Lo que viste es cierto. Yo estuve ahí. La ciudad peleó. La radio dijo que éste podía ser el grande, ¿pero quién sabía cómo creerlo? Nos juntamos. Me aferraba a la mano de mi madre. Me aferraba a mi madre que se aferraba a la mano de su madre. No lo soñé. Ruido terrible. Auillido terrible. No me despertó el aullido. Viento-contra-tierra terrible. Me desperté. Mejor regresa, dijo mi abuela. Te dormiste cuando pasó todo. Me desperté. Se reía. ¡Ah, lo deberías haber visto! Era de mañana. En cuanto puso la cabeza en la almohada, Tío Vernon se paró gritando “¡El techo! ¡La maldita tormenta se comió el techo!”. No lo soñé. Había una tormenta. Luego ya no. El día siguiente llegó como un martillo sobre vidrio. El cielo se sacudió las ropas y brilló. Te digo que era necesario: la violencia como prefacio de tanta belleza. La radio dijo quédense adentro, los diques están endebles, y el crimen —¿pero qué podía contener mis llamas? Exploré. Vi los árboles caídos (eran bellísimos), los cables caídos (bellísimos), y los vidrios rotos. Vi la vida que alguna vez tuve alzárseme como un globito. En la distancia, el Domo Brillante. Blanco como un ojo ardiente. Tenía la permanencia de un monte—Ararat, a donde llegó Noé. Dios mío, susurré. La radio había dicho que dios no existe.
Negro caballero
Oh vuela a casa, vuela
ROBERT HAYDEN
Hay ojos, incluso lentes, pero ni así pude ver lo que el mundo ve al verlo. Conocen una imagen de él que ellos mismos crearon. Él conoce lo suyo: delineado de dedo a dedo, cada miembro se ajustó, porque lo tuvo que hacer, para por fin lograr el vuelo—
aunque lo que se cree de él es una apteridad, un hundimiento, como cualquier revoltijo pantanoso en el que siempre pienso podría jalar de nuevo el cuerpo encallado de un niño, como cualquier boca que he añorado jalonearía, como un luchador, la lengua del niño con la suya…
Lo que un ojo no puede imaginar no puede encontrar: no en la sangre, henchida en las rodillas tiesas de un ciprés, no en definitivo en el sueño de algún soñante— hagamos que hable su naturaleza. ¿Qué dirá aquí de él la increíble noche, a sus mil lunas, ahora que puede levantársele a cualquier árbol, cuerda o sin, pero no temerle?
Gótico sureño
Sobre que los muertos tienen acceso a todos los tipos de conocimiento, algunos puros, otros malvados, especialmente lo que es futuro, y la historia que permanece una vez que retroceden las aguas, y revelan la tierra que no puede rechazar o contenerla, y la tierra que no es nueva, es índigo, es antigua, vivida como todos los árboles que la cubren y visten están vividos, pino sencillo, roble, gran magnolia, él dijo que lo asustan, que lo que guardan en sus silencios silencios: a veces un niño se resbalará de su escalar, ahogará pero el mito sabe por qué, a veces un niño se columpiará con las hojas.
Buenas noches
Ser edificado, ser cambiado.
*
Amar tras una herida.
*
Ahora que estoy roto, esa paz Puede, con cuidado, inmiscuirse—
*
¿Pero dejarás que el Alfarero te rompa?
*
Sé que Dios no es un hombre que llore, que rece “Paz Quédate quieto” —rece ternura— a los vientos Su eterna discusión Con las olas. Ellos
*
Sólo son. Buenas noches.
*
Amar la herida, incluso. Amarlo.
*
“Ningún arma, hecha Contra mí puede prosperar”, se dice. Significa: aquí está mi espada La tengo, aunque ahora inútil—
Y me bebo la noche. Como langosta cebada cervecera, empino el codo hasta que el sol se asoma. Vuélcame. Viérteme. Esta obra se arroja en tandas. ¿Comió el chacal semi Pro-Ana? “Nain”. Arbeit Macht Frei.
A todo adicto le gusta un sol naciente, opio hirviente salpicando el valle. Los ojos del violador de divas están más inflamados que su pantalón. Arde al ver satisfecha su pasión.
Devoro cada día y me trago la noche de tinta. Tengo un desorden alimenticio; el más semi-prolífico sexo serviadicto al trabajo en el salón de la flama de la gran —Ovación— estancia. ¡Ovación Divina nición! Yo también soy el infierno, un insano, disoluto como feliz es una lombriz. Envalentonado violento, aprendevoro cuanto puedo, y me ensaño con la luz que agoniza, es exquisito. Y esto es lo que obtienes. Esta poesía regurgiturgente. La vomitobra prefabricada, rehabilitada, y despreciosa de una celebridad.
Pues bien, Carpe al día por las llantas jugulum quisiera decir hay mierda que no he de tragar pero nunca supe cuándo Renunciar.
Perro caliente
¿Crees que este bolso me hace ver gordo? No, pero te hace ver como un perfecto idiota. Y también un poco gordo, sí. No sé los ingredientes de un perro caliente. Pero si actúas como un niño tan hartante,
voy a comerte como a uno. ¿Por qué fingir que es coincidencia? ¿Por qué Servirle tu cuerpo a la ciencia cuando podría alimentar A un pueblo entero? Quiero lamerte en lugares que me infectarían la lengua. ¿Me hace ver gordo esta
Prosperidad que tanto me ha costado? Este humor tan os curo que te Sabe a chocolate. Nick Demske, eres lo malo del mundo. Es decir: DL. mundo. Cuéntame tus ingredientes más secretos. Que este gran centro Comer cial fue alguna vez un bos
Que estas marcas de dientes, un beso. ¿Me hacen ver gordo estas prioridades, las cicatrices, los explosivos bajo mi sudadera?
Los gatos se restriegan en escombros para enseñarte cómo se hace. Nosotros lo hacemos para olvidar cuánto tiempo nos toma destruir la pista de baile abarrotada, que nos atrae a vivir la aventura de nuestras vidas. Nuestras vidas nos sueñan para que podamos existir. Nos quebramos para existir en el calor del verano. ¿Qué te hace sentir joven y fuerte? Lo que a todos nos hace sentir jóvenes y fuertes. Lo que hace a cualquiera amar la sensación de ser joven y fuerte tan dentro de la poderosa canción el poder de hacernos sentir jóvenes y fuertes. Medusa bebé de la agonía del tiempo donde la agonía es el tiempo es la agonía en el tiempo hay agonía en el tiempo porque el tiempo es la raíz de nuestra agonía. El problema de la agonía es el problema del tiempo, y el problema del tiempo se desata por el sueño donde hay tiempo de ser amada por la profesora que ha desperdiciado su tiempo intentando saber algo que no vale la pena saber. El problema del tiempo es el problema de que tú y yo ya no queramos coger. Me arranqué tres mechones de canas de la cabeza. Golpearte la cabeza contra la pared para deshacerte del tiempo es el problema del tiempo donde nosotros somos el problema de un día desperdiciado el problema de haber desperdiciado años con amantes que te desdibujan con tinta y vestidos desgarrados es el problema de sobrevivir el tiempo y cómo sobrevivir el tiempo resulta tan cansado. Soy sobreviviente del tiempo y no estoy viva. Lo que te hace joven es tu experiencia del tiempo. Así como “eres” todo el tiempo, estás hecha de él, o el tiempo es la cosa que tiraniza tu vida. Sueño sobrevivir el tiempo. Sueño ser amada y corro en círculos porque tengo miedo. Sueño leer un libro sin tener que leer el libro sino que cortando el libro leo el libro. El problema del papel es el problema de la planta que tenías en el jardín. Una flor para un funeral. Recogí los problemas y los puse en hoyos en los hoyos para problema de la calle en la que esperas el regreso de tu hermana. El problema de la hermana muerta es el problema de cuánto tiempo creerás que la casa no lo sabía y tú tampoco.
El problema de no tener zapatos se resuelve con el sueño de que te ofrezcan zapatos. No tener zapatos hace de mis pies un problema. El problema del hambre se resuelve cuando te comes el sueño, en el que hay un tipo triste y suicida caminando y sintiéndose todo intenso. El problema del suicidio es el problema de tener un ego que herir. Interesarte en la poesía. Recibir el odio de Charles Bernstein por interesarte en la poesía incorrecta, o sea no interesarte en su poesía. El problema con Charles Bernstein: no es astronauta. El problema del error es el problema de que a la gente no le valgan mierda los errores.
El problema con tener un problema es que tú te conviertes en tu problema. El problema de convertirte en tu problema es que produce un problema adicional: cómo atar tu ser al problema. El problema de ser un problema es que no puedes “ser” cuando no eres más que un problema. Por ejemplo el mosquito. El mosquito es un problema y poco más que un problema, por lo menos para nosotros. El mosquito no tiene identidad además de ser un problema. Sólo podemos conceptualizar al mosquito “siendo” un problema y no teniendo un problema. El mosquito no es un sujeto político. El problema que enfrenta el mosquito es el problema de ser pura molestia y nada de ser.
El problema del profesor es el problema de toda la gente que representa para ti, el ser que tú no eres, quieres intercambiar seres con el conocedor. El problema de ocupar espacio es el poder que organiza el espacio. El problema de las limitaciones institucionales es la creación de tabúes que generan emociones incómodas y desagradables en el salón de clases. Porque es el papi de las cinco chicas sentadas al fondo. El problema de la transferencia es el problema de ocupar espacio estratificado y sentirte obligada a interpretar su poder como erótico. Actúan como si fuera mi problema. Pero es el problema de ser convertida en un problema, como las carnes frías procesadas. Las chicas llevan el problema que le pertenece a sus papis y el problema del papi se convierte en el problema del profesor cuando las chicas con problemas con papi ven al profesor como una vía para salir del problema y luego se convierten en el problema del profesor cuando las chicas buscan rigurosamente la amabilidad y compasión de quien no puede entender el problema. “Porque es bueno conmigo”. El problema de la transferencia es la holgura de un ser que no sabe por qué se aferra a lo que se aferra, un rostro que se parece al tuyo o la fantasía de que todavía no estamos muertos y nuestra muerte no es un problema.
El problema de estar muerto es el problema de perder la capacidad de soñar. Cuando eso se acaba, se acaba la salida.
Cada edición de Tierra Adentro propone una discusión actual y pertinente para nuestro contexto, validada en el diálogo abierto y transversal con sus lectores. Nos interesa discutir el presente inmediato desde las artes en todas sus dimensiones, tanto éticas como estéticas. «Septiembre negro» es un dossier que contiene diferentes reflexiones sobre la violencia y la muerte en nuestro país. ¿Qué significa vivir en México hoy? ¿Qué significa morir aquí? Reflexionamos acerca del valor del metro cuadrado de tierra en los panteones de distintas zonas nacionales, gracias a Paul Medrano, quien nos cuenta la historia de dos familias mexicanas que padecieron los altos costos funerarios, la burocracia y la corrupción al intentar realizar las exequias de sus seres queridos. Para ahondar en esta cuestión, varios creadores nos dieron su punto de vista sobre algunos de los problemas más graves a los que los jóvenes mexicanos se enfrentan día con día: la muerte por migración, por feminicidio, por desaparición forzada, o del periodismo como oficio, entre otros.
En entrevista, y a raíz de la aparición de su más reciente libro Campo de guerra, el ensayista Sergio González Rodríguez nos habla sobre el lúgubre panorama al que se asoma nuestro país en el contexto de violencia y corrupción en el cual está sumido. Esta edición especial de Tierra Adentro se suma al coro de voces que se multiplican para resistir ante una realidad apabullante que intenta silenciarnos.
Nadie sabe qué es la Alt Lit porque a nadie le importa. A mí me importa, pero jamás he sabido definirla. Una vez, Arturo Sánchez —un poeta español al que le encanta Juan Carlos Mestre y Allen Ginsberg y que, por lo tanto, cualquiera diría que puede emocionarse con un poema de Tao Lin— descubrió una de la claves para entender de qué hablamos cuando hablamos de Alt Lit. Todo el mundo tiene esas dos palabritas breves en la cabeza, pero en realidad sabemos que lo que designan es un panorama de la Literatura Alternativa anglosajona, particularmente estadounidense. Sin embargo, Sánchez sugirió que deberíamos referirnos a este movimiento como una Alternativa a la Literatura. Me pareció brillante y siempre había querido robarle esta idea. Creo que nadie sabe lo que es Alt Lit porque nadie quiere animarse a definir este movimiento de escritores millennials obsesionados con ellos mismos y con su generación, porque lo cierto es que no conocen otra cosa. Sin embargo, me han pedido hablar de qué es la Alt Lit y siento que tengo que dar cuentas, o dar explicaciones, o atreverme a lanzar mis ideas sobre aquello que tanto nos obsesiona y que tantos quebraderos de cabeza y peleas ha comenzado a generar recientemente en nuestra lengua. ¿Preparados? ¿Listos? Ya.
A VECES MI CORAZÓN EMPUJA MIS COSTILLAS
Imaginemos a un adolescente, hombre o mujer, que vuelve del instituto con un montón de tareas, de complejos y pájaros en la cabeza. Imaginemos que ese adolescente se siente solo, deprimido, y, además, sus padres no están en casa. Si no quiere volverse loco, tendrá que conectarse a internet y buscar en un montón de chats o de comentarios en blogs para encontrar la compañía y el cariño que necesita. Lo que ocurre es que sus padres sí piensan que está loco —tantas horas en la red, tantos pájaros en la cabeza, no pueden ser normales—, y por eso antes de acostarse tiene que tomarse alguna de esas pastillas que el médico le recetó para estar sosegado, tranquilo, alienado.
Imaginemos que años después de esta escena, el adolescente está a punto de cumplir los veintitantos. Se ha visto obligado a dejar la universidad porque no tiene dinero para pagarla, porque nunca le interesaron las relaciones sociales de la facultad y porque, si quiere huir de la aburrida y serena vida que le hace arder las entrañas, tendrá que encontrar un trabajo. Es aquí cuando nuestro personaje rompe a llorar y escribe un poema sobre esa sensación de vértigo que continuamente le apuñala. Cuando pienso en esta persona, me acuerdo de la Alt Lit. Cuando pienso en su rostro inexpresivo, me acuerdo de la Alt Lit. Cuando pienso en un país destrozado por la incomunicación y los ansiolíticos desmedidos, pienso en la Alt Lit.
Muchos creen que esta etiqueta nació para designar a un grupo de hipsters obsesionados con ellos mismos, y cuyas aspiraciones literarias pasan por hablar de sus iPhones y de lo mucho que les emocionan las letras de Drake. Sin embargo, pocos se han detenido a leer la letra pequeña del contrato que estos escritores establecen con el lector, en donde encontramos un grito de ayuda, una llamada a las armas y un retrato generacional que es muy crítico con la sociedad estadounidense —y que lanza sobre la mesa la profunda desesperación de muchos jóvenes.
A veces mi corazón empuja mis costillas, escribió Ellen Kennedy, describiendo esa ansiedad, ese desasosiego que le recorría el cuerpo y que más tarde terminaría por convertirse en su par-ticular tara mental. Afortunadamente, y como explica el novelista Noah Cicero en su novela Pórtate bien (Pálido Fuego, 2014), también existió una solidaridad, una literatura común y un esfuerzo que pudo dinamitar buena parte de estos sentimientos. La Alt Lit, por lo tanto, no es nada sin su comunidad. La Alt Lit no le importa a nadie si no la hacen todos. La Alt Lit es, entonces, como decía el poeta español Arturo Sánchez en su blog, una Alternativa a la Literatura. Una Alternativa a la Vida angustiosa que los medios de comunicación anunciaron para nosotros. Alt Lit es tomar las armas. Salir a la calle —o a internet, que quizá sea lo mismo— y crear una nueva manera de entender el mundo.
TE GOOGLEÉ PARA SENTIRTE CERCA
No soy crítica literaria, ni estudié literatura como para poder dar una definición más clara y estética de lo que este movimiento significa; aunque me aventuraré a decir que la Alt Lit tal y como la conocemos formalmente (el yo, la angustia, las drogas, las palabrotas, la cultura digital) está a punto de morir; o, mejor, transformarse. Una vez puestas las piedras de este movimiento, con Noah Cicero, Tao Lin, Megan Boyle o Sam Pink a la cabeza, lo que sucede desde el 2013 es que un montón de voces nuevas están replanteando el movimiento. Pienso en autores como Gabby Bess y su lucha feminista, Stacey Teague y sus poemas absolutamente alegres y llenos de esperanza, Joshua Jennifer Espinoza y su manera de llevar el mundo queer y transgénero a las letras. El “yo” sigue presente en estas escritoras y, sin embargo, es un yo que tiene una lucha mucho más activa que la de hablar de uno mismo o la de mantenerse al margen del lirismo y de la poesía clásica.
Algo está cambiando. Sólo hay que ver cómo la Alt Lit ha contagiado a autores de tantos continentes distintos, no sólo en lengua inglesa sino también a lo largo de Europa y, sobre todo, de América Latina. Escribe la argentina Malén Denis que “te googleé para sentirte cerca”. Pero también escriben Kevin Castro desde Perú, Augusto Sonrix desde México, Alexandra Urbina desde Venezuela, Didier Andrés Castro desde Colombia u Óscar García Sierra desde España con esa voz característica heredada de una nueva ola estadounidense muy pura y entremezclada con la irremediable influencia de la literatura de sus respectivos países.
Por eso no sé qué diablos es la Alt Lit. Puede que la Alt Lit no sea nada. La Alt Lit es cambio continuo. La Alt Lit no tiene fórmula ni forma. La Alt Lit es aquello que está pasando y que pasará. La Alt Lit es levantarse por la mañana y ver las redes sociales llenas de poemas. La Alt Lit es saber que en todas partes, a todas horas, hay alguien —no importa de qué edad, sexo o país— dispuesto a compartir literatura. A retratar un mundo. A salvar con su palabra un montón de vidas.
En el prólogo del libro Conversaciones con fotógrafos mexicanos, Laura González Flores retoma el dialogo que Claudi Carreras y Pedro Meyer (ambos de origen español) tuvieron para tratar de definir qué es la «fotografía mexicana». Meyer decía que lo mexicano en la fotografía, en realidad, se trataba de una identidad construida. Lo cierto es que puede hablarse de fotografía mexicana cuando la producción de un fotógrafo nacional ha sido realizada en este país y cuando fotógrafos extranjeros hacen fotografía en México.
El trabajo de la mexicana Ingrid Hernández se inscribe dentro de la fotografía mexicana contemporánea. Aunque su producción no ha sido hecha del todo en el país, pues ha trabajado también en San Diego y en zonas urbanas en Bogotá, nos ofrece una cartografía regional: Tijuana aparece como el lugar en el que Hernández genera su propio discurso visual. Crossing Borders. Photopraphing Tijuana (Concordia University, 2012), Tijuana carne viva (Galería Kunsthaus, 2009), Irregular (2009) y Tijuana comprimida. Vol. 2 (2005), son claros ejemplos del trabajo de Hernández en torno al espacio geográfico enmarcado en la frontera.
A pesar de que cada proyecto ha sido distinto, las fotografías de Ingrid Hernández giran en torno a un lugar común: la vivienda. Se trata de una apropiación de ésta como espacio privado que exhibe el escenario doméstico. Según afirma Ingrid, su interés al fotografiar casas construidas en sitios en los que hay condiciones de pobreza, es modificar el estereotipo que los ve con lástima y exotismo,[1] tal y como lo hace el documentalismo cuando retrata hogares y situaciones menesterosas para presentarlos como algo insólito pero ajeno al espectador.
Crear fotografías con las que se pretenda conmocionar al espectador se ha convertido en el principal estímulo de consumo la cultura contemporánea,[2] sin embargo, Ingrid Hernández no pretende exhibir la pobreza desde la visión de un espectáculo o desde la incitación a la conmoción, sino desde un intento por generar exactamente lo contrario. Su fotografía se distingue por dos cuestiones importantes: la ausencia de humanos y el énfasis que hace en los objetos. Esto no es inconsecuente pues Hernández retrata la esencia humana, las condiciones de vida y las actividades privadas a través de los objetos. No hay rostros, no hay gestos, ni personas que guíen las emociones de los espectadores a la aflicción con la que podría mostrarse la pobreza.
Por medio de imágenes que muestran habitaciones, camas y colchones o paredes, muebles y cortinas, Hernández obliga al ojo a mirar en todas direcciones para construir un espacio al imaginar todo lo que fue excluido del cuadro; también permite recrear a las personas que habitan esas casas, abriéndonos la puerta de su vida, sus gustos y sus alimentos.
En el prólogo al libro Irregular (publicado en 2009 por el Fondo Editorial Tierra Adentro) Alejandro Navarrete compara el modo de proceder de Ingrid Hernández en la producción de su obra con la de otros autores, como Daniela Rossell quien en 2002 presentó su serie fotográfica Ricas y Famosas que expone la intimidad del hogar de las clases altas en México, y diferencia de la obra de Hernández, ésta sí cuenta con la presencia de quienes habitan en los espacios fotografiados. Otro proyecto similar es Tlateloco Desmentido,[3] del fotógrafo mexicano Adam Wiseman, en él se muestra el interior de los departamentos habitados por un sector de la clase media capitalina. Wiseman hace fotografías de las salas de diversos departamentos de un mismo edificio para mostrar cómo los colores de las paredes y los objetos cambian en cada toma a pesar de encontrarse en espacios que, vacíos, resultan idénticos. Los objetos y su colocación nos permiten acercarnos a quienes habitan estos espacios pero, al igual que en la obra de Hernández, las imágenes de Wiseman prescinden de la figura humana. Estos tres fotógrafos han hecho desde diferentes perspectivas una cartografía que permite observar cómo viven los capitalinos.
Sin duda, el trabajo de Ingrid Hernández abre la puerta a una nueva mirada a la vida privada de una clase social en México, y con ello genera una propuesta que enriquece el discurso de la fotografía mexicana contemporánea.
Hace unos meses adelanté en otra entrada de esta columna, que Morelos sería uno de los invitados de honor en la edición 43 del Festival Internacional Cervantino, y hace unas semanas se hizo oficial, al igual que la participación de Colombia, Perú y Chile como los países que conforman las propuestas internacionales de este año.
Además la fuerte presencia de esta alianza denominada «del Pacífico» y de Morelos, se presentará una selección de eventos que giran en torno al lema del Cervantino 2015 que es «La ciencia del arte. El arte de la ciencia». Sobre esto, el escritor, Jorge Volpi, director de este encuentro internacional y multidisciplinario dijo que »desde hace mucho tiempo, al menos desde los albores del siglo XX, ciencia y arte han estado muy separados, al grado de convertirse en suerte de dos culturas. Nosotros queremos demostrar que siguen existiendo vínculos constantes entre ciencia y arte, por eso tendremos un programa rico y vasto en torno a esta relación». Entre los platos fuertes en esta sección se contará con la presencia Roald Hoffmann y George F. Smoot, ganadores del premio Nobel en química y física, respectivamente. Además Volpi añadió que se tiene uno los mejores programas en años.
En la edición 43 del Cervantino habrá unas 450 actividades y participarán más de 3 mil artistas de 27 países. Se desarrollará del 7 al 25 de octubre en Guanajuato. Por parte de Morelos se tendrán distintas sedes y propuestas que intentarán abarcar varias de las actividades importantes del estado, especialmente las escénicas. Es un gran acierto de los morelenses llevar a bandas jóvenes de distintos géneros con el afán de impulsar la escena joven sin sacrificar la calidad que requiere el Cervantino, uno de los festivales culturales más importantes del mundo, y que en su rubro se encuentra en el quinto lugar del ranking internacional.
Destaca la presencia de la Banda de Tlayacapan en la Alhóndiga de Granaditas, espectáculos callejeros como Tloque Nahuaque y danza con la compañía Foramen Ballet; además del Ensamble Celso Duarte, uno de los responsables de que la escena musical en Morelos se encuentre en tan buena salud; el monumental Coro de Niños de Cuernavaca y el Coro de Cámara de Morelos también tendrán presencia en la fiesta cervantino. En el rubro cinematográfico se presentará documentales y largometrajes de Francesco Taboada, César García y Ricardo del Conde, tres de los cineastas con más trayectoria de Morelos.
Las actividades oficiales y enfocadas a mostrar el trabajo joven de músicos y artistas visuales, así como la participación de actores, escritores y de otros medios, comienzan el jueves 8 de octubre. Se dará inicio con el encuentro de las bandas morelenses en la Alhóndiga de Granaditas.
El viernes 9 de octubre se presentarán dos de las propuestas de fusión más fuertes de Morelos, Neoplen, que conjuga ritmos tradicionales de la cultura mexicana (como el son con rock) y Som-Bit, agrupación que recién regresa a México después de una gira veraniega por distintos festivales en Canadá. El sábado 10 de octubre, además del espectáculo de gala inaugural «Libertad de la tierra», se presentarán en un ciclo denominado «Trenes del sur», bandas como Fake Fémina, Cuarenta Días, Rinno y Never After Before.
El viernes 16 será el turno de propuestas elegantes, líricas y atmósfericas con Capital Sur, ÁdadA y Leika Mochán, mientras que el sábado 17 estará empapado de hip hop y buenas rimas con Seres Lunáticos, Ikál Gallo/Sésar Adjuster y Señal& Zación.
El domingo 18 es el turno del ska, uno de los géneros con más tradición en Morelos, ya que cuenta con diversas bandas de gran trayectoria como La Bolonchona, que hace no mucho llegó a varios países de Europa. Completan el cartel Kamikaze Beat Band y La María Cantú.
El viernes 23 de octubre se presentarán agrupaciones con gran experiencia y propuestas muy frescas como Monodram, Meteora y 300 Rubias Suicidas, y al día siguiente Los Pápalos, Malmalario y Señor Atómico, con propuestas que van del electro-rock, al surf. Todas las presentaciones anteriores tendrán lugar en el escenario principal de la Antigua Explanada del Ferrocarril como parte del programa «Jóvenes Trenes del Sur» y representan lo mejor de la escena del rock y géneros cercanos.
Otro programa morelense de música se denominó «Joeves Soaves», y arrancan el 8 de octubre con propuestas de jazz, entre ellas Chronos y Las Galletas del Mr. Esqueleto. Sociedad Acústica y Cuarteto Magatama harán lo propio el jueves 15. Estos dos ciclos de jazz conforman las dos escenas del estado, por un lado la de músicos de trayectoria y dominio de la técnica, como Marcos Miranda y Keiko Niikura, y por otra parte la escena emergente con músicos jóvenes de gran talento.
«Salsa de Guaje» es otro ciclo en el que se presentarán bandas como Djemberé, Son de Tepoztlán y Óscar Bolaños y la Santa Rumba que ofrecerán conciertos el jueves 22. Mientras que en las sesiones dominicales denominadas «Orgullo de tradición» y que se llevarán a cabo en el Anfiteatro, se contará con la presencia de Jesús Peredo, Culebra de Agua y el proyecto de corridistas Tembembe, esto el domingo 11.
Finalmente otro importante programa fue propuesto por Carlos Kubli, incansable gestor cultura del estado y que preside el espacio cultural sie7eocho, además de coordinar gran parte de la oferta morelense en el Cervantino. Hablo de «Transición Morelos» que tendrá como sede la Plaza Allende y comenzará el viernes 16 de octubre. La carpa estará conformada por actos multidiciplinarios como Desorden Juana Gallo, Javier Ocampo, Elías Xolocotzin, Ary Ehrenberg, Marte Roel, Leonardo Aranda Brito, Jaime Munguía, Antonio Russek, Moisés Regla, Raquel Punto, Galo Íñiguez y Leonardo Requejo. Se suman Marina Ruíz, Kenia Cano/Marcos Miranda/ Omar González y Paula Rechtman/Leika Mochán quienes presentarán sus propuestas al día siguiente, y el día 18 culminará con la presentación de Valsian, La Perra y Manolo Garibay.
Para celebrar que este año Morelos va al Cervantino, todos están invitados el 11, 12 y 13 de septiembre al Festival Rumbo al Cervantino en el Submarino Morado. En el evento se presentarán varias de las bandas que van a Guanajuato, además de artistas de otras disciplinas y promete ser una fiesta con lo mejor de la cultura juvenil del estado.
3. en nuestro sueñolos vecinos le subenel volumen al vacíocuando el viento cesao se corta la luz sin aviso(no sabemos dónde se escondieronlas palomas ni las marchas ese día)y del árbol en el pasajeun secreto e inscripcionescuelgan como visiónde ojo contra ojo(amanecer de fuego, costra de vino en la playa)o de callarse en la cascadaahorcando convexo, el reflejotrozos de cristalespulidos por la ola e insistencia(nuestro ir y venir en el derribe)una imagen, el poemami primer acercamientola violencia
11. y no podemos dormir y no queremos despertarme dijo soy la hija del mayor asesino de la historiay te amo como tromba marinayo miré debajo de la cama y en la duchaalgo se me queda y no puedo largarpensé y no dijemira, aquí estás con tu mejor amigo muertobajando las escaleras del puertoestuve en Pisagua leyendo los murosen el desierto, junto a los japonesesno hay dónde correrla miré y la supe pálidate esperé, dijo, donde faenan ballenas en Quintayen la playa donde encallan los pingüinosplastifiqué todas las tarjetasque publiqué en los almacenesaquí me ofrecí a lavar ropa y de nodrizaéstas son mis manos y ésta es otra fotoestás solo en el continente y tienes rabia¿notas las tablas, las piedras en los techosla tormenta que contienen?
24. dormir en el aeropuerto con la persistencia en la retina de una aduana y un desierto, refundar el desprecio y extraviarse en la noche con compañeros de labores y materiales de trabajo: filos de obsidiana, alerones y nuestra sombra (leviatanes del Pacífico sur) sobre poblaciones humanas de abril y sueño, el resultado: sólo piedras y un desafío: suerte en hojas de coca, taxis y vodka, arrojo vulnerable de este viaje para regresar al mismo baldío (siempre son las 4:31 am), lozas de un despegue y un temblor, pestañeo de neón, alguien te sueña tatuado y violento en conquista del glaciar, pero sólo hay kilómetros y ciudades fundadas en el plomo, piernas que se extienden como espuma, de espaldas en la arena una fracción mínima e incorregible del universo se contrae y expande, como un coche bomba, al develar un alunizaje de lengua y labios para interpretar columnas de ceniza volcánica y el rostro de la muerte en el fuego 40. el pasado es reconocer el aguauna tarde y álamosdespedirse en una playa volcánicapor la luz del ojo de maderaintermitencias geográficasy diversos oficiosuna mochila que sólo contienecosas sencillascomo jabón o cenizas