No hay razón para que nada sea
o siga siendo como es;
todo debe, sin razón,
poder no ser y/o ser capaz de ser
diferente de lo que es
Quentin Meillassoux
Me temo que detrás de la mística
se esconde una realidad mundana,
que a veces es más extraña que la ficción
Negarestani
Comencemos por el final.
David Alfonso Estrada escribió La Pecera de Dios, Premio Frontera de Palabras 2019, en medio de una vorágine de drogas, anexos, ataques psicóticos y libros de magia.
“Novela: es un espejo que paseamos a lo largo de un camino”, dice el epígrafe que abre el decimotercer capítulo de Rojo y negro de Stendhal, una de las primeras y más famosas novelas realistas del siglo xix.
I
LAS CHICAS DEL HORATIO, 1907 NO ERA en Bridgeport ni en Horatio House donde Christina vivía junto a otras nueve mujeres; era en un edificio de ladrillo con lámparas de cobre en el tejado.
En el libro, siempre a mitad de camino entre el producto cultural y el objeto mercantil, se entrecruzan las supersticiones del coleccionista, las necesidades del estudiante, los placeres del lector, los campos de batalla del editor y los procesos personales del escritor.