Those were the days of our lives The bad things in life were so few Those days are all gone but one thing is true When I look and find I still love you Queen, “These Are The Days Of Our Lives”
I.
A lo largo del tiempo, una y otra vez hemos sido testigxs de la muerte del arte; el anuncio ha perdido el peso de lo que suponemos una revelación, una ruptura que sostenga el duelo de lo que se ha perdido.
Una de las muchas veces que visité a Luis Alberto Arellano en su domicilio emblemático de Filomeno Mata 8, me recibió con la frase “Estaba escribiendo unos textos que darán sentido a una generación”.
El tiempo y el número, análisis de la simbología de la crucifixión y la vista en la narrativa de ficción de José Revueltas
Porque en realidad yo había escrito ese artículo para fijar mi prioridad sobre esa idea o descubrimiento que había realizado
Ricardo Piglia, Respiración artificial
Rechazar a la mesera por segunda vez es la primera señal que me indica que llevo ya bastante tiempo aquí, sin pedir nada.
Luis Alberto Arellano es un autor queretano en cuya obra se articulan diversos ámbitos del campo literario, desde la producción de poesía y ensayo, hasta la gestión de proyectos y espacios para su enseñanza, pasando por trabajos de edición, traducción e investigación de las formas de difusión y generación de la literatura.
Casi siempre que bajo al centro de acá de Guanajuato, en las escaleras que bajan al Instituto de Cultura me topo con un grafitti que reza: “La verdad es un mito”, y en parte le creo, en parte nel.