Recuerdo que a las fiestas de la universidad (esas que tenían lugar en departamentos o en casas de amigos, donde se bebía cerveza caliente y que terminaban a las 5am porque a esa hora volvían a abrir el metro) asistía un misterioso compañero, desaliñado y torpe, que no sabíamos realmente por qué iba.
En tiempos recientes surgió un término (y también un movimiento) que designa el estudio —o, quizá mejor dicho, la revaloración, casi siempre positiva o laudatoria— de algunos directores, pertenecientes por lo general al cine de acción —o, cuando se ponían más abiertos, al campo del blockbuster.
Para quien quiera acercarse a la obra de Guy de Maupassant, ciertamente será de gran utilidad conocer cierto poema que publicó en una antología licenciosa en 1881.