instantánea en condominios para los afectados. Quizá se han postulado como ejemplos para las exigencias de la arquitectura del futuro, la redundancia que puede aprovecharse en una situación de emergencia.

Algunas actividades sólo pueden realizarse de forma rápida y meticulosa por organizaciones profesionales de la localidad. Un ejemplo es el apoyo de recuperación durante la fase inicial proporcionado por el Instituto de Arquitectos de Japón (JIA, por sus siglas en inglés) Sección Tōhoku. Mientras que muchos arquitectos de otras regiones se dirigieron a las zonas de desastre a finales de marzo, cuando la vialidad se reanudó, los arquitectos locales pudieron involucrarse de inmediato. Los servicios de consulta en casa de parte del JIA recibieron cobertura televisiva y de otros medios masivos de comunicación justo después del desastre. A pesar de que las revistas de divulgación más conocidas se enfoquen en los esfuerzos de arquitectos de renombre con sede en Tokio, no debemos olvidar la aportación de los profesionales de la zona. En la exposición he intentado mostrar la labor de estos arquitectos.

En 2008, Ryo Yamazaki impartió un taller titulado Shinsai seikatsu + dezain (Evacuación Vida + Diseño), en el cual estudió los retos para hacer una evacuación hacia un gimnasio. El siguiente año publicó Shinsai no tame ni dezain wa nani ga kano ka (Qué puede hacer el diseño en un desastre). En otras palabras, su taller anticipó lo que llamo Fase Uno, ayuda de emergencia, aunque en un sentido distinto, porque él abordó el diseño antes del desastre, afirmando que diversos esfuerzos son necesarios antes de mis tres fases, es decir, una Fase Cero.

Uso práctico y conversión de importantes recintos culturales en refugios. ©Taro Igarashi Laboratory, Tohoku University.

Uso práctico y conversión de importantes recintos culturales en refugios. ©Taro Igarashi Laboratory, Tohoku University.

Una proliferación de proyectos

La segunda fase, vivienda temporal, implica proporcionar una gran cantidad de viviendas a corto plazo para las personas que fueron desplazadas y que viven en centros de evacuación. Más de cincuenta mil de estas moradas se construyeron después del 11 de marzo. Sin embargo, cuando de casas prefabricadas se trata, la clave radica a menudo en el sistema de producción, y existe un límite para que los arquitectos puedan hacerlas después de que el desastre ha ocurrido. Es decir, incluso si desarrollan un buen diseño, no podrían producirlo a tiempo. Esta vez lo que hicieron fue preparar manuales para las viviendas temporales, recomendar su ubicación, complementarlas con instalaciones integradas y personalizar los espacios. También debo aclarar que, debido a la propagación de los daños y a que la disponibilidad de casas prefabricadas no satisfizo a la demanda, los arquitectos también se vieron involucrados en el desarrollo de una variedad de viviendas temporales de madera a lo largo de las áreas afectadas. Kibo no sato: kizuna (Ciudad de la Esperanza: lazos vecinales) en la ciudad de Tōno, Iwate, y el recinto residencial temporal con torre y murales en Minamisōma, Fukushima, son sólo dos ejemplos.

¿Cómo reaccionaron los arquitectos inmediatamente después del 11 de marzo? presenta más de cincuenta proyectos. Podría decir que fue una de las exposiciones más extensas de este tipo ocurrida en marzo de 2012, un año después del desastre y parecida a Hacer como vivir: La exposición del gran sismo del oriente japonés. Apoyo de regeneración y proyectos de acción, presentada en 3331 Arts Chiyoda en Tokio, y la exposición 1.17 / 3.11 Arquitectura del mañana, en la región de Kansai, ubicada en el oeste de Japón. Esto se debe a que en lugar de reducir la cantidad de proyectos quise destacar su gran número. El gran sismo del oriente japonés fue, de hecho, de mayor escala que el gran sismo de Hanshin-Awaji de 1995, y mi intención fue demostrar que un número abrumador de proyectos surgió como respuesta a la intensidad del desastre.

Esto se debe en parte a la extensión de las zonas afectadas y al hecho de que estas se encuentran cerca de Tokio, donde existe una gran cantidad de arquitectos e instituciones educativas. De igual forma, arquitectos como Shigeru Ban y Tadashi Saito reaccionaron de inmediato ya que éste no fue su primer desastre, sino el segundo, precedido de actividades de apoyo relacionadas con el gran sismo de Hanshin-Awaji o fuera del país. Algunos arquitectos extranjeros también enviaron propuestas notables. Una universidad belga instauró el Taller de Arquitectura de Ishinomaki (Ishinomaki Architecture Workshop; IAW) para ayudar en la reconstrucción de esta ciudad afectada en Miyagi, y la República de Cabo Verde en África se ofreció a aceptar a toda una comunidad pesquera en un proyecto de villa japonesa. He organizado esta exposición con el objetivo de comunicar ampliamente este movimiento entre el público extranjero.

La exposición comenzó en la Universidad de Tōhoku el 2 de marzo de 2012, en la ciudad afectada de Sendai, Miyagi. El espacio fue un anexo temporal construido para reemplazar el Laboratorio de Arquitectura, el cual sufrió daños graves tras el sismo y formó parte de la exposición. Es decir, el mismo recinto fue una exposición a escala 1:1. Además de los paneles, la exposición cuenta con mapas que indican la ubicación de cada proyecto, videos y dibujos, maquetas, muebles reales de cartón y cobertizos.  En la entrada se encuentra un mapa en alto relieve de las ciudades devastadas de Onagawa y Kesennuma, en la prefectura de Miyagi. Esto sirve como una representación visual de la costa con la que los japoneses están familiarizados, pero que quizá no sea conocida por los extranjeros.

Organicé la producción de dos conjuntos de la exposición: uno para el recinto en Sendai y otro para la exposición del 6 de marzo en el sótano y primer nivel del Instituto de Cultura de Japón, en París. Para los siguientes dos años, los dos conjuntos están programados para viajar alrededor del mundo a países como Rusia, Armenia y Corea del Sur, y a ciudades como Colonia, Roma y Pekín. Esta gira mundial, así como otros eventos, como la exposición RESET 11.03.11#Nuevos paradigmas sobre arquitectura contemporánea japonesa en Barcelona, y el simposio Ville et architecture après le 11 mars―Comment les architectes régénèrent-ils le local? (Ciudades y arquitectura despues del 11 de marzo. ¿Cómo regeneraran los arquitectos la región?), en París, son un testimonio del gran interés por la arquitectura japonesa después del 11 de marzo.

Uso práctico y Kamaishi box. ©Kazuhiro Namba, Haryu Wood Studio y Laboratorio Urabe.

Uso práctico y Kamaishi box. ©Kazuhiro Namba, Haryu Wood Studio y Laboratorio Urabe.

La fase que pone a prueba la capacidad de los arquitectos

Elegí los proyectos para la exposición en noviembre de 2011 porque algunas de estas viviendas temporales constituían ejemplos de la segunda fase y se habían convertido en una realidad, en contraste con ejemplos de la tercera fase, proyectos de reconstrucción, los cuales aún se encontraban en etapa de planificación. Un concepto favorecido en la tercera fase fue el de trasladar ciudades enteras a tierra más elevada, pero realizar esta maniobra en la región entera con cada una de las comunidades afectadas no resuelve el problema ya que cada comunidad es distinta. El proyecto Renacimiento del Yuriage, concebido por Shoichi Haryu y otros, busca crear entornos que brinden protección sin la necesidad de alterar las características geográficas o desplazar grupos de personas, sino mediante la restauración de las comunidades a los estados originales con los que están familiarizados sus habitantes. Proyectos como éste no pueden planificarse en la primera o segunda fases porque toman tiempo, sino en la tercera fase, la de reconstrucción de proyectos, que es donde los arquitectos y su “entendimiento del espacio” o habilidad de lectura espacial juega un papel capital.

El desastre del 11 de marzo inspiro numerosas ideas a diversos arquitectos, desde Casa-para-todos, de Toyo Ito y otros ―programado para exhibirse en el Pabellón de Japón durante la edición 13 de la Exposición Internacional de Arquitectura, Bienal de Venecia (comenzando en agosto de 2012)―, pasando por el proyecto nacional de planificación del uso de suelo de Ryuji Fujimura, hasta la red de arquitectos ArchiAid para el apoyo de reconstrucción a menor escala. Una serie de talleres realizados por ArchiAid en la Península de Oshika, en Miyagi, atrajo a miembros de quince laboratorios universitarios con el objetivo de investigar y proponer soluciones para las diversas características de aldeas pesqueras de la localidad. ArchiAid centra su atención incluso en pequeñas comunidades que podrían pasar inadvertidas por consultores y contratistas generales y ofrece ideas para su reconstrucción.

Exposición en Seúl. ©Taller Resilient Ishinomaki.

Exposición en Seúl. ©Taller Resilient Ishinomaki.

Japón nunca se verá libre de sismos y maremotos. Estos desastres seguirán sucediendo a intervalos regulares, y por esta razón es importante que proyectos de reconstrucción asimilen las experiencias del pasado. Los arquitectos no sólo deben documentar sus memorias en papel y archivos digitales, sino también ―como en los proyectos de Katsuhiro Miyamoto y Yoshiharu Tsukamoto y su laboratorio en el Instituto de Tecnología de Tokio, así como con la preservación de reliquias arquitectónicas― incorporar sus recuerdos en un nivel físico para el desarrollo de nuevas comunidades. Muchos de estos proyectos sólo se convertirán en realidad en los años siguientes. Un precursor de estas propuestas es la competencia del otoño de 2011 y principios de 2012, con planes para edificar guarderías y escuelas en la ciudad de Shichigahama, Miyagi, con el apoyo de ArchiAid, presentado en la exposición como el proyecto final de la tercera fase. Y hablando de la exposición, incluí la palabra “inmediatamente” en su título para que, durante el curso de su gira de dos años, el público no llegara a pensar que los proyectos eran obsoletos. Es decir, el título sirve como un recordatorio de que el objetivo de la exposición es dar a conocer lo que fue posible hacer en los seis meses inmediatos al 11 de marzo.

Durante mi visita a la exposición en París, en la que di una conferencia, hojeé el libro de visitas y me sorprendieron los mensajes de aliento para Japón y la admiración por el número de proyectos que surgieron justo después del desastre. En un programa distinto organizado en marzo por la Fundación Japón di una conferencia sobre arquitectura después del 11/3 en Vietnam, un país que sigue en pie con la generación de energía nuclear y cuyo interés de la audiencia radicaba en su seguridad. Mientras que los sismos y maremotos son comunes en Japón, no suceden en todas las regiones del mundo. A Francia y a Vietnam no les preocupa. Sin embargo, cada país cuenta con sus propios desastres naturales. En estos dos países, por ejemplo, hay inundaciones y huracanes. El accidente nuclear en Japón ha llamado la atención del mundo entero y, de hecho, muchas de las preguntas que recibí en ambas naciones tienen que ver con este tema. Debo admitir que para la arquitectura es difícil responder o proponer soluciones en caso de un accidente nuclear, pero creo que la exposición dará el mensaje de que los arquitectos japoneses se están enfrentando a la catástrofe reciente y que esta actitud alentara a los arquitectos de otras naciones a pensar en qué pasos tomar si su región es afectada por un desastre, pasos sólidos que comienzan con la Fase Cero.

Resilient Ishinomaki: Postales del futuro, Postcards from the Future.

Resilient Ishinomaki: Postales del futuro, Postcards from the Future.

 

Fundación Japón


[*] Este texto se publicó originalmente en la revista Wochi Kochi con el título “Apuntes sobre la exposición ¿Cómo reaccionaron los arquitectos inmediatamente después del 11 de marzo? El gran sismo del oriente japonés” en 2012; agradecemos a la Fundación Japón las facilidades para la reproducción de este texto.


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.
(Francia, 1967) es historiador y crítico de arquitectura. Algunas de sus publicaciones son Gendai Nihon kenchikuka retsuden (Vidas de arquitectos japoneses contemporáneos) y Hisaichi wo arukinagara kangaeta koto (Lo que pensé mientras deambulaba en las zonas afectadas por el desastre).
(Nuevo León, 1978) es escritor y arquitecto. Autor de Mala fe sensacional (FETA, 2010). Fue incluido en Cuentos desde el Cerro de la Silla. Antología de narradores regiomontanos (Anagrama/UANL, 2010) y Lados B. Narrativa de alto riesgo (Nitro/Press, 2012).

Rara vez sucede que un libro de cuentos logre mantener un desarrollo brillante sobre un tema tan popular y quizá por eso tan difícil de asumir sin caer en lugares comunes como lo es en México la lucha libre y el box. Más raro aún que este logro suceda en una primera obra. Entre cuatro esquinas, de Aldo Rosales Velázquez, contiene cuentos que recuerdan al Jack London de “Por un bistec” por lo bien logrado de su narrativa, y por la profundidad psicológica que sus personajes dejan entrever. A lo largo de este libro se plantean preguntas sobre la vocación, el sacrificio, la ética y la perpetuidad. El autor reflexiona sobre el problema de aquellos peleadores que pierden la máscara, su identidad, ya que asumen un dolor aún más fuerte que el de una hurracarrana aplicada con maestría.

Un adelanto:

Promesa

 

No era sólo por la posición, era también por la edad, por la lona recorrida, por la vida misma: las rodillas le dolían, como si en cada una hubiese un corazón que latiera con rabia y dolor. Siempre, y eso no sólo lo decía él, las rodillas son lo primero que se acaba, lo primero que empieza a doler. Un dolor penitente, un dolor de penitente; la lucha también era una penitencia, aunque la gente desde abajo no lo notara.

—Ya casi te vas, ya son las ocho.

Ella se había despertado por fin. Desde la cama, su voz sonaba como un pequeño río, fluyendo lentamente, apenas audible entre el ruido del crepitar de las velas que iluminaban la pequeña pieza y el de las gotas arrojadas desde el cielo. Las llamas se sacudían extrañamente a causa del aire enrarecido. Movió la mano izquierda para acariciarle la cabeza a su marido: sin querer derribó un frasco de pastillas que estaba entre las cobijas; las píldoras escaparon y se regaron entre las piernas de él, como si el dolor le hubiese estallado la piel por dentro y hubiese escapado. Así se sentía el dolor, como pequeñas esferas entre las articulaciones.

—Sí. Oye mujer, vamos a hacer la operación. Voy a perder la máscara. Ya hablamos todo desde hace unos meses. No te había querido decir nada.

La mujer giró el cuello. Lo miró. No, no estaba dispuesta a hacer aquello, no sería por su culpa que conocerían aquel rostro, ni sería aquel día. Tantos años de defender aquella segunda faz, en combates que mucha gente aún recordaba, entre cuatro esquinas no podían morir en una noche tan anónima, en una arena quizás semivacía a causa de la tormenta. No. Y qué diría don Emilio si supiera aquello, de seguro se volvería a morir si supiera que su mejor alumno iba a romper su promesa y a enseñar la cara al público. No, jamás.

—Es bueno el muchacho, tiene agilidad y la gente lo está siguiendo bastante. Será una buena lucha. Así es esto, mujer. Me recuerda un poquito a mí cuando entrenaba con don Emilio: ganoso y entrón… no es su culpa que ahora no les enseñen nada.

La mujer estuvo a punto de hablar pero el hombre le cubrió la boca con la mano, con un gesto suave y hasta caricaturesco en relación con aquellas manos grandes y toscas, como dos rocas bruñidas antropomórficamente. Sintió en los labios los relieves de las falanges duras, algunas salidas de lugar por lesiones nunca reposadas, curadas a fuerza de necedad y hambre. Afuera la lluvia seguía azotando la ciudad, barriendo todo, hasta los cables de luz. Por la única cortina abierta de la pieza se veían, de vez en vez, las gotas de lluvia iluminadas intermitentemente por los rayos que producían ruido segundos después de caer, como en un bosque de penumbras. El hombre tomó los dedos de su mujer con la mano que aún tenía libre y se los llevó a la frente rugosa y destruida.

—Dame la bendición.

La mujer comenzó a trazar la cruz al tiempo que murmuraba débilmente. Concluyó. El hombre le besó la mano y agachó la cabeza. De uno de los cajones de la base de la cama extrajo la máscara que usó la primera vez que ganó una lucha de apuesta; la había guardado desde entonces. Un rayo volvió a estrellarse en la ventana y por un momento iluminó la máscara: haberla guardado húmeda y todavía con sangre suya y del rival, había hecho que se contrajera y cuarteara la tela plastificada; la máscara también se había hecho vieja allá en el olvido.

Él se levantó penosamente, apoyando las manos en la orilla del colchón. A la luz mortecina de la recámara sus venas lucían también como relámpagos en el oscuro cielo de su piel, venas aún impetuosas y fúricas, ahogadas para siempre en su cuerpo viejo, en los nuevos tiempos, en el diluvio de la nueva sangre del pancracio que arrasaba todo lo viejo en las arenas. Echó a andar lentamente rumbo al buró y guardó el recibo de la transferencia bancaria en uno de los cajones: el dinero ya estaba en la cuenta del hospital, ya nada podrían hacer los promotores. Se calzó la máscara y se miró por última vez en el espejo antes de salir; su mujer había caído de nuevo bajo los efectos del sedante.

Bajó las escaleras y salió rápidamente para refugiarse en su auto. Arrancó. La lluvia formaba una miopía inorgánica difícil de vencer. La velocidad del auto asustaba hasta a las gotas. Un trueno hizo pasar a la noche por día durante algunos segundos. Dentro del auto se dejó ver una plástica dermis roja surcada por venas negras, un rostro sin boca y de ojos de corte rectangular, maléfico. Lo único ligeramente humano del rostro eran unos ojos al fondo de la máscara, unos ojos de los que, como en aquella lucha estelar, escurrían lágrimas. Antes de tomar una curva, por instinto o costumbre, pisó el pedal de los frenos, pero luego lo soltó. Agarró el volante como si fuera el cuello de un rival, o las clavículas.

—Cómo cree que le iba a fallar, maestro.

Aceleró para encontrarse con las luces de lo que parecía un tráiler: los claxonazos del otro vehículo le recordaban a las trompetas que usaban en la arena para apoyarlo. Se acordó de cuando iba a debutar, saliendo de la oscuridad del pasillo para encontrarse de frente con las luces, con su destino. No le había fallado a don Emilio. Su mujer estaría bien.

—¿Para qué tener miedo? —y concluyó—, eso es de novatos. Más miedo da estar viejo.

Sonrió confiado porque, como en aquella lucha, estaba seguro de que no iba a perder la máscara.

 

Compra en línea

 


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.
(Ciudad de México, 1986). Coordinador del Taller de Creación Literaria del FARO Indios Verdes. Autor de los libros de cuento Luego, tal vez, seguir andando (Río arriba, 2012), Entre cuatro esquinas (FETA, 2014), La luz de las tres de la tarde (BUAP, 2015), El filo del cuerpo (Revarena ediciones, 2016), Ciudad nostalgia (Abismos, 2016), Sombra-Reflejo (BUAP, 2017), Los panes y los pescados (Ediciones Periféricas, 2018), Tiempo arrasado (Revarena ediciones, 2019), Mismatch (Cuadrivio, 2020), Foley (Fondo Editorial del Estado de México, 2020, mención honorífica en el Certamen Literario Laura Méndez de cuenca 2018) y Especies carismáticas (Premio Nacional de Cuento Juan José Arreola 2023). También es autor de los libros de crónica Tren suburbano (Malpaís, 2019) y Linde faz (FETA, 2018) con el que obtuvo el Premio Nacional de Crónica Joven Ricardo Garibay. Obtuvo mención honorifica en el Premio Nacional de Periodismo Gonzo 2018 por la crónica Big Tony Bang. De igual manera, es autor de Nanda (Nitro Press-Ediciones La Rana, XIX Premio Nacional de Novela Jorge Ibargüengoitia) y del libro de ensayos Basado en hechos reales (Casa Bonsái, 2025). Becario del FONCA (en los periodos 2016 y 2021) y del PECDA Estado de México (2018) en el área de cuento. En su faceta como jurado, cuenta con participaciones en el comité de premiación del Premio Nacional de Crónica Joven Ricardo Garibay 2020, así como en los comités de selección de estímulos del PECDA de Jalisco (2017), Chiapas (2019) y Tamaulipas (2024), donde actualmente se desarrolla como tutor. Ha publicado cuento, poesía, crónica, ensayo, reseña y dramaturgia en medios como La Jornada, El Universal, Casa del Tiempo, Tierra adentro, entre otras, así como en las antologías De narcos a luchadores (Contrabando, España, 2019), Cecilia y el Vampiro (Editores Mexicanos Unidos, 2021, compilación de Bernardo Barrientos Domínguez). Ni una sola palabra (UANL, 2021), Covid-19 (FCE, Tierra Adentro, 2021) y Liminales II (Casa Futura ediciones, 2023), por mencionar algunas. Fue seleccionado para el número especial Nueve ensayistas (1985-1995) de Punto de partida y el número especial sobre crónica: La crónica, el arte de narrar, de La Jornada. Es egresado de la Licenciatura en enseñanza de inglés, de la UNAM.

Era todavía un adolescente (algo que hasta hoy intento superar día con día) cuando la portada de una revista llamó poderosamente mi atención en un expendio de Texcoco. Se trataba de una chica montada en los hombros de un bato. Ambos estaban entre una muchedumbre reunida, supuse, en un concierto. La chava por cierto, no llevaba antifaz.

Bukowski siempre aseguró que era un hombre de piernas, pero yo soy un hombre de tetas (no lo sabía en ese entonces, pero ahora ya), no importa que sean como magnolias, o como pasas de higo. Compré la publicación por ese detalle y hasta que llegué a mi casa reparé en el nombre de la revista: La Mosca en la pared y en su insólita periodicidad: menstrual.

Encontrar una revista con un nombre tan sigular me agradó. Desmadrosamente hablaban de todo un poco, pero sobre todo de rock, lo cual me atrajo. Tenía unos 15 años y decidí no dejar de comprarla pese a sus tropiezos.

Con el tiempo, uno de mis autores favoritos fue Rogelio Garza, porque siempre, invariablemente, hablaba de temas sugerentes: grupos extraños, crónicas psicotrópicas o libros incendiarios. Su palabra era como la de un gurú y sus lectores las seguíamos como si fueran mandamientos.

Garza y La Mosca, lo confieso, fueron los culpables de mis textos en publicaciones impresas. Empecé, hay que aclarar, en un periodiquito chilpancingueño que me dio la oportunidad de reseñar libros y discos. No había pago, pero yo me sentía motivadísimo sólo por el espacio. Aunque nomás me leyeran mi chava y dos amigos.

Buscaba y rebuscaba los grupos que recomendaba Garza. Intentaba copiar –sin éxito– su estilo medio beat, medio gonzo, medio gandalla. También comencé a darle una perspectiva distinta a la mariguana: la de un divertimento responsable, tal y como Garza siempre ha pugnado. Porque hay que decirlo, el Roger es de los pocos en México que aborda el tema de la mariguana desde una postura abierta, honesta y conciente.

Con el tiempo, además de las publicaciones, abrí un blog. Inspirado, claro, en el de Garza, que en esa época había dejado las páginas de La Mosca. Desde el ciberespacio, Rogelio continuó tirando netas y ganando más lectores, quienes por cierto, comenzaban a separarse del papel.

Fue en esta parte cuando entré en contacto con Rogelio. Lejos de venderse como un rock star mamerto, Garza era sencillo. Respondía comentarios que dejaba en su blog. Contestaba mails. Esto con el tiempo, reafirmó un vínculo que yo sentía hacia él desde que lo leí por primera vez en mi adolescencia.

En 2009, cuando presenté mi primera novela, Dos Caminos, en la ciudad de México, me dio un enorme gusto encontrar entre los asistentes a Rogelio Garza. Al verlo ahí, tuve ganas de decirle, “mira, mano, todo lo que provocaste”. El Roger iba acompañado del buen Juan Alberto Vázquez. Lo saludé como quien saluda a un ídolo. Esta alegría se la hice saber en ese momento y también en un correo electrónico. Fiel a su estilo, respondió: “No mamar, me sonrojas”.

Bicifan de 30 velocidades, Rogelio debutó en la escena editorial con el libro Las bicicletas y sus dueños en 2008. Un publicación que mezcla diseño, literatura y por supuesto, biclas.

Ahora que rastrear sus textos se ha vuelto complicado, más que un libro, Rogelio nos ofrece un regalo: la reunión de 42 artículos escritos a lo largo de 20 años. Se dice sencillo, pero dos décadas de textos es mucha tinta. Hacer una selección debió ser uno de los gallos más complejos que ha forjado el Roger. El resultado: Zig-Zag: Lecturas para fumar.

Con un intro de Carlos Velázquez, el libro nos lleva por un recorrido variopinto: debrayes, crónicas, viajes y artículos, todos, trabajados con un rigor literario, cada vez más escaso en el periodismo.

Acorde con su ideología, Rogelio apuesta por la independencia: sus dos libros han aparecido bajo el sello Rueda Libre, que en realidad es un mero formalismo para estos tiempos en que todo debe tener una marca. Pero el Roger ha sido más cabrón: creó su editorial para publicar sus libros y ganarle campo a los grandes consorcios. Tiene otros libros en puerta y en un futuro planea publicar a otros autores. Por lo que estaríamos ante el génesis de una editorial promisoria.

Zig-Zag: Lecturas para fumar es un testimonio del rock, del periodismo viajero, de la crónica horneada, de la crítica sensata y del uso de sustancias. Rogelio vive, antes de escribir, algo que le otorga alma a sus escritos. Pero además, lee, escucha, reflexiona y opina, no como sensei –aunque para nosotros lo es– sino como habitante del tercer planeta.

Lo único que yo recriminaría es haber dejado fuera muchos textos. Pero entiendo que de publicarlos todos el libro fácil habría llegado a las mil páginas, y desde la autogestión, eso habría sido un grillete.

Rogelio Garza ha puesto el ejemplo que no pocos autores deben tener en mente: autopublicarse. No desde una postura egocentrista, sino como una decisión justa, donde las ganancias (pocas o nulas) queden mayoritariamente en el autor y no en una caja registradora. La sábana está puesta, aventémonos a forjar nuestro propio churro.

 


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.
Ciudad Victoria, Tamaulipas. Feo, fuerte y formal. Ha publicado Dos Caminos (UNAM, 2010), Flor de Capomo (Tierra Adentro, 2011) y Noches de yerba (Tarántula Dormida, 2011).
Fotografía por Gla*, Flickr.

El miércoles 10 de septiembre se llevó a cabo la primera sesión del Seminario de Estudios de Género en un recinto de la dirección de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Miembros del grupo de investigación de Estudios Literarios del Colegio de Letras Mexicanas y Letras Hispánicas de esta universidad presentaron adelantos de los trabajos que actualmente realizan desde esta perspectiva de estudio.

Comenzó la sesión el maestro Manuel Santiago Herrera Martínez, catedrático especializado en cultura regional y literatura mexicana, con la presentación de su trabajo enfocado en la obra de la escritora judeomexicana, Margo Glantz, específicamente a partir de la novela titulada Las genealogías (1998). En ella se descubre la reconstrucción geográfica de la identidad judía, la influencia cultural de la identidad judeomexicana y el uso de los géneros prófugos, es decir, constructos anteriormente reservados para géneros periodísticos o de divulgación científica, ahora utilizados en textos literarios mediante la fusión de formas literarias y la dilusión de fronteras gerenacionales. Así, una novela es al mismo tiempo un texto antropológico, de divulgación y un documento para la historiografía, sobre todo debido a sus datos étnicos. Herrera Martínez comenta que algunas de las utilidades de esta ambigüedad estilística consiste en el fortalecimiento de la noción de comunidad. Otro de los aspectos fundamentales que el maestro destaca en la obra de Margo Glantz es la idea del cuerpo como herramienta social y política. También menciona al “testigo vicario”, es decir, un testigo empático tan recurrente en la literatura collage, por nombrar algunas de las tendencias literarias híbridas que se han trabajado desde el nacimiento, auge y decaimiento de las vanguardias a mediados del siglo veinte.

A continuación, tomó la palabra la doctora María Eugenia Flores Treviño, especialista en lingüística. Ella compartió parte de sus investigaciones enfocadas en el lenguaje de las mujeres desde la perspectiva literaria con base en la novela Álbum de familia (1985), de Rosario Castellanos. Aprovechó su intervención para mencionar, a pesar de la precariedad del tiempo, sus adelantos en la investigación de discursos de género en la expresión oral, el lenguaje académico y el sexismo normalizado en el habla cotidiana. Sus investigaciones se enfocan en el uso de la ironía y la construcción de género, sobre todo a partir de la adjetivación en el habla cotidiana de la ciudad de Monterrey y el área metropolitana, descubriendo la casi increíble ingenuidad de muchas mujeres universitarias y de grados de estudios superiores en la actualidad, las cuales aún conciben la posesión corporal como medio de empoderamiento ideológico en el terreno social.

Para finalizar tomó la palabra la coordinadora interina del Colegio de Letras, la maestra Tzitel Pérez Aguirre, cuyo tema se enfocó en el estudio semiótico de la voz femenina en la poética de Enriqueta Ochoa. Poeta oriunda de Torreón, Coahuila, y contemporánea de Rosario Castellanos, Jaime Sabines y Dolores Castro, aunque menos celebrada por sus contemporáneos quizás por su carácter periférico y subversivo que la orilla a sufrir la censura de su obra y la excomunión por parte de la Iglesia Católica. Pérez Aguirre, además, encuentra en la obra de Enriqueta Ochoa, a partir del poema “Las vírgenes terrestres” y “El retorno de Electra”, un ejemplo de las teorías de Julia Cristera y Hélène Cixous, quienes aseguran que no existe una literatura o lenguaje femenino o masculino sino que esta concepción se construye a partir de la perspectiva del emisor del discurso.

La coordinadora dio por finalizada la intervención de los participantes y continuó la sesión de preguntas y respuestas, donde pudimos ver un genuino interés por parte de los pocos asistentes, la mayoría estudiantes acarreados de las clases que los profesores no dieron debido a su participación en el evento, lo cual descubre los graves problemas de desinterés, letargo estudiantil y falta de promoción de eventos que desde hace años son lugar común en la facultad de esta institución.

Si acaso la poca relevancia y difusión que se le da a eventos como éste  tiene que ver con la desinformación o desinterés de los estudiantes o altos mandos administrativos, tal panorama sólo acentúa la necesidad de invertir recursos y esfuerzo en la investigación de estudios culturales y de género, necesarios para encaminar a la sociedad regiomontana, comenzando por una de sus máximas casas de estudios, hacia el redescubrimiento humanista tan relegado en pos de los intereses pragmáticos y utilitaristas de esta sociedad industrial. Esperamos que esté cercano el día en que éste y no otros eventos, sobre todo de carácter proselitista, puedan llenar con una genuina audiencia espacios públicos accesibles, como el auditorio de la facultad en vez de verse relegados a las profundidades, pocas veces visitadas, de la Universidad, a donde ningún estudiante llegaría por curiosidad, menos por accidente.

 

El Seminario de Estudios de Género es uno de los enfoques de análisis dados por el Cuerpo Académico de Literatura, grupo integrado por la doctora Dalina Flores Hilerio, Ludivina Cantú Ortiz y Rosa María Gutiérrez García, y en esta primera ocasión, por alumnos y profesores invitados del cuerpo académico de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. La siguiente sesión será el lunes 20 de octubre, esperemos que en un recinto más accesible. Con el objetivo de conocer y aplicar la perspectiva de género a los estudios literarios, se hace la cordial invitación a asistir a la próxima sesión dirigida a estudiantes, profesores, estudiosos y visitantes interesados en literatura y las distintas formas de analizarla.


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.
nació en Monterrey, Nuevo León, México, 1991. Cursa actualmente estudios de Literatura Mexicana en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Participó como ponente y creadora en los encuentros y congresos organizados por la Red Nacional de Estudiantes de Lingüística y Literatura (REDNELL) en D.F., Querétaro, Mérida y Tijuana ininterrumpidamente desde el 2010 al 2012. En febrero del 2013 ganó el Primer lugar en el Slam Poético 3.0: Sobrevivientes del 2012 y participó como jurado en el Slam Poético 4.0: Monterrey es un laberinto (junio 2013). Ha sido publicada en Puño y Letra (Monterrey, 2012), La regia cartonera (Monterrey 2014), Los bárbaros del norte (CONARTE 2014), el periódico Barrio Antiguo (Monterrey 2014) y la página de internet de Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México (FUNDEM 2014).

La generación que nació en 1985 está por cumplir treinta años y sus memorias del terremoto quedan en la educación que vino después, pero ¿qué sucede con las personas que nacieron el día del temblor? Itzel Lara presenta en esta obra un acercamiento a tres jóvenes que se enfrentan a la pérdida, a la desesperanza y al milagro de haber nacido en una ciudad en ruinas.

 

 

Dios es un geólogo aficionado a los rompecabezas

Laura

 

Escena A____________________________________________________

 

Benjamín en su cuarto. Frente a él, un esquema enorme de las partes del cuerpo; lo inspecciona como si hiciera una necropsia y anota en su libreta.

 

Benjamín: La presión empieza a aumentar y aparece la agitación; muchos expertos relacionan dicha agitación con angustia… pero la angustia es un asunto que concierne a la psicología y a los médicos o aprendices de médicos; analizan lo físico, nada mental o del espíritu. Yo no soy aprendiz de nada, pero me gusta respetar a las personas que usan bata.

 

Silencio.

 

Benjamín: Como los pulmones no pueden expandirse, el humano siente la necesidad de respirar más e inhala. Minutos después, se empieza a perder toda proporción de tiempo.

 

Silencio.

Benjamín deja de revisar el esquema y de anotar en su libreta.

 

Benjamín: Si pasas más de tres días bajo los escombros, debes tener una capacidad pulmonar impresionante o ser un protegido del Señor; de lo contrario, es cosa del diablo. Mi abuela prefería pensar que los ojos de Dios se posaron sobre mí y los otros dos. Que ese día, mientras la ciudad entera se venía abajo, Dios decidió cubrir con una especie de manto sagrado a tres bebés indefensos sólo para demostrar que, aunque estaba enojado, no era tan malo y que nos perdonaría.

Yo siempre pensé que, de ser cierto, en realidad fuimos para él como las parejas de animales que salvó del diluvio. Elegidos al azar y, para ser sinceros, sin nada especial. No multiplicamos los panes y mucho menos tenemos la capacidad de curar a nadie.

El punto es que… todavía no alcanzo a descubrir por qué prefirió que fuéramos tres y no una pareja. Puesto así, uno de nosotros está viviendo de más, y ese que sobra es el ser humano más inútil, solitario e infeliz del planeta…

 

Aparece a su lado Laura, vestida de negro.

 

Laura: ¿Con quién hablas?

Benjamín: Con… migo…

 

Voltea a ver a todos lados. Nada.

 

Laura: Ya… es hora…

Benjamín: No voy a ir.

Laura: Pero es tu abuela…

Benjamín: Igual está muerta, ya no importa.

Laura: No digas eso…

Benjamín: Es la verdad…

 

Laura se acerca al esquema.

 

Laura: No sabía que estudiaras anatomía…

Benjamín: Sólo los pulmones, no sé nada de lo demás. Ni me interesa. ¿Sabías que uno puede sobrevivir con una capacidad pulmonar del 5% si sabe administrar la respiración?

Laura: Vamos… ya es hora. No podemos esperar. Seguro Pedro ya está en la funeraria.

Benjamín: Bueno, con dos es suficiente. Me cuentan cómo estuvo.

Laura: Como broma es suficiente. Ahorita mismo agarras tu saco y vamos al funeral de tu abuela.

Benjamín: No. Y no insistas. Me quedaré aquí. Debo regar esa planta.

 

Benjamín señala una planta mal cuidada que está en una maceta cuarteada. Laura, molesta, se levanta; toma un vaso de agua y cuando lo va a vaciar en la maceta, Benjamín se interpone.

 

Benjamín: ¿Qué haces?

Laura: Si ese es el problema, se soluciona fácil.

Benjamín: Una planta se riega en la noche, de lo contrario se seca. Esperaré aquí hasta que anochezca. Váyanse con cuidado.

Laura: Pero…

Benjamín: Déjame solo.

 

Laura se marcha. El cuarto luce ahora más grande que antes.

 

Escena B____________________________________________________

 

Pedro sentado frente a Benjamín, que sólo observa su maceta.

A su lado, Laura.

Benjamín es un maniquí.

 

Pedro: ¿Y cuánto tiempo lleva así?

Laura: Pues desde que lo dejé para ir a… ya sabes.

Pedro: No se mueve.

Laura: No. Ni pestañea.

Pedro: ¿Y si le quitamos la maceta?

Laura: Lo intenté hace rato, pero la abraza contra él.

Pedro: ¿Y ahora qué se trae con esa cosa?

Laura: Ni idea… creo que era lo que más quería doña Rosa; hace rato dijo algo de que era su deber regar esa planta hasta el último día, y que cuando ese día llegara, se marchitaría con ella. Dijo “me voy a marchitar con ella, es mi última misión en esta vida”.

Pedro: Ya… Entiendo.

 

Pedro se levanta y se para frente a Benjamín.

 

Pedro: Cuando murió mi tío por ese temblor en Albania, pasé un año completo comprando billetes del Melate con los números que él había anotado en un papel que tenía en su saco. Pensé que era una señal… ya sabes… de Dios o algo así… Y que era mi obligación hacer lo que a él no le dio tiempo. Hasta que un día el de los pronósticos se dignó a hablarme y me dijo que no entendía por qué metía el número telefónico del carnicero al Melate con tanta fe.

Entonces pensé: “Pinche tendero, esperó un año para decirme que el número que consideraba casi sagrado era el del carnicero”. Luego recordé que sólo una vez vi a mi tío comprar el Melate y, de pronto, ante su muerte, ese acto cotidiano se convirtió en un rito para mí. No volví a hablarle al de la tienda, ni a comprar esos juegos y mucho menos carne.

 

Silencio.

Benjamín no se inmuta.

 

Pedro: Lo que te quiero decir es que no tienes que regar esta planta a cierta hora, ni cuidarla tanto. Se debe quedar en ese rincón, como siempre. Lo que quiero decir es que… uno se levanta todos los días e intenta encontrar su lugar, después de todo.

 

Pedro se agarra a una de las paredes.

 

Laura: Siéntate.

Pedro: No, no… es casi imperceptible.

Laura: Benjamín… dónde… es decir… ya pensaste… eh… cómo te digo…

Benjamín: Déjala ahí, en la mesa, junto a la ventana. Le gustaba ese lugar. Ya es tarde, lo mejor será que se vayan.

 

Laura mira a Pedro, quien afirma con la cabeza. De un bolso grande, Laura saca una pequeña urna. La pone sobre la mesa.

 

Laura: ¿Está bien ahí?

 

Benjamín no voltea a verla.

 

Benjamín: Sí. Gracias.

Laura: ¿Seguro que quieres que nos vayamos? Puedo quedarme y platicamos.

Benjamín: Estoy seguro, no se me antoja platicar.

Laura: Pero…

Pedro: Ok, cualquier cosa…

Benjamín: Buenas noches.

 

Laura y Pedro se marchan. Benjamín se queda sentado mirando fijamente la maceta.

 

Escena C____________________________________________________

 

Es de mañana. Benjamín sigue viendo la maceta. Aparece Laura.

 

Laura: Buenos días.

 

Benjamín no responde.

 

Laura: Traje pan, Pedro viene conmigo… Bueno, está esperando a que pase un temblor en Perú… Eso dijo. Se quedó parado allá afuera. Pobre. ¿No crees que debe ser horrible sentir cada movimiento de la tierra en tu interior? No sé cómo lo soporta, yo no podría…

 

Suspira.

 

Laura: Come, anda.

Benjamín: Qué curioso… Que la abuela haya muerto sin decir sus últimas palabras. Yo creía que era un derecho de todos. Ya sabes, te vas a morir, ya nunca más te volverán a ver y entonces se te permite decir algo con lo que te recuerden para siempre.

Laura: Eso suena a una responsabilidad muy grande.

Benjamín: …

Laura: Yo no sabría qué decir… En realidad nunca he dicho nada brillante, y no creo cambiar ante el umbral de la muerte. Yo prefiero así, como doña Rosa, morir mientras duermo.

Benjamín: Se quejó toda la noche y luego, de la nada, se esfumó. No fue nada elegante.

 

Entra Pedro, luce demacrado.

 

Pedro: Nunca lucen elegantes. Una noche, mi tío me dijo “hasta mañana” y al día siguiente su cuerpo olía a abandono. La muerte tiene el olor más penetrante que conozco.

 

Los tres se quedan en silencio. Laura se da cuenta de que la urna ya no está.

 

Laura: ¿Y doña Rosa?

Benjamín: La tiré a la basura esta mañana.

Laura: ¿Cómo?

Benjamín: Tiré la urna en el camión de la basura. Ahí adentro ya no había nada, sólo cenizas. Además, hace mucho leí que cuando incineran a alguien, su cuerpo se mezcla con los restos de otros cuerpos cremados, entonces la gente no sólo se lleva a su difunto, sino a una fila enorme de cuerpos que no significan nada para quien carga con lo que cree que es su ser amado.

Laura: ¿Tiraste las cenizas de tu abuela pero dejaste este viejo esquema del cuerpo humano? Lo que hiciste es pecado, Benjamín, te puedes ir al infierno. Y nosotros contigo por no impedirlo.

Pedro: Lo que hizo fue justo lo que necesitaba hacer y se acabó. Cada quién lleva lo que trae adentro como puede… Mírate, mírame… míralo. No volveremos a hablar del tema. No volveremos a hablar de nada anterior al día de hoy.

Laura: ¿Ni de la conmemoración del 85?

Pedro: De eso menos, a no ser que Benjamín quiera… ¿Quieres?

Benjamín: Aún no entiendo por qué la abuela se aferró tanto a esta vieja planta. Es tan simple… Tendré tiempo de sobra para descubrirlo…

Pedro: Bueno, supongo que eso es un “del 85” menos.

Laura: Pero es nuestro deber preparar algo para la ceremonia, las personas esperan vernos… a doña Rosa le gustaría…

Benjamín: A mi abuela también le gustaba salir a caminar por las tardes, pero me parece que ya tampoco podrá hacerlo…

Laura: Somos los niños milagro…

Pedro: Fuimos, ahora somos adultos y desempleados. Y con eso tenemos suficiente por ahora.

 

Silencio. Pedro se levanta y riega la planta. Benjamín le sonríe y se levanta a ayudarle. Laura observa la escena en silencio. Saca el pan, lo coloca en la mesa.

Los tres, en silencio, se sientan a comer.


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.
Ciudad de México, 1980. Dramaturga. Autora de Aún no recuerdo su rostro (FETA 2014). Fue Becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas (2009-2011) y de Jóvenes Creadores, FONCA, (2008-2009). Participó en los talleres de The Royal Court of London y realizó una residencia en la misma institución en marzo del 2013. Su obra Anatomía de la Gastritis, traducida al francés por David Ferré, fue editada por la editorial Le Miroir. Ha publicado Editorial El Milagro; Los Textos de la Capilla, segunda generación; Tierra Adentro, Buena tinta y la revista Este País. Su guion Distancias Cortas fue publicado en co-edición con IMCINE y Editorial Buena tinta, en 2012.
Ilustración por Claudia Luna.

Desde el terremoto del 19 de septiembre de 1985 en el Distrito Federal, México se ha colocado a la vanguardia en materia de planeación, prevención y mitigación de los efectos de los sismos. Sin embargo, persisten mitos y debates acerca de este fenómeno natural y la manera en que nos preparamos para él. Éste no es un tema de interés exclusivo para los habitantes del Valle de México: Baja California, Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Chiapas y Oaxaca, por ejemplo, pueden ser epicentro de sismos de gran magnitud. De acuerdo a la información del Centro Nacional de Prevención de Desastres, 33% de la población de México habita en zonas expuestas a un terremoto de alto impacto. Es importante notar, además, que muchas de estas zonas se encuentran en expansión demográfica, y la nueva población no siempre está consciente de lo que implica un sismo en materia de protección civil.

Para esta Conversación abierta entrevistamos a investigadores, expertos y empresarios que dedican su vida a temas relacionados con la prevención y mitigación de los efectos de los sismos. Obtuvimos más de doce horas de grabaciones, sobre las cuales trabajamos para presentar los textos que abordan los estudios y opiniones de cada uno de nuestros entrevistados. Entre sus comentarios podemos encontrar muchas divergencias, pero si en algo coinciden todos es en que la planeación y preparación de toda la sociedad mexicana es la clave esencial para enfrentar un sismo de gran magnitud. De la misma manera en que en el estudio y planeación en materia sísmica intervienen todos los niveles de gobierno, las más altas instituciones académicas, asociaciones civiles y empresas privadas; es necesario que todos nos unamos a esta conversación.

Para apoyar esto, encontrarán una serie de consejos que conforman un plan interno de protección civil.


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.
Ilustración por Claudia Luna.

skyalert.mx

 

La aplicación para teléfonos móviles de SkyAlert tuvo un incremento enorme de usuarios a raíz de los temblores que ocurrieron entre abril y mayo del 2014: aproximadamente un millón y medio. Sin embargo, los especialistas se muestran escépticos. ¿Qué es y cómo funciona SkyAlert? ¿Una aplicación puede ser sinónimo de protección civil?[*]

SkyAlert nace como una plataforma de comunicación de mensajería crítica. Esta plataforma se utiliza a nivel mundial para comunicar mensajes durante emergencias. Nosotros la usamos para acercar la alerta sísmica a la sociedad a través de los distintos productos que ofrecemos; la misión de nuestra empresa es salvar vidas gracias a la mejor tecnología disponible. Operamos desde hace dos años y medio y, hasta ahora, seguimos ocupando la fuente de información del CIRES. Tomamos la información de los sismos, la metemos a nuestra plataforma y la entregamos a los diferentes usuarios.

Siempre estamos invirtiendo como empresa, una S.A. de C.V.; es decir, sí tenemos fines de lucro. Es nuestra visión de emprendedores y empresarios la que nos motiva a tener la capacidad de ser innovadores. En nuestra corta vida ya estamos ofreciendo una amplia gama de servicios. Desconozco el alcance del CIRES en los últimos años, pero tengo entendido que en más de veinte años fueron unos cuatrocientos usuarios.

Sin embargo, trabajamos de la mano con el mismo CIRES, el CENAPRED y Protección Civil a nivel federal y local. Compartimos nuestros desarrollos y nuestras próximas metas. Entiendo que se están haciendo regulaciones sobre la calidad de los servicios que se proporcionan en cuanto a las alertas sísmicas. Hemos sido considerados para tomar un punto porque estas alertas se deben realizar con el estándar internacional, no sólo con el mexicano. Estamos muy bien posicionados en esto ya que somos la empresa tecnológica, en cuestión de alerta sísmica, más reconocida del país.

Nuestro sistema ya identifica cuándo tienen señal o no. Eso nos permitió desarrollar la primera alerta sísmica portátil del mundo, SkyAlert USB, o SkyAlert Pro, el dispositivo de oficina portátil. También podemos hacer simulacros masivos. Otra de las ventajas que tenemos es que nuestros dispositivos son esclavos; es decir, ninguno de ellos se puede alertar de forma local. Con eso disminuimos el cien por ciento de las alertas sísmicas falsas.

En el último año hemos hecho inversiones adicionales para traer sistemas de medición y detección de sismos: nuestra red de detección SkyAlert tiene tecnología japonesa y queremos complementar lo que ya existe. Nuestro sistema opera con éxito en Japón e Israel. No estamos experimentando con algo que no sabemos si funciona. Claro que hay complicaciones, como que el celular se quede sin cobertura, y para eso también ofrecemos otros productos. Somos aliados tecnológicos de Microsoft y el desarrollo de SkyAlert está en la nube. Mientras más usuarios tenemos, más crecemos automáticamente. Tenemos el premio al desarrollo social más importante en Latinoamérica y Caribe este año, entregado por Microsoft, y nos nombraron innovadores por el Massachusetts Institute of Technology (MIT).

Contamos con más de un millón y medio de usuarios, lo que nos motiva a dar mejores servicios. Eso nos habla de cómo la sociedad está buscando tecnología para estar prevenidos. Estamos cubriendo esa demanda que la gente buscaba. Este tipo de herramientas pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte.

 


[*] Nota del editor: el lunes 28 de julio, cuatro días después de realizada esta entrevista, SkyAlert tuvo una falla que ocasionó que alertara sobre un sismo fuerte que nunca ocurrió. En un comunicado SkyAlert declaró que “la emisión de la alerta fue generada por la recepción de un mensaje del CIRES, malinterpretado por el sistema […] hemos trabajado en conjunto con personal de CIRES, y se han determinado y ejecutado las acciones necesarias para prevenir este tipo de incidentes”. Las críticas para la empresa fueron mucho más severas.


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.