El novio más serio que tuvo Magdalena Macías, en vez de decirle Gorda, le decía Gordita. Empezaron a andar cuando ella tenía diecisiete años, y ya para cuando tenía diecinueve llevaba un año en la Academia de policía y seguían juntos. Ramiro era alto y dientudo, pero todas decían que tenía su chiste. No tomaba, no era mujeriego, nunca la contradecía y siempre le caminaba un paso atrás, como lacayo de alguna antigua monarquía.
A la Gorda Macías le incomodaba tanta devoción, pero se obligaba a querer a Ramiro y le contaba cosas que a nadie más, como que ella, ante su abuelo, nunca sabía decir que no.
—Ramiro es buena gente, le dijo una que por entonces se decía su amiga, y tú tampoco es que vayas a tener muchos pretendientes.
Lo normal para todos era que se casaran, y la Gorda lo hubiera hecho de no ser porque Ramiro le pidió matrimonio justo en la fiesta de los noventa años de su abuelo, frente a él y al resto de la familia. Y aunque en ese momento Magdalena le hubiera dicho que sí, con solo verle la cara Ramiro supo que nunca llegarían a casarse. El compromiso terminó ahí mismo, tan pronto como había empezado, y a partir de entonces la Gorda tomó el consejo de su abuelo:
—Un buen poli, mi Magda, aprende a tener siempre la misma cara, para que nadie pueda leerle las debilidades.
Muchos años después, nadie pudo leer en Magdalena Macías, ya conocida entre los municipales como la GM, el enojo que le provocaba Efraín Galindo, apostado en la Dirección de Seguridad Pública de Jojutla desde las seis de la mañana. Maldonado dijo:
—¿Qué chingados querrá este acá? Si ni estamos en su jurisdicción…
Galindo era un profe rijoso y respondón de la Normal Rural de Amilcingo. Sabían que era bueno para dar lata con sus marchas, plantones y tomas de secretarías en Cuautla; le caía bien a la gente, pero no al gobierno porque era aficionado a echarles pestes. Como había llegado muy gallo, la GM ordenó que lo hicieran esperar lo más que se pudiera.
—¿Y eso para qué, mi GM?, dijo Zamudio.
—Ah pues para que no me cuentee y me diga bien derechito qué chingados quiere, que los profes son muy habladores y cuando traen energía hasta dos horas enteras les dura el discurso.
Pasado el mediodía, cuando la poli de la ventanilla ya había regresado de comer, Galindo estaba de pie:
—¿A qué hora lo tienden a uno aquí, pues? Su voz en grito fue la pauta para que la GM al fin lo recibiera.
Lo observó con expresión neutra: moreno y tirando a pelón por las entradas, camisa blanca, pantalón de mezclilla, lentes de marco fino y la boca engañosa de los que parecen estar siempre sonrientes.
—Esa es una ventaja, solía decir Galindo, porque casi todos me toman por pendejo y luego doy el campanazo.
La GM dijo:
—A ver pues, no hace falta que grite, ¿cuál es su asunto?
Según lo planeado, un Galindo hambreado, acalorado y con el dolor de espalda que dan los asientos de la sala de espera, sacó de su mochila un folder lleno de papeles y fue breve: estaba ahí con la intención de encontrar a uno de sus alumnos, desaparecido ya hacía varios meses cuando se fue al balneario de las Estacas con su novia, que era de Jojutla. Las autoridades de Tlaltizapán, donde estaba el balneario, habían dado puras respuestas tibias. Galindo le dio copia de todas las actas, averiguaciones y denuncias.
—Escúcheme una cosa, señora Macías, empezó a decir Galindo, y justo en ese momento la GM dio un manazo al escritorio: no, no, no mi profe, yo no soy señora de nadie, y nadie que no vaya a ser mi marido puede decirme así. Yo a usted le digo profe porque por algo se echó sus buenos años en la Normal, así que tenga la decencia de decirme como se le dice a quien se chingó lo propio en la academia de policía del estado de Morelos.
Contra todo pronóstico, Galindo soltó una carcajada en la que dejaba claro que estaba hasta la madre:
—Mire, está bien oficial, oficial primero, comandante, sargento o como quiera que sea el título que mejor le llene a usted el ego, yo aquí le dejo, con dos fotocopias, las denuncias de lo que corresponde hacer por ley, pero escúcheme una cosa: Manuel Marcial era un estudiante que desapareció con una muchacha de su pueblo, y si a usted, sargento, oficial o jefa de jefas no le da la gana investigar, lo investigará otro de más arriba, porque si algo yo sé hacer bien es chingar mucho la madre.
Cuando se fue, la GM le ordenó a Zamudio que le siguiera los pasos a Galindo, que se regresaría a Cuautla en el Estrella Roja de las cinco. Mientras tanto, ella se dedicó a revisar los papeles que él le había dejado. Reportes de desaparición, averiguaciones previas, antecedentes. La novia de Jojutla: Claudia Contreras. La GM frunció los labios, se rascó la cabeza, y pensó en lo cabrón que era a veces el destino.
—Que nadie te lea el coraje ni tampoco la sonrisa, Magda.
Sin saber por qué, antes de ir a interceptar a Galindo la GM se revisó de forma inútil el peinado: su cabello seguía tan necio como siempre. Antes de subir a su camión, Galindo hacía malabares con su celular y un vaso de nanches con limón y sal, para no dejar de comer mientras mentaba madres. La GM lo abordó con calma:
—Fíjese que ya revisé sus papeles, véngase a dar una vuelta. El profe miró su reloj y tres veces abrió la boca para hablar sin terminar de hacerlo.
—No se asuste, profe, dijo Zamudio.
Apenas se trepó en los asientos traseros de la camioneta patrulla, Galindo dijo:
—Yo no les tengo miedo.
—Ah, pues qué bueno, dijo la GM, así está usted más a gusto en la paseada que vamos a dar.
Por el espejo retrovisor podían verse los ojos negros de Galindo ir para todos lados: a la manija de la camioneta, al freno de mano, a rejas y ventanillas. Nada pendejo, calculaba cómo podría escaparse en caso de tener que hacerlo, y cómo sobrevivir si hacía falta. Listo para la improvisación, como buen profe rural. Si no hubiera aprendido a esconder sus reacciones, la GM hubiera sonreído.
Ya por la carretera a Tequesquitengo, la GM volvió a hablar:
—Mire, profe, hace poco se firmó aquí el acuerdo del Mando Coordinado, un esfuerzo estatal en la lucha contra el crimen organizado, o alguna pendejada así dicen en los periódicos, ¿verdad? Pero lo que eso quiere decir en pocas palabras es que la policía de Zacatepec, o la de Tlaquiltenango, puede intervenir en cosas de Jojutla si lo creen pertinente, y pues entonces pasa que tengo el pueblo lleno de halcones, ¿me sigue?
Como cada reforma y cambio que viniera de Cuernavaca, o peor, desde el gobierno federal, el Mando Coordinado era otra de esas cosas que el Gobernador venía a inaugurar, y luego entre confeti y música de banda se despedía de un pueblo al que olvidaría el resto del año, a menos que hubiera muertos de más. Mientras tanto, las denuncias de desaparición no dejaban de ser una burocracia complicada y más bien inútil. Por eso necesito saber de su muchacho, que me cuente, pues. Galindo, desconfiado de los polis como cualquier profe, dijo:
—Ahí le dejé las denuncias, écheles un ojo. Y ni crea que con sus intimidaciones me va a asustar. Si algo me pasa, voy a dejar avisado que sea a usted a la primera a la que investiguen. Ahora regréseme a la central camionera.
En los días siguientes, la GM volvió al caso de Claudia Contreras. Las averiguaciones de Tlaltizapán estaban hechas con las patas y se notaba que ahí nadie chicoteaba a sus polis para que escribieran reportes legibles. De todas formas, poco valía: que si el mando coordinado, que si el mando único, que si el enlace federal… En los últimos años la forma de componer las denuncias había cambiado tantas veces que ya nadie sabía cómo hacer las cosas y a veces La GM se preguntaba si aquello sería a propósito.
Su abuelo siempre decía: “un buen poli no deja que las pistas se le enfríen, Magda.” Y en la práctica, ella había comprobado de primera mano que después de dos semanas la gente ya no se acordaba de fechas, de caras ni de nada. Si esperaba que los papeles llegaran a la Policía de Investigación Criminal en vez de moverse pronto, quedaría muy poco por hacer. Por eso Jojutla tenía su propio sistema:
—El trabajo oficial lo cumplimos como mejor se pueda, y lo que haya que averiguar lo hacemos en la calle; ni me pierdan el tiempo en agarrar gente que nomás cargue droga, que esa es batalla perdida. La energía me la dejan reservada para quien violente a la población civil.
Claudia Contreras estaba en la cuenta de desaparecidos que tanto coraje le daba llevar. No la cuenta de cifras maquilladas que los mandos de Cuernavaca les hacían entregar, sino la cuenta de verdad, con nombre, familia y, si había mala suerte, también una tumba. A Claudia la habían encontrado en una fosa clandestina que operaban los Rojos en Temimilcingo. Con mucho tacto y mucho billete, en una labor de contrasoborno, término acuñado por ella misma, la GM había podido negociar con los municipales de ahí que le dejaran sacar el cuerpo solo para darle un entierro digno, sin hacer preguntas ni acusar a nadie de nada.
Desde entonces ella quería sacar a todos los muertos de ese terreno, la fosa personal de Armando ‘El Sacamuelas’ Alcántara, un narco de Yautepec que mataba y secuestraba más que ningún otro por la zona, en absoluta impunidad al ser el sobrino del presidente municipal de Tlaltizapán. La GM al fin estaba cerca de poder tronarlo. El problema era hacerlo sin que eso provocara un margallate en su pueblo en el que ella misma y su gente acabaran en un hoyo. Maldonado dijo:
—Pues si queremos que la federal intervenga sin quedar nosotros como soplones, muévale con esos, mi GM, los de las asociaciones civiles. Aunque la verdad esos antes confían en el diablo que en un poli.
Necesitaban a Galindo. Y aunque a la GM no le costó dar con él, sí le costó bastante hacerlo volver a Jojutla.
—Ya sé algo de su muchacho, pero necesito que me haga un favor.
Al final Galindo volvió, y cuando lo vio bajar del camión que venía de Cuautla con sus pantalones de mezclilla, sus huaraches de poco uso y su camisa azul celeste, la GM sintió una cosquilla traicionera que supo ocultar. Por precaución, lo abordó como si fuera a revisarle la mochila.
—Por lo pronto vamos a hacer como que usted viene por algún asunto personal; luego vaya a la fonda La Leyenda de los Volcanes, coma tranquilo y yo ahí lo encuentro.
Cuando la GM necesitaba verse con alguien en privado, llegaba a La Leyenda de los Volcanes por la puerta de atrás y la dueña le acomodaba una mesa en un patio con piso de cemento, cercado de platanares. Sobre la mesa había dos Coronas frías; al poco Galindo se sentó frente a ella y le sostuvo la mirada.
—Mire, profe, para encontrar gente yo tengo mi sistema; capaz ando a ciegas, pero ya aprendí para dónde dar los palos. Y no sé si lo que vayamos a hacer se llama justicia, pero de que vamos a dar con su muchacho, vamos.
Después de un largo silencio, Galindo dijo:
—Háblame de tú. Y dime como para qué eres poli si sabes que no se hará justicia.
La GM le dio un trago a su cerveza.
—A ver, ¿y tú para qué eres profe si tus alumnos de todos modos van a ganar más si se meten de sicarios?, ah, verdad.
Risas, de las inesperadas. Hacía mucho que Jojutla no era el pueblo donde su abuelo había sido policía, pero qué se iba a hacer. “Somos gente terca y de camino difícil”, decía don Florencio Macías cuando aún vestía el uniforme y dejaba a su nieta Magdalena desarmar y limpiar su carabina.
—Ya sabes cómo están las cosas en el estado, Galindo, y con los malos no queda más que entenderse. Galindo dijo:
—Está bueno, pero la confianza, cuando es confianza de veras, es carretera de doble sentido.
Durante las semanas siguientes, y por primera vez, la GM le confió a alguien que no fuera un poli de los suyos la forma en que mantenía a Jojutla en paz, o al menos en paz para los que no la debían, pero siempre la temían. Si se quería saber de alguien, había que hablar con la gente adecuada: los basureros, que siempre saben de lo que se dejaba tirado; los despachadores de gasolina, que ven gente pasar a todas horas, y si se busca a un muertito oficial, en Jojutla o en pueblos cercanos, se habla con una rezandera.
Lo feo del asunto era que el muchacho de Galindo seguro estaba muerto. Lo bueno, que la GM estaba casi segura de dónde estaba su cuerpo y también de que el culpable de su desaparición era el Sacamuelas.
Ahora, dos veces por semana, la GM se juntaba con Galindo, que acumulaba información para empezar a apretarle el cuello a los corruptos de Tlaltizapán. En uno de sus avances encontró la forma de que Hacienda se le echara encima al dueño del terreno donde estaba la fosa, un empresario de Cuernavaca que vendía carros usados y que además era cuñado del presidente municipal.
Había que desmadejar de a poco la corruptela.
—Los políticos son así, decía Galindo, cuando empieza el sálvese quien pueda, para escapar vivos acusan hasta a su propia madre.
Contra el Sacamuelas, la GM tenía la autopsia de Claudia Contreras, que en su momento insistió a la familia en hacer. El lodazal del municipio vecino saldría pronto, y el profe, discreto, tenía con él cada vez a más gente en busca de sus desaparecidos, todos con su denuncia pertinente para que no les vinieran luego con sorpresas.
Galindo y la GM se llamaban seguido. Él le contaba sus avances con las asociaciones.
—Y tú que querías resolver esto con puros papeles, le decía la GM y él se reía.
Lo mejor de hablar por teléfono era que Galindo no podía ver que cuando hablaban ella daba vueltas por la casa, se miraba al espejo, se acostaba en el sillón, se cambiaba de peinado y ponía una cara de pendeja que ni ella misma se aguantaba, tal vez para compensar que en sus reuniones en La Leyenda de los Volcanes siempre estaba seria y a lo que iban.
Cuando la posibilidad del golpe federal ya se sentía cerca, Galindo le dijo:
—¿Y por qué no haces esto a título tuyo? Le avisas a la Guardia Nacional y capaz hasta una medalla te darían.
Como se lo dijo al teléfono, la GM se permitió una risa:
—Se supone que un buen poli hace quedar bien a sus superiores, pero los superiores de estos rumbos ya sabes tú para quién trabajan. Lo que a mí me funciona mejor es que crean que me hago pendeja, eso sí que los deja contentos.
La presión periodística empezaba a aturdir tanto al gobierno de Tlaltizapán, que El Sacamuelas ya estaba listo para ir a tronar a quien anduviera molestando a su tío, quien por tanto tiempo le había hecho de tapadera. Era el momento de alertar a los federales. Poco antes, la GM y Maldonado blindaron a la municipal de Jojutla de toda sospecha: le dieron el pitazo —tardío— al Sacamuelas de que los pesados irían tras él. El operativo de la Guardia Nacional fue aparatoso y por todo lo grande, con allanamientos, balaceras, retenes y detenciones. El Sacamuelas se había pelado, pero sus dos hermanos no, y contaban que al final hasta al presidente municipal se habían llevado en una patrulla para que no acabara linchado.
Durante un buen rato la tensión del operativo federal distrajo a la GM de su celular, que tenía cuatro llamadas perdidas de Galindo. Al marcar de vuelta, el teléfono la mandó a buzón. Sintió que las costillas le sacaban el aire de los pulmones.
—¿Supo algo del profe? le preguntó a Maldonado y él le dijo que no, que desde antes del operativo todos los activistas estaban avisados de resguardarse. Llamó dos, cinco, diez veces, pero Galindo no contestaba.
Zamudio y Maldonado veían el noticiero nacional con su encabezado en amarillo: duro golpe al Cártel de Los Rojos en Morelos, pero ella solo podía pensar en las llamadas perdidas, en otras fosas y en otros tiros de gracia que los narcos como el prófugo Sacamuelas daban y podían dar en cualquier lado.
—Capaz la cagamos en avisarle, cómo pude haber dejado que se pelara ese, que ni necesita enojarse para dispararle a todo.
La GM salió de la Dirección de Seguridad con las manos temblorosas y las llaves de una patrulla en la mano. Al doblar en el jardín Municipal de Riva Palacio, el latido le volvió al cuerpo cuando vio a Galindo ahí parado junto a un puesto de elotes: camisa blanca, pantalón de mezclilla, morral y huaraches limpios. La GM se le acercó en dos zancadas:
—¿Por qué no contestabas al teléfono, cabrón?
Sonrisa lenta:
—Me quedé sin pila.
—Ah… no deberías andar por aquí haciéndote el como si nada, que alguien puede sospechar.
Galindo dijo:
—Pues si sospechan diles que andamos noviando, y asunto acabado.
La GM quiso reír, pero solo rodó los ojos.
—Vamos a dar una vuelta.
Se subieron a la patrulla, y a pesar de los halcones y los chismes, la GM lo dejó subir en el asiento de copiloto. Entraba un aire tibio por la ventanilla se enfriaba al pisar el acelerador. Galindo se veía tristón, pero en paz: esto salió bien.
—Tu muchacho no va a volver, dijo la GM, hay como treinta muertos enterrados en esa fosa, el Sacamuelas se peló, nada salió bien.
—Pero está mejor que antes, a ver, ¿si no para qué pues te dedicas a esto, Magda?
La GM dijo:
—Porque soy gente de camino difícil, me viene de familia.
—Mira, ya somos dos, dijo Galindo.
Y aunque la Magdalena Macías no sonriera, el profe supo leer en su cara que, después de todo, estaba contenta.
La cultura jñatrjo a la que pertenezco, se encuentra en una región constituida por trece municipios del noroeste del estado de México: San Felipe del Progreso, Ixtlahuaca, Atlacomulco, Temascalcingo, Villa Victoria, El Oro, Jocotitlán, Villa de Allende, Donato Guerra, Jiquipilco, Ixtapan del Oro, Almoloya de Juárez y Valle de Bravo, y el ayuntamiento de Zitácuaro, en Michoacán. Esta zona, que forma parte de la Sierra Madre Occidental, ha estado habitada por los mazahuas desde la época prehispánica, aunque hasta la colonia era conocida con el nombre de Mazahuacán; de acuerdo con Nájera: “el Códice Mendocino al referirse al Mazahuacán indica que la población principal se encontraba en Xocotitlán y que los habitantes se dedicaban a la cacería de venados (1970:16 citado en Figueroa p. 23). De ahí, la denominación del mazahua como “la gente del venado” o “los que hablamos la lengua”. Es también, una de las cinco lenguas indígenas que se hablan en el estado de México. 1
El fenómeno migratorio ha hecho que hombres y mujeres crucen fronteras locales, de la comunidad al municipio o vayan más lejos al ubicarse en otras ciudades del país o en Estados Unidos y Canadá, en la búsqueda de mejores condiciones de vida para ellos y sus familias. Soy hija de padres migrantes que se establecieron en oficios diversos en la Ciudad de México. El sentir(se) mazahua creció con la añoranza de regresar a la milpa, a las montañas, a los bosques de pinos y oyameles, al olor de ocotes encendidos, al calor del fogón, a la celebración de fiestas con nuestra gente. En años recientes, he volcado mis energías al estudio de las lenguas y las literaturas indígenas contemporáneas como una búsqueda de identidad y pertenencia. La creación literaria en primera lengua (indígena – madre) es una urgencia, una propia e inmediata necesidad; ver al mundo en otras formas. “Es el camino, como lo menciona Margarita León, poeta hñähñu, de vuelta a casa de los abuelos, de los padres; a la nuestra” (2019:11).
Junto a mi madre Margarita Cruz y mis hermanas Guadalupe y Adriana; y mi padre y mi hermano mayor ya fallecidos, Andrés Bautista Santos (1938-2007), hombre campesino y migrante y Andrés Bautista Cruz (1965-2021), cuyo deceso por covid-19 nos lastimó amarga y dolorosamente como a cientos de personas que han perdido algún familiar durante esta pandemia. Mi hermano fue el primero en nuestra familia en obtener un título universitario. Se desempeñó profesionalmente como abogado agrario y fue uno de los fundadores distinguidos de la Procuraduría Agraria; y desde ahí acompañó a campesinos de todo el país, en los procesos de seguridad jurídica librándolos del despojo de sus tierras. Junto a los miembros de mi familia, hemos reconstruido la casa de nuestros ancestros, Casa Azul –con su milpa y su oratorio, que se ubica en las tierras altas y frías de la comunidad de San José Rioyos Buenavista, en el municipio de San Felipe del Progreso.
El pueblo mazahua está próximo a la celebración Nu mburú kjé’é jñatrjo; en San José Rioyos, el inicio del año mazahua en sincronía con el festejo católico a San José, nuestro santo patrono, se realiza una serie de ritos vinculados con el inicio del ciclo agrícola el día 19 de marzo, así como una celebración eclesiástica en la parroquia de la comunidad. He deseado pensar este texto como una reflexión acerca de los esfuerzos de hombres y mujeres que trabajan con la escritura mazahua como ese fuego nuevo que reaviva la palabra y la convierte en enseñanza y en poesía. También para presentar los resultados de dos significativas convocatorias “Ts’ina jens’e” /“Madre cielo” y “Ri jñatrjogo/“Soy mazahua” emitidas por la Agrupación de Escritores Mazahuas.
[…]Na guezhiji yo na kjuana ñe yo nazoo
[…]Se están zurciendo realidades y fantasías
Xëk’ïji yo kjiñine nana jomï.
desmedajando la memoria de la tierra.
Kja Chajñiñi kjaji mbaxkua, tohjoji,
El pueblo grande está de fiesta, canta,
kjanu jueximi ye kjïxïmï ñe yo k’uartr’ï.
su voz estalla en hilos y colores.
Jña’a yo g’uezhiji
Palabras en bordado
Fausto Guadarrama, poeta mazahua (2020:218)
I. Zojña jñatjo/Poesía mazahua
La poesía en lenguas indígenas varía de una región a otra en relación con las lenguas en que este género literario, en su dimensión escrita, se ha venido cultivando en los más recientes años. Algunas tienen un considerable número de hablantes, o bien, un alto grado de prestigio lingüístico que les ha permitido desarrollar su propia tradición literaria. Es importante destacar que se trata de una escritura bilingüe, en una lengua indígena y en español, traducida por el propio escritor. En este sentido, la producción poética en lengua mazahua es escasa y su difusión es mínima. No obstante, la enorme riqueza de la tradición oral, así como en otros saberes comunitarios que son fundamento de la cosmogonía mazahua.
Si bien, el empleo de estas lenguas ha estado restringido al ámbito familiar y comunitario, a partir del involucramiento de los pueblos indígenas en la defensa de sus derechos, su uso se convirtió en una bandera de resistencia lingüística y de orgullo étnico. “Las lenguas son ahora arma y puente”, comenta Elisa Ramírez Castañeda: “Paradójicamente, la oralidad es resguardada por la escritura; surge como una nueva memoria, como un ejercicio para recuperar los espacios robados a las lenguas y a la tradición oral” (2017: s/p).
Sin embargo, este proceso de transición entre la oralidad y la escritura ha sido muy complejo para el pueblo mazahua, donde las condiciones de marginación social, política y económica sumadas a la migración, han mermado el desarrollo de políticas lingüísticas y de educación bilingüe, e inclusive se ha excluido la participación a los hablantes en la toma de decisiones acerca de la normalización de la escritura mazahua.2
Así, los primeros exponentes de poesía expresada mediante la escritura alfabética aparecen a principios de la década de los años noventa. Y está vinculada a la conformación de maestros de educación básica y promotores bilingües en las comunidades mazahuas. Este factor educativo detonó una incipiente generación de estudiosos de la cultura y la lengua así como poetas en lengua mazahua.
Abro un paréntesis para comentar que existen varias investigaciones académicas acerca del pueblo mazahua, su cultura y su lengua y la migración desde una visión externa. Como el célebre título Indígenas en la Ciudad deMéxico. El caso de la Marías (1979) de Lourdes Arizpe; o bien Identidad, género y relaciones interétnicas, Mazahuas en la Ciudad de México (2005) de Cristina Oehmichen Bazán; y la voluminosa investigación de Michel Knapp, Doctrina y enseñanza en lengua mazahua: Estudio filológico y edición interlineal del texto bilingüe de Nájera Yanguas/Mazahua (2013), un valioso aporte para la filología mazahua. Con este estudio, el lingüista se doctoró (2011) en El Colegio de México y obtuvo por esta investigación el Premio Wigberto Jiménez Moreno (INAH) para tesis doctoral de lingüística (2012) (2013:09). Sin duda, estos títulos como otros más que actualmente se elaborando en centros e institutos de investigación conforman ya un corpus para la historia del pueblo mazahua desde la antropología, la sociología y los estudios lingüísticos.
Así en los inicios de los años noventa, los hablantes mazahuas comenzarán a involucrarse de manera más directa con el estudio de su lengua, su escritura y en su caso, con la poesía. Tres de los más destacados representantes de este período son: Esteban Bartolomé Segundo Romero (San Pedro Potla, Temascalingo, edo. de México, 1951), profesor normalista y antropólogo social. Tallerista en lengua mazahua y creación literaria y traductor. Entre sus obras están Sjechjo/Bebida de maíz fermentado (1995); Diccionario mazahua-español (1996); Enelcrucedecaminos. Etnografía mazahua (2014); Lasserpientes. Entre el relato y la memoria del imaginario colectivo mazahua/Teetjo ñaatjojñaatjo – mazahua (2016) y Antología bilingüe de cuentos mazahuas. Poemas suyos se han publicado en las antologías InsurreccióndelasPalabras (La Jornada 2018) y Zojñajañatjo/Poesíamazahua (Literalia 2019).
A xes’e mboxkï xi’dyo,
Sobre copos de algodón,
nuk’a ni maa ni ñ’eje nunu zana;
en vaivenes de luna,
ñ’ïnï a xïtjï nu ngoxti,
mece detrás del balcón,
nujyo xut’i: yo ts’iseje.
a sus hijas: las estrellitas.
Ñanguad’iji, ñanguad’iji, ts’ingomï,
Corran, corran, nubecitas,
ji ma ndenpa ri sat’aji nuk’a mark´ïji
jamás acudan tarde a la cita;
ximiji ndeje nzo ya ri zók’ïji,
derramen el vital líquido,
k’a tjaja yo juajmï.
sobre los surcos del milpar.
[…]
[…]
Yo ts’igomï
Las nubecitas
Esteban Bartolomé Segundo Romero (2019: 46)
Fausto Guadarrama López (San Felipe del Progreso, estado de Méx., 1964), profesor de lengua mazahua en la Universidad Intercultural del Estado de México, su obra poética se encuentra publicada en varias revistas Nuni, de ELIAC y antologías como México: diversas lenguasuna sola nación, tomo I Poesía (ELIAC, 2008); InsurreccióndelasPalabras (La Jornada 2018) y Caleidoscopio Verbal. Lenguas y Literaturas Originarias (2020). Cuenta con dos poemarios La voz de corazón y Male Albina enAmanecer/Ra Jyasï. Ha participado en diversos talleres literarios en la Ciudad de México, Pátzcuaro, Mich., y Bacalar, Quintana Roo. Ha sido presidente del Consejo Directivo de la Asociación de Escritores en Lenguas Indígenas, ELIAC.
Nu in dyokjobe un masi ri nego
El amigo que más he amado
Sido k’ï mimitrjo a ngumï
Sigue viviendo en casa
Zok’ï ma ra jyasï
Llama al amanecer
Kjanu k’ich’i a mbo’o
Y entra por el tejado
Jotrjo ga nzhód’ï kja tr’azaa.
Con agilidad se desliza por la cumbrera.
Jyezi ra sërëgo, kja xakjï in dyego
Me deja tocarlo, cosquillean mis manos
Kja e pa’a k’ï p’ëd’ë y mojmï
A veces hace travesuras y rompe trastos
Nzayegob’e ri chjeñebe na punkjï.
Juntos reímos hasta vaciarnos.
Ro k’os’ï texe kja i nzeronu
Lo he untado en mi cuerpo
Ngek’ua dya ra zëk’ï yo dyéte
Para exorcizar la maldad que hay en otras miradas
Ro ñonïb’e ñeje ru bech’ibe
He comido y bebido con él
Texe yo jñoñï yo d’ak’ïbe zets’i.
Los deliciosos manjares de la vida.
Yo keme un paa ri mimitrjob’e
El resto del día lo pasamos en el suelo
Ri yepe ri mamïb’e k’ïbe zetsí.
Reafirmando nuestra amistad eterna
Ngejedya d’a tr’ eñe k’ï ri eñeb’e
Este es un juego secreto que tenemos
Dya jñus’ï kja d’a xiskuama
No está registrado en ninguna parte
Ma kjokjo r anee ra mbarïnu
Cuando alguien intenta descubrirlo
Angeze ra d’ak’ï kja nrrïngumï, ra maa
Él salta por la pared, huye pícaramente.
Ny dadyo paa yepe k’ï mapjï.
Al día siguiente vuelve a llamar.
Ne jyarï
El Sol
Fausto Guadarrama (2020:219)
Rufino Benítez Reyna (Zitácuaro, Mich.) Estudió en la Universidad Pedagógica Nacional, sede Ixtlahuaca. Es profesor de educación indígena, investigador y autor del Vocabulario prácticobilingüe mazahua-español (INI, 2002), (INALI, 2017) y coordinó Chapukjú mbaxua, jojña, nojo ñe mbezhe jñatjo/Antología de Fiesta, poesía, canto y cuento en lenguas mazahua (1998) y reeditada (2000). Esta recopilación de la tradición oral está escrita en mazahua con una propuesta específica de escritura por parte del autor para la segunda edición. Ambos materiales representan un apoyo didáctico y de consulta para los hablantes y, sobre todo, aporta registros lingüísticos de las dos variantes del idioma que se hablan tanto en el estado de México como en Michoacán.
La educación formal y la profesionalización de las jóvenes generaciones han logrado conformar un nuevo capital cultural entre los mazahuas, hoy estos jóvenes se han ido insertado en espacios culturales como artistas visuales, comunicólogos, músicos, raperos, entre otras profesiones vinculadas con el arte. Aunado a las condiciones actuales de producción artística, la creación de apoyos institucionales como becas y premios nacionales e internacionales, los espacios de difusión y las publicaciones, así como las acciones políticas y culturales emprendidas por ellos mismos dentro de sus comunidades.
En este sentido, FranciscoAntonioLeónCuervo (Santa Ana Nichi, San Felipe del Progreso, edo. de Méx., 1987), proviene de una educación literaria formal al ser egresado de la licenciatura en Lengua y Cultura de la Universidad Intercultural del Estado de México (UIEM). Y ha destacado al incursionar en la narrativa de manera exitosa, ya que es el primer escritor en lengua mazahua en obtener el Premio de Literaturas Indígenas de América, PLIA (2018), uno de los reconocimientos más prestigiosos en el ámbito de las letras indígenas de América, que se otorga anualmente en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara. Gabriel Pacheco, presidente de la Comisión Interinstitucional del Premio, comentó que “la escritura en lengua mazahua, siendo una de las menos extendidas y con menor tradición literaria escrita, haya producido una obra de tan alto nivel que puede parangonarse con cualquier obra de la literatura universal” (2018:10).
Nu pama pama nzhogú/El eterno retorno es el título de la novela donde se relatan las peripecias de Xuba, un hombre mazahua que se dedica a extraer la raíz del zacatón, y que modificará sustancialmente su vida a partir del encuentro con una mujer-sirena. La enfermedad, el hambre y la pobreza también están presentes, así como la aculturación del pueblo mazahua durante el período latifundista del gobierno de Porfirio Díaz (2020 s/n).
León Cuervo también es poeta, entre su obra se encuentra el poemario Yo jomú nuú’ú/Las tierras del dolor (UDG, 2019), así como la publicación de varios poemas en diversas antologías como Insurrección de las palabras (La Jornada, 2018); Xochitlajtoli, (Círculo de Poesía, 2019), Zojña Jñatjo/Poesía Mazahua (Literatelia, 2019), América en ocho lenguas (UDG, 2019), entre otras. Ha traducido a la lengua mazahua el poemario Cenizas de un flor/Yo b’osibi na nrájná del autor Xhevdet Bajraj (Ediciones Botas, 2019). Ha sido becario del FONCA del Programa Jóvenes Creadores 2018-2019. Pertenece al grupo académico para la normalización de la escritura mazahua. Actualmente, es presidente de la Agrupación de Escritores Mazahuas y director de la revista Nu jñiñi jñatjo/El pueblo mazahua, ahora Jñatrjo. A partir de su trabajo se ha despertado el interés de algunos jóvenes maestros por el análisis y la discusión de la revitalización de la lengua y, a través de esta agrupación, con quienes actualmente revisa aspectos vinculados con la normalización de la escritura y la literatura mazahua.
Ha colaborado con cuentos y poemas en revistas impresas y electrónicas como Sinfín, Círculo de Poesía y Ojarasca. Ha impartido diversos talleres de creación literaria y ha participado en diversos recitales de narrativa y poesía. León Cuervo está aportando de manera permanente con su talento una obra que renueva y enriquece la literatura en mazahua y en español.
II. Agrupación de Escritores Mazahuas
Los intelectuales indígenas, comenta Natividad Gutiérrez Chong, son una minoría numérica de mujeres y hombres entregados al rescate, fortalecimiento, creación, difusión de sus ideas emanadas de sus pueblos históricos en todos los formatos posibles desde las artes plásticas hasta la literatura. Sus creaciones por medio de la palabra escrita o la oralidad muestran la manera en que se ven a sí mismos y cómo quieren ser vistos por los otros. […] Los intelectuales indígenas juegan un papel fundamental para su futuro. Son los puentes que vinculan el pasado con el presente. Son los que conectan el origen con el destino. El pasado es muy importante para la memoria de cualquier pueblo o nación, pero para el pueblo indígena es su razón de existir, es la fuente indiscutible de origen. […] El papel del intelectual es poner ese pasado a interactuar con ideas del mundo actual. Son parte de la modernidad, de la aldea global. No viven en aislamiento, antes bien, tienen iniciativas políticas de mucho calado, fundan revistas, asociaciones lingüísticas, usan los medios de comunicación. Son atentos observadores del mundo moderno, porque ellos son los puentes para comunicar a sus pueblos con el mundo. Nunca traicionan sus orígenes ni se avergüenzan de ellos (2021: s/p).
Retomo estas líneas y mi subrayado en cursivas para vincular –muy sucintamente– el origen y el estado actual de la Agrupación de Escritores Mazahuas, quien al inicio de este año (2021), emitió en su facebook un par de convocatorias “Ts’ina jens’e”/“Madre cielo” y “Ri jñatrjogo”/“Soy mazahua” que buscan la visibilizar a las mujeres mazahuas a través de un reconocimiento a su trabajo cotidiano en la difusión de las costumbres y tradiciones, así como un concurso de poesía en lengua mazahua dirigido a toda su población.
Escritores Mazahuas es una agrupación independiente y autogestiva sin fines de lucro ni intereses políticos, que trabaja colectivamente en proyectos que promueven el uso de la lengua y la literatura mazahua.
Portada de la revista Jñatrjo
La siguiente cronología destaca las acciones que ha llevado a cabo desde su fundación (Valle, E. pp. 1-18):
2014 Su primer impulsor fue Esteban Bartolomé Segundo Romero quien con el respaldo de algunas instituciones culturales del Estado de México convocaron a escritores e intelectuales indígenas de los diferentes grupos del Estado de México a reunirse con el fin de crear una agrupación de escritores. Entre los integrantes se encontraban el poeta mazahua Fausto Guadarrama López; la maestra Bonifacia Cid, docente y directiva del Departamento de Educación Indígena del Estado de México; la maestra de origen tlahuica, Elpidia Reynoso; el escritor náhuatl Crispín Amador Ramírez; el profesor del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) y escritor mazahua Juan Ancelmo González; la maestra otomí y docente de la Universidad Intercultural del Estado de México (UIEM) Petra Benítez Navarrete; entre otras personas de los diferentes grupos originarios del Estado de México, varios de ellos reconocidos impulsores de la cultura de sus pueblos indígenas.
2016 La Agrupación invitó a mazahuas de Michoacán como el profesor e investigador Rufino Benítez; la profesora y cantante Felisa Benítez; la profesora y cantante María Benítez y el profesor Betuel Medina Vega, así como otras personas de diferentes regiones del estado de México, entre ellos Francisco Antonio León Cuervo. Se realizó un taller de expresión oral gestionado con la Secretaría de Cultura del Estado de México. Se propuso un proyecto para realizar antología literaria.
2017 Descendió el número de integrantes quedando únicamente mazahuas del Estado de México y Michoacán. Entre ellos las maestras Felisa, Mari y Bonifacia; y los maestros Esteban, Betuel, Juan, Germán y Francisco. Estos integrantes conforman el 25 de marzo de 2017 la organización que en adelante se denominó Escritores Mazahuas. Se pospone la antología. Se inició la difusión por medios digitales a través de la creación en Facebook de Escritores Mazahuas. Se publicaron poemas bilingües acompañados de alguna fotografía.
2018 Francisco Antonio detectó, mientras trascribía la novela Nu pama pama nzhogú/El eterno retorno, que el sistema de 2015 que solían emplear para su escritura no era funcional para escribir más de diecisiete mil palabras sin que el texto se alterara, sumado a que escribir subrayando las vocales nasales era un proceso lento y laborioso. Estas circunstancias impulsaron a que Francisco Antonio en colaboración con algunos integrantes de la agrupación hicieran un llamado replantear los avances del sistema de escritura mazahua de 2015, generando una discusión sobre cómo escribir en mazahua.
Dicha discusión fue un vector importante en la historia de la Agrupación de Escritores Mazahuas porque se reflexionó en términos técnicos de trabajo, en la búsqueda por profesionalizar la escritura en mazahua, pero al mismo tiempo fue una detonante en la fractura de la primera generación de Escritores Mazahuas.
Francisco Antonio planteó la posibilidad de crear una revista digital cuyos contenidos estuvieran vinculados con el pueblo mazahua. Con acuerdo de todos los integrantes, se publicó la convocatoria para participar con textos y fotografías en febrero de 2018. El primer número de la revista Nu Jñiñi Jñatjo se publicó en junio de 2018 en el portal de internet del mismo nombre. A la fecha, existen seis números publicados de manera semestral, su convocatoria es abierta a la participación del pueblo mazahua.
El primer número alcanzó las 2500 descargas en México, Estados Unidos, Latinoamérica y algunas partes de Europa.
2019 A finales de año se convocó a una reunión de integrantes de la agrupación para elegir a un nuevo presidente, las opciones eran tres, Germán Segundo, Juan Ancelmo y Francisco Antonio. A esta reunión asisten Susana Bautista Cruz y Flor Deyanira Jerónimo Estanislao, quienes en adelante llegan a sumar sus voces en los procesos creativos y de autogestión de la agrupación. De las tres propuestas, se elijé como presidente a Francisco Antonio.
Se establecieron vínculos con la Asociación Cultural Dummuiji, el proyecto Alas de la Palabra, el Festival de Lengua, Arte y Cultura Otomí (FLACO), la Universidad Intercultural del Estado de México (UIEM), la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Ixtlahuaca, la Escuela Normal de San Felipe del Progreso, la Escuela Normal de Atlacomulco, el grupo de escritores de Valle de Bravo, entre otras.
Anterior a la pandemia, la Agrupación organizaba reuniones presenciales, primero en la ciudad de Toluca, posteriormente, en febrero de 2019, la agrupación se “traslada a la Universidad Intercultural del Estado de México, en San Felipe del Progreso, con el objetivo de involucrar a los estudiantes y atraer una mayor cantidad de hablantes de la lengua mazahua” (Gobierno del Estado de México, Coordinación General de Comunicación Social, 2019). Desde finales de 2019 y en 2020 las reuniones se realizaron en el “Comedor Casa Blanca” ubicado en el centro de San Felipe del Progreso, Estado de México.
2020 Escritores Mazahuas está integrado por Francisco Antonio León Cuervo, Germán Segundo Cárdenas, Juan Ancelmo González, Rufino Benítez Reyna, Susana Bautista Cruz, Flor Deyanira Jerónimo Estanislao, Elvira Escamilla Marín y Francisca Sámano González.
2021 A inicio del año, se emitieron dos convocatorias “Ts’ina jens’e”/“Madre cielo” y “Ri jñatrjogo”/“Soy mazahua” para dar a conocer sus resultados en marzo y publicar en el poema ganador en plataformas digitales. Se publicó un calendario mazahua en las redes sociales y vídeos con poemas grabados en la voz de sus autores en conmemoración del día internacional de la lengua materna, 21 de febrero.
III. Convocatorias “Ts’ina jens’e” y “Ri jñatrjogo”. Resultados
La Agrupación de Escritores Mazahuas emitió dos convocatorias con la finalidad de reconocer el trabajo cotidiano de aquellas mujeres mazahuas que conservan y difunden las costumbres y tradiciones que caracterizan al pueblo mazahua, bajo el nombre “Ts’inajens’e”/ “Madre cielo”. En las bases se establecía que las candidatas podrían ser aquellas mujeres cuya edad rebasará los 50 años, sin importar su lugar de residencia. Las candidaturas podrían ser a título personal, por terceros, por organizaciones de la sociedad civil o por instituciones. Además de considerar diversas actividades ya fuera danzantes, alfareras, joyeras, artesanas, cocineras, parteras, médicas tradicionales, narradoras, etc. y cuya amplia trayectoria mereciera su reconocimiento. La candidata debía enviar su semblanza acompañada de fotografías del trabajo realizado con descripciones de sus actividades.
Felisa Benítez Reyna fue elegida por su destacada trayectoria con más de treinta años como docente en la enseñanza de la lengua jñatjo en diversas escuelas de educación básica del estado de Michoacán. Por esta actividad, el gobierno de esa entidad le entregó la Medalla “Maestro Rafael Ramírez” en 2018. También, se ha distinguido por contribuir a la difusión de la vestimenta portando con orgullo el traje de las mujeres mazahuas en la fiesta patronal del 2 de febrero; por ello obtuvo un segundo lugar en el Concurso de Indumentaria Tradicional de Ceremonias y Danzas, celebrado en el Tianguis Artesanal del Domingo de Ramos en Uruapan, Michoacán en 2016, entre otros reconocimientos. La Mtra. Benítez Reyna nació el 20 de noviembre de 1966 en la 1º manzana, el Rincón de Crescencio Morales, municipio de Zitácuaro, Michoacán.
Foto de Felisa Benítez Reyna
La segunda convocatoria “Ri jñatrjogo”/ “Soy mazahua”, concurso de poesía en lengua mazahua. Las bases establecían el envío de un poema bilingüe escrito en mazahua y en español. El poema debería ser inédito, de tema, forma y extensión libre. Y para su redacción se podría utilizar cualquier sistema de escritura mazahua. Sin importar la edad y la residencia del autor. Además de enviarlo bajo un pseudónimo. El concurso se realizaría en dos fases. En la primera, los Escritores Mazahuas revisarían la correspondencia del poema en ambas lenguas y seleccionarían cinco poemas finalistas. En la segunda, dos escritores de reconocida trayectoria conformarían el jurado que determinaría el poema vencedor.
Escritores Mazahuas recibió 17 poemas escritos por once mujeres y seis hombres de los municipios de Atlacomulco, Ixtlahuaca, Jocotitlán, Temascalcingo, San Felipe del Progreso y Villa Victoria del estado de México.
El jurado integrado por Margarita León, poeta hñähñu, quien tiene estudios en Lectura y Escritura por la Universidad de Buenos Aires. Ha publicado narrativa y artículos sobre la poética originaria. Cuenta con un poemario Ya B’ospi/Cenizas (2019). Ha impartido talleres de creación poética; compiladora de Zojña jñatjo/Poesía mazahua (2019), entre otros. Y Héctor Martínez Rojas, editor de libros en lenguas originarias de México y director de Oralibrura Ediciones. Ambos jurados decidieron otorgar el premio al poema Nu b’ezo kja xorú / El hombre de la sombra de Lalo Casimiro.
Mediante una reunión de trabajo y conforme a los criterios establecidos por los escritores hablantes de la lengua jñatrjo-mazahua, tenemos a bien otorgar el premio del primer concurso de poesía Ri Jñatrjogo 2021 al poema El hombre de la sombra de Lalo Casimiro. Hemos priorizado la estructura y composición poética desde el jñatrjo-mazahua, lengua de origen, hemos analizado de igual forma aunque con menor escrutinio la traducción al español. Creemos que ambos poemas se sostienen uno al otro y que prevalece la calidad de la creación mazahua, así como el cuidado del poema llevado al español.
El hombre de la sombra es un llamado del ser, de afuera hacia dentro. Es la esperanza de una revelación que ya ha experimentado la voz poética, una voz de belleza esperanzadora, descriptiva, sencilla pero no simple. Nos hace mirar al sol cual reloj que marcará otro tiempo, el tiempo en el que podremos mirar todos los rostros, todos nuestros rostros. Es un llamado a la unidad del pueblo Jñatrjo.
Es un poema que nace puramente del pensamiento jñatrjo-mazahua, su estructura denota un dominio avanzado del idioma y a su vez nos deja ver imágenes sentidas desde otro universo, el universo original de una cultura que asoma su rostro al sol para iluminar las sombras. La emoción que deja en cada verso se apodera del lector, el último verso nos invita a suspirar hondo para dar paso a una agradable melancolía. 3
Eduardo Casimiro López nació en Atlacomulco, estado de Méx., 1977. Utilizó como seudónimo Lalo Casimiro. Es cantautor, compositor y escritor en lengua mazahua y español. Ha participado en diversos eventos culturales así como en programas radiofónicos, de televisión y canales de tv por internet. En su trayectoria musical obtuvo el primer lugar con “Lloran mis ojos” en el concurso la canción del año de la Unión de Grupos del Norte del Estado de México, 2015.
La agrupación de Escritores Mazahuas entregará los reconocimientos a ambos ganadores el sábado 20 de marzo en el “Comedor Casa Blanca” ubicado en el centro de San Felipe del Progreso, Estado de México. Fecha que coincide con Nu mburú kjé’é jñatrjo/el inicio del año mazahua.
Kja un jñii zana yo xepje zinzapjú k’a i tr’ejegojme nu mbexi na joo mbezhe, yo ch’itr’i tonjiaji mu ra nunji ka kjobú, nu d’adyo kjé’e jñatrjo o sájá mu ra pese yo nrrájná, pjurú nuk’ú mu tujmúji, ngeje nu mamú yo jñatrjo, mu ra tujmú ngeje tr’ob’ú, chüü ngek’ua ri yepe ri mimi.
En marzo las mariposas vuelan por nuestros bosques que comienzan a pintarse de verde, los niños se alegran al verlas pasar. El año nuevo mazahua ha llegado: comienza la siembra, se entierra la semilla para volver a vivir.
Escritores Mazahuas
Trad. de Francisco Antonio León Cuervo
*Agradecemos a Marcos Ávalos, editor de la revista Tierra Adentro, su generosa invitación para difundir los resultados de ambas convocatorias y la publicación del poema vencedor.
La tradición de lo que ahora conocemos como diseño editorial tiene un camino que se remonta a la llegada de la imprenta a México, a la entonces adolorida y dolorosa Nueva España. La llegada del oficio con hálitos de tinta y metal sería una de las pocas marcas donde la luz se deja ver entre los irreparables daños de la colonia española.
Entre 1532 y 1535 Fray Juan de Zumárraga y el Virrey Antonio de Mendoza harían las gestiones para traer a la Ciudad de los Palacios la primera imprenta, concediéndole a Juan Cromberger, uno de los más importantes impresores de España, radicado en Sevilla, la exclusividad de tener una imprenta en la Nueva España. Cromberger encomendaría a Juan Pablos, impresor de origen italiano y oficial de su taller de impresión, crear la imprenta en la “Casa de Cromberger” que hoy conoceremos como la Casa de la Primera Imprenta.
El 17 de marzo de 2021 murió quien sería el primer diseñador gráfico en un país ya de por sí rico en color, en letras, en historias que, sin embargo, todavía no sabía sostener la luminosidad que se presenta cuando dos amigos se encuentran y en medio de sus percepciones, de la generosidad necesaria para compartir recuerdos, impresiones y anécdotas, componen una serie de sueños que se vuelven compartidos, un libro donde ni siquiera los medios limitan la imaginación.
Cuando aquel muchacho de 17 años, sobrino del general Vicente Rojo —último Jefe del Estado Mayor del Ejército Republicano— llega a estas tierras en 1949, la primera impresión ante tal encuentro fue el acontecer de una imagen que por más de seis décadas daría cientos de ramificaciones en la tradición de hacer libros, así como otra forma de comprender el arte en México y el nacimiento del diseño y el diseño editorial que para el artista Vicente Rojo significaban libertad.
En 1950 comienza la larga charla de décadas de exploración, de jugar en serie con toda clase de elementos que se transformaron en la ideas que hoy dan cobijo al noble oficio de hacer libros, pero también a otra forma de comprender las artes. Al trabajar con Miguel Prieto en las oficinas del INBA, Rojo pudo experimentar algo que posiblemente creamos que solo pertenece a nuestra época: encontrarse con una serie de limitaciones materiales, sin embargo, fueron esas limitaciones las que lo llevaron a encontrar resoluciones tipográficas en el taller de impresión del INBA, como lo comentó Rojo en una entrevista hecha por Luz del Carmen Vilchis para la Revista Digital Universitaria:
Él tenía un sistema propio… No sé cómo era en España, no tengo idea, yo no tuve referencias, pero veía unas publicaciones francesas en las que él había trabajado, Prieto las tenía, yo las miraba y me decía: “en México, nosotros no podemos hacer eso” A pesar de esto, no sé decirte sus referencias. […] Cuando Miguel Prieto dejó la oficina en el cambio sexenal del 52, tuve la indicación del nuevo director del INBA de quedarme en su lugar. Yo tenía 22 años y mi única referencia era Miguel Prieto. También entonces empecé a trabajar en la incipiente Imprenta Madero, que no tenía tipógrafo; ahí inicié con la tipografía Bodoni, la Garamond, los clásicos, yo escogía los tipos, como trabajé un corto lapso en una imprenta que no sé cómo se llamaba, pero tenía unos tipos muy bonitos, como el Corvinus o el Empire, que utilizaba Miguel Prieto, pero yo lo hacía por que observaba en las revistas.
Esa forma de comprender el texto y encontrarle la familia tipográfica adecuada para cada uno, incluso para cada autor, se convirtió en el pase de salida para olvidar lo aprendido y arriesgarse en la serie de juegos que, siguiendo de cerca a Gaos y a Gadamer, no son sino una serie de prácticas lúdicas que contienen toda la seriedad que la experimentación requiere para llegar a una verdad.
Retrospectivamente, Vicente Rojo pertenece a una generación que compartía las mismas inquietudes, no sólo la idea de romper de manera absoluta con las pautas de la Escuela Mexicana de Pintura, sino reconocer dentro del oficio de crear la cultura en México una tarea política, una praxis capaz de desmarcarse de los restos de la Revolución mexicana y del tufo patriotero del priísmo, así como de los fatuos alientos de la familia revolucionaria; todavía en estos instantes se piensa que el arte, y ahora el diseño, poco o nada tienen que ver con la idea de generar un país, pero si lo pensamos detenidamente, aquello que nos rodea, nuestros gustos, —sin duda, el ejercicio de la lectura es un gusto, como lo dice Fran Lebowitz en la miniserie de Netflix Supongamos que es una ciudad— sostienen las bases de la estética así como de lo político. Fuera de las instituciones políticas, quienes creen ser los administradores del ejercicio público y del discurso político, la polis estará fuerte influenciada por los textos e imágenes que emergen de ella, una calle de doble sentido, un eterno retorno que su papel no es el ser el reflejo, sino el contrapunto
Es esa aventura, Vicente Rojo encontró a los camaradas o compañeros de viaje que sentaron las bases de lo que hoy reconocemos como arte contemporáneo y diseño editorial: José Luis Cuevas y Alberto Gironella, desde luego, pero también Lilia Carrillo, Manuel Felguérez, Fernando García Ponce, así como Kazuya Sakai, compañeros con los que formó lo que de la mirada de Jorge Alberto Manrique reconocemos como el Geometrismo mexicano.
El trabajo de Rojo no es posible etiquetarlo o fijarlo en una generación o una corriente, lo mismo fue parte de este movimiento, como de alguna forma sobre todo por edad, ha sido denominado como representante de la Generación de la ruptura. No obstante, su relación con la literatura fue orgánica; para él, su trabajo como diseñador lo llevó a sostener una estrecha relación con la literatura que igualmente estaba en plena efervescencia. Fue cofundador de la revista Artes de México (1953-1963), del suplemento “México en la Cultura” (1956-1961), director artístico y editor del periódico Novedades, colaboró con la Revista de la Universidad y desde luego, del suplemento “La cultura en México” (1962-1974) de la revista Siempre!
Tales experiencias dentro del trabajo editorial no solo lo llevaron a entablar relaciones de amistad y trabajo, que en el campo artístico mexicano son casi indisolubles, sino también a fundar en 1960 la Editorial ERA, junto con José Azorín y los hermanos Jordi y Quico Espresate. De esta forma colaboró con Fernando Benítez, Octavio Paz, José Emilio Pacheco, Carlos Fuentes y Fernando del Paso, entre otros. No podría decirse que fue ilustrador o diseñador de sus libros, como un elemento accesorio, sino que consistía en un binomio donde el texto se leía desde la imagen y viceversa. Puede que el proyecto más ambicioso y que sostiene determinantemente esta idea sea el libro-maleta Marcel Duchamp o el Castillo de la Pureza y desde luego los Discos visuales, ambos publicados por Era en 1968. Sin duda, la historia sobre cómo se llego al diseño de ambos experimentos editoriales, es fascinante, pues se crearon mientras Paz era embajador de India y residía en Nueva Delhi, por lo que el diálogo fue epistolar, pero el resultado se transformó en el siguiente paso y en concreción de lo que también había conocido gracias a su relación con Max Aub, es decir, el libro de artista y desde luego, otras formas de comprender no sólo el diseño y la poesía, sino de crear una obra a dos voces.
Con el paso del tiempo, el trabajo lo llevó a profundizar en su propia obra, en la escultura, pero también en la tarea que había iniciado en la Imprenta Madero, crear una nueva forma de comprender el arte y la cultura en nuestro país, como lo admitió José Emilio Pacheco en el catálogo 80 Vicente Rojo, publicado para acompañar la exposición itinerante y conmemorativa por sus ochenta años:
Ha sido el gran diseñador de los libros, las revistas, los diarios, los cárteles. Sus imágenes han cambiado el modo en que miramos el mundo. Están ya dentro de nosotros, forman parte de nuestro paisaje interior. Al mismo tiempo ha hecho una pintura que nunca se detiene, se renueva siempre, el resultado jamás es el mismo.
El trabajo logra ser más fuerte que la genialidad y su legado fue incansable. Con él vinieron exposiciones, premios y distinciones, Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1991, miembro del Colegio Nacional en 1994 —su discurso de ingreso fue “Los sueños compartidos”—Doctorado Honoris Causa por la Universidad Autónoma de México en 1998, Medalla de oro al Mérito en las Bellas Artes en Madrid, entre otros.
En más de sesenta años, muchas generaciones de artistas se nutrieron de sus propuestas, entre los jóvenes podemos mirar hacia el trabajo de Alejandro Magallanes, Marina Garone, Emmanuel Gacía, Vanessa López y centenas de artistas y escritores quienes descubrimos en su oficio una luz que pocas veces se posa de manera tan lograda y continua. Dos días antes de su muerte, Rojo admitía que asta lo rondaba, que estaba tranquilo. En una noche de lluvia, como preludio a la primavera, sostuvo su último aliento, y luego, la luz y la libertad se quedaron instaladas para siempre en su legado.
La última noche de Jemima Wilkinson fue febril. Su enfermedad la mantenía postrada en cama desde la madrugada del 4 de octubre de 1776. Tres meses antes, los miembros del Consejo Continental habían firmado la Declaración de Independencia que iniciaba el largo camino de las antiguas Trece Colonias hacia su emancipación de la corona de Jorge III. La tierra se llenaba de sangre, con tropas siempre en movimiento, la lucha encarnizada por la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad1 daba a luz a los albores de una nación y Jemima Wilkinson agonizaba. Esperaba su muerte presa de los sudores y escalofríos de la fiebre de Colón, sumida en un sueño profundo del que nadie pudo despertarla. Pasaron siete días y en la madrugada entre el 10 y el 11 de octubre, su sueño se convirtió en un profundo trance espiritual. En ese estado, Jemima tuvo una visión donde dos arcángeles se presentaban ante ella para anunciar la gracia y el perdón que Dios extendía hacia los pecadores. Su hermano la escuchaba murmurar entre sueños una y otra vez, intranquila y febril: “Hay lugar suficiente”. Finalmente, su delirio terminó y exhaló su último aliento. Jemima Wilkinson murió esa noche, pero su cuerpo continuó levantándose cada mañana, libre de toda enfermedad y conteniendo a un ser muy distinto. Ese día nació Public Universal Friend (Amigo Público Universal), un espíritu sin género mandado por Dios para ocupar el cuerpo vacío de Jemima Wilkinson y predicar a los pecadores. Durante su ministerio habló a soldados británicos y americanos, hombres y mujeres, esclavos y esclavistas por igual y fue una de las figuras más controvertidas de la época. Su sola existencia cuestionó los roles de género, las normas sociales y espirituales de una nación aún en construcción y fue la personificación de ese primer espíritu americano, en constante cambio, que formaría la nación multicultural que es hoy en día Estados Unidos.
Desde el día de su nacimiento y hasta su muerte, Public Universal Friend negó ser la misma persona que Jemima Wilkinson. Jemima había muerto, sostenía, y Friend era una persona distinta. Un espíritu sin género que personificaba el amor de Dios y el perdón que se extendía a todos los pecadores. Prefería que no se refiriesen a él con pronombres femeninos (ningún pronombre era lo mejor, pero los pronombres masculinos estaban bien) y vestía con una larga toga y un pañuelo anudado al cuello, a la manera cuáquera. Al inicio de su ministerio, escribió minuciosamente en su Biblia la visión que Jemima Wilkinson había tenido en su lecho de muerte, una visión que, para Friend, encapsulaba los matices de su doctrina y fungía como la anunciación de su llegada:
Mientras Jemima estaba sumida en el sueño ocasionado por la fiebre de Colón, ahora tifoidea, tuvo una visión en donde los cielos se abrían ante ella y, de entre las nubes, descendían dos arcángeles con coronas doradas y túnicas largas y blancas. Anunciaban el perdón universal de Dios para todos aquellos que quisieran tomarlo. Haciendo sonar sus trompetas, proclamaban: “Hay lugar, hay lugar, hay lugar en las muchas mansiones de la gloria eterna para todos; aún hay una última llamada, pues la onceava hora no ha transcurrido todavía para ellos. El día de gracia no se ha acabado aún. Todo aquél que quiera venir, que venga y tome parte libremente del agua de vida que es ofrecida a los pecadores gratuitamente”2 los arcángeles anunciaron a Jemima que el día en el que Dios volvería por su pueblo estaba cerca, pero que estaba preparando a un cuerpo para contener “el espíritu de vida de Dios que desciende sobre la Tierra para advertir a un mundo perdido, culpable y moribundo para que huyan de la ira venidera; para invitar a las ovejas perdidas de la casa de Israel para que vuelvan a casa”.
Public Universal Friend, fiel a la visión que lo había traído al mundo, anunciaba la gracia infinita que Dios extendía a todos los pecadores por igual de pueblo en pueblo y ciudad en ciudad. Su llegada se unía a la de múltiples predicadores que en años anteriores habían sido despertados gracias a un avivamiento que lo cambió todo.
El Primer Gran Despertar
Cuando el descontento crecía entre las Trece Colonias, un tipo muy distinto de revolución empezaba a gestarse: el Primer Gran Despertar, un avivamiento espiritual sin igual entre las décadas de 1730 y 1740 que cambiaría por completo la noción de la fe, inauguraría nuevas denominaciones cristianas y abriría horizontes antes inexplorados para cientos de predicadores.
La reforma de la Iglesia, iniciada famosamente en 1517 por Martín Lutero y sus 95 tesis, había progresado a lo largo de los años dividendo y subdividiendo a los grupos luteranos hasta conformar cientos de agrupaciones cristianas que rechazaban las doctrinas de la Iglesia Católica. Estos nuevos grupos, también llamados congregaciones, no solo se oponían a la venta de indulgencias, el bautismo de bebés, la figura sacerdotal o la salvación por medio de obras; sino que animaban a los fieles a buscar conectarse directamente con Dios leyendo la Biblia, orando conjuntamente y moviéndose en los dones y frutos concedidos por el Espíritu Santo3. Para 1700, los grupos creados gracias a la reforma luterana, estaban por enfrentarse a una nueva ola de cambio.
En Inglaterra, se discutía la posibilidad de una fe más racional, de clérigos y creyentes que fueran también grandes estudiosos y teólogos de la fe. Esta propuesta fue popular entre las clases altas y burguesas, pero molestó a las clases trabajadoras, pues una fe basada en el estudio constante de las escrituras y los cánones religiosos alienaba a aquellos sin posibilidad de acceder a una educación sólida4.
Así, poco a poco, empezando en Inglaterra y extendiéndose hasta el Nuevo Mundo para llegar a las Trece Colonias, un sentimiento anti-racionalista inundó a las iglesias populares. Fue en ese momento de rechazo al pensamiento ilustrado en el que tres predicadores: Theodore Frelinghuysen de la Iglesia Reformada Holandesa, el presbiteriano Gilbert Tennent y el congregacionista5 Jonathan Edwards comenzaron sus ministerios. Las congregaciones morían; la asistencia era baja, los sermones eran inconexos y racionalistas y muchos de los ministros y predicadores a cargo de las iglesias no contaban con un testimonio de conversión. Los jóvenes predicadores se enfurecieron y comenzaron una guerra de panfletos y predicaciones.
Tennent publicó The Danger of an Unconverted Ministry (El peligro de un ministro inconverso), en donde defendía que el trabajo ministerial era un asunto sagrado que solo debía de recaer en las manos de aquellos llamados por Dios para ejercerlo, y Edwards predicó el sermón Sinners In The Hands Of An Angry God (Pecadores en las manos de un Dios enojado) en el donde advirtió de la ira venidera de Dios para todos aquellos que, sabiendo de su existencia, no estaban dispuestos a rendirle sus vidas.
La pasión con la que ministraban, escribían y lideraban a sus congregaciones sorprendió a las iglesias. Poco a poco ayudaron a hacer del cristianismo, sin importar la denominación, algo comprensible también para los colonos sin educación masificando no solo la fe; sino el acceso a Dios. Creían en el sacerdocio de los creyentes: la idea de que cualquiera puede acceder a una relación personal con el creador. Sus sermones rápidamente se popularizaron: Edwards llegó a predicar ante multitudes de 30,000 asistentes chillones que se emocionaban con facilidad y a los que debía callar constantemente.
Al predicar en las calles, mostraban que lo importante de la fe no era la razón, sino las personas a las que alcanzaba. Hablaban apelando a las emociones y a las manifestaciones sobrenaturales del Espíritu Santo y la fe dejó de ser un concepto racional para convertirse en algo vivo que podía inundar el corazón de un creyente para sanar personas, revivir muertos y predicar ante multitudes. Impulsaron la noción de que para ministrar no era necesario tener educación, sino fe y rápidamente surgieron nuevos predicadores provenientes de todos los estratos sociales. Los creyentes despertaron y se multiplicaron y el mundo pareció dividirse en Nuevas Luces y Viejas Luces o lo que es lo mismo: en quienes apoyaban la masificación de la fe y el surgimiento de nuevos predicadores y los que preferían el antiguo proceder más racionalista, dividido e ilustrado de antes.
Las Viejas Luces poco pudieron hacer ante la creciente popularidad de los ministros y congregaciones de las Nuevas Luces y el Primer Gran Despertar triunfó dando a luz a cientos de nuevos predicadores que recorrían las colonias unificando, sin saber, a sus habitantes e impulsando un abanico entero de posibilidades para aquellos que antes solo habían tenido como perspectiva una vida trabajando la tierra. Cualquiera podría predicar, incluso las mujeres o los esclavos y todos aquellos que empezaban a hacerlo parecían tener sus propias respuestas a las viejas preguntas de la fe como ¿Cuándo va a volver Jesucristo? ¿A Dios le importa o no le importa que una mujer sea la figura principal de una congregación? ¿A quiénes incluye o excluye la gracia de Dios? ¿Estamos viviendo los últimos días? ¿Qué es lo que quiere Dios de nosotros?
No fue extraño que muchas de las respuestas que otorgaban los predicadores a esas preguntas resultaran en la creación de múltiples sectas apocalípticas. La guerra independentista parecía ser una señal de algo y muchos veían en los fulgores de la lucha revoluciona el inicio del fin de los tiempos.
Cuáqueros y shakers; Jemima Wilkinson y Mother Ann Lee
Jemima Wilkinson creció en ese Primer Gran Despertar, miembro de una comunidad cristiana desde su nacimiento, fue educada en los principios de la Sociedad Religiosa de los Amigos, también conocidos como Quakers (tembladores) haciendo alusión a la frase de su fundador George Fox: “temblad en el nombre del Señor”.
Su congregación también creía en la posibilidad personal de acercarse a Dios sin tener que recurrir a sacerdotes o llevar a cabo ritos específicos. Los cuáqueros eran simplemente guiados por “una voz suave y apacible”6, la voz de Dios que llegaba a ellos por medio del Espíritu Santo; despreciaban la esclavitud, la suntuosidad y cuestionaban la incapacidad de las mujeres de ser miembros activos del ministerio. Las reuniones cuáqueras a menudo consistían en silenciosas meditaciones grupales donde se animaba a los miembros de la congregación a hablar si recibían un mensaje de Dios para la iglesia.
Conforme el Gran Despertar fue echando raíces en Nueva Inglaterra, la sociedad cuáquera vio una baja en sus miembros, seducidos por doctrinas que proclamaban una espiritualidad más apasionada.
Jemima Wilkinson y su hermana pronto empezaron a asistir a las reuniones de una congregación de Nuevas luces recientemente establecida y ahí Jemima aprendió las doctrinas emergentes. Muchos de sus biógrafos creen (especialmente aquellos que piensan que la figura de Amigo Público Universal fue una construcción de Jemima para obtener más atención en su ministerio) que fue en ese momento en el que Jemima empezó a juntar, de entre todas las corrientes espirituales, las características de lo que se convertiría en la congregación de Public Universal Friend: la Sociedad de los Amigos Públicos Universales.
Al enterarse de sus visitas a la iglesia de las Nuevas Luces, la sociedad cuáquera amenazó a las hermanas Wilkinson con la expulsión si continuaban asistiendo. Jemima y su hermana permanecieron en los cultos de la nueva congregación y fueron expulsadas de la comunidad cuáquera.
La sociedad cuáquera empezaba a separarse de las expresiones espirituales más apasionadas y no fue raro que muchos de sus miembros decidieran alejarse en búsqueda del Gran Avivamiento que prometían las Nuevas Luces. En Inglaterra, un grupo pequeño llamado “shaking quackers” por quienes los veían alabar a Dios danzando apasionadamente y temblando produjo a la Sociedad Unida de Creyentes en la Segunda Aparición de Cristo, también llamados shakers.
Los shakers adoptaron del movimiento carismático cristiano la creencia en la intervención del Espíritu Santo en las vidas de los creyentes por medio de milagros, el desarrollo de los dones espirituales y la noción de que la vida cristiana debía contener muestras constantes de la presencia divina; pero lo que comenzó como un movimiento cuáquero apasionado de búsqueda espiritual, pronto empezó a tomar tintes más extraños cuando el grupo se trasladó a las colonias británicas guiado por Mother Ann Lee.
El día oscuro que magnificó la revolución espiritual femenina
El 17 de mayo de 1780 el sol no salió. En su lugar, una oscuridad opresiva producida por humo y niebla inundaba las tierras de Nueva Inglaterra y en New Hampshire cayeron quince centímetros de ceniza. Días antes, el cielo se veía rojizo, un hollín extraño se acumulaba en ríos y canales y la luna se tornó roja. Algo estaba sucediendo y aunque el “Día Oscuro”, como luego fue bautizado, había sido producido por múltiples incendios provocados para producir tierra de cosecha, los líderes espirituales de la época lo vieron como una mensaje de parte de Dios.
Mother Lee Ann de los shakers observó en esa oscuridad una señal divina para predicar a su congregación la próxima llegada del Apocalipsis7 y sus fieles vieron en ella a Jesucristo reencarnado con forma femenina.
Los shakers, que hasta ese momento eran tan solo cuáqueros más apasionados, se convirtieron en una secta apocalíptica cuyos miembros giraban, danzaban y dibujaban de acuerdo a las revelaciones de la divinidad de Mother Lee Ann.
Creían en que si el hombre y la mujer habían sido creados a semejanza de Dios, primero Adán y luego Eva, y Jesucristo había nacido hombre, seguramente en su segunda venida aparecería como una mujer. No solo sería el Segundo Adán8, también sería la Segunda Eva.
Public Universal Friend también recibió al día oscuro como una señal divina. Su ministerio hasta entonces había sido una mezcla de las enseñanzas cuáqueras, mileniaristas9 y de las Nuevas Luces; predicaba la igualdad entre hombres y mujeres, esclavos y esclavistas, ricos y pobres. Sostenía que a Dios no le importaba el género de sus creyentes10 u otras cuestiones similares, sino que le importaban los creyentes mismos y animaba a sus seguidoras a aceptar los votos de castidad que él mismo había tomado. Los votos de castidad absoluta permitían a las mujeres cristianas rechazar el matrimonio y dedicarse por completo a las labores de la fe para así asumir papeles de liderazgo y autoridad que el matrimonio habría truncado o condicionado; ofrecían la posibilidad de una vida espiritual más activa que la que llevaban las monjas católicas, pues no suponía el enclaustramiento; sino la libertad total de vivir y viajar predicando la palabra de Dios.
Antes del Gran Despertar, la misoginia de las iglesias cristianas acallaba fuertemente a sus mujeres. Algunas congregaciones prohibían hablar a sus seguidoras adentro de las iglesias y si una mujer se atrevía a predicar era excomulgada y humillada públicamente. Solo los cuáqueros habían permitido la participación de sus miembros femeninos en las actividades de liderazgo espiritual. Pero fuera de ellos, una mujer predicando públicamente era una aberración; una pecadora que se abrigaba en la palabra de Dios para seducir y desviar a los hombres del buen camino.
Con las señales del Apocalipsis claramente visibles en la oscuridad del cielo, Friend empezó a predicar la inminente llegada del fin de los tiempos y sus discípulas pronto le siguieron.
Si Friend, con su cuerpo femenino (incluso sus seguidores tenían problemas para reconocer totalmente su falta de género), y Mother Lee Ann habían sido elegidas por Dios para no solo predicar, sino salvar al mundo de la inminente ira divina, entonces cualquier mujer podría hacerlo.
Este tipo distinto de liberación femenina produjo en las creyentes un despertar espiritual que se basaba en la confianza total de que ellas también podían ser las elegidas de Dios, las predicadoras y las salvadoras del mundo.
En las iglesias de las Nuevas Luces, el papel de las mujeres se expandió, llegaron a votar en los asuntos de la iglesia e incluso a liderar y predicar a la congregación.
Las seguidoras de Friend se sintieron libres para dejar a sus maridos y seguirle o para no casarse en absoluto. Viajaban a su lado, predicaban a su lado o por su cuenta e incluso copiaban su vestimenta causando revuelo por donde pasaban. Pronto, encontraron en ellas mismas las encarnaciones divinas de los profetas del Antiguo Testamento y guiadas por la doctrina apocalíptica de Friend, se vieron representadas en aquellos testigos que según Juan, observarían las catástrofes apocalípticas11.
Este despertar espiritual femenino no transcurrió con facilidad. Mientras que las mujeres pertenecientes a los shakers, la Sociedad de los Amigos Públicos Universales, los cuáqueros u otros grupos similares eran empoderadas y animadas para crecer en autoridad espiritual y tomar un lugar de liderazgo dentro de sus comunidades; para aquellas predicadoras que no lo hacían, el precio de su avivamiento espiritual a menudo era el rechazo de sus mismas comunidades religiosas y aquellas que se atrevían a salir a las calles a predicar sin el permiso de sus líderes religiosos podían incluso ser azotadas en público12; aún así, las predicadoras defendieron su despertar espiritual y continuaron hablando dentro y fuera de sus congregaciones, demostrando que también ellas podían ser receptoras de los dones sobrenaturales del Espíritu Santo, maestras de la fe y profetas escogidas por Dios13.
Tristemente, con la llegada del siglo XIX muchas de las comunidades cristianas decidieron borrar a las mujeres predicadoras de su historia. Además, según la historiadora Catherine A. Brekus en Strangers and Pilgrims: female preaching in America 1740-1845 la verdadera tragedia de las mujeres predicadoras contemporáneas a Public Universal Friend está en que fueron demasiado radicales y revolucionarias para los historiadores y estudiosos religiosos, pero demasiado conservadoras para las historiadoras feministas; dejando su legado en el olvido y muchos de sus nombres, desconocidos a pesar de haber sido cientos y que entre ellas hubiera mujeres de todas las clases sociales e incluso esclavas emancipadas.
Public Universal Friend más allá del género
En este clima de cambios sociales y espirituales, Public Universal Friend salía a predicar con la compañía de sus discípulas. A su llegada, cientos de fieles atiborraban las calles donde daba sus sermones en voz alta y con un fuerte acento de Nueva Inglaterra. Sin embargo, no era su doctrina la que atraía a los espectadores; sino el misterio que rodeaba a su figura. La historia de su muerte y resurrección, de su carácter tranquilo y apacible y su rechazo a acatar las normas sociales de la época, le hacían una persona misteriosa, extraña y mística.
Rechazaba la vestimenta clásica femenina y usaba una larga toga, pantalones, un pañuelo blanco anudado en el cuello y el largo sombrero negro característico de los cuáqueros.
En su congregación, sus discípulos a menudo le consultaban en todos los asuntos de su vida cotidiana. Le pedían su consejo tanto en los grandes asuntos de la fe como en las pequeñas labores del día a día. Friend cuidaba de sus seguidores proveyendo consejo, acompañamiento y empoderamiento; todos aquellos que asistían a sus sermones recibían, además de la predicación, una comida completa, cuidado e interés y aquellos de sus miembros esclavistas eran animados a liberar a sus esclavos y vivir una vida amable de amor universal para todos. Esto, a los ojos de la sociedad revolucionaria estadounidense, unido a su rechazo por mostrarse como una mujer constituía un escándalo alarmante. La sociedad revolucionaria estaba en una búsqueda constante de su identidad masculina y femenina; rechazaban la masculinidad inglesa, recatada, limpia y dignificada y los líderes religiosos promovían una masculinidad más “femenina”. Animaban a los fieles a ser más emocionales y a tener un carácter que se alineara con los frutos espirituales de la paz, la paciencia, la mansedumbre, la templanza, la fe, la benignidad, la bondad, el gozo y el amor; mientras que la lucha revolucionaria obligaba a los hombres a tomar roles mucho más violentos para sobrevivir. Las mujeres, por su parte, ocupaban nuevas posiciones de autoridad, explorando territorios usualmente masculinos.
Public Universal Friend parecía mostrarse ante los ojos de sus fascinados espectadores, como ambos géneros y ninguno a la vez. Aquellos que nunca pudieron aceptar su identidad, veían a una mujer en un lugar de liderazgo y autoridad, con el cabello descubierto14 y predicando frente a multitudes. Era algo nuevo y profundamente atemorizante para una sociedad que estaba encontrando a penas su propia identidad y que, aunque no sabía aún cuál sería su modelo de masculinidad o feminidad, sí sabía cuál no lo sería y la fascinación por Friend rápidamente cambiaba a rechazo y luego de nuevo a fascinación.
No ayudaba, desde luego, que la doctrina de Friend tuviera fuertes tintes místicos y apocalípticos. A la manera cuáquera, rechazaba todas las muestras pasionales de la fe, pero en su congregación se realizaban sanidades milagrosas, se anunciaban profecías y se llevaban a cabo exorcismos mientras Friend anunciaba la inminente llegada del Apocalipsis.
Pocas personas aceptaron que Public Universal Friend fuera realmente un ser sin género e incluso los periódicos de la época aludían a la “belleza femenina” del cuerpo de Jemima Wilkinson y hacían comentarios sobre su “lustroso cabello negro” o el suave tono de su voz para negar la identidad que Friend había establecido.
Friend, a pesar de las críticas y los ataques, se mantuvo firme hasta el final en que Jemima Wilkinson había muerto en 1776; en que él solo ocupaba su cuerpo y por lo tanto eran dos personas distintas. Y cuando el Apocalipsis que venía anunciando desde el Día Oscuro no llegó, se recluyó junto con su congregación fundando primero el pueblo de Jerusalén y, tras mudarse un poco más cerca de Nueva York, la comunidad de Nueva Jerusalén.
La existencia de Public Universal Friend ha sido siempre un punto de discordia entre estudiosos e historiadores. La dificultad ha permanecido en no saber cómo enfrentar su historia de muerte y resurrección. ¿Es Friend Jemima Wilkinson?, ¿qué pronombres deberíamos usar para referirnos a Friend? Parecen preguntarse sus biógrafos. Algunos invalidan la existencia de Friend y se centran en Jemima, hablando del predicador con pronombres femeninos y hay algunos que incluso omiten mencionar a Friend. Otros, deciden hablar de Friend en masculino y femenino intentando no usar pronombres, pero esta opción no parece correcta tampoco. Quizás si Friend hubiera nacido en nuestra época, asumiría los pronombres they/them y en los países hispanohablantes nos referiríamos a Friend usando el le/elle.
Sin importar la controversia causada por el lenguaje incluyente son individuos como Public Universal Friend, quienes incluso en su propia época causaron crisis lingüísticas por su identidad de género, aquellos que deberían marcar la pauta gramatical de su propia existencia.
El problema de catalogar a Friend en un sistema binario radica en que su figura, su leyenda y su legado rechazan la catalogación. Esto le ha llevado a ser olvidado por los historiadores religiosos, rechazado simplemente por mostrarse al mundo como no binario y excluido de los recuentos de las grandes figuras religiosas del Gran Despertar y la época revolucionaria cuando su doctrina en realidad no difería tanto de la de muchos otros predicadores como Tennent, Frelinghuysen o Edwards.
La comunidad cristiana, incapaz de catalogar a Friend o de pasar por alto el escandaloso relato de su muerte y resurrección, tomándolo por falso en la mayor parte de los casos, simplemente ha decidido ignorarlo y dejarlo en el olvido junto con otras figuras difíciles de comprender y de describir como ejemplos de un cristianismo modelo.
Bibliografía
Breuks, Catherine A., Strangers and Pilgrims. Female Preaching in America, 1740-1845, The University of North Caroline Press/ Chapel Hill and London, 1998.
Heimert, Alan, Religion and the American Mind: from the Great Awakening to the Revolution, Wipf and Stock Publishers, 2006.
Juster, Susan, Disorderly Women: Sexual Politics & Evangelicalism in Revolutionary New England, Cornell University Press, 1994.
Moyer, Paul B. The Public Universal Friend: Jemima Wilkinson and Religious Enthusiasm in Revolutionary America, Cornell University Press, Nueva York, 2015.
And there is a ravine, and in the ravine a thorny dogrose…
The old house peers into my heart,
And turns pink from edge to edge,
And your tiny window…
That voice, it is yours,
And I shall give my life and my sorrow to its incomprehensible sound…”
Alexander Blok
El día que Edward Limónov perdió la virginidad, ganó un concurso de poesía frente a decenas de miles de soviéticos ebrios en el Club Victoria de Plekhanov, fue testigo de una violación colectiva, y vio cómo mataron a un hombre a golpes. Era el 7 de noviembre de 1957, día en el que se celebraban 40 años de la Revolución Rusa.
Nada de esto es una casualidad. La vida de Limónov siempre estará marcada por una confluencia contante de sexo, violencia, poesía y política. Una vida en la que él representa a un héroe oscuro, complejo, multifacético y desgarrado.
Cuando se menciona su nombre, todavía, es difícil no ver una mueca en la cara de las personas. Muchos piensan que Limónov no es más que una figura turbulenta, un opositor a Putin, sin duda, pero que también estuvo del lado de los nacionalistas serbios disparando sobre Sarajevo, que fundó un partido político que tenía muchos tintes de neofascismo y que, sin lugar a dudas, ha participado en actos violentos, polémicos, criminales y terribles.
Pero Eddie Baby, como lo llamaban en su juventud, era también mucho más que eso.
La historia que vamos a contar aquí es la historia de un héroe. No estamos pensando en el héroe moral cristiano que encarna los valores de una civilización y sirve como ejemplo vital. Tampoco nos referimos al héroe burgués, repleto de ideología, que representa una realidad que debería ser transparente. Mucho menos al héroe griego, trascendente, superior a los hombres y a la naturaleza. No. Eddie Baby es otro tipo de héroe; un héroe que, con una historia extraordinaria, creó su propia saga; un personaje complejo, iracundo y violento que, como todos los héroes históricos, tiene las manos manchadas de sangre.
I
Cuando era adolescente, a Eddie Baby le gustaba escribir sobre plantas. Paseaba por los caminos en la ciudad industrial de Járkov, en Ucrania, a donde habían mandado a sus padres. Estaba lejos de Dzerzhinsk, su ciudad natal, a 400 kilómetros al este de Moscú. Járkov era una ciudad industrial que había sido completamente destruida durante la segunda guerra mundial, tomada en turnos, múltiples veces, por los alemanes y los rusos.
Era la ciudad más poblada de Ucrania hasta que las masacres diezmaron su población. Cuando terminó la guerra, hubo un movimiento masivo de proletarios, ordenado por el Estado, para reconstruir la industria y la ciudad. Cientos de miles de rusos llegaron a colonizar esta ciudad lodosa y en ruinas. Bajo el trabajo de las minas y las fábricas quedaron sepultados los recuerdos de las masacres de intelectuales cometidas en las purgas de los años treinta, las masacres de prisioneros polacos ordenadas también por Stalin, las masacres de judíos enterrados en tumbas colectivas en Drobytsky Yar. Decían que los nazis aventaban a las fosas a los niños vivos para ahorrar balas. El frío los mataba, los demás solo seguían órdenes.
Eddie Baby tenía profesión de entomólogo, de explorador, de naturalista de otro siglo. Dibujaba plantas y animales y escribía sobre la especie encontrada en grandes cuadernos. En la biblioteca de la ciudad, leía los trabajos de Zagoskin, Darwin, Zenkevich; leía sobre la fauna de la Patagonia y los anales de la Sociedad Geográfica Rusa. Eddie estaba tan obsesionado que la librera le dejaba pasar a escoger los libros que quisiera sin tener que hacer la fila (en esos años las juventudes rusas leían considerablemente). Agregó un catálogo geográfico a las revistas que tenían en el baño.
En el edificio 22 de la Calle de la Primera Cruz, sus padres no entendían muy bien esta obsesión. Para Veniamin Ivanovich, un funcionario de la NKVD, la policía secreta del Estado y para Raisa Fyodorovna, una ama de casa obsesionada con sueños de clase, las necesidades taxonómicas de su hijo les parecían un completo misterio. Eran cultos y letrados, pero este niño curioso y retraído estaba empezando a preocuparlos. Todo se volvió más confuso cuando Eddie comenzó a anotar obsesivamente también los árboles genealógicos de reyes y de príncipes europeos.
Todo esto se esfumó bajo los golpes de Yurka Obeyuk. Eddie entendía mucho de plantas y viajes extraordinarios a los confines de la tierra, pero no sabía nada de la vida más inmediata. Hizo una caricatura de Yura durmiendo en el salón y la subió a un periódico mural. A Yurka esto le pareció un insulto del máximo orden. Eddie pensaba que Yurka era un idiota. No pensó, sin embargo, que era un idiota un año más grande, mucho más fuerte, y que un idiota también puede partirte la cara.
Cuando despertó de la golpiza, Eddie estaba tirado en el piso, con sus compañeros rodeándolo. Tenía la cara molida a golpes. Lo ayudaron a lavarse un poco y le pusieron monedas de cinco kopeks en los moretones del rostro. Llegó a su casa deprimido y pensativo. Sólo dijo a sus padres que había estado en una pelea. Luego pasó toda la noche despierto, reflexionando.
A la mañana siguiente, Eddie decidió dejar los libros y dedicarse a entender y dominar al mundo que lo rodeaba. No más imaginación y ordenamientos impuestos, Eddie necesitaba aprender a defenderse, a ser temido, a imponerse a los demás. A partir de ahí, Eddie Baby empezó a hacer excursiones abusivas al baño de mujeres, aprendió a golpear, empezó a cargar un cuchillo en la bota. A partir de ahí, Eddie se convirtió en un punk de Saltovka.
II
Los punks de Saltovka se la pasan bebiendo en el parque. Juntan unas monedas, sortean a los vagabundos que intercambian pepinillos encurtidos a cambio de botellas vacías, compran biomitsin (un vino fortificado) o una botella de vodka, se sientan en el parque, hablan, ríen, fuman y beben por horas. También se pelean con sus rivales de la zona, los punks de Tyurenka (aunque tienden más a ser aliados) y los punks de Zhuravlyoka.
Entre ellos, hay punks más grandes, como Gorkun que ya ha pasado quince años en una de las cárceles más crueles de Rusia. Gorkun está tatuado con el estricto código de los ladrones rusos y todos los adolescentes punks de Saltovka sueñan con ser como él. Sueñan, incluso, en ser más que él. Mucho más allá de una carrera mediocre en el crimen, les gustaría llegar a ser vory v zakonie, los ladrones honorables, los grandes criminales con códigos de conducta y jerarquías trazadas en la piel.
Con Gorkun, Eddie pasará quince días en la cárcel por apuñalar a un policía. No será su primer crimen, ni el último. Pero aquí tiene suerte. Pudo ser enviado a un campo de trabajo en Siberia por cinco años (sentencia máxima por ser menor). Lo salvó el hecho de que su padre conoció al capitán de la policía. Eddie nunca le dijo a Gorkun que su padre era, de hecho, un funcionario del régimen. En un mundo que se dividía entre policías y ladrones, Eddie quería ser ladrón, pero era hijo de policía.
Una vez, fue a buscar a su padre a la estación de trenes. Él regresaba de uno de sus largos viajes a Siberia. Pero no estaba en ninguna plataforma. Entonces, se dio cuenta de que había diferentes tipos de plataformas. La plataforma en la que estaba su padre era para los trenes de presidiarios. Eddie vio a su padre pasando lista, anotando los nombres de los condenados a muerte. No nada más era un policía, su padre era la escoria más baja de la policía: un burócrata policía.
Esa noche, Eddie escuchó cómo su padre contaba de un prisionero que se comportaba estoicamente. En todo el viaje de Siberia hacia Járkov, en donde sería fusilado, el joven preso leía y hacía genuflexiones, se ejercitaba y se mantenía despierto, era cordial y amable como si tuviera toda la vida por delante. Eddie supo inmediatamente que nunca iba a ser como su padre y que algún día querría ser como ese joven condenado a muerte.
De alguna forma, 50 años más tarde, lo logró.
III
Eddie se llama Eduard por el poeta Eduard Bagritski que su padre tanto admiraba. No fue un poeta muy importante, pero quedó marcado en el destino de Limónov, entonces apellidado Savenko.
Eduard escribe poesía. Copia a Blok y a Esenin, gana certámenes literarios leyendo poemas de amor y el cariño de sus amigos punks leyendo poemas de criminales y valientes. Tal vez esa sea la forma de escapar de esta vida tan odiosa. Tal vez Eduard podría ser un poeta de renombre.
En la Unión Soviética, los poetas tienen un halo particular. Son tan famosos como los cantantes de variedades o los actores. Son respetados hasta el punto de otorgarles una sabiduría casi mística.
A Eddie, sin embargo, lo atrapa la maquinaria. Deja de escribir, deja de robar, deja de apostar en concursos de bebida con los obreros kazacos. En vez de eso, entra a trabajar a una fábrica, se vuelve un obrero ejemplar, gana su salario, se embriaga a la salida con vodka barato. La mayoría de sus amigos están en la cárcel, han sido ejecutados o están, como él, trabajando en la fábrica. Muchos olvidaron sus sueños de ser grandes criminales o artistas. Este es el destino del proletario en una ciudad industrial. ¿Qué se le va a hacer?
Piensa que tal vez hubiera sido mejor estar con Kostia, su amigo, esa noche en la que mató a un hombre. Tal vez a él también lo hubieran ejecutado y habría tenido una muerte gloriosa. Este destino común no era para Eddie.
Deprimido, fatigado, abandonando todos los sueños de juventud, Eddie tomó una navaja que nunca utilizaba en su rostro permanentemente lampiño y se cortó las venas de la muñeca izquierda. Cortó profundo hasta que vio salir sangre a borbotones. Luego se quedó ahí, en la mesa de la cocina, sangrando. Era de noche, sus padres estaban dormidos. No le alcanzó la energía para cortarse la otra muñeca.
IV
Sin saberlo, este intento de suicidio fue la puerta de entrada a la vanguardia intelectual de Járkov para el pequeño Eddie. Después de pasar meses en el hospital psiquiátrico, Eddie sigue el consejo de un psiquiatra, que, entendiendo bien su caso, le dice que no está loco, nada más es un romántico buscando llamar la atención. Le da la dirección de una librería. Ahí, Eddie conocerá a los poetas locales y, poco a poco, empezará a ganarse su admiración.
En esta bohemia local, había que tener algo de locura para ser aceptado. Bastaban los relatos de juventud punk de Eddie, junto a las historias del hospital psiquiátrico en donde pasó semanas amarrado con sábanas mojadas a una cama compartida con un tipo que se masturbaba compulsivamente mientras le inyectaban insulina para quitarle todas las fuerza. Su intento de suicidio, por supuesto, cerraba el trato.
Pronto, Eddie comenzó a tener una relación afectiva con la matrona de esta vanguardia. Anna Moiséievna Rubinstein se convertirá, más tarde, en su primera esposa. Con la ayuda de Anna y de este grupo que admira a Mandelstam y Jlébnikov, Eddie encuentra su propia voz poética en un lenguaje sobrio, crudo y descarnado. Sus escritos gustan.
Eddie también descubre, por esas épocas, que tiene cierto talento para la sastrería. Con el refinado gusto por la ropa que mostrará, algunos años después, en Nueva York, es evidente que hubiera podido ser un gran modista. Pero su destino tampoco estaba en las pasarelas de lujo.
Eddie se hacía sus propios pantalones acampanados. Muchos los envidiaban y comenzaron a pedirle ropa. Eddie podía escribir y ganar algunos rublos vendiendo pantalones. Se muda con Anna y comenzó a ser una figura prominente de la vanguardia de Járkov.
Es en esa época, también, que Eddie se cambia el nombre. Como parte de las convivencias en la bohemia, todos tenían sobrenombres. A él le pusieron Limónov por un juego de palabras sobre su humor ácido (limon significa limón) y su carácter explosivo (limonka significa granada). A Eddie le gusta el nombre y nunca más dejará de utilizarlo.
V
En 1967, Eduard y Anna se mudan a Moscú. Lo hacen ilegalmente, claro, porque no tienen permiso de relocalizarse dentro de la URSS. Otros, como él, están teniendo mucho éxito en la gran ciudad soviética. Joseph Brodsky, por ejemplo, acaba de ser recibido como el protegido de la más grande poeta rusa viva, Anna Ajmátova. Brodsky también venía de una familia humilde, también había vivido una vida tormentosa con trabajos terribles y estancias en hospitales psiquiátricos. Este pequeño poeta judío representaba todo lo que Limónov quería encarnar. Pero él, a diferencia de Eddie, ya tenía un gran éxito.
Eddie fue a presenciar algunas clases del seminario de Arseni Tarkovsky. Lo odió con toda el alma. Nunca fue una persona a la que le gustara hacer reverencias ante la autoridad. Y Tarkovsky siempre demandó reverencias.
Eddie nunca llegará a tener el estatuto de Brodsky en el underground de Moscú. Ahí, al poeta protegido de Ajmátova, lo adoraban como un dios. Pero, muy pronto, él y Anna se convierten en figuras prominentes de un movimiento literario joven.
Eduard, inquieto, fornido, apuesto y solicitado, empezó a distanciarse de Anna, una mujer considerablemente mayor que, por su sobrepeso y pelo cano, vivía atormentada con inseguridades sobre la fidelidad de su pareja. La internan en múltiples ocasiones en un hospital psiquiátrico hasta que, finalmente, decide partir de regreso a Járkov. Ahí vivirá una vida atormentada hasta su suicidio, algunos años después.
Después de la partida de Anna, Eddie conocerá al amor de su vida. Una princesa, llamada Elena Schapova, que no pertenece a su mundo. Es la esposa de un apparatchik cultural rico. Eddie, mientras tanto, es sólo un pobre poeta bohemio que vive de vender pantalones. Pero se enamora locamente de Elena y este amor, en un futuro, será su más grande tormento.
VI
Con Elena vive un romance turbulento. No se pueden despegar el uno del otro y la joven pareja, atractiva y radiante, se convierte en el centro de la vanguardia moscovita. Eddie y Elena se casan y comienzan a soñar con el mundo más allá de la Unión Soviética.
La oportunidad se presenta, a través de la KGB, de exiliarse a Nueva York. En los años setenta, el organismo de vigilancia soviética quiere deshacerse de varios personajes indeseables. Los principales, por supuesto, entre los intelectuales son Brodsky (al que exilian en 1972) y Aleksandr Solzhenitsyn que, con su novela, Un día en la vida de Iván Denísovich (1962) ya había alertado de su peligro para la causa soviética que remató con Archipiélago Gulag (1973) publicado clandestinamente en Francia.
Entre estos gigantes, Eddie era catalogado como “un elemento antisocial, antisoviético convencido”, pero ciertamente no era tan notorio y no se consideraba una prioridad para el Kremlin. De cualquier forma, en el escape a Nueva York, Eddie y Elena imaginaron un nuevo mundo de oportunidades.
Con una valiosa recomendación de Lili Brik, primera esposa de Maiakovski y hermana de Elsa Triolet, Eddie y Elena parten hacia Manhattan y logran entrar en las grandes cenas del Nueva York upscale. Ahí, también se encuentran a Brodsky que les señala diferentes figuras prominentes del medio cultural y les desea buena suerte.
Eddie comienza a trabajar, gracias a los contactos establecidos, en el periódico ruso Russkoe Delo. Es un semanario legendario al que visitó Trotsky antes de partir para hacer la revolución. La historia de Lev Davídovich saliendo de un departamento hacinado en el Bronx, lleno de deudas, perseguido por creditores, para convertirse en el comandante supremo del ejército más grande del planeta, le gusta a Eddie. Sueña con esas posibilidades novelescas, con grandes armadas, gente que lo admire, aplausos y revoluciones.
Mientras, vive en un pequeño departamento en Lexington Avenue, en una parte derruida de la ciudad y el éxito no viene. Su estatuto de poeta que en Rusia era intocable, aquí se diluye. A nadie le interesa un famoso poeta moscovita y a nadie le apantalla su presencia. Lo corren del semanario Russkoe Delo por un artículo crítico, “Desilusión”, que captura la atención del Kremlin por su visión devastadora de la sociedad estadounidense. Muchos piensan que es un agente de la KGB.
Finalmente, ocurre la más grande catástrofe en la vida de Eddie: Elena comienza a engañarlo, cada vez con más descaro, hasta que finalmente lo abandona. Limónov pasa días ebrio, abandonado de toda esperanza, tirado en la calle, comiendo de la basura, hasta que un amigo lo rescata, lo pone en un programa de beneficencia del Estado y lo regresa a su decrépito cuarto en el hotel Winslow.
Este hecho culminante en la vida de Eddie va a precipitar su odio hacia otra autoridad. Siempre había odiado a las autoridades soviéticas, su bajeza, su rústico desperdicio de los ideales comunistas. Ahora también empieza a despreciar la estructura de autoridad en Estados Unidos. Para Limónov, no fue un hombre el que le quitó a Elena. No fue Jean Pierre o un conde italiano. El culpable de toda su desgracia es el dinero.
VII
Elena se convirtió en otra cosa, nunca pudo zafarse del imperio de los placeres sencillos, de lo más inmediato. Se perdió en la vorágine de una civilización que compra y escupe a los pobres ingenuos que se dejan atrapar entre sus garras. Pero Eddie no es ingenuo. Y su resistencia va más allá de cualquier capricho. Eddie quedó destrozado sin Elena, pero también aprendió a vivir más allá del amor, más allá de la civilización que le quitó todo.
“Esta civilización no se daba cuenta de mi presencia, ignoraba mi labor, me negaba cualquier lugar legítimo bajo el sol, destruyó mi amor, y me iba matar a mí también salvo que, por alguna razón, aguanté. Y sigo vivo, trabajando y tomando riesgos. Mi necesidad de revolución, construida en lo personal, es mucho más poderosa y natural que cualquier principio revolucionario artificial.”
Eddie fue mesero, participó en manifestaciones de izquierda, se codeó con todo tipo de indeseables, recorrió la ciudad a pie y escribió un bello libro, impactante, sobre su vida en la gran manzana. It’s Me, Eddie, es un libro de supervivencia; la narración agitada y convulsa de un poeta que tuvo que reinventarse para no sucumbir bajo el peso del individualismo.
En Nueva York, Eddie se deja sodomizar por un negro completamente desconocido en una casa abandonada. Le hace sexo oral a un vagabundo en unas escaleras al amanecer. Fue deseado y, poco a poco, encontró la manera de volver a desear. Sueña con volver a amar.
Frente a la despiadada realidad de Nueva York, Eddie comprendió los peligros del individualismo y la necesidad de superarlos. Los americanos se separan de los demás, los dejan en el camino, trazan vidas pequeñas, aisladas, crueles. El suyo es el mundo de una expresión cruel:
“Escucho que los americanos dicen con frecuencia la expresión: “Es tu problema”. Es solo una expresión, pero me irrita sobremanera. En algún momento, mi amigo carnicero Sanya el Rojo empezó a utilizar la expresión: Tebe Zhit que significa “¡Es tu vida!” La utilizaba para todo, cuando era necesario e innecesario, expresándola con la gravedad de un filósofo. “¡Es tu vida!” es una expresión mucho más cálida. Estas palabras se usan cuando otra persona rechazó un consejo amigable: entonces, hazlo tú mismo, traté de ayudarte, no quieres mi consejo, me rindo, es tu vida. “Es tu problemac se usa para disociarse de los problemas del otro, para trazar una frontera entre uno mismo y las personas molestas que tratan de infiltrarse, como gusanos, en nuestro mundo.”
Eddie sueña con una hermandad de hombres fuertes, revolucionarios y terroristas, entre los cuales pueda descansar. O bien, quiere una secta religiosa que predique el amor, el amor por los otros, el amor por encima de todas las cosas. Pasarán muchos años para que pueda encontrar un consuelo.
VIII
En los años ochenta, después de ser mayordomo de una rica mansión neoyorquina, la suerte de Eddie comienza a cambiar. Su libro está circulando y llama la atención del mundo.
A Brodsky no le gusta, por supuesto, pero a muchos otros les parece una de las obras más vibrantes de la literatura rusa contemporánea. El de Eddie era un lenguaje vivo, en el que por fin entraban la homosexualidad, las drogas, la locura y otro tipo de pensamiento político, irreverente, violento.
Eddie no tenía concesiones con nadie, ni nada. Su libro acaba con una frase que retumba: “¡Jódanse, culeros bastardos! ¡Pueden irse todos al infierno!”
Es así como llega a Francia y, de nuevo, se convierte en uno de los hombres más buscados por la intelectualidad joven de la época Mitterrand. Al mismo tiempo, su producción es incansable. En los siguientes 10 años, va a publicar un libro al año. La mayoría de ellos son autobiográficos, sobre su vida en Nueva York, su vida como adolescente en Járkov, sobre la época de Stalin.
Se vuelve a enamorar, esta vez de una cantante alcohólica y con problemas de ninfomanía llamada Natasha Medviédieva. Regresa a la escritura periodística, esta vez a través de uno de los más polémicos creadores de semanarios y revistas en París, Jean-Édern Hallier, un polemista de primera línea que retomaba la tradición de Barrès y Céline juntando en una misma mesa a los más prominentes pensadores de izquierda y a Jean-Marie Le Pen.
En 1989, justo antes de la caída del comunismo, Eduard es invitado por Gorbachov a Moscú. Exactamente 15 años después de su partida, Eddie regresaba a la ciudad de la bohemia en la que vivió años tan felices con Anna. Pero la ciudad ya no es la misma. La apertura de la URSS ha causado que la gente pierda el sentido del orgullo; se sienten engañados, llevados al baile por sesenta años de mentiras que los dejaron peor que antes. No hay ningún patriotismo vivo, ninguna altanera resistencia combativa en el recuerdo de la Gran Guerra Patriótica, todo es malestar, encono, decepción.
Eddie está en shock. No puede soportar los honores superfluos que le hacen en su visita a Moscú. Va a ver a sus padres. Encuentra a dos viejitos que le explican la suerte trágica de todos sus amigos de infancia. Obreros alcohólicos, presos, muertos, suicidados. No lo soporta.
Eddie busca una nueva lucha. Va a los balcanes. La guerra civil está en pleno desarrollo y eso le encanta. Le encanta como suenan estas palabras: guerra civil. Admira y se vuelve amigo de un personaje particularmente turbio: el ultranacionalista serbio Radovan Karadzic. Años más tarde, Karadzic será juzgado por crímenes de guerra como responsable del genocidio de Srebrenica y del sitio de Sarajevo.
En un video terrible, grabado por el ganador del Oscar Pawel Pawlikovski, se puede ver a Limónov disparando sobre la ciudad sitiada. La imagen no es particularmente halagadora. Ni lo son, tampoco, sus palabras de admiración hacia los nacionalistas serbios: “tienen a más de quince países en su contra y aún así resisten valientemente.”
A su regreso a París, los intelectuales comienzan a alejarse de su polémica figura. En esta compleja guerra por la ex Yugoslavia, está claro para todos los liberales y bien pensantes de izquierda, que la historia estaba del lado de los bosnios musulmanes y que el oprobio y los crímenes de lesa humanidad, del lado de los ultranacionalistas serbios. Las cosas no eran tan sencillas, pero Eddie se convirtió en un indeseable.
Así que regresó a Moscú después de la caída del muro. Quiso en repetidas ocasiones organizar una revolución. Estaba buscando el momento perfecto, el kairós. Trató de tomar el poder durante la crisis constitucional rusa de 1993, pero se quedó encerrado fuera del parlamento. De todas maneras, en la toma de la torre de Ostankino, lo hirieron con una bala en el hombro. Tal vez, si hubiera estado junto a los hombres del general Rutskói, Eddie hubiera encontrado una muerte gloriosa entre los más de 150 asesinados por las fuerzas especiales del OMON.
Sobrevive a la crisis constitucional, pero siente la necesidad imperiosa de formar su propio partido. Gracias a la influencia de un pensador neofascista llamado Alexandr Dugin, esta idea se materializa. Limónov está fascinado por Dugin y por su pensamiento caótico, enormemente culto, propositivo y peligroso. Juntos empiezan a tramar revivir viejos mitos nacionales, la fuerza de historias antiguas, el odio de una generación hacia la decepción de Yeltsin y su apertura económica fallida. El partido se llama Nacional Bolchevique y su insignia es una bandera nazi que, en vez de tener la cruz gamada, tiene la hoz y el martillo. La provocación no falta.
IX
“Hay una cosa buena sobre mi vida. Comparándola con mi niñez, me doy cuenta de que no la he traicionado, mi querida y fabulosamente distante niñez. Todos los niños son extremistas. Sigo siendo un extremista. Nunca he sido un adulto. Hasta este día, soy un peregrino, no me he vendido, no he traicionado mi alma, por eso he sufrido tanto. Estos pensamientos me dan valor.”
Eddie nunca traicionó al niño que, a los once años, juró entender al mundo e intentar dominarlo. Desde el momento en que estableció una filosofía de vida, se mantuvo fiel a ella.
Al final, logró hacer lo que tanto quería y que se presentaba de forma informe en Nueva York: “algo entre las comunas comunistas semi religiosas, las sectas, las familias armadas y los grupos agrícolas.” En algún momento, pudo formar un partido político y rodearse de siete mil jóvenes vigorosos que lo seguían y que hubieran dado la vida por él. Se postuló como oposición contra Putin de la mano de Yury Kásparov. Creó una oposición durable por la que pasó 15 meses en la cárcel. Con sus jóvenes seguidores, en la naturaleza salvaje de Altai, hizo una conmovedora comunidad que se acercaba a la idea de unir la religión amorosa con la política.
Con todo esto, fuera de la literatura, es complicado juzgar a Eduard Limónov. En su brillante biografía del escritor, Emmanuel Carrère lo evita a toda costa. Evita un juicio rápido y evita comprometerse: “es complicado”, dice. Al mismo tiempo, critica lo terrible que es esa frase conservadora y cobarde.
Carrère, sin embargo, tiene otra tentación. No puede evitar incluirse en el libro, balconear su punto de vista y contrastar la vida de Limónov con la suya. Entiendo la necesidad, por supuesto. No poder juzgar a Limónov pasa por dos vertientes: la primera es que era un hombre de complicado y matizado pensamiento político que sería demasiado fácil descartar como un militarista neo fascista; la segunda es que la vida de Limónov es imponente. ¿En qué capacidad podemos juzgar nosotros de esta vida tan florida, tan llena de aventuras, tan compleja y rica?
Hace poco, fui a San Isidro Buensuceso, en Tlaxcala. Tenía que entrevistar a personas en condiciones de pobreza extrema para un programa social. Una entrevista me dejó desarmado. Doña Micaela vivía en un cuarto de hacinamiento terrible, con otras 27 personas. Muchos de ellos eran niños. Al contarme lo que soñaba para el futuro, lloraba. La pobreza se mostraba como algo invencible. Pensaba que podría darle parte de mi pago, que era injusto que me pagaran por algo que podría servirles mucho más a ellos. Y de todas maneras no hice nada. ¿Qué se puede hacer?
Fuera de la culpa inútil, que es como una mecedora que entretiene pero no lleva a ninguna parte, no quedó nada. Nada de acción, nada de cambio. Como una persona que, frente a las tiranías de este sistema, no hace nada, no podría tampoco juzgar a Limónov. Nunca podría decir que su lucha fue equivocada, que sus esfuerzos estuvieron desplazados, que sus métodos eran incorrectos. Sobre todo porque, como a Carrère, la vida de Limónov me confronta con mis propias decisiones.
Tal vez Eddie no haya sido el gran hombre político que quiso llegar a ser. Tal vez no fue el escritor famoso y reconocido de primera línea con todos los honores que fue Brodsky. Pero su paso por la Tierra encendió algo mucho más duradero.
Como el pequeño naturalista que era, su obra en prosa es también una taxonomía. Eddie recopiló todas las aguas que vio, todos los muertos que se cruzó, todas las experiencias que lo fueron marcando. En algún momento, agotó sus recursos, contó su vida entera, exploró todos los recovecos. Arqueólogo de su propio pasado, Eddie no nada más dejó un testimonio complejo de una vida fascinante, sino una demostración de congruencia y un espejo amenazador.
Leerlo sirve para confrontar nuestras propias incoherencias y, en el reflejo de sus acciones, entender que enfrentarse al mundo es un acto de valentía y que no todos podemos ser tan violentos, necios, disciplinados como Eddie al hacerlo. Limónov seguirá hablando a las generaciones más jóvenes porque muestra una voluntad de cambio irascible, constante, un impulso de vida maravilloso, que muchos de nosotros ya hemos perdido.
En medio de esto, hay episodios terribles, claro. También hay propuestas cuestionables y crímenes impensables. Pero, tal vez, los héroes no estén ahí para decirnos que seamos como ellos; tal vez los héroes también enseñan con sus errores; tal vez los héroes son figuras que nos obligan a salir de la indolencia.
¿Podremos honrar su recuerdo tratando de cambiar al mundo? ¿Abolir el imperio del trabajo y el individualismo a rajatabla? ¿Podremos, finalmente, pensando en Eddie, volver a amar intensamente, convencida, combativamente?
Limónov ha muerto, nos toca a nosotros vivir.
Bibliografía:
Limónov, Eduard. 1983. It’s Me, Eddie. S.L. Campbell, trad. New York: Grove Press.
Limónov, Eduard. 1983. Memories of a Russian Punk. Judson Rosengrant, trad. New York. Grove Weindenfeld.
50 años de la publicación de su primera novela Los dominios del lobo
En marzo de 1971 un joven escritor madrileño publicó su primera novela, una novela extraña para la época porque, a diferencia de la mayoría, ésta no hacía ninguna alusión a la Guerra Civil, a Franco ni a España, sino que se remontaba a los lejanos años veinte en los Estados Unidos. Los dominios del lobo surgió como un divertido homenaje a los años de oro del cine hollywoodense, el cual manifestaba la sensación de hartazgo de toda una generación no sólo frente a las condiciones socio-económicas de una España cerrada al mundo, sino hacia la literatura que se escribía al respecto: el realismo social y la novela de denuncia.
Si bien es cierto que en su ópera prima Javier Marías aún no había confeccionado el estilo tan característico de su obra —la prosa acaracolada que petrifica un solo instante a fuerza de ritmo, citas y reflexiones; un estilo que mucho le debe a sus lecturas de W.G. Sebald, Thomas Bernhard, Juan Benet y Laurence Sterne; un estilo que perfeccionó al grado de convertirse en el escritor más complejo que se lee con mayor facilidad—, es cierto que a sus 19 años tenía otras intenciones narrativas, relacionadas con sus labores como guionista, que se interesaban particularmente en sintetizar con la mayor agilidad posible un sinfín de tramas intrigantes y endemoniadamente cómicas. El joven Javier Marías renovó una literatura que parecía estancada, basada en tres principios a los que se ha mantenido fiel cincuenta años más tarde: 1) Cuanta más flexibilidad, libertad y atrevimiento se tenga al escribir una novela (sin caer en pedantes charlatanerías) más probabilidades tendrá ésta de ser releída una y otra vez; 2) “Sólo se queda sin misterio lo que jamás lo ha tenido en realidad”; y 3) El humor que perdura es alérgico a la cursilería.
En 1971 la publicación de Los dominios del lobo no sentó bien a esas mentes que creen que para que una historia sea interesante debe apelar al presente inmediato, a las tragedias mediáticas, a las temáticas de moda. A todas esas poéticas trasnochadas, Marías les propinó una simbólica bofetada al interesarse, en plena dictadura, por una familia criminal de Pittsburgh desmigajada en la geografía estadounidense que delinque por igual en el Chicago mafioso, en la California glamurosa o en el sur derrotado tras la Guerra de Secesión. ¿Y el franquismo? ¿Y los oprimidos? ¿Y el mensaje final? Marías sentó las bases de una nueva narrativa ignorando intencionalmente todos los hechos noticiosos de su tiempo. Lo que no quiere decir que Los dominios del lobo no sea una novela crucial; lo fue en la España a principios de la década de los setenta y lo es ahora, cincuenta años más tarde, en el malogrado siglo XXI.
Resulta muy curioso que, en nuestros días, obras que se venden como el culmen de la modernidad resulten caducas y anticuadas al día siguiente, mientras que obras clásicas de hace cincuenta, cien o doscientos años conserven toda su vigencia. Los dominios del lobo posee esa intemporalidad, lo que no significa que estemos frente a una obra maestra o se le pueda considerar un clásico literario. Sencillamente se trata de una gran primera novela que inauguró la espléndida carrera de un escritor que le dio la espalda al camino fácil y prefirió confrontar lo establecido.
El humor cínico y veloz de Los dominios del lobo retrata un universo lejano para reinventar las circunstancias inmediatas, como lo hizo Borges en su primer libro de cuentos, Historia universal de la infamia, o Vernon Sullivan en Escupiré sobre vuestras tumbas. Javier Marías, apasionado del cine clásico estadounidense, quería compartir con un país cerrado al mundo estas historias distantes que tanto le fascinaban. Así surgió Los dominios del lobo, como una plática fraterna que se ahorra los detalles soporíferos y dinamiza lo más posible los giros dramáticos o cómicos, quizá invirtiendo ciertos desenlaces melodramáticos para reinventarlos con un humor cruel que se atreve a reírse de todo: asesinatos, estafas, engaños, esclavitud y traiciones.
Marías no se enfrentó con la censura franquista, tan estricta por esos años, pero sí lo hizo con la censura de la industria cinematográfica estadounidense de otra era. Por medio de la ironía convirtió sus tramas favoritas (El buscavidas, Lo que el viento se llevó, Con la muerte en los talones, Esplendor en la hierba) en un continuo desfile de historias sin moralejas, sin giros remilgados, sin condenas solemnes. Es decir, hizo casi todo lo contrario a lo que hacen los productos culturales didácticos y sentimentaloides que se celebran hoy en día. Porque parece que en la actualidad solo hay dos modelos de obra que suscitan interés: los que retratan a las víctimas o los que ejercen de victimarios. Estos últimos abogan por una hiperviolencia explícita, una competencia de sadismo, que patalea desesperada por hacerse un hueco en la mente distraída del espectador. Por suerte, tampoco es éste el caso de Los dominios del lobo. La historia de la familia Taeger no cae nunca en el sadismo facilón, los personajes son violentos, pero puede que en toda la obra no haya un solo insulto verbal; habrá algún disparo, pero no aparecen los ríos de sangre ni la tortura simplona, elementos de los que se abusa grotescamente en las series más aclamadas y en las novelas más aplaudidas de la actualidad.
Si bien Javier Marías ya no tiene nada que ver con ese joven escritor de 19 años —ha pasado mucho desde entonces: dio clases en Oxford, tradujo el Tristam Shandy, escribió un puñado de obras maestras, es miembro de la RAE, su obra ha sido traducida a 46 lenguas y ha vendido más de 9 millones de ejemplares— algo conserva el autor consagrado, próximo a cumplir los setenta, de ese joven rebelde que aún hace rabiar a todo el mundo. Lo que preserva Javier Marías es el humor inteligente, que no se perdonaría hacerle perder el tiempo a ningún lector con excusas o perogrulladas y, sobre todo, la valentía, el no tener miedo de confrontar al diario en el que escribe, a su misma editorial, o a sus colegas novelistas y académicos cuando está en desacuerdo con ellos.
Si bien pocas veces comparto sus puntos de vista en cuestiones políticas —su aversión infantil a Podemos, su irracional defensa del Rey Juan Carlos I, su plena ignorancia en asuntos de América latina—, suelo estar completamente de acuerdo con su criterio en asuntos culturales. No creo que en México haya una autoridad intelectual con esa osadía, que es muy sana para combatir el ensimismamiento de la élite cultural.
Pongo un ejemplo, cuando llegué a Madrid había una campaña masiva de los medios para canonizar a una poeta a la que querían entronizar a la altura de Alejandra Pizarnik, Gabriela Mistral o Rosario Castellanos. Su libro estaba en todas partes, su cara figuraba en los escaparates, sus versos en los vagones del metro y en las paradas de autobús. Yo la leía y no me parecía gran cosa, pero todos los opinólogos la alababan como si fuera la reencarnación de Sor Juana. Unas semanas después, Marías soltó su opinión al respecto, que era muy parecida a la mía y a la de tantos que habíamos callado por miedo a quedar mal o por dudar de nuestro entendimiento poético: ¿de veras ésta es la mejor poesía? Bastó con que Javier Marías cuestionara su calidad para que numerosos críticos respiraran aliviados y expresaran su verdadera opinión. No es que fuera una mala poeta, pero sin duda no era esa leyenda que la prensa nos intentaba vender. Y es que los medios en España (que tienen una influencia enorme en América latina) siempre hacen lo mismo, le rinden una exagerada pleitesía a la última novedad de acuerdo a la conveniencia ideológica de sus autores. La prensa los promociona como clásicos imperdibles, lo que suele llevar a que el lector sincero se sienta constantemente estafado. Una opinión escéptica como la de Javier Marías resulta indispensable para desmitificar estas campañas tendenciosas, le pese a quien le pese.
Recientemente otro de sus artículos dominicales generó controversia cuando manifestó que todos esos novelistas que se quejaban de la corrupción de los políticos deberían confesar su propia corrupción en el medio editorial al recibir premios amañados —o sea, casi todos los premios de las grandes editoriales—. Posteriormente ahondó en la cuestión de los premios, alegando que éstos ya no tienen el menor prestigio, pues hoy en día se otorgan con base en la identidad del autor (currículo, género, orientación sexual, raza, procedencia) y nunca consideran la calidad de la obra. El mismo Marías se jacta de jamás haber participado en un certamen literario —con excepción del Premio Herralde, que devolvió y lo suprimió de su semblanza—. Frente a esta postura he de matizar un detalle que seguro no le gustará a Marías pero que es un factor actual que quizá no tiene en cuenta.
Algunos escritores que no son hijos de alguien influyente, y que no tuvieron el privilegio de que sus primeros lectores fueran Juan Benet, Carlos Barral, Vicente Molina Foix y Rosa Chacel, el único medio que tienen de publicar en una editorial de renombre, la única esperanza de ver su imaginación convertida en libro, son los premios literarios. Es probable que Javier Marías no sepa que el mundo editorial ya no funciona como en 1971, cuando mandabas una obra a dictamen y si era buena se publicaba con mejor o peor suerte. Al día de hoy ninguna editorial acepta manuscritos no solicitados, lo que significa que si no tienes influencias en el medio no puedes acceder a él, y las pocas editoriales que rastrean autores nuevos los admiten según su grado de influencia en las redes sociales. De modo que los premios que tanto aborrece Javier Marías son la primera y tal vez la última esperanza del autor primerizo que no quiere malbaratar su melodrama biográfico en el supermercado de las redes.
Javier Marías lo tuvo fácil para acceder a la literatura, pues provenía de una familia cercana al campo cultural, lo que no significa que, a diferencia de tantos, su obra no se mereciera la publicación. Coincido plenamente con Roberto Bolaño cuando afirmó que Marías es el mejor prosista en español de su tiempo, así como coincido con Alberto Olmos cuando dice que el Premio Nobel, más que darle prestigio a Marías, le devolvería prestigio al Premio Nobel, tan desvencijado en los últimos años. No obstante, me atrevería a afirmar que, si Marías no hubiera tenido contactos de cuna en el mundo cultural probablemente Los dominios del lobo, el principio de una grandiosa trayectoria, jamás hubiera visto la luz, y es probable que ahora no existiera su obra tal como la conocemos.
Afortunadamente, su obra existe y sigue tan vigente como hace cincuenta años. A estas alturas, tal como veo el panorama, me queda claro que un escritor como Javier Marías no se repetirá en muchos años, y si lo hace, es probable que este autor hipotético (atrevido, crítico, mordaz, valiente, contestatario e insobornable) pase desapercibido en la era en la que triunfa el que más se rasga las vestiduras.
Gran Siria: crisol de múltiples culturas y enfrentamientos geopolíticos
El actual conflicto pudiera parecernos como un mero y reciente enfrentamiento de potencias modernas (Rusia, Estados Unidos, Irán, Israel, Arabia Saudita etc.), sin embargo, esta posición especial de Siria en el tablero mundial data de mucho tiempo atrás. Para ello ocuparemos el término Gran Siria, el cual incluye a los territorios actuales de Siria, Jordania, Israel y Líbano, y porque denomina a la región de nuestro interés antes de que se convirtiera en países independientes ya entrado el Siglo XX.
Dicha Gran Siria comenzaría a ser influida cultural y socialmente por una de las primeras civilizaciones de la antigüedad, los fenicios (2500 a.C-539), y quienes descubrirían en sus costas (Mediterráneo Oriental) el punto focal de su proyección, riqueza y poderío naval en el Mediterráneo. Pasado el tiempo, esta región se vió envuelta en sucesiones imperiales del este y el norte, y es así como los fenicios fueron sustituidos por el control Aisirio, luego Babilonio, y absorbidos éstos últimos por otro gran imperio antiguo, el persa.
Con el advenimiento del imperio heleno, el territorio pasó a formar parte de éste cuando Alejandro Magno derrotó a los persas y absorbió todos sus dominios, y el cual, a su muerte, sería incorporado al Imperio seléucida como parte de la herencia fragmentada del Imperio heleno entre el Siglo IV a.C y el I.
Posteriormente, la región pasaría a incorporarse dentro del control Romano, como provincia de la República (509 a.C-27) y luego del Imperio (27-1453) en su faceta romana y bizantina. Sin embargo, para el año 635 su control sería sustituido por el califato Rashidun (632-661), el califato Omeya (661-750) y el califato Abasí (750-1258). Durante esta etapa, también es preciso notar que la Gran Siria experimentaría la influencia religiosa más importante en la actualidad: el islam, el cual junto con diversas denominaciones cristianas como la ortodoxa conformarían el panorama espiritual de la Siria contemporánea.
En contraste, durante esta etapa se libraría uno de los primeros episodios de enfrentamiento político religioso entre oriente y occidente, nos referimos a las cruzadas1(1095-1291). Para 1516, todo el territorio de la Gran Siria sería incorporado dentro del imperio otomano y se mantendría bajo su administración hasta finales de la Primera Guerra Mundial que tuvo como una de sus consecuencias el desmembramiento de dicho imperio para ser controlado a manera de protectorados por dos de los grandes vencedores del conflicto, Francia e Inglaterra.
No obstante, el movimiento nacionalista iniciado en Europa y que causaría aquella primera gran conflagración mundial se había extendido de igual forma en la zona, y es así como una corriente nacionalista, Siria —previamente en lucha con los otomanos— reclamaba la independencia a los poderes vencedores de la guerra.
Ante la negativa de reconocer la independencia de Siria en 1920, Francia e Inglaterra se dividieron el control imperial bajo el nombre de “protectorados” en gran parte del medio oriente y la Gran Siria, quedando esta última bajo mandato francés y generando un fuerte rechazo al gobierno de ocupación. De igual forma durante este periodo se formarían movimientos árabes nacionalistas con el concepto ideológico central del futuro pan-arabismo2 y de muchos partidos políticos de la época, incluido el partido Baaz Árabe Socialista (fundado en 1947). Finalmente, sería hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial (1945) que Siria y los demás territorios de la Gran Siria obtendrían su independencia dentro del marco de un nuevo enfrentamiento imperial conocido como Guerra Fría.
Golpes y la llegada de la Dinastía Assad
Entre 1946 y 1958 el país inauguraría su periodo independiente sumido en golpes de Estado y la inestabilidad política derivada de un súbito abandono y nulo crecimiento institucional hecho por el protectorado francés. Uno de los caminos que los gobiernos a cargo decidieron emprender dentro del intenso pensamiento nacionalista y panarabista de la época fue la unión con el régimen de Nasser en Egipto para crear la República Árabe Unida (1958-1961), la cual tuvo una corta existencia pues los líderes locales sirios no quisieron perder influencia ni control nacional a favor de elementos nasseristas externos.
Entre 1961 y 1971 el país se vería envuelto por luchas intestinas en el partido Baaz, que poco a poco iría acaparando el dominio de la escena política nacional y frente a elementos más rádicales propios y externos (como la hermandad musulmana). También se fraguarían los últimos golpes de Estado que culminarían en 1970 con la llegada de Hafez Al-Assad al frente de la República Árabe Siria establecida en 1971, en la que elementos sunitas3ocuparon puestos políticos de liderazgo mientras que los alawitas4(facción a la que pertenece la familia Al-Assad) fueron colocados dentro del aparato coercitivo y de seguridad del Estado sirio.
Entre 1971 y 2000, Hafez Al-Assad gobernó Siria con una política de corte menos radical que ciertas alas del partido Baaz proponían, colocando familiares y miembros alawitas dentro del Ministerio de Defensa y de Seguridad para evitar posibles golpes de Estado como la historia reciente del país ampliamente había demostrado. De forma paralela, el Estado desarrollado por Al-Assad consideró principalmente una economía controlada por el gobierno (hasta 1991) y un régimen de participación política unipartidista, centrado en la figura del partido Baaz y una ideología centrada en el culto a la personalidad, islamismo moderado y ciertos atisbos de gaullismo.5
Hacia el exterior, —y quizá esa es una de las razones junto con la corrupción inherente al sistema autocrático-hereditario establecido por Al-Assad— el gobierno sirio buscó establecerse como el actor predominante en Medio Oriente respecto al conflicto árabe-israelí6al participar en la Guerra de Yom Kippur (6-25 de octubre de 1973) de la cual pocas ganancias se obtendrían, pues para 1978 se firmaban los acuerdos de Campo David y el lado árabe perdía un aliado clave en el conflicto. También decidió involucrarse en la Guerra Civil del Líbano (1975-1990) y en la cual no terminaría su presencia militar sino hasta 2005.
Otro elemento que vino a generar problemas en los años finales de Al-Assad fue el resurgimiento de movimientos islamistas radicales como efecto indirecto de la Revolución Islámica de Irán en 1979 (cuyos efectos serían extensivos a todo Medio Oriente), ello junto a la crisis de sucesión entre 1983 y 1984 ya que su salud iba decreciendo año con año. Sin embargo, pudo mantenerse al frente del gobierno ya entrada la década de los 90 y preparar a su futuro sucesor, Bashar Al-Assad.
Este último personaje asumió el control del país al morir su padre el 10 de junio de 2000 y hasta los inicios de la Guerra Civil en 2011 trataría de hacer frente a dos grandes problemas: por un lado el gobierno debía continuar las reformas implementadas por su antecesor, orientadas a la liberación de la economía siria posterior al fin de la Guerra Fría en 1991, y por otro lado conservar el poder político ante una sociedad insatisfecha por la presencia de un solo actor político relevante (el partido Baaz) por más de 40 años, ello también impulsado por una población joven en aumento que no encontraba oportunidades de empleo y frente a un gobierno incapaz de resolverlo en el corto plazo. Es así como llegamos a la antesala principal de este conflicto.
2011: Siria y la Primavera Árabe
Al igual que otros regímenes de Medio Oriente y África Subsahariana (Túnez, Libia, Argelia etc.), Siria se vio envuelta en una serie de protestas populares que demandaban al gobierno desde una mayor participación en la vida política nacional, hasta la total renuncia de todos los líderes políticos. Dichas manifestaciones populares fueron nombradas “Primavera Árabe” y se realizaron entre 2010 y 2012 con resultados diversos, ya que en el caso de países como Egipto, Túnez, Libia y Yemen los gobiernos fueron derrocados; en otros como Marruecos y Jordania se introdujeron reformas políticas; y en el caso de Siria e Irak las protestas pronto derivaron en guerra civil y el surgimiento de nuevas amenazas terroristas.
A principios de 2011, Siria se encontraba aquejada por los efectos negativos de la fallida transición a la economía neoliberal que había sido impulsada por Bashar Al-Assad desde inicios del 2000, las clases bajas y medias se encontraban empobrecidas y el país experimentaba una sequía severa. Esto tuvo como consecuencia el inicio de protestas contra el régimen en las áreas rurales y las periferias de las ciudades principales.
Para mediados del 2011 y ante la represión violenta del gobierno de Al-Assad hacia los inconformes, comenzaron a presentarse los primeros movimientos armados insurgentes, los cuales estarían representados principalmente por el Ejército Libre Sirio. Frente a esto el régimen movilizó sus tropas y a finales el año 2012 el conflicto ya había adquirido todos los tintes de una Guerra Civil.
La ONU trató desde inicios del año 2012 en establecer un alto al fuego y sentar a las partes para negociar una salida pacífica, sin embargo, los esfuerzos fracasaron y para los años 2013 y 2014 el conflicto escalaría su magnitud con la participación de agentes extranjeros, por el lado rebelde serían apoyados por Turquía, Arabia Saudita y Estados Unidos, y por el lado gubernamental estaría apoyado en su mayoría por Irán a través del grupo islamista chiíta Hezbollah. Hasta este momento la facción insurgente controlaba todo el territorio norte sirio y parte del Este en su frontera con Irak, llegando al punto de amenazar con tomar la capital, Damasco.
Es también durante este periodo que el número de víctimas civiles y militares aumentaría, y los desplazados internos comenzarían a migrar fuera del país hacia Turquía, Jordania y otros países europeos por vía terrestre y marítima.
Hacia principios de 2014 y 2018 surgiría una nueva amenaza terrorista en el territorio que afectaría no solamente a Siria sino a las naciones europeas y americanas involucradas en el conflicto, el Estado Islámico de Irak y el levante (región que incluye a la Gran Siria) comenzaría a operar en territorio noroeste iraquí y entre 2014 y 2015 tomaría buena parte del territorio de Siria, poniendo en una posición verdaderamente precaria al gobierno de Damasco.
No obstante, el conflicto ya tomaría un cariz totalmente internacional, pues con los avances tan peligrosos logrados por el Estado Islámico las potencias militares actuales decidieron actuar para erradicar dicha amenaza en Medio Oriente. Es así como Estados Unidos y Rusia decidieron intervenir de manera directa en Siria, el primero apoyando con ataques aéreos y equipo a las fuerzas rebeldes y kurdas (que hasta ese momento decidieron involucrarse); mientras que para el caso ruso se apoyó de manera técnica y logística al gobierno legítimo, pero también con un contingente permanente militar, naval y aéreo que operaría únicamente en zona siria.
Lo anterior tuvo como resultado que a principios del 2018 se expulsara a las fuerzas terroristas del Estado Islámico de territorio sirio, pero también, y gracias al apoyo y control aéreo ruso, la administración de Al-Assad pudo iniciar la recaptura del terreno perdido frente a los rebeldes desde 2013.
2018 en adelante: la focalización del conflicto y sus posibles desenlaces
Luego de la derrota del Estado Islámico y la recuperación de la mayoría del territorio por parte del gobierno de Damasco, la situación bélica se ha concentrado en dos puntos fundamentales: por un lado, el norte de Siria en su frontera con Turquía había caído en control rebelde apoyado por el régimen de Estambul y hacia el este de aquella se dividió el dominio espacial entre fuerzas insurgentes y fuerzas del gobierno Rojava (afín a la administración de Al-Assad). Por otro lado, el sur de la frontera siria entre los territorios de Irak y Jordania se encuentra en menor medida gobernado por fuerzas subversivas, pero adicionalmente ha tenido que hacer frente a incursiones aéreas por parte de Israel y monitorear la actividad de las células restantes del Estado Islámico que han escapado hacia Irak.
Gracias a la disminución de la actividad bélica en gran parte del territorio, el gobierno de Al-Assad ha comenzado a considerar el proceso de reconstrucción de buena parte del país que ha sido asolado los últimos 10 años, la repatriación de los millones de sirios expulsados del país por la guerra, hasta la convocatoria a un nuevo congreso constituyente que permita tomar en cuenta las demandas de la oposición bajo los auspicios de la ONU.
Considerando lo anterior, podemos establecer ciertos escenarios a futuro para este conflicto tan complejo dada la cantidad de actores internos y externos involucrados. En términos positivos, Rusia ha logrado sentar a negociar a los actores que más han contribuido en términos materiales y unitarios a la continuación del conflicto, estos son Irán en apoyo incondicional al régimen de Al-Assad y del lado rebelde Turquía, ya que además de mantener su posición de poder regional a través de este conflicto, aquella nación ve con sumo recelo el papel de relevancia que ha tomado la comunidad kurda en Siria por medio de la administración de Rojava para un eventual proyecto de federalización en el país y que supone un precedente sumamente peligroso para Estambul, pues el PKK (partido de los trabajadores del Kurdistán turco) puede tomar esto para radicalizar su posición y constituir una amenaza futura para Erdogan.
Siguiendo esta línea, creemos que al menos en el corto plazo (5 años), Rusia y los actores más involucrados en el conflicto (Turquía e Irán) tratarán de seguir el camino diplomático para buscar una solución concertada al conflicto y conservar sus propios intereses en la zona. Pero a la vez mantendrán el apoyo militar para buscar un golpe de suerte que permita cambiar la corriente de la guerra a su favor, lo cual para la facción rebelde y sus aliados se ve bastante sombrío pues a la fecha solamente controlan 10% del territorio y ese número parece reducirse por el impulso que lleva el gobierno de Al-Assad y ante la ausencia de nuevas amenazas similares al Estado Islámico o apoyos renovados e incrementados por parte de Estados Unidos.
Por lo tanto, creemos que, en este escenario positivo, Al-Assad y compañía acabarán prevaleciendo en el conflicto, pero su permanencia y estabilidad a futuro dependerán en buena medida de la reconstrucción del país y la reconfiguración política que hagan para incluir tanto a la facción rebelde como a la del Rojava que en buena medida les ayudó a cambiar el rumbo del problema.
Pasando ahora a un escenario de carácter negativo, aquel puede realizarse solamente si las partes involucradas en la facción rebelde deciden incrementar el apoyo material bélico y de personal para efectuar un movimiento amplio en contra de Damasco, sin embargo, ello requerirá de un cálculo bastante elaborado por parte de Turquía y Estados Unidos pues deberán medirse las capacidades necesarias para derrocar al régimen de Al-Assad, la voluntad de compromiso de Rusia e Irán para que dejar que aquello pasara y sobretodo la viabilidad financiera de realizarlo, pues como en cualquier guerra, toda acción implica un gasto.
No descartamos que ello pueda realizarse el año siguiente o más adelante, no obstante, las posibilidades de ocurrir han disminuido considerablemente en los últimos dos años, pues la pandemia ha venido a trastocar toda la economía mundial, incluidos los esfuerzos que hoy realizan todas las naciones para paliar sus efectos negativos.
Para concluir, hemos de considerar que para la pronta y correcta resolución del conflicto desgraciadamente no bastará con los esfuerzos y medidas que tomen los actores nacionales, sino también, faltaría considerar el apoyo y anuencia de los actores internacionales involucrados, pues como muchos enfrentamientos, guerras civiles y conflictos híbridos que se han presentado en mayor número, posterior al final de la Guerra Fría en 1991, es característica su interrelación con el medio internacional por su posición geopolítica y geoeconómica. Y en el caso de Siria, ambas condiciones son privilegiadas desde hace siglos.
Fuentes de Consulta
Matar Linda, y Kadri Ali, eds., Syria: From National Independence to Proxy War, Palgrave Macmillan, Suiza, 2019.
Rabinovich Itamar y Valensi Carmit, Syrian Requiem: The Civil War and its Aftermath, Princeton University Press, Estados Unidos, 2021.
Shoup John A., The History of Syria, Greenwood, Estados Unidos, 2018.
Collelo Thomas, ed., Syria: a country study, Library of Congress, Estados Unidos, 1988.