I
Quizá el nacionalismo mexicano es el más apantallable de todos los que existen: basta la adulación mínima para volcar nuestros ánimos y devoción hacia quien la pronuncia.
Un vientre seco —comparado con una nuez — es un vientre estéril, una semilla que al querer partirla con los dientes de la desesperación termina por desprender su amargura, llenándonos de un mal sabor de boca.