La vida gay en México durante los años ochenta tuvo varios contrastes pues, sin las leyes de no discriminación o de matrimonios entre personas del mismo sexo que hay actualmente, existían los ligues fugaces y clandestinos, pero también tenía su lado con aires de sofisticación y el mundo glamuroso gracias a las cantantes y actrices a quienes tanto admiran los gays, todo eso con lo que después arrasó el sida.
El cuento, se dice y se repite, actualmente es un género literario difícil de publicar, la queja permanente es que pocas editoriales apuestan por él (a menos, claro, que sea un autor consagrado que se puede tomar la libertad de entregar a su editorial un libro completo de cuentos).
El fin último de las obras de teatro es ser llevadas a escena y ser testigos de ese fenómeno tan peculiar que hace posible que en una función el público aplauda lleno de euforia o que al día siguiente los bostezos inunden el lugar; claro que hay textos tan sólidos y bien escritos, Molière y Shakespeare fueron máquinas generadores de ellos, que son capaces de convencer al espectador más exigente y resistir al peor montaje o al actor más inexpresivo del planeta.