Tierra Adentro
Fotografía por Pixabay.

La cabeza de Aristeo en donde se hizo el sacrificio de rectitud.

Hijo mío, sal. Pasa por el Portal y entra
en el Camino. Realiza tu trabajo y vuelve a mí,
relatando el hecho.

1. No hay nada a lo lejos, dicen los que no pueden ver más allá. Nada hay después de este mar congelado mas que una mujer que sale del océano junto a una foca agonizando. Más adelante un hombre de pie y vestido con pieles hace un hoyo en el hielo. A garrotazos rompe la transparencia fría. Encuentra tierra. Es el primero del grupo en hacerlo y se siente satisfecho. No hay brazos tan enormes y más hermosos que los de él. Son cientos de brazos. Quizá miles. Un poco más allá, una pila de focas muertas hiede. Eran blancas y sangran sus cuerpos. Algunas aún respiran un vaho cálido que desaparece entre las partículas de hielo. La mujer deja al animal junto a los otros. Retorna al mar. La mujer se llama Casiopea y es una constelación.

2. Es la sala de un teatro o algo así. Se sabe que es de noche por la escasa luz de la habitación. Brillan tenues las lunas a lo lejos. No hay nadie. Sólo un hombre vestido como un rey o un héroe. Lleva un traje de piel de foca adornado de hematita y diamante y una corona que brilla por última vez. Tiene un libro en la mano que lee en silencio y luego cierra sus ojos con parsimonia. A sus pies una espada de plástico y un astrolabio. El lugar está lleno de siglos. Siglos que no existen. De uno de esos siglos salta un espermatozoide que se arrastra por el suelo. Es de un cordero. De un buitre. De un perro. Es del espíritu que ha de reencarnarse.

3. Ella está sentada en un trono y tiene entre sus manos cruzadas una fotografía. Mira por la ventana. Respira por los pies. Allí se ve a un hombre y se reconoce fácilmente en qué país está. Es posiblemente un jinete que va hacia un ejército enemigo. Lleva el casco más grande del mundo y tiene alas en vez de piernas. Ella le pide que la mire. Él desenvaina su espada y le corta la cabeza. Es mucho más que un exceso de representación. La cabeza rueda por el suelo y es una máscara de un solo ojo. Un relámpago eterniza la escena.

4. Dentro del bosque hay un camino que sigue a los rayos del sol. Flores, plantas, árboles abundan, exhalan esporas, respiran, hablan despacio. Un hombre gira su cabeza hacia el cielo y cierra sus ojos. Uno a uno. Tiene una dalia azul en la mano. Hacia él viene otro hombre idéntico. Quizá es su doble. Luego caminan juntos y con el atardecer de fondo parecen un pavo real devorado por un rapaz lobo.

5. Un río de polvo desciende bruscamente por la ladera. La tormenta lleva meses, incluso años. A ciertas horas unos relámpagos atraviesan la lluvia y brillan en cada grano de arena. En ese momento un hombre salta de una piedra a otra. Tambalea. Se afirma en una piedra y ésta cruje. El bolso con herramientas le pesa. Sus gafas se caen y no puede agacharse. No ve nada. Tantea y se abraza a una enorme viga de hierro cuyo centro es un triángulo. El triángulo vuela de ahí. La viga de hierro le sigue.

6. Un hombre huye montado en un caballo a toda velocidad. Agacha su cabeza y agita las riendas. No se percata de que está muy cerca de un precipicio. Atrás quedaron los pintores contemplando el hermoso valle. Verde y en apacible movimiento son sus cuadros. El sol está en su cénit e ilumina incluso colores que no existen y que los pintores plasman en sus obras. El jinete huye y se estrella con el blanco de la tela en donde estaba siendo pintado por los artistas. El cuadro se llamaba

7. En medio de un viejo bosque un zorro corre por un sendero devorando los rayos de sol. Llega a un cruce de caminos y elige seguir por ambos. El sol ya no se ve y no hay nada para comer. El zorro siente hambre. Ve que más adelante los senderos vuelven a unirse y se devora a sí mismo apenas se encuentra. Ya que no hay zorros, el viejo bosque también se devora. Y ya que no hay árboles, los rayos del sol igualmente se devoran entre ellos. Un año en Marte tiene 687 días.

8. Desde el otro lado del planeta un sombrero de mujer es arrastrado por el viento. Tiene largas cintas de color rojo brillante que parecen alas y quizá lo sean. Debajo de él todo está cubierto por una gruesa capa de nieve. Hay un punto en medio. Son varios puntos. Es un hombre. Son varios hombres que corren hacia donde creen que el sombrero caerá. Quieren venderlo antes de morir de frío. En realidad ya están muertos. Una ballena los devora como si sus fauces fueran una constelación. La noche es la tráquea de un monstruo.

9. Vamos por una carretera de alta velocidad en medio del desierto. Asomo mi cabeza por la ventana. Siento los átomos del dióxido de carbono y me encanta. Un poco más adelante hay una pequeña colina y allí un hombre de pie con los brazos cruzados. Tiene una vara en la mano. Nos acercamos. Es un mago o un santo porque sobre su cabeza hay una aureola doblada por la mitad. Me habla mentalmente y me enseña cómo hacerlo. Seguimos nuestro rumbo en silencio hasta una señal que indica que se acabó todo.

10. Es algo así como una esfera de cristal. Un globo transparente donde el mago puede observar todo lo que está escrito con la línea del horizonte y lo que sucede arriba del cielo rojo. Pone sus manos sobre la circunferencia y ve a un hombre a caballo. Avanza lentamente en medio del campo de batalla. Yacen cadáveres y uno que otro moribundo gimiendo. Retira sus manos y espera a que la imagen desaparezca lentamente. No desaparece. El círculo se hace negro y aparece un subtítulo secreto.