Así nos separamos del dormitorio hacia el Wanglen,
¿cómo decir todo lo que está esparcido?
nos separamos con el rocío de los arbustos,
también codornices unas sobre otras
cebadas que parecen colas de mujer,
a veces las velas se apagan para los muertos
y las olas se acaban para el agua, se llevará a otro con ella
como marca del sol por mi ventana
o puerta en constelación de lükay
donde cuelgan ranas cargadas de orina
.
Rukan o nace una ruca (candado de poros y sales)
La araña como todos se debe enseñar
sin su completo esqueleto,
con el cerebro de un cerro al encuentro de las aves,
en un bocado de sal con sus ojos
de platillo, que se agazapa
en un empedrado en desnivel, sin manos para flamear
la araña aprende su nombre y el de gigantes enredaderas
con su colmillo lustroso afila patrias resecas
en el vientre de polillas barbadas, descansa del día
se enjuaga como lo hace un remo
Todas las arañas no caben en el sueño
a veces reducen rocas con su lamentosa escarlata
necesitan de musgos, sepias y arroyos
para finitos puntos de malabarismo
La araña construye su hogar hacia el sur
en el mismo llavero sucio donde bautizaron el cerco
sobre reflectores y chiqueros de luz apagada
Ciclo estacional
A la waria vienen a morir los árboles
(marcas de nacimiento)
el fango se alimenta de trillas
entre los ojos donde el aire vive transparente,
atesora restos vegetales y carne de lombriz
no olvido mis pómulos altos
madre morena festeja calambres en los tallos
su interior pare pigmentos latiendo rojos chuzos
En primavera permanece de pie soltando baúles,
oye a los gallos crecer bajo las piernas de un cementerio abrigando hormigas
Era menester de las hojas palidecer el invierno sobre pesada neblina
era menester cuando el cobarde regañaba a su manera
el domicilio con aves migratorias
nuestra respiración champurria
nuestra saliva como nata en el foye
su llanto parece ronco
mientras.
Beatriz González Vilches
Porque no se sabe si es Dios o el Diablo quién carga
el arma
y el Diablo llama al miedo al corazón y Dios llama a la
devoción a la locura
y se prenden dentro tuyo todas esas cosas tan infinitas
llenas de dedos y balas
y era yo toda la hermosa de mi familia
y era yo toda la cuna de mi chiquita con dos estrellas
encendía mi casa que soy yo,
una casa?
una casa que era yo anidando
ahora me veo gusanillos hormigas, chanchitos de tierra
espigas brotes pájaros y tierra dentro de las orbitas de mis
huesos
la pelvis se llenó de arenilla y terrones en una casa
des armada.
La literatura mapuche contemporánea se ha configurado, durante las últimas décadas, como un espacio de cruce, tensión y diálogo entre memorias ancestrales, experiencias urbanas, desplazamientos territoriales y problemáticas políticas y sociales que atraviesan al conjunto de las sociedades latinoamericanas.